Hablar de recuerdos de familia es una de las mejores propuestas que se puede hacer a Francisco Javier Díaz Casado de Amezúa (Málaga, 1981). Este joven arquitecto se educó en el colegio de los Maristas, a quienes les tiene un gran cariño: «estoy muy orgulloso de mi paso por Maristas, que dejaron una gran huella en mí. Nunca olvidaré a los hermanos Leoncio, Lauro, Cabello y Antonio, y a muchos otros que cada día nos transmitían lo que significa humildad, sencillez, pobreza y obediencia. Sus ejemplos de vida nos sirven para toda nuestra vida».






