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Hoy es el día del Domund, el domingo de las msiones

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Hoy es el día del Domund, el domingo de las msiones

Este domingo 24 de octubre se celebra el Domingo Mundial de las Misiones, o como todos lo conocen, el Día del Domund. Se trata de un día en el que la Iglesia nos invita a sentirnos misioneros ayudando a los que dedican su vida a la misión, generalmente en lugares muy necesitados y lejanos. También, nos recuerda esta jornada que la Iglesia es misionera y que, si quiere seguir siendo Iglesia del Señor, no puede olvidar nunca su condición de misionera. Porque la iglesia nace con el encargo de anunciar el Evangelio a todo el mundo: a los de cerca, a nuestra familia, nuestro pueblo… pero también a los de lejos, incluso en países muy lejanos.

Y eso es, fundamentalmente, lo que hacen los misioneros: irse lejos para llevar la alegría de la salvación y hacer presente el amor de Dios y el de los cristianos, con todas esas obras que sabemos que realizan para la promoción humana en hospitales, escuelas, centros de acogida,…

“Cuenta lo que has visto y oído” es el lema con el que se presenta el Domund este año, un lema que nos invita a conocer todo lo que hacen los misioneros y cómo anuncian a Jesús vivo y fuente de vida y de salvación. También nos recuerda que la labor que realizan los misioneros en tierras lejanas: anunciar a Jesús, mostrar con sus vidas todo lo que Jesús ha hecho en ellos y llevar la alegría del Evangelio a quienes lo necesitan. Y, por supuesto, es un lema que nos invita a ser testigos del amor que brota del Evangelio desde casa, con nuestro testimonio o ayudando a los misioneros con nuestra oración y nuestro donativo.

Los responsables de Obras Misionales Pontificias (OMP) dicen que “pese a la pandemia, la colecta del Domund de 2020 superó los 11 millones de euros, una cifra que el director de OMP espera superar este año con la vuelta a normalidad y la asistencia de los fieles a los templos. La Misa del Domund es una ocasión privilegiada para la oración y la ayuda a las misiones”. Así será en la diócesis de Guadix, donde habrá colectas en todas las Eucaristías de este domingo para ayudar a las misiones y a los misioneros.

Carta Pastoral

Con motivo del día del Domund, Mons. Francisco Jesús Orozco, obispo de Guadix, ha escrito una carta pastoral en la que nos invita a sentirnos partícipes de esta jornada y a vivirla con responsabilidad y compromiso. Estas son algunas de las afirmaciones que hace el obispo en su carta pastoral:

“Este año, con el lema “Cuenta lo que has visto y oído”, recordamos que nuestra misión bautismal es anunciar el Evangelio y trabajar por el Reino de Dios. Es vivir lo que nos dice el apóstol San Pablo: “Evangelizar no es gloria para mí, sino necesidad”. “¡Ay de mí si no evangelizara!” (1ª Cor 9,16)”…

“En este tiempo duro de pandemia hemos experimentado la necesidad de Dios inscrita en la vida y en el corazón de las personas, que necesitamos encontrar palabras de Vida eterna. El ser humano descubre en sus heridas el anhelo de Dios”…

“Como dijera Pablo VI y nos repite constantemente el magisterio eclesial, el fin último de la Iglesia es la evangelización, es la misión: «Ella existe para evangelizar» (Evangelii Nuntiandi, 14). Y nosotros, cada uno desde el lugar que tiene en la Iglesia y con los dones y carismas que ha recibido, ha de ser misionero, es decir, está llamado a hacer visible el amor que Dios le regala en su vida, a contar lo que ha visto y oído”…

“En esta tarea de una manera visible y clara, están nuestros queridos misioneros. Ellos han dejado su tierra para anunciar a Cristo, han dejado casa y familia para anunciar el Reino de Dios en tierra lejanas. Aquello que han visto y oído en la Iglesia, en sus familias, en sus pueblos, en su corazón, lo comparten con las personas que encuentran en las comunidades que atienden. Llevan en su interior el deseo de contar lo que han visto y oído (Cfr. Hch 4, 20)”…

“El DOMUND se nos presenta como una manera de visibilizar y hacer presente la labor evangelizadora que la Iglesia realiza en los territorios de misión”…

“Nuestros sacrificios, oración y generosa colaboración económica son una excelente forma de unirnos a nuestros misioneros y compartir sus misiones, de participar en su servicio a la fe, lleno de dificultades, de vivir nuestra identidad bautismal misionera. Esta diócesis os tiene en cuenta, queridos misioneros. Siempre en comunión afectiva y efectiva con vosotros”…

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Diócesis de Guadix

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Llegada de los religiosos «Vocacionistas» (Parroquia de El Salvador-Antequera)

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Homilía del Obispo de Málaga durante la Eucaristía que presidió en la parroquia de El Salvador de Antequera con motivo de la llegada a la ciudad de los religiosos «Vocacionistas» el 24 de octubre de 2021

LLEGADA DE LOS RELIGIOSOS “VOCACIONISTAS”

(Parroquia de El Salvador-Antequera, 24 octubre 2021)

Lecturas: Jr 31, 7-9; Sal 125; Hb 5, 1-6; Mc 10, 46-52.

(Domingo Ordinario 30 –B)

1.- El profeta Jeremías anima al pueblo de Israel a gritar de alegría, porque Dios ha salvado a su pueblo (cf. Jr 31, 7). Sin embargo, nuestra sociedad parece ajena a la gran noticia de salvación que trajo Jesucristo.

Estamos llamados a pregonar con alegría que hemos sido salvados del pecado y de la muerte; que Dios ha cancelado la condena merecida por nuestros pecados. Podemos cantar con el Salmo: «El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres» (Sal 125, 3).

Pero nuestro testimonio no parece tener aceptación entre nuestros contemporáneos, a quienes no les importa esta buena noticia y buscan unos objetivos en su vida lejanos a esta realidad.

