«En estos 100 días, hemos ido asentando nuestro ministerio»

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La diócesis de Málaga es una sede episcopal dependiente de la archidiócesis de Granada, en España. Su sede es la Catedral de la Encarnación de Málaga.

El 31 de enero se cumplen los 100 días de ministerio de Aaron Benzaquen Vera, Santiago Bremermann Medina, Juan Manuel Caracuel Merchán, Rafael López Sánchez y Eduardo Muñoz Centeno, quienes recibieron la ordenación como diáconos el pasado 23 de octubre y recibirán la sacerdotal el próximo 25 de junio. Con este motivo, se acercaron a los micrófonos del programa EL ESPEJO, en COPE Málaga, para compartir con los oyentes lo que han vivido en estos primeros 100 días. 

Rafael López Sánchez

Rafael López Sánchez

¿Cómo habéis vivido este tiempo?

Rafael: Ha sido un tiempo maravilloso. Estar con la gente, empezar tu ministerio, trabajar codo con codo con el párroco… ha sido un regalo de Dios.

Santiago Bremermann Medina

Santiago Bremermann Medina

¿Cómo es un día en la vida de un diácono en la parroquia?

Santiago: Comenzamos con el rezo de la Liturgia de las Horas. A lo largo de la mañana, atendemos el despacho, y así vamos aprendiendo cómo funciona el papeleo; visitamos a la gente de la parroquia, en mi caso, a los vecinos de Ronda; celebramos la Eucaristía (en la que acompañamos con nuestro servicio como diáconos), compartimos el tiempo de exposición del Santísimo… y concluimos el día compartiendo cena y oración con el párroco. Con el rezo de Completas cogemos fuerzas para el día siguiente. 

Juan Manuel Caracuel Merchán

Juan Manuel Caracuel Merchán

En estas 14 semanas de ministerio se ha incluido la Navidad, ¿cómo habéis vivido vuestra primera Navidad como clero?

Juan Manuel: Ha sido una Navidad muy especial. La he disfrutado muchísimo. La liturgia uno la vive siempre, pero poder predicar la Palabra de Dios de esos días, que es tan rica y profunda, para mí ha sido una experiencia muy bonita. También hemos intentado compartir la Navidad con la familia, aunque ahora es más difícil, y, sobre todo, hemos disfrutado de la gente porque, cuando uno está sirviendo en una comunidad, esa es su familia y su hogar. Ya ha sido una Navidad que hemos vivido con la gente que el Señor nos ha puesto delante. Ya vamos cogiendo perspectiva de nuestro ministerio. En estos 100 días, la novedad va pasando y uno se va asentando. Y emociona ponerte en la situación de que te toca predicar, anunciar que Dios ha nacido y dar al Niño para que la gente lo adore. 

Aaron Benzaquen Vera

Aaron Benzaquen Vera

¿Ha cambiado mucho vuestra vida?

Aaron: Somos los mismos, pero no somos iguales. La gente nos ve ya como parte del clero y eso es bonito, ya te ven como el servidor de la comunidad, y quieren hacer el camino contigo y llevarte a la ordenación como sacerdote. Por otro lado, la experiencia de vivir este tiempo con un sacerdote enriquece mucho porque ya compartes con un hermano de presbiterio.

Eduardo Muñoz Centeno

Eduardo Muñoz Centeno

¿Se han cumplido las expectativas con las que llegasteis a las parroquias?

Eduardo: En mi caso, cuando me comunicaron que mi destino era la parroquia de Estación de Cártama pensé que era una parroquia muy grande, con mucha vida y que iba a ser inabarcable para mí. Pero cuando llegas te das cuenta que la gente está muy involucrada y que te esperan con los brazos abiertos. Es una experiencia muy bonita el sentirte así de acogido y acompañado.

Entonces, ¿seguís deseando que llegue el día de la ordenación?

Rafael: Sí. Lo estamos deseando porque es la culminación de un largo proceso y el principio de otro que recibimos con mucha ilusión: el ministerio en plenitud, el darte por completo al servicio a los demás al frente de una parroquia, y el ver que, lo que el Señor comenzó en ti va tomando cuerpo y se va encaminando.

¿Lo mejor de este tiempo en las parroquias?

Eduardo: Darte, eso es lo mejor. Tú te das por entero a las parroquias, desde que te levantas y te pones delante de Dios con la oración, hasta que te acuestas cansado de todo el día, yo creo que eso es lo mejor.

Pero seguro que también ha habido complicaciones, ¿no es así?

Santiago: Lo que más he ma costado es el situarme. Como en una semana estamos en dos lugares, en mi caso en Ronda y en Málaga, cuando ya le has tomado el rumbo a la pastoral, tienes que volver a Málaga. Y otra cosa que me ha resultado difícil es que uno quiere responder a la gente lo mejor posible, pero todavía me falta mucha práctica. El Seminario te enseña muchísimas cosas pero muchísimas otras se aprenden fuera. Siempre me dicen que no tenga prisa, que por algo existe el diaconado. 

También han sido los primeros meses para el rector, Juan Manuel Ortiz, ¿cómo os ha ido con él?

Juan Manuel: Respondo yo porque soy quien pasa más tiempo en el Seminario, por los estudios. Creo que ha sido un trimestre en el que nos hemos conocido. Llegaba una persona nueva que no era un compañero más, sino el rector, quien marca el ritmo y el rumbo de toda la casa. Yo creo que Juan Manuel ha entrado muy bien en la casa casa y es muy querido por los compañeros. Es una persona muy asequible. Nosotros, como curso, estamos muy contentos con él. Nos sentimos acompañados en este último trayecto de formación y, tanto los que van entrando en el Seminario como los que ya estaban, están animados en la tarea por él.

Comenzasteis el Sínodo siendo laicos y lo acabaréis siendo sacerdotes, sois un signo de sinodalidad,  ¿cómo lo estáis viviendo?

Aaron: En la parroquia de El Salvador, en la que me encuentro sirviendo, una parroquia extensa y con muchas realidades, la gente ha respondido muy bien y ha mostrado mucho interés en participar, en que se le escuche y en poner sobre la mesa temas que aún no se habían tratado. Yo creo que es una riqueza y que la gente siente que es un momento importante en la Iglesia. El hecho de situarnos al principio como laicos y ahora como clero, nos enriquece también a nosotros pues lo estamos viendo desde las dos perspectivas.

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