La Subcomisión Episcopal para Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso ha hecho pública una nota con motivo del Día Internacional de Conmemoración del Holocausto, hoy, jueves 27 de enero de 2022. La «Shoah» no debe ser olvidada, es el título que encabeza este escrito.
La «Shoah» no debe ser olvidada (texto íntegro)
El 27 de enero de 1945 más de 7.000 prisioneros fueron liberados del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Junto al pueblo judío, queremos hacer hoy memoria de tantos hermanos nuestros que fueron exterminados y afirmar una vez más que la Shoah no debe ser olvidada. Así lo afirma el Papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti; «Es el símbolo de hasta dónde puede llegar la maldad del hombre cuando, alimentada por falsas ideologías, se olvida de la dignidad fundamental de la persona, que merece respeto absoluto independientemente del pueblo al que pertenezca o la religión que profese» (Fratelli tutti, 247).
La humanidad y especialmente las nuevas generaciones no pueden perder la memoria de las persecuciones o las matanzas étnicas acontecidas en tantos países, que nos avergüenzan. Sin ella no se puede construir un futuro más justo y más fraterno. «Nunca se avanza sin memoria, no se evoluciona sin una memoria íntegra y luminosa» (Fratelli tutti, 249).
Uniéndonos al dolor de nuestros hermanos judíos, elevamos así nuestra plegaria: «Acuérdate de nosotros en tu misericordia. Danos la gracia de avergonzarnos de lo que, como hombres, hemos sido capaces de hacer, de avergonzarnos de esta máxima idolatría, de haber despreciado y destruido nuestra carne, esa carne que tú modelaste del barro, que tú vivificaste con tu aliento de vida. ¡Nunca más, Señor, nunca más!» (Fratelli tutti, 247).
Madrid, 27 de enero de 2022 Subcomisión Episcopal para Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso
San Juan Pablo II beatificó a decenas de mártires de la iglesia greco-católica ucraniana en los umbrales del tercer milenio. Este 28 de enero celebramos la memoria de una de ellas, la beata sor Olimpia Olha Vida, que murió bajo condiciones inhumanas a las que le obligó el régimen soviético a mediados del pasado siglo XX. Fue deportada tan solo por asistir a un entierro cristiano.
La religiosa Olympia Olha Bida nació en 1903 en el pueblo de Tsebliv, distrito de Lviv. A una edad temprana ingresó a la congregación de las Hermanas de San José. En 1938 fue asignada a la ciudad de Khyriv donde se convirtió en superiora de la casa. Después del establecimiento del régimen soviético, ella y otras hermanas sufrieron una serie de ataques contra el convento. A pesar de todo, ella continuó cuidando niños, catequizando y organizando servicios religiosos clandestinos, que muchas veces carecían de la presencia de un sacerdote.
Algunos de sus escritos dan cuenta de la grandeza de su fe, dentro de situaciones tormentosas. Un ejemplo son las palabras que dirige tras ser condenada, a sor Neonylia, su superiora provincial: “Dios Todopoderoso, la Providencia de Dios no permitirá que Sus hijitos perezcan en tierra extraña. Porque Él está con nosotros aquí, en medio de estos bosques y aguas. Él no se olvida de nosotros. Por nuestra fe, por un asunto divino, sufrimos, ¿y qué mejor que esto? Sigámoslo con valentía. No sólo cuando todo está bien, sino incluso cuando los tiempos son amargos, digamos: Gloria a Dios en todo asunto”.
En 1950 fue arrestada por soldados de la NKVD y llevada a un campo de trabajos forzados en Boryslav. Finalmente, fue sentenciada a exilio de por vida en la región siberiana de Tomsk por “actividades antisoviéticas”, fruto de haber asistido a un entierro cristiano. Incluso en el exilio, sor Olimpia trató de cumplir con sus deberes como superiora. Brindó apoyo a sus hermanas. Ella soportó pacientemente condiciones de vida inhumanas.
En Siberia murió de hambre y falta de atención médica el 28 de enero de 1952, a la edad de 49 años. Fue beatificada el 27 de junio del 2001, por Juan Pablo II en Lviv (Ucrania), junto con otros 23 mártires ucranios.
El Obispo de la Diócesis, Don Sebastián Chico Martínez, recibía, en la mañana de ayer, a la Comisión diocesana de Vida Ascendente, encabezada por su Presidenta, Dña. María Dolores Núñez; y su Consiliario, D. Facundo López Sanjuán.
Durante este primer encuentro con el Prelado, los miembros de Vida Ascendente le han presentado la situación de Jaén, el número de componentes, así como el número de grupos existente en las distintas parroquias.