Todo fiel cristiano está llamado a dar testimonio de la Verdad de Cristo, a sacudir las conciencias adormecidas de tanta gente que vive sin pensar más allá de esta vida terrena. Bien sabéis que muchos de nuestros paisanos tienen otras preocupaciones en su vida.

2.- En el evangelio de hoy se narra el encuentro de Jesús con el ciego de Jericó: «Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí» (Mc 10, 47). El ciego Bartimeo pide a gritos ser curado de su ceguera física.

Nosotros solemos pedir a Dios que nos cure de enfermedades físicas. Sin embargo, sufrimos cegueras espirituales y no siempre pedimos al Señor que las cure; preferimos aceptarlas y convivir con ellas, aunque nos impidan ver con claridad la verdad de la vida.

También hay muchas personas en nuestra sociedad que sufren cegueras espirituales, a quienes podemos ayudar ofreciéndoles la luz del Evangelio. Todo encuentro con Jesús sana, cura. Encontramos a Jesús en la Eucaristía, en su Palabra y en los demás sacramentos.

3.- También nosotros, gracias a otros testigos, que nos animaron a levantarnos y a salir de nuestra inmovilidad, pudimos gozar del amor misericordioso y transformador del Señor, que nos permitió ver la luz y nos quitó las cegueras.

En esto consiste la lógica del discipulado de Jesús. Los nuevos discípulos son testigos a su vez para otros discípulos. Nosotros nos hemos encontrado con Jesús gracias a otras personas que nos han llevado a Él: nuestros padres, maestros, religiosos, sacerdotes, gente creyente.

Otros han sido testigos para nosotros. El discípulo no da recetas, sino que ofrece su experiencia y su testimonio del amor sanador y misericordioso de Jesús (cf. Papa Francisco, Discurso a los sacerdotes, religiosos y seminaristas, 2. Coliseo Don Bosco-Bolivia, 9 julio 2015). El testigo acompaña.

Pidamos al Señor que cure nuestras cegueras y que sepamos ayudar a otros a acercarse a Jesús, para que puedan percibir su luz y salir de las tinieblas.

4.- Hoy celebramos el Domingo Mundial de las misiones (DOMUND) con el lema: “Cuenta lo que has visto y oído”. ¡Contad, pues, lo que habéis visto y oído! Como ha hecho el evangelista Juan con sus escritos (cf. 1 Jn 1, 1). También nosotros hemos de contar nuestra experiencia de fe.

Nosotros somos testigos de la actitud benevolente y amorosa del Señor, que al igual que hizo con el ciego Bartimeo, nos vio al borde del camino con nuestros dolores y miserias, con nuestro pecado, con nuestras cegueras y dificultades. Jesús tuvo compasión de nosotros: escuchando nuestro grito, solidarizándose con nosotros, ayudándonos a superarnos y acogiéndonos en medio de nuestro dolor.

En vez de acallar nuestros gritos, se detuvo, se acercó y nos preguntó qué podía hacer por nosotros.

El Señor nos pide que contemos lo que hemos visto y oído. Como dice san Pablo: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Co 9,16). Pobres de nosotros si no transmitimos el tesoro que hemos encontrado y que llevamos en vasijas de barro.

5.- La primera prioridad pastoral del presente curso en nuestra Diócesis es: primer anuncio y evangelización, que pretende invitar a realizar un itinerario de fe para el encuentro con Cristo y llevar una vida cristiana configurada con el Señor y ayudada por la gracia sacramental.

La evangelización es la razón de ser de la Iglesia; y no puede haber auténtica evangelización sin la proclamación explícita de que Jesús es el Señor.

Animo a todos los fieles, de modo especial a los sacerdotes, a los catequistas y a los profesores cristianos, a ser testigos de la fe que profesáis, anunciando la Buena Nueva de Jesucristo como salvador y redentor del ser humano.

El papa Pablo VI que hasta que no se predica de “manera explícita” la persona de Jesucristo no hay evangelización. No se trata de contar cosas o explicar teorías o contenidos; se trata de narrar la experiencia del encuentro con Cristo y hasta que no se predica a Cristo, Hijo de Dios y hombre verdadero, único Salvador del género humano, no lo hemos anunciado.

6.- Como ya se ha dicho en la monición inicial, los religiosos Vocacionistas han realizado su primera fundación en España, concretamente en nuestra Diócesis. A partir de ahora serán estos religiosos quienes se encarguen de regentar esta parroquia de El Salvador en Antequera.

Os pido, queridos feligreses, que les acojáis, que les queráis y que les ayudéis para ser una verdadera comunidad cristiana. Acogedles como se acoge al Señor, puesto que vienen en el nombre del Señor a predicar el Evangelio, a ayudaros a encontraros con Cristo.

Cada uno de ellos viene de lejos. El párroco, P. Conrado, viene de Medellín (Colombia). Muchas gracias por responder a la misión que el Señor te encarga ahora en Antequera. Otro sacerdote colaborador, P. Antonio, viene de Indonesia; y el otro sacerdote, P. Elvianus, también de Indonesia. Ahora ya son antequeranos y forman parte de vuestra comunidad cristiana. El P. Salvatore Musella, italiano, se quedará un tiempo aquí para acompañar la nueva comunidad; por ello le agradezco que se quede con nosotros un tiempo prudente. El Superior general, P. Antonio-Rafael do Nascimento, debe regresar a su sede por razones obvias.

7.- Ahora ya os conocéis. El conocimiento hace crecer el amor; cuanto más os conozcáis, más os amaréis y cuanto más os améis, mejor os conoceréis.

Agradecemos a la congregación de religiosos Vocacionistas, en la persona del Superior general, su esfuerzo y generosidad para estar con nosotros. Su carisma es la promoción de las vocaciones, sobre todo de la vida de especial consagración.

También agradecemos hoy, aunque ya se lo hemos saber, el largo tiempo que los religiosos Capuchinos han regentado esta parroquia y han estado presentes en Antequera con su carisma propio, que han sido cuatrocientos años. El Superior provincial de los Capuchinos sentía mucha pena cuando me comunicó el cierre de esta comunidad.

