
Jerez de la Frontera ha celebrado durante los días 9 y 10 de octubre la festividad de San Dionisio Areopagita, Patrón de la ciudad, con diferentes actos religiosos que han tenido como centro la Real Iglesia de San Dionisio y que han contado con la presencia de Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.
Las celebraciones comenzaron el viernes 9 de octubre con el tradicional Te Deum, uno de los actos más significativos de esta festividad, que cada año reúne al Cabildo Municipal y al Cabildo Catedral en torno al Patrón de Jerez.
Siguiendo la tradición, el Cabildo Municipal trasladó el pendón de la ciudad hasta la Real Iglesia de San Dionisio Areopagita, donde fue recibido por el Cabildo Catedral y Monseñor José Rico Pavés.
Una vez situados ambos cabildos en el interior del templo, el párroco de la Real Iglesia de San Dionisio y canónigo de la Santa Iglesia Catedral pronunció una disertación sobre la figura del santo, profundizando en su historia y en el significado de su patronazgo para la ciudad.
[ENLACE AL DOCUMENTO CON LA DISERTACIÓN COMPLETA SOBRE SAN DIONISIO AREOPAGITA]
Tras esta intervención tuvo lugar el canto del Te Deum, himno de alabanza y acción de gracias a Dios. El acto concluyó con el regreso del pendón de la ciudad al Cabildo Municipal.
La jornada continuó con la celebración de la Eucaristía presidida por Monseñor José Rico Pavés, en la que los fieles se reunieron para celebrar la festividad de San Dionisio Areopagita.
Durante la celebración, el Obispo de Asidonia-Jerez también llevó a cabo la bendición de Nuestra Señora de la Luz, nueva imagen titular mariana de la Hermandad de la Resurrección, un acontecimiento especialmente significativo para esta corporación.
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En su homilía, Monseñor José Rico Pavés comenzó su reflexión con una pregunta de Jesucristo que presentó como decisiva para la vida de todo cristiano: «¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si pierde su alma». A partir de estas palabras, el Obispo de Asidonia-Jerez invitó a los fieles a reconocer que la existencia humana está llamada a una plenitud que supera los límites de este mundo, recordando que el ser humano ha sido creado para Dios y que en Él encuentran su verdadero sentido la búsqueda de la verdad, la bondad, la belleza y la comunión.
En este sentido, el prelado señaló que los esfuerzos por acumular bienes, alcanzar bienestar o conseguir el reconocimiento de los demás pierden su verdadero sentido si no se orientan hacia el Señor, que constituye la meta definitiva de la existencia humana.
Desde esta reflexión, Monseñor Rico Pavés se detuvo en la figura de San Dionisio Areopagita, patrón de Jerez de la Frontera, recordando cómo, al escuchar la predicación del apóstol san Pablo en el Areópago de Atenas, encontró la respuesta a las inquietudes que llevaba en su interior. Mientras otros reaccionaron con burlas ante el anuncio de la resurrección, Dionisio y una mujer llamada Dámaris acogieron la predicación del apóstol y decidieron seguirlo. «La tiniebla que le envolvía quedó disipada con la luz del anuncio de la resurrección», expresó el Obispo.
Asimismo, recordó que, según los historiadores de la antigüedad cristiana, Dionisio llegó a convertirse en el primer obispo de Atenas, mientras que la tradición posterior vinculó su figura con san Dionisio, mártir en París. También hizo referencia a los escritos aparecidos en el siglo V bajo el nombre de Dionisio Areopagita, cuya influencia en la historia de la Iglesia destacó especialmente.
El prelado explicó que estas tres figuras estaban vinculadas bajo un mismo nombre cuando, el 9 de octubre de 1264, Jerez fue reconquistada e incorporada al Reino de Castilla, quedando bajo el patrocinio del santo cuya festividad se celebraba aquel día.
A partir de este acontecimiento, Monseñor Rico Pavés profundizó en el significado que tiene para la ciudad la celebración anual de su patrón. Recordó que, según una antigua crónica mozárabe, décadas antes de la reconquista, el endurecimiento de las medidas contra los cristianos durante el dominio almohade había provocado la huida de los miembros de la comunidad cristiana, encabezados por el obispo asidonense, que fueron acogidos por el arzobispo de Toledo.
Por ello, destacó que la festividad de San Dionisio constituye una ocasión para dar gracias a Dios por la recuperación de la libertad de la comunidad cristiana para vivir y expresar su fe, así como por la posibilidad de volver a crecer en unidad y comunión. «La transformación de nuestra ciudad fue posible bajo el patrocinio de un santo al que seguimos acudiendo», afirmó.
El Obispo relacionó también el testimonio de San Dionisio, que acogió el anuncio de Cristo resucitado, con otro de los acontecimientos significativos de la jornada: la bendición de la nueva imagen de Nuestra Señora de la Luz, titular mariana de la Hermandad del Resucitado.
En este punto, Monseñor Rico Pavés recordó que la Resurrección constituye el fundamento de la fe cristiana. «Si Cristo no ha resucitado, vana e inútil es nuestra fe. No somos seguidores de un difunto, sino de quien vive para siempre», subrayó.
De manera especial, dirigió unas palabras a la Hermandad del Resucitado, destacando la responsabilidad que tiene dentro de la realidad cofrade de anunciar la esperanza de la vida eterna y comunicar el triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte. En este sentido, señaló que su misión consiste en recordar que el sufrimiento y el dolor no tienen la última palabra, porque Cristo resucitado hace partícipes de su victoria a quienes creen en Él.
«No me canso de repetir que entre todas las hermandades y cofradías hay una que tiene la responsabilidad fundamental, que es la de llevar a todos la esperanza de la vida eterna», afirmó, refiriéndose a la Hermandad del Resucitado.
Asimismo, felicitó al hermano mayor y a los miembros de la junta de gobierno por la bendición de la nueva imagen mariana, calificando este acontecimiento como un paso importante en la joven historia de la corporación y «un bien no solo para ellos, sino también para la realidad cofrade de nuestra ciudad».
En la parte final de su homilía, Monseñor Rico Pavés exhortó a los fieles a seguir proclamando el mensaje de la Resurrección con la misma valentía que san Pablo y a responder como lo hicieron Dionisio Areopagita y Dámaris, sin dejarse vencer por las burlas o el temor ante quienes rechazan la fe.
Finalmente, coincidiendo con la bendición de Nuestra Señora de la Luz, el Obispo pidió que la protección de la Virgen acompañe siempre a los fieles para que, poniendo a Jesucristo en el centro de sus vidas, puedan dar testimonio de Él y «llevar con la ayuda de nuestra Madre la luz del Resucitado a todos nuestros contemporáneos».
Como es habitual, concluyó su homilía confiando todo a la intercesión de María Santísima: «Por eso, en esta tarde y siempre, nada sin María, todo con ella».
La procesión de San Dionisio pone fin a las celebraciones
Los actos en honor al Patrón de Jerez continuaron durante la jornada del sábado 10 de octubre, cuando la imagen de San Dionisio Areopagita recorrió en procesión las calles de la ciudad, prolongando así las celebraciones de su festividad.
La salida procesional permitió que la devoción al santo saliera nuevamente del templo y se hiciera presente en las calles del centro histórico de Jerez, en una jornada dedicada a honrar a quien es Patrón de la ciudad.
Con esta procesión concluyeron las dos jornadas de celebraciones en torno a San Dionisio Areopagita, que han unido la tradición histórica del Te Deum, la celebración eucarística y la manifestación pública de la fe.
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