Los que forman parte del movimiento de personas mayores y jubiladas Vida Ascendente han compartido la celebración de final de este curso en la parroquia Nuestra Señora de la Paz de Málaga capital. En ella han dado gracias por el año que termina y convivido en torno a la Eucarisía.
A la celebración, presidida por el párroco, Damián Ramírez, se unió el sacerdote Agustin Zambrana, párroco de la Divina Pastora de Marbella, donde hay un nutrido grupo de Vida Ascendente desde hace muchos años.
Como explica el párroco de Ntra. Sra. de la Paz, «fue una jornada muy bonita, celebrando la Eucaristía en primer lugar y después, con un rato largo de charla formativa donde compartimos todas las experiencias de los distintos grupos de Vida Ascendente de la diócesis, para terminar con la comida cerca del paseo marítimo».
VIDA ASCENDENTE
Es un Movimiento Laical de jubilados y mayores para crecer en la fe, fomentar la amistad y ser miembros activos de la Iglesia y de la sociedad. El objetivo de Vida Ascendente es llevar y fomentar el mensaje evangélico a los jubilados y mayores para que los mismos puedan poner al servicio de este mensaje su caudal de fe, experiencia y tiempo. Sus pilares son la espiritualidad, el apostolado y la amistad.
En la tarde de ayer, 19 de junio, la editorial PPC y la Diócesis de Jaén celebraron el foro ‘Espiritualidad en lo cotidiano’, con el fin de “explorar la belleza y profundidad de la vida espiritual en los momentos más simples y ordinarios de nuestra existencia”.
El Foro de Espiritualidad, que acogió el claustro de la catedral de la Natividad de Nuestra Señora, en Baeza, fue moderado por María Dolores Ocaña, delegada de Medios del Obispado de Jaén, y contó con los testimonios de Fernando Millán, religioso carmelita y director del Instituto de Espiritualidad de la Universidad Pontificia Comillas; Jesús Montiel, escritor y poeta; y Luis María Salazar, sacerdote jienenses y profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Loyola en Granada.
La música, muy presente
Tras el cántico de bienvenida del coro ‘Llama de Amor Viva’, abrió las jornadas Francisco Juan Martínez Rojas, deán de la catedral de Baeza, quien hizo un recorrido por la historia artística y devocional en torno al templo y a la comunidad creyente local, al tiempo que deseó que fueran referentes “de una espiritualidad recia y que consiga que nuestra palabra sea significativa en este mundo posmoderno, poscristiano y secularizado”.
Sobre el hecho de que vivamos en un tiempo que se reconoce espiritual pero no necesariamente religioso o creyente, Millán reconoció la “diversidad” presente y vio en ella elementos “negativos y positivos”. Los primeros corresponden a diagnósticos que achacan esa espiritualidad a una “visión narcisista y centrada en el yo en vez de en Dios”. En cambio, si se observa con esperanza, es un avance el que “la gente busque un sentido trascendente”. En definitiva, estamos ante una oportunidad: “Ante tal ansia de sentido, el mundo nos está diciendo algo a los creyentes”.
Más la copa que el vino
Montiel acudió a su “experiencia personal”, al crecer “en un ambiente muy conservador, donde se daba más importancia a la copa que al vino, al continente que al contenido”. Pero, “conforme he ido creciendo, sufriendo y fracasando en muchos sentidos”, ahora doy más importancia al vino que a la copa, aun sabiendo que esta tiene que estar para que podamos beber de ella”. Esto se traduce en que “la forma, la tradición y la religión son importantes y necesarias, pero lo bueno de nuestra época es que la gente señala al vino y tiene sed de un buen trago. No está para ver adornos ni florituras, sino que realmente tiene sed de Dios”.
Puesto que “el ser humano siempre tiene conciencia de la finitud, de la muerte, este anhelo espiritual está en carne viva”. Por ello, para el poeta, “no dejaremos de estar inquietos y preguntándonos a dónde vamos”.
Imagen de Dios
Salazar consideró que el hecho de que “el ser humano sea imagen de Dios”, nos marca por completo: “Hay en nosotros un deseo imposible de saciar por completo, alcancemos lo que alcancemos en nuestra vida. Y eso es lo que nos lleva siempre a ir más lejos de nosotros mismos. Antes, la religión era el cauce por el que esos deseos discurrían de un modo natural y eficaz. Pero, con el proceso secularizador de la modernidad, ese pozo se ha secado en muchos sitios”.