8.- Damos gracias a Dios por su providencia. Por las mismas fechas que me comunicaron la supresión de la comunidad de Capuchinos en Antequera, vinieron a hablar conmigo los religiosos Vocacionistas. Un servidor no les dije dónde podría venir la nueva comunidad; pero el Espíritu Santo me insinuaba que podría ser en Antequera. Desde la comunicación hasta su venida ha pasado un año y medio y la sustitución se ha coordinado de manera ajustada. Vemos claramente la Providencia en este hecho. Ahora se hace el relevo en esta comunidad.

Pedimos a la Virgen María, Madre de la Iglesia, que nos acompañe en esta hermosa tarea de anunciar el Evangelio, de acompañar a las personas a encontrarse con Jesucristo y que nos fortalezca a todos en el testimonio de la fe.

Pedimos de manera especial por los sacerdotes que hoy asumen la misión de dirigir esta parroquia de El Salvador, para que el Señor les dé su gracia en el ejercicio de su ministerio sacerdotal. Y a vosotros, queridos fieles, que el Señor os bendiga y os haga buenos misioneros e hijos de la Iglesia. Amén.

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Beata Sandra Sabattini, primera novia en subir a los altares

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Su vocación era el matrimonio, y se preparaba para ello junto a su novio, Guido, cuando un accidente segó su vida, por lo que la italiana Alessandra (Sandra) Sabattini será la primera novia en subir a los altares.

Será este domingo 24 de octubre, en una ceremonia que tendrá lugar en su diócesis de Rímini y que será presidida por el cardenal Marcello Semeraro, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Nacida en Riccione el 19 de agosto de 1961, en el seno de una familia de hondas raíces católicas, a los 10 años comenzó a escribir un diario: «La vida que se vive sin Dios es un pasatiempo, aburrido o divertido, con el cual jugar esperando la muerte», afirmaba.

A los 12 años conoció al Padre Oreste, fundador de la comunidad “Papa Juan XXIII”, gracias a la cual comenzó a servir en las periferias: con los pobres, con los discapacitados, con los drogodependientes…

En 1979 comenzó su noviazgo con Guido a la luz de la Palabra de Dios y, un año después, se matriculó en Medicina.

En 1984, de camino a una reunión con su comunidad, fue atropellada por un automóvil. Entró en coma y falleció días después.

Un sueño misionero en el DOMUND

La beatificación de Sandra estaba prevista originalmente para el 14 de junio de 2020 y tuvo que ser suspendida por la pandemia. Pero hay una feliz coincidencia en la nueva fecha elegida, 24 de octubre de 2021, día del Domund, y es que uno de los sueños de la joven beata era el de ser médica misionera en África.

Le gustaba vivir en el silencio su relación con Dios, así que se levantaba temprano y permanecía en meditación en la oscuridad, en la iglesia, ante el Santísimo Sacramento. También por la noche, no importando la hora en que regresaba, pasaba una hora en oración frente a Jesús.

Su diario reflejaba un alma inquieta y profundamente enamorada de Dios: «Quisiera aceptarte, pero antes tengo que derrotarme a mí misma, mi orgullo, mis mentiras. No soy humilde y no quiero reconocerlo, me dejo condicionar terriblemente por los demás, tengo miedo de lo que pueden pensar de mí. Soy incoherente, realmente quiero revolucionar el mundo, pero después me dejo dominar por él. Dios ¿me puedes aceptar así como soy, llena de limitaciones, temores, esperanzas?»

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Visita Pastoral a la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles (Málaga)

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Homilía del obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Eucaristía celebrada en el contexto de la Visita Pastoral a la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles de Málaga

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS ÁNGELES

(Málaga, 24 octubre 2021)

Lecturas: Jr 31, 7-9; Sal 125; Hb 5, 1-6; Mc 10, 46-52.

(Domingo Ordinario 30 –B)

1.- El profeta Jeremías anima al pueblo de Israel a gritar de alegría, porque Dios salvado a su pueblo (cf. Jr 31, 7). Sin embargo, nuestra sociedad parece ajena a la gran noticia de salvación que trajo Jesucristo.

Estamos llamados los cristianos a pregonar con alegría que hemos sido salvados del pecado y de la muerte; que Dios ha cancelado la condena merecida por nuestros pecados. Podemos cantar con el Salmo: «El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres» (Sal 125, 3). ¡Ojalá seamos capaces de transmitir esa alegría!

Pero nuestro testimonio no parece tener aceptación entre nuestros contemporáneos, a quienes no les importa esta buena noticia y buscan unos objetivos en su vida lejanos a esta realidad. Todos tenemos experiencia de la indiferencia o incluso del rechazo de la Iglesia y de lo que ofrece. Seguramente es porque esa gente no ha descubierto lo que significa realmente vivir la fe. Esa es la razón de nuestro testimonio y la finalidad de esta visita pastoral: preguntarnos cómo vivimos la fe y cómo damos testimonio de la misma, para los destinatarios acepten el gran valor de lo que significa la fe, la esperanza y el amor cristianos.

Todo fiel cristiano está llamado a dar testimonio de la Verdad de Cristo; a sacudir las conciencias adormecidas de tanta gente que vive sin pensar más allá de esta vida terrena, centrando toda su vida solo en lo terreno. Pero tras la muerte temporal, lo dejarán todo en este mundo y solo se llevarán las buenas obras de amor realizadas aquí.

2.- En el evangelio de hoy se narra el encuentro de Jesús con el ciego de Jericó: «Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí» (Mc 10, 47). El ciego Bartimeo pide a gritos ser curado de su ceguera física.

Nosotros, en cambio, sufrimos cegueras espirituales, pero no solemos pedir al Señor que las cure; preferimos aceptarlas y convivir con ellas, aunque nos impidan ver con claridad la verdad de la vida. Tal vez nos hemos acostumbrado a esas cegueras, que nos impiden ver la luz con claridad.

Hay muchas personas en nuestra sociedad que sufren cegueras espirituales, a quienes podemos ayudar ofreciéndoles la luz del Evangelio.