El Obispo, por su parte, se ha mostrado muy afable y cercano. Además, ha asegurado que conocía bien el movimiento y ha mostrado su gran estima por él.
Asimismo, Don Sebastián los ha animado a seguir trabajando en la misma línea y a crear nuevos grupos en las parroquias. Además, les ha mostrado su apoyo incondicional y ha puesto a su disposición todos los medios diocesanos.
Por último, la Presidenta le ha hecho entrega del libro «La riqueza de los años», que recoge las conclusiones del primer Congreso internacional de la Pastoral de las Personas Mayores, que se celebró en Roma en enero del 2020. En ese encuentro el Papa Francisco apostó por promover el servicio pastoral a los ancianos y sugirió la implantación, con la ayuda de los mayores, en las Diócesis. De esta manera, desde la Comisión han hecho una petición formal al Obispo sobre la potenciación de esta pastoral en Jaén, ya que la realidad de los mayores es mucho mayor que la que abarca el movimiento de Vida Ascendente.
El pasado domingo, 23 de enero, el Papa Francisco nos pedía, en el rezo del Ángelus, a todos los católicos, unirnos en oración por la paz, en el contexto de las tensiones que se están viviendo entre Ucrania y Rusia, que afectan en gran medida al resto de la Unión Europea.
Esa jornada por la paz en Ucrania, tuvo lugar el miércoles 26 de enero y la Parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Peal de Becerro no fue ajena a esta intención del Sucesor de Pedro para toda la Iglesia.
En aquella tarde nos congregamos para celebrar la eucaristía diaria que se prolongó con la Exposición del Santísimo Sacramento que se iniciaba con el rezo de la estación y por las intenciones del Papa, especialmente la intención de ese día por la Paz; a continuación un momento de contemplación silenciosa y las preces por la paz que propone el formulario de la misa votiva del Santísimo Nombre de Jesús, inspiradas en la oración por la paz de San Francisco de Asís; para finalizar recibimos la bendición de Su Divina Majestad, el rezo de las alabanzas de desagravio y por último el canto de la Salve a la Virgen de la Encarnación, titular de la Parroquia y patrona de Peal de Becerro, esperando su maternal intervención para que el mundo acoja la paz.
Peal de Becerro, unida al Santo Padre, pidió al Señor la paz en Ucrania, que sufre un dramático momento de tensión. «Que todas las acciones e iniciativas políticas estén al servicio de la fraternidad humana y no de los intereses partidistas». «Que esa tierra vea florecer la fraternidad y supere las heridas, los miedos y las divisiones»
Parroquia de nuestra Señora de la Encarnación de Peal de Becerro
El papa Francisco propuso el Año Familia Amoris Laetitia, que se inauguró el 19 de marzo de 2021 y se clausurará el 26 de junio de 2022 con la celebración del X Encuentro Mundial de las Familias en Roma. Este año se enmarca en el quinto aniversario de la publicación de la exhortación apostólica Amoris laetitia y, desde la Delegación de Pastoral Familiar, os animamos a profundizar en ella con las pinceladas y testimonios que iremos publicando en los próximos meses.
“Los esposos que se aman y se pertenecen, hablan bien el uno del otro, intentan mostrar el lado bueno del cónyuge más allá de sus debilidades y errores. En todo caso, guardan silencio para no dañar su imagen. Tampoco es la ingenuidad de quien pretende no ver las dificultades y los puntos débiles del otro, sino la amplitud de miras de quien coloca esas debilidades y errores en su contexto. Recuerda que esos defectos son sólo una parte, no son la totalidad del ser del otro. Se puede aceptar con sencillez que todos somos una compleja combinación de luces y de sombras. El otro no es solo eso que a mí me molesta. Es mucho más que eso. Por la misma razón, no le exijo que su amor sea perfecto para valorarlo. Me ama como es y como puede, con sus límites, pero que su amor sea imperfecto no significa que sea falso o que no sea real. Es real, pero limitado y terreno” (AL 111-113).
