La Iglesia Diocesana, se une en oración por la paz, la justicia y el bienestar de la Ciudad de Ceuta

Diócesis de Cádiz-Ceuta
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La diócesis de Cádiz y Ceuta es el resultado de la unión de la Gadicensis y Septensis bajo un único obispo titular, proceso que se inició en 1857 y culminó en 1933. Es sufragánea de la Archidiócesis de Sevilla y no tiene enclaves territoriales en otras diócesis ni de otras en su demarcación.

El Santuario de Santa María de África volvió a convertirse, en la víspera de la solemnidad de la Asunción de la Virgen María, en el corazón espiritual de Ceuta. En la tarde-noche del 14 de agosto, numerosos fieles se congregaron ante la Patrona de la ciudad para elevar juntos una oración por la paz, la estabilidad y la justicia, siguiendo la llamada a la oración realizada por el Papa León XIV ante las situaciones de conflicto y sufrimiento que afectan a tantos pueblos y, de manera particular, a la ciudad de Ceuta.

La jornada de oración estuvo presidida por el Administrador Apostólico de Cádiz y Ceuta, D. Ramón Valdivia, quien quiso permanecer junto al pueblo de Ceuta en una noche especialmente significativa, poniendo a los pies de Santa María de África las preocupaciones, esperanzas y sufrimientos de la ciudad.

A las ocho de la tarde, el Administrador Apostólico presidió la celebración de la Santa Misa en el Santuario. La Eucaristía constituyó el primer momento de una jornada eminentemente espiritual, en la que la Iglesia de Ceuta quiso ponerse ante Dios para pedir el don de la paz y confiar a la intercesión de la Virgen María el futuro de la ciudad.

Una hora después, comenzó la Vigilia de Oración por la paz, la estabilidad y la justicia en Ceuta. El silencio del Santuario, iluminado ante la imagen de Santa María de África, fue dando paso a la proclamación de la Palabra de Dios, a la oración de la Iglesia y a distintos momentos de meditación y súplica.

La vigilia quiso ser, ante todo, una oración confiada. Una oración nacida de la fe de un pueblo que, en momentos de incertidumbre y preocupación, vuelve su mirada hacia la Madre de Dios. Ante Santa María de África se pidió por la paz, por la convivencia, por la justicia, por la estabilidad de la ciudad y por todos aquellos que sufren las consecuencias de las situaciones de tensión y dificultad.

La respuesta del pueblo de Ceuta fue especialmente significativa. El Santuario registró una notable afluencia de fieles, con una profunda sensibilidad espiritual para acompañar a su Administrador Apostólico. Familias, jóvenes, mayores y representantes de distintos ámbitos de la sociedad ceutí quisieron participar en una celebración que tuvo un marcado carácter comunitario.

El Administrador Apostólico estuvo acompañado por el Vicario General de Ceuta y por los sacerdotes de la ciudad. La presencia del presbiterio, junto a la vida consagrada y al pueblo de Dios que camina en Ceuta, quiso expresar también la unidad de la Iglesia diocesana en torno a su pastor y, especialmente, en torno a la oración por la ciudad.

La elección de la víspera de la Asunción de la Virgen María otorgó a la celebración un significado particularmente profundo. La Iglesia contemplaba a María como mujer de fe, Madre y esperanza del pueblo cristiano, y a sus pies quiso depositar las inquietudes de una ciudad que, en momentos difíciles, encuentra en su Patrona un referente de protección y esperanza.

Santa María de África, que desde hace siglos contempla y acompaña la vida de Ceuta, volvió a recibir en esta noche las súplicas de sus hijos. Ante su imagen se hizo visible una vez más la profunda vinculación entre la ciudad y su Patrona, y cómo la fe sigue siendo para muchos ceutíes un lugar donde buscar consuelo, fortaleza y esperanza.

La vigilia concluyó dejando en el corazón de los participantes la certeza de que la oración no es una huida ante las dificultades, sino una forma de afrontarlas desde la fe y desde la confianza en Dios. La Iglesia de Ceuta quiso así cumplir su misión de acompañar a su pueblo, permanecer a su lado en los momentos de dificultad y elevar ante Dios la voz de quienes desean una ciudad en la que puedan convivir todos en paz, justicia y fraternidad.

La llamada a la oración se hizo extensiva a toda la Diócesis de Cádiz y Ceuta, donde distintas parroquias se sumaron durante la tarde y la noche del 14 de agosto a la celebración de vigilias de oración por la paz. Las comunidades parroquiales se unieron así, desde sus propios templos, a la oración que tenía lugar en el Santuario de Santa María de África, poniendo ante el Señor las necesidades de Ceuta y de todos los pueblos que sufren situaciones de conflicto, violencia e incertidumbre. De este modo, la Iglesia diocesana quiso expresar, desde distintos lugares, una misma comunión en la oración y un mismo deseo de paz, justicia, esperanza y fraternidad.

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