3.- También nosotros, gracias a otros testigos, que nos animaron a levantarnos y a salir de nuestra inmovilidad, pudimos gozar del amor misericordioso y transformador del Señor, que nos permitió ver su luz.

En esto consiste la lógica del “discipulado” de Jesús. Los nuevos discípulos son testigos a su vez para otros discípulos. Nosotros creemos porque otros cristianos (padres, sacerdotes, religiosos, maestros, vecinos) nos hablaron de Dios y nos enseñaron la doctrina católica. Unos testigos nos ayudaron a encontrarnos con el Señor; y ahora nos toca a nosotros ser testigos. 

El discípulo no ofrece recetas, sino que ofrece su experiencia y su testimonio del amor sanador y misericordioso de Jesús (cf. Papa Francisco, Discurso a los sacerdotes, religiosos y seminaristas, 2. Bolivia, 9.07.2015).

La experiencia de la fe es como la del amor: nadie se enamora con recetas mágicas. El catequista y los educadores son testigos de la fe.

Pidamos al Señor que cure nuestras cegueras y que sepamos ayudar a otros a acercarse a Jesús, para que puedan percibir su luz y salir de las tinieblas.

4.- Hoy celebramos el Domingo Mundial de las misiones (DOMUND) con el lema: “Cuenta lo que has visto y oído”.

Nosotros somos testigos de la actitud benevolente y amorosa del Señor, que, al igual que hizo con el ciego Bartimeo, nos vio al borde del camino con nuestros dolores y miserias, con nuestras cegueras y dificultades. Tuvo compasión de nosotros: escuchando nuestro grito, solidarizándose con nosotros, amándonos, ayudándonos a superarnos y acogiéndonos en medio de nuestro dolor y de nuestro pecado. En vez de acallar nuestros gritos, se detuvo, se acercó y nos preguntó qué podía hacer por nosotros.

El Señor nos pide que contemos lo que hemos visto y oído. Como dice san Pablo: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Co 9,16). ¡Pobres de nosotros si no transmitimos el tesoro que hemos encontrado y que llevamos en vasijas de barro!

5.- La Visita pastoral pretende una revisión de cómo vivimos la fe y cómo la transmitimos a los demás; también es un encuentro de la comunidad parroquial con el Obispo, pastor de la Diócesis, a ejemplo de Jesús el Buen Pastor (cf. Jn 10, 1-18).

Deseamos conocernos mejor, hacer discernimiento y caminar juntos, como nos invita el papa Francisco en el proceso sinodal; y pedir al Espíritu Santo que nos haga descubrir lo que Dios quiere de nosotros en este momento histórico, en Málaga y en esta barriada. ¿Qué pide hoy el Espíritu a esta comunidad cristiana de Los Ángeles? Como cristianos tenemos muchos retos en nuestra sociedad, que necesita a Dios, pero lo rechaza.

6.- La primera prioridad pastoral del presente curso en nuestra Diócesis es: primer anuncio y evangelización, que pretende invitar a realizar un itinerario de fe para el encuentro con Cristo y llevar una vida cristiana configurada con el Señor y ayudada por la gracia sacramental.

La evangelización es la razón de ser de la Iglesia; y no puede haber auténtica evangelización sin la proclamación explícita de que Jesús es el Señor. El papa Pablo VI dijo con toda claridad que, mientras no anunciemos a la persona de Jesus, Hijo de Dios y hombre verdadero, como nuestro salvador y redentor, no estamos evangelizando.

Mientras hablemos de contenidos y temas, sin llegar al núcleo del anuncio explícito de Cristo, no evangelizamos. Algunas catequesis de nuestras parroquias se limitan a narrar cosas humanas de Jesús, sin llegar al núcleo kerigmático.

Animo a todos a ser testigos de la fe que profesáis, anunciando la Buena Nueva de Jesucristo como salvador y redentor del ser humano.

Pedimos a la Virgen de la Victoria, bajo la advocación de Los Ángeles, que nos acompañe en esta hermosa tarea y que nos fortalezca en el testimonio de la fe en este momento histórico que nos toca vivir. Amén.

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Cúllar celebró la carrera “Corre por el Domund” con 10 kms de solidaridad

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Cúllar celebró la carrera “Corre por el Domund” con 10 kms de solidaridad

 

La parroquia de Cúllar ha organizado este año la II carrera solidaria “Corre por el Domund” para concienciar sobre el Domund y recaudar fondos para ayudar a los misioneros. La carrera ha tenido lugar el sábado 23 de octubre, víspera del Día del Domund. Ha sido una treintena de personas las que se han inscrito en la carrera, que ha tenido un recorrido de 10 kms por el entorno de la localidad.

La carrera ha estado organizada por la parroquia, cuyo párroco es Sebastián Robles, que además es el delegado diocesano de Misiones. Para el diseño de la ruta se ha contado con la asociación senderista de Cúllar “Anda ya” y han colaborado otros comercios con obsequios para los participantes. Los que han participado, han hechos u aportación al hacer la inscripción. Pero también ha habido personas que no querían correr o no podían y sacado su dorsal con su correspondiente donativo.
Esta II carrera solidaria “Corre por el Domund” es una iniciativa de Obras Misionales Pontificias, que se viene realizando en muchas parroquias de toda España. En la diócesis de Guadix, esta de Cúllar es la primera que se hace y, a decir por el resultado, cabe pensar que habrá más ediciones.

El Domund se celebra este domingo 24 de octubre en toda la Iglesia con el lema “Cuenta lo que has visto y oído”. En todas las parroquias habrá colectas para ayudar a los misioneros en su tarea de anunciar el Evangelio y hacer un mundo mejor.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Diócesis de Guadix

 

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Ángeles Cabido imparte un curso de educación afectivo-sexual en la Diócesis

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Las delegaciones de Enseñanza, Catequesis y Familia y Vida se han aunado para poner en marcha este curso que se impartirá además el sábado, 6 de noviembre

 

“Claves de educación afectivo-sexual para educadores” ha sido el nuevo curso que han organizado las delegaciones diocesanas de Enseñanza, Catequesis y de Familia y Vida este sábado, 23 de octubre, en el Palacio Episcopal. Una edición dirigida a educadores cristianos que acompañan a adolescentes, a familias, catequistas, profesores y monitores e impartida por Ángeles Cabido, profesora de Religión Católica, experta en educación afectivo-sexual y creadora del programa “Amarme bien, amarte bien”.

