Fotografía: Imagen de archivo de la última celebración de la Jornada de la Vida Consagrada de la Diócesis
Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, mantendrá durante la próxima semana distintos encuentros con comunidades de Vida Consagrada presentes en la Diócesis, acompañándolas en jornadas especialmente significativas para cada una de sus realidades.
La primera visita tendrá lugar el lunes 24 de agosto, a las 9:00 horas, en el Convento de Madre de Dios de Sanlúcar de Barrameda, donde reside la comunidad de religiosas de Dominicas.
El miércoles 26 de agosto, a las 10:30 horas, el pastor diocesano estará en Arcos de la Frontera junto a las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, que celebrarán la festividad de su fundadora, Santa Teresa de Jesús Jornet e Ibars.
La presencia de Monseñor José Rico Pavés junto a la Vida Consagrada continuará el viernes 28 de agosto, a las 20:00 horas, en el Convento de Santa María de Gracia de Jerez de la Frontera, donde acompañará a las Hermanas Agustinas en la celebración de San Agustín de Hipona, fundador y doctor de la Iglesia.
Estas visitas ponen de manifiesto la cercanía del Obispo de Asidonia-Jerez con las distintas comunidades de Vida Consagrada presentes en la Iglesia diocesana y permiten compartir con ellas momentos de oración, celebración y fraternidad.
Fotografía: Imagen de archivo que muestra una de las partes del Rito de toma de posesión de nuevos párrocos
La Diócesis de Asidonia-Jerez continuará la próxima semana con las celebraciones de toma de posesión de los sacerdotes destinados a nuevas comunidades parroquiales para el curso pastoral 2026/2027. Todas ellas estarán presididas por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.
La primera cita tendrá lugar el lunes 24 de agosto, a las 20:00 horas, en la Basílica Menor de Santa María de la Asunción de Arcos de la Frontera, donde el sacerdote diocesano D. José Arjona tomará posesión como nuevo párroco.
El martes 25 de agosto, a las 20:00 horas, se celebrará una nueva toma de posesión en la que D. Antonio Sabido y D. Francisco Miguel Morales asumirán su responsabilidad como párrocos «in solidum«. Junto a ellos estarán los sacerdotes que formarán parte del equipo pastoral como vicarios parroquiales.
La tercera celebración tendrá lugar el miércoles 26 de agosto, a las 20:00 horas, nuevamente en Arcos de la Frontera, donde D. José Arjona tomará posesión también como párroco de la Parroquia de San Pedro Apóstol.
La semana concluirá el jueves 27 de agosto, a las 20:00 horas, con la toma de posesión de D. Ángel Puentes como nuevo párroco de la Parroquia de Santo Domingo de Sanlúcar de Barrameda.
Estas celebraciones se enmarcan en las nuevas atenciones pastorales anunciadas por la Diócesis y marcan el inicio de una nueva etapa para las comunidades parroquiales que reciben a sus nuevos sacerdotes.
Fotografía: Imagen de archivo donde podemos ver al sacerdote D. Arturo Fabero es el primer presbítero situado en la izquierda.
La Diócesis de Asidonia-Jerez continuará este fin de semana con las celebraciones de toma de posesión de los nuevos párrocos para el próximo curso pastoral.
La segunda de estas citas tendrá lugar el domingo 23 de agosto, a las 12:00 horas, en Algodonales, donde Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, presidirá la Eucaristía con motivo de la toma de posesión del sacerdote diocesano D. Arturo Fabero como nuevo párroco de la localidad.
Esta celebración sucede a la vivida recientemente en Rota con la toma de posesión de D. Miguel Ángel Paredes y forma parte del calendario previsto tras las nuevas atenciones pastorales anunciadas por la Diócesis el pasado mes de junio.
Con esta Eucaristía, D. Arturo Fabero iniciará oficialmente su ministerio como párroco en Algodonales, comenzando una nueva etapa al servicio de la comunidad parroquial.
