La Iglesia diocesana de Almería vivió este martes una jornada especial con motivo de la fiesta de San Juan de Ávila. De manera poco habitual, las diócesis de Almería, Cartagena y Guadix se reunieron en comunión sacerdotal para celebrar conjuntamente al patrono del clero español en un encuentro marcado además por la reciente beatificación del Cura Valera, que convirtió a Huércal-Overa en el lugar elegido para esta convocatoria fraterna.
La celebración reunió a 110 sacerdotes de Cartagena, 30 de Guadix y 60 de Almería, además de 42 seminaristas y varios obispos del sur de España. En total, más de 240 participantes compartieron una jornada de formación, oración y convivencia sacerdotal en un ambiente de profunda fraternidad eclesial.
Huércal-Overa, signo de unidad sacerdotal
El motivo de celebrar este encuentro en Huércal-Overa estuvo profundamente ligado a la reciente beatificación del Cura Valera, figura sacerdotal que ha vuelto a situar esta tierra en el corazón espiritual del sureste español. La jornada se convirtió así en un signo visible de comunión entre diócesis vecinas unidas por la misma fe, el mismo ministerio y el mismo deseo de renovar la vida sacerdotal.
Nuestro obispo D. Antonio Gómez Cantero ejerció como anfitrión de este encuentro celebrado en Huércal-Overa con motivo de la fiesta de San Juan de Ávila y de la reciente beatificación del Cura Valera.
La ponencia sacerdotal fue impartida por el cardenal Francisco Javier Bustillo, obispo de Ajaccio, en Córcega, mientras que la Eucaristía estuvo presidida igualmente por el purpurado. Nacido en Pamplona y franciscano conventual, Bustillo fue creado cardenal por el papa Francisco en 2023 y se ha convertido en una de las voces pastorales más reconocidas de la Iglesia en Francia por su cercanía, sencillez y profundidad espiritual.
También participaron el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco Mengíbar, y el obispo de Jaén, D. Sebastián Chico Martínez, sacerdote originario de la diócesis de Cartagena. El obispo de Cartagena, D. José Manuel Lorca Planes, excusó finalmente su asistencia al coincidir la jornada con el funeral celebrado en la Catedral de Murcia por el fallecimiento del alcalde de la ciudad.

La presentación de D. Antonio al cardenal Bustillo
La mañana comenzó con la acogida de los sacerdotes y seminaristas participantes. Nuestro obispo D. Antonio presentó al cardenal Bustillo subrayando su perfil pastoral, su capacidad de escucha y su cercanía humana. Destacó especialmente el testimonio de una Iglesia que sabe dialogar con el mundo contemporáneo sin perder la alegría y la profundidad de la fe.
Tras esta presentación comenzó la ponencia central del encuentro sacerdotal impartida por el cardenal Bustillo.
“El pragmatismo y la logística asfixian la mística”
Uno de los momentos más intensos de la intervención del cardenal llegó cuando alertó del riesgo de vivir un sacerdocio excesivamente centrado en la organización y la eficacia. “El pragmatismo y la logística asfixian la mística”, afirmó, invitando a recuperar el cuidado de la vida interior.
Bustillo insistió en que “la fe y la alegría de creer son necesarias para crecer”, animando a los sacerdotes a no perder nunca la pasión espiritual que sostiene el ministerio.
Emaús y los corazones ardientes
Tomando como referencia el pasaje evangélico de los discípulos de Emaús, el cardenal explicó que “Jesús viene a nuestro encuentro. Se acerca para escucharnos con paciencia, para educarnos con tacto y para ayudarnos a convertir nuestro corazón lento en corazón ardiente”.
Citando el Evangelio de san Lucas —“¿No ardía acaso nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino?” (Lc 24,32)— aseguró que “nuestra sociedad y también nuestra Iglesia necesitan descubrir corazones ardientes”.

La sed de Dios de los jóvenes
Durante el diálogo posterior, uno de los temas que más interés despertó fue la situación espiritual de los jóvenes en sociedades secularizadas como la francesa. El cardenal Bustillo señaló que muchos jóvenes tienen una auténtica sed de Dios y buscan hablar con sacerdotes.
“Quieren sacerdotes que sean acompañantes de su vida espiritual, verdaderos ‘coach’ de sentido”, explicó. En este contexto, animó a los presbíteros a convertirse en hombres convencidos de “la alegría de creer”.
La madurez sacerdotal también pasa por la cruz
Otro de los aspectos destacados de la conferencia fue la reflexión sobre la madurez sacerdotal. El cardenal recordó que la vida del sacerdote no puede construirse únicamente desde los éxitos o las satisfacciones pastorales.
“La cruz forma parte de nuestra vida y de nuestro camino”, afirmó. Y añadió que el sacerdote maduro “no se alimenta solo de lo dulce y fácil”, sino que sabe aceptar también “las verduras amargas” de las que habla el libro del Éxodo, en referencia al cansancio, las heridas, la fragilidad o los fracasos.
Para Bustillo, la verdadera madurez nace de la capacidad de integrar tanto lo agradable como lo difícil de la realidad sin perder la fidelidad a la vocación recibida.

Una Eucaristía para dar gracias por el sacerdocio
Tras la conferencia y el diálogo tuvo lugar la solemne Eucaristía presidida por el cardenal Bustillo. La celebración sirvió para dar gracias a Dios por el ministerio sacerdotal, pedir nuevas vocaciones y orar especialmente por los sacerdotes fallecidos.
En la diócesis de Almería celebraba sus bodas de oro sacerdotales:
- Fernando Peña Marqués (ordenado en 1976).
Asimismo, celebraban sus bodas de plata sacerdotales:
- Enrique Antonio Cortés Díaz
- José Juan Alarcón Ruiz
- Juan Antonio Cruz Serrano
- Antonio José Flores Túnez
- Antonio Manuel Hernández Belmonte
- Jesús Zapata Rueda
El cardenal recordó también al obispo de Jaén, D. Sebastián Chico que cumplía también con el clero diocesano de Murcia sus bodas de plata sacerdotales.
Sacerdotes llamados a ser “sal y luz”
En su homilía, el cardenal Bustillo invitó a los sacerdotes a ser “sal y luz” en medio del mundo. “La luz nos da lucidez y nos permite distinguir lo importante de la vida para comunicar la claridad de Dios”, afirmó.
Sobre la imagen evangélica de la sal explicó que esta da sabor cuando se utiliza con sabiduría y discernimiento. Del mismo modo, el sacerdote está llamado a anunciar el Evangelio con equilibrio, valentía y cercanía.
Una comida fraterna para concluir la jornada
La jornada concluyó con una comida fraterna compartida en el espacio de usos múltiples de Huércal-Overa. Sacerdotes, seminaristas y obispos prolongaron allí este encuentro de comunión eclesial que dejó una imagen poco habitual de fraternidad entre las diócesis del sureste español.
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