¿En la educación afectivo-sexual, qué no puede faltar en el educador, sea padre o formador?

Una mirada llena de estima que afirme al niño en su valor. Para educar y acompañar necesitamos introducirnos en la realidad que está viviendo (conocer su entorno, qué ve, qué oye, qué escucha…), formarnos muy bien y conocer cuáles son los anhelos más profundos de su corazón. Quien educa, siempre ha de estar abierto al asombro porque la persona es más que lo que aparenta. En cada niño y en cada adolescente existen deseos de felicidad y plenitud que tenemos que aprender a acompañar para que sean lo que están llamados a ser.

A veces, la escasa comunicación con los jóvenes dificulta esta tarea. ¿Hay alguna estrategia de diálogo para vencer la distancia?

El encuentro es posible porque lo que nos une siempre es mucho más grande que lo que nos separa. Reconocerlo es la clave fundamental para vencer esa distancia. Sobre estos y otros temas hablaremos en el curso. El encuentro acontece cuando descubrimos que tenemos algo en común y eso se puede generar en un instante pero es más sencillo en la confianza del día a día. Y una vez que se da ese encuentro es necesario tener respuestas a las preguntas que nos planteen pero igual de importante es aprender a preguntar y a responder con ternura para que la conversación sea verdadera. En estos aspectos profundizaremos en este curso.

¿Cómo se expresa el valor del ejemplo de la vida en pareja cuando la incidencia del divorcio en la sociedad actual es muy alta?

El matrimonio no ha fracasado, está fracasando la preparación. Si volvemos la mirada al corazón descubrimos que éste sigue anhelando un amor incondicional y duradero así que… está de nuestro lado, del lado de luchar por el verdadero amor.

Es verdad que el entorno condiciona nuestra vida, pero no la determina. Es importante volver la mirada a los deseos más profundos del corazón y enseñarles a dirigirlos hacia las metas que les gustaría alcanzar y, si el matrimonio es una de ellas, hay que empezar a construir su base desde muy pequeños con valores fundamentales para la vida matrimonial.

¿Qué ha cambiado en las familias para que sea necesaria esta formación?

Como decías anteriormente, el entorno ha cambiado mucho en los últimos años y los modelos y referentes de vida ya no son los que eran. Las familias necesitan ser apoyadas y arropadas en esta labor de educar. La Iglesia, como madre que es, quiere ayudar a las familias en su labor porque reconoce en ellas la célula básica de la sociedad (y de la Iglesia). La apuesta por este tipo de formación es una buena prueba de cómo la Iglesia se preocupa y ocupa de las familias del siglo XXI.

 ¿Está la educación reglada en colegios e institutos un poco lejos de acompañar a los jóvenes en la educación afectivo-sexual? Cuando lo hace, ¿en qué modelo se asientan?

Ya decía Aristóteles que “educar la cabeza sin educar el corazón no es educar en absoluto”. La educación reglada no ha contemplado, a lo largo de muchos años, la educación afectivo sexual de manera curricular. En la actualidad, el reto que existe es que esa educación ya presente en muchos centros no esté sesgada e ideologizada. La educación afectivo sexual es real si contempla y educa a la persona entera, en todas sus dimensiones, para la verdad, la belleza, el bien y el amor. Es verdad que existen muchos modelos de educación y que en los colegios se eligen aquellos que son afines a sus idearios. Pero, como dice Monseñor Munilla, “La familia es el lugar privilegiado de la educación del corazón” y, por tanto, han de velar que lo que en el colegio se les enseña es el bien que quieren para sus hijos y, si no lo es, pronunciarse.

¿Qué propone este curso de educación afectivo-sexual organizado por la Diócesis? ¿Cuáles son sus claves?

Este curso nace con el objetivo de que los educadores (familias, profesores, catequistas…) vivan una experiencia personal que les ayude a entender y a acompañar mejor a los niños y adolescentes que les han sido encomendados.

Se trata de una formación integral y personalista que dota al educador de recursos teóricos y prácticos en el terreno de la afectividad, la sexualidad y el amor.

Quienes hacen este curso afirman que les ha ayudado a conocerse y a comprenderse mejor a través de una formación vivencial y, tras la experiencia de conectar razón y corazón, se sienten más capacitados para educar y acompañar a los más jóvenes.






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La Sinodalidad centra el Consejo Diocesano de Laicos

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Este órgano de colaboración con el Obispo se ha reunido en el Centro de Magisterio “Sagrado Corazón” durante la mañana del sábado, 23 de octubre

El Consejo Diocesano de Laicos ha mantenido este sábado, 23 de octubre, la primera reunión del nuevo curso pastoral con el Obispo, en el Centro de Magisterio “Sagrado Corazón”, con el fin de abordar diversos asuntos de interés general en la diócesis de Córdoba.

Este órgano de representación de los fieles laicos de la Diócesis de Córdoba, que tiene como fin principal  promover la presencia y participación de los laicos seglares en la vida de la Iglesia diocesana y en la sociedad, ha profundizado en la Carta Pastoral del Obispo de comienzo de curso “Una nueva etapa llena de esperanza” y se ha centrado en un asunto de máxima actualidad, que marcará la vida de la Iglesia durante los próximos meses como es el Sínodo de los Obispos.

De manos del Vicario General, los presentes han podido saber qué es y qué no es la Sinodalidad, para seguidamente, trabajar por grupos un apartado de la “Guía de Trabajo del Documento preparatorio del Sínodo” que se ha elaborado en la diócesis de Córdoba.

La reunión ha concluido con la preparación de la Asamblea Sinodal prevista para 26 de marzo de 2022.