Testimonio
Soy Maripaz, de Granada, y estoy separada. Voy a hablaros de la “dis-culpa”, aunque a mí me gusta más hablar de perdón, porque cuando hay perdón ya no hay culpa, y es que esto ha sido el motor que ha movido mi vida desde mi separación; me ha servido para transformar el dolor en amor y el “abandono” en amor recíproco. El perdón empezó a mí misma, por no haber sabido mantener ese matrimonio que con tanta ilusión había emprendido, perdón por no haber sabido aceptar tantas cosas en mi marido de las cuales yo misma carecía o tenía multiplicadas; y cuando comencé a entender todo esto, con mis limitaciones y carácter, comencé a verle a él con ojos nuevos, con todas sus virtudes y vulnerabilidad. El resultado de todo esto fue el amor recíproco; lo que inicialmente fue resentimiento y dolor por ambas partes, culpándonos el uno al otro terminó, convirtiéndose en dis-culpa, poniéndonos uno en el lugar del otro y ante nuestras hijas solo referirnos a la otra parte para resaltar lo bueno. Aunque esto se vea muy bonito, ha sido un largo trabajo, pero a la vez, ha sido el secreto de que hoy por hoy seamos una familia, aunque no vivamos juntos y nuestras hijas hayan crecido sabiendo las limitaciones y debilidades de cada uno; es ahora cuando somos familia, ya que cuando él viene a casa intentamos ser y dar lo mejor de cada uno. Hay mucha gente que no quiere perdonar porque piensa que se traiciona a sí misma o es dar la razón al otro; pero he aprendido que es todo lo contrario, perdono para sentirme bien yo; esto no es egoísmo, es protección y amarme a mí misma para poder amar; disculpar, implica quitar la culpa, pero no al acto; lo que está mal, está mal. Pero sí a la persona, por eso me gusta más la palabra perdón; tampoco implica restablecer la relación en el sentido de volver a intimar con quien te hizo tanto daño; ni olvidar, ya que si se olvida se puede caer en el mismo dolor; sin embargo, es, en definitiva, ver al otro con ojos nuevos; y esto es fruto del amor que todo lo dis-culpa como nos dice San Pablo.
Como experiencia práctica os puedo comentar que, a los pocos días de separarnos, llamó mi marido por teléfono y empezamos a discutir de nuevo; al colgar, mi hija de 9 años me dijo: “mamá ¿es que vais a seguir así?” Aquello para mí fue como tropezar de golpe con la realidad; si habíamos decidido separarnos y dar ese paso tan doloroso, no era para continuar igual, sino que teníamos que aprender a ser felices de otra manera, y esta ha sido mi premisa durante todos estos años. Nunca más hemos vuelto a discutir. Han pasado 14 años, no ha sido fácil, pero el amor todo lo puede.
El 29 de enero de 2002 llegaban a Zimbabwe tres Misioneros Claretianos: Amador Núñez, Luis María Guerrero y Antonio Llamas, y con ellos comenzaba una historia que cumple 20 años el 29 de enero de 2022 y en la que están insertos tres malagueños: Antonio Llamas, Joaquín Béjar y Álvaro Rodríguez.
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El 29 de enero de 2002 llegaban los sacerdotes Misioneros Claretianos Amador Núñez, Antonio Llamas y Luis María Guerrero a Zimbabwe, se alojaron en el Centro Diocesano de Capacitación Shingai de Gokwe y comenzaron la tarea de aprender la lengua y la cultura shona.
A finales de ese mismo año abrieron la Misión de Gwave, una gran misión con tres subparroquias y 37 poblados lejanos. «El primer período fue duro pero emocionante. Como equipo, tratamos de servir a los poblados lo mejor que pudimos. Dedicamos los días, especialmente los fines de semana, a estar con la comunidad, visitar a los enfermos, compartir reuniones y celebrar la Misa con las comunidades. Poco a poco se pusieron en marcha algunos proyectos como los salones de usos múltiples en Mutimutema y Huchu», así recuerdan los inicios de su laboral pastoral en la web de la congregación.
A esta primera comunidad se fueron uniendo más misioneros, entre ellos otros dos malagueños: Joaquín Béjar, en 2006, y Álvaro Jover, en 2018. En la actualidad, la comunidad está formada por nueve misioneros claretianos de diversas nacionalidades y acaban de celebrar las primeras ordenaciones de misioneros naturales de Zimbabwe. Se dividen en tres comunidades: Ruwa (285 km cuadrados), Zhomba y Harare, desde la que se atienden dos parroquias en Ruwa (St. Charles y St. Dominic), dos escuelas (St Claret en la Misión de Zhomba y St Vincent en Ruwa), y varios proyectos de desarrollo, como Karikoga, para niños huérfanos del VIH, que se apoya desde la delegación de Proclade Bética en Málaga.
El 31 de enero se cumplen los 100 días de ministerio de Aaron Benzaquen Vera, Santiago Bremermann Medina, Juan Manuel Caracuel Merchán, Rafael López Sánchez y Eduardo Muñoz Centeno, quienes recibieron la ordenación como diáconos el pasado 23 de octubre y recibirán la sacerdotal el próximo 25 de junio. Con este motivo, se acercaron a los micrófonos del programa EL ESPEJO, en COPE Málaga, para compartir con los oyentes lo que han vivido en estos primeros 100 días.