Durante los próximos días continuarán celebrándose en distintos puntos de la Diócesis las tomas de posesión de los sacerdotes destinados a nuevas parroquias, marcando así el comienzo de un nuevo curso pastoral.
La institución de la fiesta tuvo lugar en 1954 por parte de Pío XII.
Coronación de María, fresco en el Oratorio de Santa María Reina, obra de Raúl Berzosa (detalle)
La celebración de la fiesta de Santa María Reina el día 22, en la octava del día de la Asunción (15 de agosto), resulta de su relación íntima con esta otra fiesta mariana. Nos lo explica la Constitución Apostólica Lumen Gentium: «la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores (cf. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la muerte».
«Ya desde los primeros siglos de la Iglesia Católica –señalaba el papa Pío XII en su encíclica “Ad Caeli Reginam” con la que instituyó la fiesta de Santa María Reina–, el pueblo cristiano elevó suplicantes oraciones e himnos de loa y piedad, así en sus tiempos de felicidad y alegría como en los de angustia y peligros; y nunca falló la esperanza en la Madre del Rey divino, Jesucristo, ni languideció aquella fe que nos enseña cómo la Virgen María, Madre de Dios, reina en todo el mundo con maternal corazón, al igual que está coronada con la gloria de la realeza en la bienaventuranza celestial».
En la actual “Guerra Mundial a pedazos”, como definió el papa Francisco a la situación actual, la Iglesia sigue invitando a los fieles a dirigirse especialmente a María Reina para pedir el don de la paz.
En el contexto posterior a la Segunda Guerra Mundial y en plena guerra fría, Pío XII encomendó al mundo especialmente a María como Reina de la Paz: «Y ahora, después de las grandes ruinas que aun ante nuestra vista han destruido florecientes ciudades, villas y aldeas; ante el doloroso espectáculo de tales y tantos males morales que amenazadores avanzan en cenagosas oleadas, a la par que vemos resquebrajarse las bases mismas de la justicia y triunfar la corrupción, en este incierto y pavoroso estado de cosas Nos vemos profundamente angustiados, pero recurrimos confiados a nuestra Reina María, poniendo a sus pies, junto con el Nuestro, los sentimientos de devoción de todos los fieles que se glorían del nombre de cristianos».
En la actual “Guerra Mundial a pedazos”, como definió el papa Francisco a la situación actual, la Iglesia sigue invitando a los fieles a dirigirse especialmente a María Reina para pedir el don de la paz. De hecho, el pasado 22 de agosto de 2025 el papa León convocó una jornada de ayuno y oración, «implorando al Señor que nos conceda la paz y la justicia, y que enjugue las lágrimas de quienes sufren a causa de los conflictos armados en curso». María –dijo León XIV entonces–«es la Madre de los creyentes aquí en la tierra, y también es invocada como Reina de la Paz, mientras nuestra tierra sigue herida por las guerras en Tierra Santa, en Ucrania y en muchas otras regiones del mundo».
El argumento teológico principal, en que se funda la dignidad real de María, además de las múltiples referencias que encontramos en la tradición y en la liturgia, es sobre todo su divina maternidad. Como resume “Ad Caeli Reginam”: «en las Sagradas Escrituras se afirma del Hijo que la Virgen dará a luz: “Será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y reinará en la casa de Jacob eternamente, y su reino no tendrá fin”; y, además, María es proclamada “Madre del Señor”. Síguese de ello lógicamente que Ella misma es Reina, pues ha dado vida a un Hijo que, ya en el instante mismo de su concepción, aun como hombre, era Rey y Señor de todas las cosas, por la unión hipostática de la naturaleza humana con el Verbo».
«La Beatísima Virgen ha de ser proclamada Reina no tan sólo por su divina maternidad, sino también en razón de la parte singular que por voluntad de Dios tuvo en la obra de nuestra eterna salvación»
Además, recuerda la encíclica, «la Beatísima Virgen ha de ser proclamada Reina no tan sólo por su divina maternidad, sino también en razón de la parte singular que por voluntad de Dios tuvo en la obra de nuestra eterna salvación» en la que «estuvo, en verdad, estrechamente asociada a Cristo».