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«El Papa os pide coraje como miembros de la Iglesia»

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El Santuario de la Fuensanta acogía esta mañana el encuentro del nuncio del Papa con los laicos de la Diócesis de Cartagena.

«Pedimos a Dios que su visita sea un nuevo impulso para nuestra Diócesis y que pueda conocer con detalle la pasión misionera y la riqueza espiritual con la que se nos ha bendecido en esta tierra». Con estas palabras, Juan José González, coordinador del Equipo Sinodal Diocesano, daba la bienvenida al nuncio del Papa, en nombre de los laicos de la Diócesis de Cartagena, en un encuentro que ha tenido lugar esta mañana en el Santuario de Nuestra Señora de la Fuensanta, en la pedanía murciana de Algezares. Un encuentro en el que laicos representantes de los diferentes arciprestazgos de las ocho zonas pastorales han manifestado al nuncio su ilusión y ganas de participar en la renovación de la Iglesia a la que el Papa Francisco les invita con este nuevo Sínodo.

El encuentro ha contado con el testimonio de varios laicos. Noelia Sánchez de Acción Católica General y trabajadora de Cáritas ha narrado su experiencia de fe, asegurando que Dios ha puesto en su vida a personas que le han ayudado a «hacer un camino donde poder vivir, celebrar y agradecer una Iglesia tradicional, parroquial, adulta, joven, de comunión, una Iglesia de servicio, doméstica y pobre». Manuel Medina ha explicado cómo fue su participación en la preparación y celebración del Congreso Nacional de Laicos y cómo esa experiencia le aproximó a la rica vida laical de la Diócesis. Una experiencia que también ha compartido Juan Orts, de la Vicaría de Cartagena: «Discernimiento, sinodalidad, corresponsabilidad, misión… son conceptos que entraron de lleno en mi vida y daban sentido a todo el proceso de conversión comunitaria que estábamos viviendo».

La religiosa Ana Galeote, salesiana del Sagrado Corazón, y el laico Carmelo Gómiz, ambos miembros del Equipo Sinodal Diocesano, han hablado de la Iglesia que sueñan para el futuro fruto del proceso de sinodalidad que vive la Diócesis de Cartagena.

Tras una primera parte, en la que se han compartido experiencias, han celebrado juntos la Eucaristía. Al inicio de la misma, el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca, le ha explicado al nuncio el trabajo que los laicos están desarrollando en este tiempo de sinodalidad: «Estos hermanos han trabajado con mucho amor y responsabilidad al servicio de la Iglesia diocesana… Han aprendido lo que dice el Papa Francisco, que debemos cuidar la comunión».

«Me alegra encontrarme con vosotros, que queréis vivir la fe de un modo consciente y comprometido, con la tarea que implica, ante todo, el testimonio», le ha dicho Mons. Auza a los representantes del laicado diocesano, a quienes ha trasladado un mensaje de aliento del Papa Francisco: «En nombre del Santo Padre, su aliento, su bendición y su gratitud. Su Santidad os pide coraje como miembros de la Iglesia, Pueblo de Dios en salida, que vive en una historia concreta, que nadie ha elegido, sino que le viene dada, como una página en blanco en la que escribir, no con respuestas prefabricadas, sino encarnadas y contextualizadas para hacer comprensible y asequible la verdad de Cristo».

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“La alegría de saber que el Señor os quiere dura siempre”

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Homilía en la Eucaristía del Sacramento de la Confirmación, celebrada el 23 de octubre de 2021 en Órgiva.

Me voy a referir sobre todo a los que se van a confirmar. A lo mejor, y sin querer, tenemos la idea todos un poquito de que el cristianismo son una serie de reglas, de cosas que tenemos que hacer para que Dios esté contento con nosotros, y para que Dios nos quiera. Y tratamos de hacerlas. Y entre esas reglas está el venir a misa, el portarse bien en casa, y también con los compañeros y con otras personas; el ayudar a las personas que tengan necesidad y no estar sólo pensando en nosotros mismos. Ciertas cosas así. Todo eso son cosas que nosotros tenemos la obligación de hacer por Dios y si nos portamos bien, Dios nos quiere; y si no nos portamos tan bien, igual que nos pasa en nuestra vida, Dios deja un poquito de querernos. Y a lo mejor, tenéis la idea también de que lo que hacemos esta tarde es decirle a Jesús que queremos estar con Él siempre, portarnos bien y ser buenos. ¿Pensáis un poco eso? No hace falta que contestéis, ya se yo que lo pensáis. También los mayores. Yo os diría que si eso es lo que pensáis, que venir a hacer esta tarde y delante del obispo, de vuestros padres, que vais a ser muy buenos de ahora en adelante, estoy esperando que de aquí a unos días u horas tengáis una discusión sobre a qué hora hay que llegar esta noche a casa; y de repente, tengáis una discusión en casa, u os peléis, o deis una mala contestación, cosas así; y entonces, te van a decir “¿y para eso te has confirmado? No se te nota nada”.

Yo no quiero que pase eso porque el confirmarse no tiene que ver con eso. El confirmarse, primero ya está mal decir “voy a confirmarme la semana que viene”. Eso está muy mal dicho. Si vosotros no confirmáis nada hoy. Es verdad que vais a profesar la fe, pero eso no forma parte del Sacramento de la Confirmación. Eso es decirLe al Señor -y se lo decimos todos los domingos, hoy se lo decimos con más solemnidad- que Le conocemos y que sabemos que nos quiere tanto que podemos esperar de Él lo que no podemos esperar de nadie. ¿Qué cosas podemos esperar de Él? Que nos perdone los pecados; los pecados sean los que sean, de grandes y de número. Nos quiere tanto que esperamos de Él el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Seguramente, todos vosotros habéis perdido alguna abuela o algún abuelo, algún familiar o habéis visto morir a alguien, perder a alguien a quien uno quiere. Cuando uno quiere a alguien no querría que muriera nunca. Yo he buscado definiciones o expresiones bonitas del amor. Una de las más bonitas que yo he encontrado es decir: “Querer a alguien es poder decirle yo quiero que Tú no mueras jamás”. Nuestros padres a lo mejor no os lo han dicho nunca con estas palabras, pero, en el fondo, lo sienten, quisieran que no murierais nunca. Y vosotros, que queréis a vuestros padres, también lo diríais: yo quiero que no me falten nunca papá y mamá.

