
…¡¡¡Amigos fuertes de Dios!!! Palabras que, mediante un solo clamor, conferían una inmensa emoción a todos los presentes. Nacían en el corazón de miles de jóvenes quienes, congregados en la ciudad de Ávila como respuesta a la llamada de Santa Teresa, en nombre de Dios cantaban, reían y profundizaban en la fe.