La alusión a María como Reina está acreditada a lo largo de los siglos, por los numerosos himnos con los que nos dirigimos a ella como el Salve Regina, el Regina coeli, o el Ave Regina cœlorum. En el rezo del Rosario, además de la contemplación de la “coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado”, la invocamos en numerosas ocasiones como Reina en las Letanías Lauretanas.
Granada celebrará el próximo mes de septiembre una procesión de rogativas con la imagen del Santísimo Cristo de San Agustín, convocada por el arzobispo, Mons. José María Gil Tamayo, con motivo de los terremotos que están afectando en los últimos días a la ciudad.
La procesión partirá desde la Catedral de Granada, donde actualmente se encuentra la imagen con motivo de la exposición “Kerygma”, y se dirigirá hasta la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias. La fecha concreta está aún por determinar.
El Cristo de San Agustín cuenta con una vinculación histórica con la ciudad de Granada. La imagen recibió del Ayuntamiento la consideración de Sagrado Protector de la Ciudad tras el cese de la epidemia que afectó a Granada en 1779. Como muestra de gratitud, el municipio estableció entonces un Voto anual en su honor, que durante años se celebró en el mes de agosto y que, desde la última década del siglo pasado, tiene lugar cada 14 de septiembre, coincidiendo con la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz.
La imagen, realizada poir Jacobo Florentino, recibe culto habitualmente en el Monasterio del Santo Ángel Custodio, en la calle San Antón, y cada Lunes Santo recorre las calles de Granada. A lo largo de su historia, el Cristo de San Agustín también ha sido protagonista de distintas rogativas en momentos especialmente difíciles para la ciudad.
Con esto, la Archidiócesis de Granada quiere poner bajo la intercesión de Cristo y de la Virgen de las Angustias a todas las personas afectadas por los seísmos y pedir por la protección de la ciudad ante esta situación.
El Papa León XIV pide transformar las armas en arados y vincula las guerras con la crisis ecológica: «La explotación de la creación proviene de una crisis ética y cultural
El 18 de agosto, el Centro Penitenciario de Archidona recibió la visita de la Virgen de la Cabeza Peregrina con motivo de la Misión Mariana que la imagen de la patrona de Jaén está llevando a cabo en la Diócesis de Málaga.
La imagen de la Virgen de la Cabeza peregrina a su llegada al Centro Penitenciario de Archidona
Como señala Simeón Martín Reiner, voluntario de Pastoral Penitenciaria, «dentro del Centro Penitenciario, la sagrada imagen fue procesionada por los internos hasta llegar al salón de actos, ambientado para la ocasión. Allí se celebró la Eucaristía, presidida por el capellán, el trinitario Isidoro Murciego, en la que participaron internos, voluntarios y miembros de la Hermandad de Málaga de la Virgen de la Cabeza, con presencia además de la subdirectora del centro y otros funcionarios».
Para Martín Reiner, «fue una misa muy emotiva, participativa y sentida. Destacamos el significado del amor de una madre por sus hijos, especialmente por los que más sufren. Nos hemos sentido queridos al comprobar que nuestra Madre jamás nos deja solos, que no duda en salir de su Basílica Santuario de Sierra Morena para traernos un mensaje de amor, fe y esperanza. Al final de la Eucaristía, animada musicalmente por Emilio Córdoba, hicimos una oración de acción de gracias y cada uno de los presentes ofreció a la Virgen un clavel, dando gracias y haciendo una petición personal y por sus familias que tanto sufren».
«La sencillez, cercanía y emotividad del acto –relata este voluntario– hizo que se derramada más de una lágrima. La Hermandad de la Cabeza entregó una placa a la subdirectora, para agradecerle a la Institución penitenciaria las facilidades ofrecidas para que se llevara a cabo este maravilloso acto en honor a la Virgen de la Cabeza que tanta devoción tiene en Málaga y su provincia. Terminamos cantando el himno a la Morenita en procesión hasta el final del acto».