Nosotros nos lo decimos, pero sabemos que algún día vamos a morir. Que tenemos que pasar por la muerte. Sin embargo el amor de Jesucristo es tan grande que nosotros le decimos que esperamos porque conocemos ese amor, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. La victoria final sobre la muerte. Así es de grande el amor de Dios.

Dios nos quiere desde siempre, porque Dios no es como nosotros. Nosotros hemos empezado a conocer a algunas personas cuando hemos crecido un poco y nos damos cuenta de que esta persona me quiere, o esta me quiere menos, o esta no me quiere. Pero Dios nos conoce desde siempre, desde antes de que existiera Sierra Nevada, el volcán de la Palma, de que existieran las estrellas. El Señor sabe que tú eres Ainoa, que eres Javier, Amelia. Y conoce tu rostro, tu corazón. Yo creo que el Señor ha creado millones y millones de estrellas para que veamos lo fácil que es… hay un pasaje de la Biblia que dice “a cada uno la llama por su nombre”.

Quien ha sido capaz de crear millones de estrellas, tu corazón, nos tiene a cada uno… Nos lo dijo Jesús de otra manera con una imagen muy bonita: “Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados”. Dios nos quiere desde siempre. Te quiere a ti. Sea cual sea tu historia. Y diréis “pero, si mis padres casi no me quieren, o me regañan siempre porque soy el zapato negro de la familia, no saco buenas notas, tengo genio, yo me empeño en cosas y ellos se empeñan en otras cosas. Sea cual sea vuestra historia, Dios os quiere.

Lo que celebramos cada Semana Santa es que el Hijo de Dios asumió nuestra carne y nació de la Virgen para poder decirnos en un lenguaje humano, en una forma que nosotros pudiéramos entender, el amor infinito que Dios tiene a cada uno. Digo infinito porque el amor de Dios justo porque es infinito yo puedo coger todo lo que necesite y no ha disminuido nada. El mar también es una imagen del infinito. Sólo una imagen porque el mar tiene límites, pero el amor de Dios no tiene límites. Puedo coger todo lo que necesite y no le estoy quitando nada a nadie, no ha disminuido. Está en otras cosas. No disminuye su amor por mucho que yo coja. Por lo tanto, el Señor os quiere con un amor infinito y ese amor lo ha querido expresar Jesús de una manera humana entregando Su vida por nosotros. Eso es lo que celebramos en la Semana Santa el día del Viernes Santo: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a Su propio Hijo, para que el mundo se salvase por Él. No hay mayor amor que dar la vida por aquellos que uno quiere”. Eso lo dijo Jesús el día antes de dar la vida. Explicó que ese amor era una alianza que Él firmaba. Era una alianza nueva y eterna. “Esta es la sangre de mi Alianza, una alianza nueva y eterna”.

La palabra alianza se usa también para el matrimonio. Cuando las personas se vinculan en un matrimonio es como una alianza y el deseo, por lo menos, es que esa alianza dure para siempre. Muchas veces no dura, pero el deseo el día de la boda es que dure para siempre. La alianza que el Señor ha hecho con nosotros dura para siempre. Vosotros ya habéis empezado a participar de esa alianza. Fue el día de vuestro Bautismo. Recibisteis ya la vida que el Señor nos ha dado, el espíritu del Señor, dar Su vida. Desde ese día, todos somos hijos de Dios. Desde ese día, vosotros sois hijos de Dios de una manera plena. Tenéis el espíritu de Dios. Habéis crecido con Dios en vuestro corazón y en vuestra vida, aunque ni siquiera os hubierais dado cuenta.

En la antigüedad, las alianzas que eran importantes tenían dos firmas. No se firmaba, se sellaba, se ponía laca o cera, material reblandecido, lacra, y se ponía el sello del rey. Luego venía otra persona que era el secretario del reino, ponía otro lacre y confirmaba que aquello era el sello del rey. Los cristianos llamaban a la Confirmación el segundo sello. Pero vosotros no confirmáis nada esta tarde. El Señor pone el segundo sello en el documento de la alianza que él hizo con vosotros, con cada uno de vosotros en la cruz. En una edad en la que ya os dais cuenta lo que significa ser querido, no ser querido, ser mejor o peor querido, os vuelve a decir el Señor: “Yo te quiero”, te quiero desde siempre y te voy a querer siempre porque mi alianza es eterna. Y entonces, veréis no tiene mucho que ver con que si vais a ser más buenos o menos buenos; si os vais a portar mejor o peor. Claro que al Señor le gusta que os portéis bien. A vuestros padres también les gusta que saquéis buenas notas, les gusta que os portéis bien, que la gente diga qué hijos más preciosos tienes, a lo mejor todo el mundo les quiere, les gusta. Pero no os quieren por eso. ¿Os quieren porque os portáis bien? No. Os quieren porque sois sus hijos. No nos quieren por eso. Nos quiere porque Dios es Dios y no sabe hacer otra cosa que querer.

Y la Iglesia tendríamos que ser los mensajeros y la demostración con nuestra vida de que Dios es así. Y que nosotros estamos cerca de Dios y tenemos que ser así. No sabemos hacer otra cosa que querer, perdonar, ayudar. Es Jesucristo quien confirma esta tarde la Alianza de amor que hizo con cada uno de vosotros en la cruz y os vuelve a decir como si acabarais de nacer “Yo te quiero y te quiero para siempre”.