Rafael López Sánchez
¿Cómo habéis vivido este tiempo?
Rafael: Ha sido un tiempo maravilloso. Estar con la gente, empezar tu ministerio, trabajar codo con codo con el párroco… ha sido un regalo de Dios.
Santiago Bremermann Medina
¿Cómo es un día en la vida de un diácono en la parroquia?
Santiago: Comenzamos con el rezo de la Liturgia de las Horas. A lo largo de la mañana, atendemos el despacho, y así vamos aprendiendo cómo funciona el papeleo; visitamos a la gente de la parroquia, en mi caso, a los vecinos de Ronda; celebramos la Eucaristía (en la que acompañamos con nuestro servicio como diáconos), compartimos el tiempo de exposición del Santísimo… y concluimos el día compartiendo cena y oración con el párroco. Con el rezo de Completas cogemos fuerzas para el día siguiente.
Juan Manuel Caracuel Merchán
En estas 14 semanas de ministerio se ha incluido la Navidad, ¿cómo habéis vivido vuestra primera Navidad como clero?
Juan Manuel: Ha sido una Navidad muy especial. La he disfrutado muchísimo. La liturgia uno la vive siempre, pero poder predicar la Palabra de Dios de esos días, que es tan rica y profunda, para mí ha sido una experiencia muy bonita. También hemos intentado compartir la Navidad con la familia, aunque ahora es más difícil, y, sobre todo, hemos disfrutado de la gente porque, cuando uno está sirviendo en una comunidad, esa es su familia y su hogar. Ya ha sido una Navidad que hemos vivido con la gente que el Señor nos ha puesto delante. Ya vamos cogiendo perspectiva de nuestro ministerio. En estos 100 días, la novedad va pasando y uno se va asentando. Y emociona ponerte en la situación de que te toca predicar, anunciar que Dios ha nacido y dar al Niño para que la gente lo adore.
Aaron Benzaquen Vera
¿Ha cambiado mucho vuestra vida?
Aaron: Somos los mismos, pero no somos iguales. La gente nos ve ya como parte del clero y eso es bonito, ya te ven como el servidor de la comunidad, y quieren hacer el camino contigo y llevarte a la ordenación como sacerdote. Por otro lado, la experiencia de vivir este tiempo con un sacerdote enriquece mucho porque ya compartes con un hermano de presbiterio.
Eduardo Muñoz Centeno
¿Se han cumplido las expectativas con las que llegasteis a las parroquias?
Eduardo: En mi caso, cuando me comunicaron que mi destino era la parroquia de Estación de Cártama pensé que era una parroquia muy grande, con mucha vida y que iba a ser inabarcable para mí. Pero cuando llegas te das cuenta que la gente está muy involucrada y que te esperan con los brazos abiertos. Es una experiencia muy bonita el sentirte así de acogido y acompañado.
Entonces, ¿seguís deseando que llegue el día de la ordenación?
Rafael: Sí. Lo estamos deseando porque es la culminación de un largo proceso y el principio de otro que recibimos con mucha ilusión: el ministerio en plenitud, el darte por completo al servicio a los demás al frente de una parroquia, y el ver que, lo que el Señor comenzó en ti va tomando cuerpo y se va encaminando.
¿Lo mejor de este tiempo en las parroquias?
Eduardo: Darte, eso es lo mejor. Tú te das por entero a las parroquias, desde que te levantas y te pones delante de Dios con la oración, hasta que te acuestas cansado de todo el día, yo creo que eso es lo mejor.
Pero seguro que también ha habido complicaciones, ¿no es así?
Santiago: Lo que más he ma costado es el situarme. Como en una semana estamos en dos lugares, en mi caso en Ronda y en Málaga, cuando ya le has tomado el rumbo a la pastoral, tienes que volver a Málaga. Y otra cosa que me ha resultado difícil es que uno quiere responder a la gente lo mejor posible, pero todavía me falta mucha práctica. El Seminario te enseña muchísimas cosas pero muchísimas otras se aprenden fuera. Siempre me dicen que no tenga prisa, que por algo existe el diaconado.
También han sido los primeros meses para el rector, Juan Manuel Ortiz, ¿cómo os ha ido con él?
Juan Manuel: Respondo yo porque soy quien pasa más tiempo en el Seminario, por los estudios. Creo que ha sido un trimestre en el que nos hemos conocido. Llegaba una persona nueva que no era un compañero más, sino el rector, quien marca el ritmo y el rumbo de toda la casa. Yo creo que Juan Manuel ha entrado muy bien en la casa casa y es muy querido por los compañeros. Es una persona muy asequible. Nosotros, como curso, estamos muy contentos con él. Nos sentimos acompañados en este último trayecto de formación y, tanto los que van entrando en el Seminario como los que ya estaban, están animados en la tarea por él.