Aunque, con todo, lo peor es que “a veces se buscan mecanismos para apagar ese deseo, en vez de canalizarlo. Hay ‘ofertas’ espirituales que, en el fondo, tratan de acallar ese deseo. En cambio, la propuesta cristiana busca aumentarlo y que llegue a tener las dimensiones del don que se nos quiere ofrecer.
Cerró el acto Raúl Rodríguez Castillo, director de PPC España, junto a Pedro Miguel García Fraile, director global de PPC. El primero puso en valor la importancia de coloquios como este, que buscan ser “iniciativas pastorales que nos ayudan a cada uno de nosotros a vivir hondamente y abrirnos en todo lo que somos, sin miedo a lo que nos pueda ocurrir”.
La ciudad de Baeza y San Felipe Neri están unidos desde el siglo XVII, tanto es así, que una de las capillas de la Catedral de la Natividad de Nuestra Señora está dedicada al “santo de la alegría”. Cabe destacar, que desde la llegada a Baeza hace más de cien años de las Religiosas Filipenses, la devoción por Neri está presente en multitud de generaciones de baezanos siendo modelo e intercesor para los alumnos del centro y sus familiares.
Por tal motivo, el pasado 18 de octubre, el reverendo padre Rocco Camilló, Prepósito General de la Congregación del Oratorio, firmó la “auténtica” o documento que acredita la autenticidad de una reliquia, que en este caso es un fragmento de hueso de San Felipe Neri.
Dicha reliquia fue solicitada para la catedral de Baeza por D. Francisco Juan Martínez Rojas, Deán-Presidente del Excmo. Cabildo, y fue venerada por vez primera el 26 de mayo, domingo de la Santísima Trinidad, y 429 aniversario de la muerte de San Felipe Neri.
En dicha celebración de recepción de la reliquia estuvieron presentes las madres religiosas filipenses de la ciudad junto a la comunidad educativa del centro. La liturgia corrió a cargo de dicha comunidad educativa.
Al término de la celebración, la reliquia fue trasladada hasta la capilla de San Felipe Neri, donde fue venerada por los fieles y devotos del santo.
Manos Unidas aprobó 550 proyectos de desarrollo en América, África y Asia por un importe de más de 40 millones de euros (6 millones más que en 2022).
El 90,8% de su recaudación proviene de donaciones privadas.
Manos Unidas ha presentado hoy su Memoria de Actividades correspondiente a 2023 en un acto celebrado en la Asociación de la Prensa de Madrid. La ONG de la Iglesia católica ha rendido cuentas del trabajo realizado el año pasado en el ámbito de la educación para el desarrollo, a través de la sensibilización, y en temas de financiación de proyectos de cooperación.
La presidenta de la organización, Cecilia Pilar, en la presentación de la memoria, hace referencia a la situación de 2023, “como un año convulso que estuvo marcado por unas guerras que han condenado al olvido a otros muchos conflictos que se viven en nuestro planeta y de los que poco se habla…Con esto, una vez más quedan patentes esas grandes desigualdades que dividen y separan a las poblaciones con una brecha, aparentemente, insalvable”.
La labor de Educación para el Desarrollo de Manos Unidas, y el trabajo de sus 72 delegaciones diocesanas y más de 500 comarcales, ha servido para denunciar y dar a conocer esas estructuras, comportamientos y estilos de vida, totalmente instalados y perpetuados en nuestro día a día y que conforman esa «economía que mata», a la que siempre se refiere el Papa. Con ese fin, la ONG puso en marcha la campaña “Frenar la desigualdad está en tus manos”.
En 2023 Manos Unidas ha contado con el apoyo de casi 71.500 socios y colaboradores –empresas, entidades, colegios, parroquias, organismos públicos e instituciones comprometidas– y con el trabajo desinteresado de más de 6.400 voluntarios.
El pasado ejercicio, la organización aprobó 550 nuevos proyectos de desarrollo en América, África y Asia por un importe de más de 40 millones de euros (6 millones más que en 2022). Este trabajo ha beneficiado de manera directa a más de 1,2 millones de personas en 51 países.
La ONG de la iglesia recaudó en 2023 casi 47,5 millones de euros, de los cuales, un 90,8 por ciento (casi 42,5 millones de euros) provienen de donaciones de privadas y un 9,2 por ciento (casi 4,3 millones) lo hacen del sector público: la AECID, la Unión Europea y administraciones autonómicas y locales.
El presupuesto de las iniciativas del sector ‘derechos humanos y sociedad civil’, que se enfoca en los derechos de la infancia, refugiados y migrantes y la construcción de paz, entre otros aspectos, se incrementó en un 20% en 2023.