Eso da una alegría que no tiene nada que ver con la alegría de cuando nos salen las cosas bien, o nos hemos portado bien. Eso dura mientras nos portamos bien. Si un día nos portamos mal, pues se acaba. La alegría de saber que el Señor os quiere dura siempre, puede durar siempre, porque Él no va a dejar de quereros. Sois jóvenes, pequeños, algunos ya sois adultos, pero todos os dais cuenta de lo que significa tener un amor que no te falla. Tener un amigo que no te falla. Ese amor que no falla es el amor de Dios, es el amor de Jesucristo que confirma esta tarde la alianza que hizo con cada uno de vosotros en la cruz.

Sólo me queda una cosa por explicaros. Cómo una cosa tan grande puede pasar por una cosa tan pequeña como que el obispo te ponga la mano en la cabeza y con aceite consagrado, no sólo perfumado, os haga la señal de la cruz en la frente. Cómo puede una cosa tan pequeña ser medio de algo tan grande. Los gestos humanos son siempre muy pequeños para lo que pueden llevar dentro. Os doy un ejemplo: una sonrisa. Una sonrisa te puede alegrar el día, cuando te cruzas con alguien; un hermano, un amigo que te quiere y te pone una cara seria, te ha amargado el día. Pero poner una cara seria o sonriente es un gesto bien pequeño. Un beso es un gesto pequeño y os aseguro que niños que han crecido sin que su madre no les ha achuchado y besado son diferentes a vosotros. Son personas que llevan un puñal dentro y una herida muy grande dentro. Es un gesto bien pequeño. Una mano tendida.

Los gestos humanos más importantes son pequeños, pero pueden llevar algo muy grande dentro. También pueden llevar, cuando son gestos humanos, una mentira. Un beso puede ser verdadero, expresión de cariño, y puede ser mentiroso. Un beso mentiroso muy famoso que hay en la historia es el de Judas. Traicionó a Jesús con un beso. Los gestos de los hombres y las sonrisas también pueden ser falsas o mentirosas, o así. Pero Dios no miente nunca. Los hombres podemos mentir, todos, pero Dios no miente nunca. Cuando Dios dice “te quiero” es un te quiero. Yo quisiera que esa alegría no se nos acabara nunca pase lo que pase. Hay momentos difíciles como la pandemia, hay dificultades de muchas clases en la vida, y nunca dejará el Señor de querernos. Aunque hagáis algo horrible, que os destroce a vosotros mismos el corazón, el Señor no va a dejar de quereros. Creedme por favor. Que no se os olvide nunca, el Señor os va a querer siempre. No despreciéis lo pequeño que es el gesto por el que pasa la promesa de Dios, la promesa de Su vida: os acompañará siempre, al lado, dentro, en vosotros, siempre.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

23 de octubre de 2021
Órgiva (Granada)

10.629 misioneros, el anuncio de la fe en los 5 continentes

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La Iglesia celebra el domingo 24 de octubre el Domingo Mundial de las Misiones, el DOMUND. Es el día en el que toda la Iglesia reza por la causa misionera. Es el día para recordar la implicación de todos los cristianos en la misión de la Iglesia. Es el día para ayudar con una aportación económica a su sostenimiento. Y es el día para tener especialmente presentes a los que, respondiendo a la llamada, dejaron su país de origen para salir a la misión.

A esta llamada respondió el jesuita Fernando López. Nació en la Isla de La Palma. Pero su destino, desde 1988, está en la Amazonía.

Fernando López: «¿de qué lado te quieres poner tú?«

Su vocación misionera se remonta a cuando tenía 15 años, una vocación que nació como respuesta a un interrogante: «Me pregunté cómo era el haber nacido en mi familia, con todo, y nuestros hermanos africanos o los indios de América con nada, ¿es una cuestión de suerte o mala suerte? Me dije: “Fernando, ¿de qué lado te quieres poner tú?”.

En un primer momento se puso del lado de la Física. Pero en Sevilla, donde cursaba estudios, estableció contacto con los jesuitas. En 1985, acabada esta etapa académica, llegó a Paraguay.

Sintió dolor por lo que dejaba atrás -la familia, una novia, su vocación como físico- pero experimentó que aquella era la tierra donde Dios le invitaba a sembrar.

Fernando López pertenece a la Red Itinerante de la Amazonía CLAR-REPAM donde varias instituciones, congregaciones, laicos y laicas, religiosos y religiosas se unen para llegar juntos en la Amazonía donde solos no podrían llegar. Se trata de hacerse presentes donde no llegan otras realidades para escuchar a esos pueblos, conectar con la realidad gritante de la Amazonia y para defender la vida.

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«Los pueblos indígenas transformaron mi realidad, mi vida».


En datos

Fernando López es uno de los misioneros españoles en tierra de misión. Según los datos que hace públicos Obras Misionales Pontificias, instrumento oficial de la Iglesia que se encarga del sostenimiento de los territorios de misión, España es uno de los países con más misioneros:

  • En su base de datos hay registrados 10.629 misioneros: de ellos, 7.180 están en activo, y 3.449 en España, colaborando con la animación misionera o a la espera de nuevos destinos.
  • Los misioneros españoles están en 135 países. El país con más misioneros españoles es Perú (673).
  • Unas 387 instituciones envían misioneros a la misión.

Los voluntarios

– En la misión: cada año hay alrededor de 10.000 personas, entre las que destaca la labor de los jóvenes, que dedican tiempo de su vida a hacer una experiencia misionera.

– En la actualidad hay 1.025 voluntarios en las delegaciones diocesanas de misiones, y en parroquias o archiprestazgos que trabajan en la animación misionera, y en la realización de una “misión de retaguardia”.

Territorios de Misión

  • Hay 1.116 territorios de Misión, lo que representan un tercio de las diócesis del mundo y 43,13% de la superficie de la tierra.
  • El porcentaje de personas que vive en Territorios de Misión es un 45,07% de la población.
  • Las misiones albergan uno de cada tres bautismos en el mundo.
  • En promedio, un sacerdote atiende a más del doble de habitantes en los territorios de Misión.
  • En conjunto, la Iglesia Católica cuenta con 26.890 instituciones sociales y 119.200 instituciones educativas.

Fuente: Obras Misionales Pontificias (OMP)

20/10/2021

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