
A cualquier visitante de Canjáyar no le será difícil comprobar el arraigo que para todos los canjilones tiene la Santa Cruz del Voto. Cuenta la tradición, que en el año 1611, y tras las sublevaciones moriscas de 1500 y 1568, el sacristán de Canjáyar, Juan Matías de Peralta, soñó con una procesión de ángeles.