En la presentación de la Memoria, que se ha desarrollado con el lema “Desigualdad, pobreza y migraciones”, se han dado a conocer algunas de las iniciativas que abordan la realidad de las migraciones y cómo la organización, junto a sus socios locales, pone en marcha iniciativas para que las personas más vulnerables no se vean obligadas a abandonar sus comunidades y sus países, debido a la violencia, la pobreza, el hambre y la vulneración de sus derechos.
Los proyectos de educación y de asistencia psicológica a niños y jóvenes víctimas o en situación de riesgo de tráfico humano y de explotación en Camboya; las actividades de prevención y reducción de los riesgos ligados a la migración irregular o de integración socio-profesional de los migrantes retornados a Senegal, y las iniciativas de seguridad alimentaria y desarrollo profesional para que el pueblo haitiano pueda vivir con dignidad, a pesar del hambre y la extrema violencia que se vive en el país y la vulneración de sus derechos humanos, son algunos de los ejemplos del trabajo de Manos Unidas en 2023.
El Cardenal Grech, Secretario General del Sínodo, instó a los obispos a acoger a los párrocos que participaron en el encuentro internacional “Párrocos por el Sínodo”, celebrado en Roma el mes pasado. Estos sacerdotes han recibido el mandato del Santo Padre de compartir sus experiencias y fomentar momentos de Conversación en el Espíritu entre sacerdotes.
Por ello, la jornada ha hecho hincapié en este mensaje comenzando con la Oración de Tercia a las 10:30 a. m., seguida del testimonio de D. Óscar Díaz Malaver, párroco participante en el mencionado encuentro internacional. D. Óscar es Vicario Episcopal para la Nueva Evangelización y Párroco de Ntra. Señora de la O en Sevilla.
Tras un breve receso para el café, la mañana ha continuado con una práctica de la Conversación en el Espíritu, centrada en la Carta del Papa Francisco a los sacerdotes.
El encuentro ha culminado con un almuerzo fraternal, fortaleciendo los lazos entre los miembros del clero diocesano.
El obispo Nivariense ha nombrado al matrimonio formado por Miguel Ángel Delgado e Inés Martín Díaz, nuevos delegados diocesanos de Familia y Vida. Miguel e Inés son arquitectos técnicos, llevan 25 años de casados y tienen dos hijos de 18 y 21 años.
Por otro lado, monseñor Álvarez también ha nombrado al sacerdote Antonio Fernando Delgado, consiliario diocesano de la delegación de Familia y Vida.
Bendecida la Capilla Mayor del Seminario Mayor San Cecilio y de la Casa de Espiritualidad Papa Francisco, tras las obras de reforma.
El miércoles 19 de junio se celebró una eucaristía en la recién reformada Capilla Mayor de “Nuestra Señora de las Angustias y los mártires del s. XX”, ubicada en el Seminario Mayor San Cecilio. Estuvo presidida por Mons. José María Gil Tamayo y asistieron los rectores del Seminario Diocesano y Redemptoris Mater, así como muchos sacerdotes de la diócesis.
En la celebración se bendijo el templo y se consagró el altar, donde se colocaron las reliquias de algunos de los mártires granadinos del siglo XX. Acudieron los seminaristas de ambos seminarios así como familiares y fieles relacionadas con el seminario.
La celebración concluyó con un ágape fraterno en el claustro de la Casa de Espiritualidad.
Esta semana han dado comienzo los trabajos de la tercera y última fase de restauración del órgano de la iglesia de El Salvador bajo la dirección del Cabildo Metropolitano. Está previsto que estos trabajos finalicen antes de la Semana Santa de 2025.
Se llevarán a cabo actuaciones de conservación sobre el mueble del órgano que será revisado en su totalidad para adecuarlo al montaje del instrumento, además de actuar sobre las patologías que presenta procediendo a su limpieza, consolidación y tratamiento antixilófagos.
“El trabajo planteado es esencialmente conservacionista, ya que el mueble fue restaurado en 2007 y, salvo excepciones, presenta en general un buen estado de conservación”, explican fuentes del Cabildo.
En cuanto a la parte instrumental, se ha iniciado la instalación de los miles de conductos de estaño que alimentan de viento a todos los tubos del instrumento. “Se montarán los tablones acanalados y se realizará el estopado de portavientos de estaño. También se contempla la restauración de toda la tubería”, añaden.
Para finalizar se realizará una revisión de la armonización de los más de 2000 tubos, “para revertir posibles problemas de sonoridad e igualar el timbre, dentro de los parámetros lógicos de la restauración”.
El objetivo de esta intervención es la plena recuperación de uno de los instrumentos más señalados de la organería de escuela clásica española.