Comenzasteis el Sínodo siendo laicos y lo acabaréis siendo sacerdotes, sois un signo de sinodalidad, ¿cómo lo estáis viviendo?
Aaron: En la parroquia de El Salvador, en la que me encuentro sirviendo, una parroquia extensa y con muchas realidades, la gente ha respondido muy bien y ha mostrado mucho interés en participar, en que se le escuche y en poner sobre la mesa temas que aún no se habían tratado. Yo creo que es una riqueza y que la gente siente que es un momento importante en la Iglesia. El hecho de situarnos al principio como laicos y ahora como clero, nos enriquece también a nosotros pues lo estamos viendo desde las dos perspectivas.
El sacerdote malagueño José Planas, párroco in solidum de Ntra. Sra. de los Ángeles y Ntra. Sra. del Pilar de Málaga capital participó en la última edición del programa «Viva la vida» que presenta Emma García en Telecinco, con motivo de sus vídeos virales en los que, en ocasiones especiales, baila flamenco durante la Misa parroquial.
En la entrevista, Planas, que tiene ascendencia gitana, explicó el origen de su baile: «Cuando una persona está enamorada y ama a Dios, eso sale hacia afuera. Yo lo manifiesto llevando la alegría a las personas. Unos lo transmiten con la poesía y yo bailando. Aprendí a bailar en los brazos de mi madre y, desde ahí, siempre he bailado. Aunque luego me hice sacerdote, sigo haciéndolo cada vez que hay un acontecimiento parroquial. Cuando escucho la música pienso ¿por qué no danzar? El Rey David bailó».
Ante la pregunta sobre la secularización, el párroco afirmó: «Yo no veo tanta crisis. Es verdad que hay poca experiencia de Dios. Se anuncia poco el Evangelio y hay que anunciar la buena noticia de que Jesucristo vino a liberarnos, ¿por qué se le llama si no buena noticia? Tenemos que anunciar la buena noticia más que cargar losas sobre la gente. Dios en su creación lo vio todo bueno. Nosotros tenemos que ver que la creación también es buena, no verla con ojos negativos, ni de oscuridad, ni de tristeza, sino manifestarla con alegría, porque la humanidad es muy bonita».
Tras su paso por el programa, el sacerdote afirma haber recibido cientos de mensajes de felicitación y cariño desde todos los puntos de España, y destaca la oportunidad que supuso para evangelizar a los alejados y a los que desconocen la Iglesia: «creo que no hay que desaprovechar ninguna oportunidad de las que nos puedan brindar, y hay que ir sin miedo. Yo me presenté de forma muy sencilla, como soy, porque no tengo mucha formación, pero con una experiencia vivida. Se trata de manifestar tu experiencia de Dios, no de adoctrinar. Ellos me respetaron y no entramos en discusiones porque eso nos pierde».
Planas destaca, además, la oportunidad de encuentro personal con los profesionales del programa: «la acogida tanto de Emma como del resto de colaboradores del programa fue preciosa. Tras el programa pudimos compartir un buen rato de charla en la que valoraron mucho lo que hacíamos a nivel eclesial. Me preguntaron mucho sobre la Iglesia y pude ayudarles a ver el gran desconocimiento que tienen sobre la institución. Ellos entendieron muy bien que ese desconocimiento era fruto de su alejamiento y me preguntaban ¿Qué tenemos que hacer para tener experiencia de Dios? Yo me acordé de la pregunta de la gente a Juan el Bautista y les contesté que tenían que ir a buscarlo, que Dios los quería, que quería que fueran felices».
El presbítero malagueño entregó un rosario bendecido a cada uno de los miembros del programa: «Todos lo acogieron con mucho cariño, incluso me pedían otro para sus madres. La relación con ellos ha sido estupenda y con alguno que otro he quedado para vernos cuando visiten Málaga».
Las delegaciones de Medios de Comunicación de las diócesis andaluzas emiten cada semana un espacio regional en la cadena COPE: El Espejo Andalucía.
Desde el viernes 28 de febrero de 2020, Día de Andalucía, el programa El Espejo que se emite los viernes en la Cadena COPE a las 13.33 horas, comienza con una sección regional protagonizada por las 10 diócesis de la Comunidad Autónoma: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Guadix, Huelva, Jaen, Jerez, Málaga y Sevilla.
Encarni Llamas Fortes es esposa y madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Es Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo y está realizando el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II.