En las próximas semanas, la Diócesis de Cartagena contará con dos nuevos sacerdotes al servicio del Pueblo de Dios. Tras varios años de formación y discernimiento, el italiano Emmanuele Iotti, del Seminario Redemptoris Mater de nuestra Diócesis, y el cartagenero José Miguel Jiménez Atiénzar, del Seminario Mayor San Fulgencio, recibirán el Orden Sacerdotal, incorporándose así al presbiterio diocesano.
El primero de ellos será Emmanuele Iotti, que será ordenado presbítero el 29 de junio, a las 19:00 horas, en la Parroquia San Andrés de Murcia. Al día siguiente, presidirá la Eucaristía de las 19:30 horas en San Pablo de Murcia, donde ha ejercido su diaconado.
El 13 de julio, a las 11:00 horas, la Real Basílica de Nuestra Señora de la Caridad de Cartagena acogerá la ordenación sacerdotal de José Miguel Jiménez Atiénzar. En este mismo templo, el neopresbítero presidirá la Eucaristía del día siguiente a las 19:30 horas. En el día de la Virgen del Carmen, el 16 de julio, a las 19:30 horas, celebrará la Misa en su parroquia de origen, María Reina de los Corazones en el Polígono de Santa Ana.
El próximo sábado 29 de junio cumpliré 25 años de sacerdote, mis bodas de plata. Y me permito la licencia de dedicar hoy estas líneas a algunas reflexiones que vienen a mi cabeza cuando hago memoria agradecida de estos años.
Recuerdo que mi padre nos llevaba (como se hacía antiguamente) tres días al año a comer fuera de casa: el día de san José, la Purísima y San Nicolás, el patrón de mi pueblo. Y siempre cuando terminaba de comer aseguraba muy ufano: ¡HEMOS ACERTAO! Siempre estaba satisfecho, veía el vaso medio lleno y daba las gracias a Dios a su manera. Y yo, transcurridos estos 25 años, también puedo afirmar: “¡HE ACERTAO!”. No por mis propios méritos, sino porque tuve la valentía de adentrarme en esa aventura a la que el Jefe me invitó: la aventura de estar con Él.
En todos estos años, he ido llenando las maletas de un equipaje que incluye nombres, abrazos, errores, lecciones, perdones, fracasos y éxitos, caricias, opciones, luchas, oraciones, dudas, pequeñas historias que a la vez van entretejiendo una historia más grande.
Esta andadura comienza en Adra y en mi familia. En mi parroquia y en mis curas de referencia. Manolo Menchón, el cura que inspiró mi vocación y que estará orgulloso desde el cielo. Periodismo, sociología y teología… tiempo universitario que me permitió abrir la mente y conocer a tantos compañeros de camino.
Mi primer destino: ABLA. Yo venía de Madrid y Salamanca y se me hacía pequeño al principio. Luego descubrí que el pequeño era yo, y que su gente era muy grande de corazón y de fe. Mi primer amor. Lugar de locuras y pasión tan propias de aquel joven cura inexperto.
Después a mi querido Puerto de Roquetas. Allí tocó construir no solo un templo, sino una comunidad cristiana. Nueve años maravillosos de amistad, trabajo compartido y realización personal. En Huércal pude seguir la estela de grandes sacerdotes que formaron un laicado adulto en la fe. Y desde el 2019, en esta bendita parroquia de San Luis. Aquí parafraseando a Pablo podría decir: Antonio Felices plantó, Antonio Felices regó, y yo… recogí esta parroquia activa y viva, comunidad de comunidades.
Y a la par estos últimos 10 años, la Delegación diocesana de Comunicación. Un trabajo que me hace poner al servicio de la diócesis un talento que creo que me ha dado el Señor: comunicar de manera fresca y actual el don del Evangelio. Una vocación dentro de la vocación para contar al mundo la belleza de la fe a través de los medios de comunicación y las redes sociales.
Y todo por pura gracia. Desde mi pequeñez. Don inmerecido. Siempre iniciativa de Dios. Así es el Reino de Dios plantado entre nosotros. Así… mi humilde entrega que cumplirá el próximo sábado 25 años de andadura. PEQUEÑO, GRATIS, TODO DÓN.
Acabo mi último (y peculiar) artículo de la temporada con una cita del obispo Pedro Casaldáliga que siempre me emociona y que recoge de maravilla lo que está pasando por dentro en estos días.“Al final del camino me dirán:
—¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres.”
¡Feliz Verano!
Ramón Bogas Crespo
Director de la oficina de comunicación del obispado de Almería