
PINCHA AQUÍ PARA VER LA EUCARISTÍA COMPLETA. IMÁGENES DE COSTA NOROESTE
La Basílica de Nuestra Señora de la Caridad Coronada, en Sanlúcar de Barrameda, acogió el pasado sábado 15 de agosto, solemnidad de la Asunción de la Virgen María, la Eucaristía presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.
La jornada tiene un significado especialmente profundo para la localidad sanluqueña, que cada 15 de agosto se pone ante las plantas de su patrona, la Virgen de la Caridad Coronada, para celebrar una de las grandes fiestas marianas del año.
La celebración reunió a distintas autoridades civiles, militares y numerosos fieles en torno a la Eucaristía y a la devoción a la Patrona de Sanlúcar de Barrameda, en un día marcado por la oración, la acción de gracias y el amor a la Virgen.
Durante la homilía, Mons. José Rico Pavés tomó como punto de partida las palabras «Bienaventurada la que ha creído» para recordar que la solemnidad de la Asunción de la Virgen María constituye una invitación a «alzar la mirada», en sintonía con el lema que acompañó la reciente visita del papa León XIV a España.
El prelado explicó que en esta solemnidad la Iglesia invita a levantar los ojos al cielo y contemplar en María Santísima la humanidad elevada a su más alta dignidad. La Asunción recuerda que también el cuerpo humano, marcado ahora por la fragilidad y la debilidad, está llamado a participar de la victoria de Cristo y de la gloria que María disfruta ya en cuerpo y alma. Una mirada al cielo que, señaló, no lleva a desentenderse de las realidades terrenas, sino que permite comprender y vivir con mayor profundidad aquello que Dios encomienda mientras caminamos en este mundo.
A partir de la oración propia de la solemnidad, Mons. Rico Pavés destacó la llamada a «aspirar continuamente a los bienes del cielo». Ante las dificultades para mantener esta mirada en medio de la fragilidad humana, las preocupaciones cotidianas o las situaciones en las que se vulnera la dignidad de las personas, recordó que la Palabra de Dios viene siempre en auxilio del creyente y propuso tres elementos para vivir esta solemnidad: un signo, una tarea y una alegría que nada ni nadie puede quitar.
En primer lugar, se detuvo en el gran signo presentado por el libro del Apocalipsis: la mujer que da a luz un hijo. Un signo anunciado ya por el profeta Isaías y cumplido con el nacimiento de Cristo, cuya llegada proclama la entrada de la victoria de Dios en el mundo y la derrota definitiva del maligno.
Trasladando esta imagen a la devoción a la Virgen de la Caridad Coronada, el prelado recordó que María siempre entrega a su Hijo. Así, al contemplar su imagen, los fieles encuentran un signo de esperanza que invita a acoger a Cristo y a hacerse pequeños como Él para recibir la fortaleza necesaria para caminar por este mundo con esperanza. Por ello, animó a no apartar la mirada del rostro de la Virgen y a vivir tanto la celebración como la posterior procesión por las calles de Sanlúcar con una disposición concreta: «Al mirar a María, acoger siempre a su Hijo».
La segunda referencia fue la tarea de dejar que Cristo reine. A partir de las palabras de san Pablo, el Sr. Obispo recordó que la victoria definitiva sobre el pecado llegará cuando Cristo reine plenamente. Sin embargo, el Señor ha querido contar con la colaboración de cada persona en su obra de salvación. Recordando la conocida expresión atribuida a san Agustín —«El que te creó sin ti no te salvará sin ti»—, señaló que todos los bautizados, cada uno desde su propia vocación, están llamados a colaborar con la gracia y participar en la misión evangelizadora de la Iglesia.
En este sentido, invitó a comprobar de manera concreta si Cristo reina verdaderamente en la propia existencia. «¿Está Cristo aquí reinando?», planteó al referirse a la vida familiar, el trabajo, las decisiones personales, la relación entre los esposos y la educación de los hijos. De este modo, señaló que la celebración de la Asunción debe renovar en los cristianos el deseo de hacer presente el reinado de Cristo en todos los ámbitos de la vida.
Por último, Mons. Rico Pavés se detuvo en la alegría que nace de la fe, expresada en las palabras de santa Isabel a la Virgen: «Bienaventurada la que ha creído». Subrayó que la fe es fuente de una alegría verdadera, distinta de aquella que tantas veces ofrece el mundo. Una alegría que no hace daño ni a uno mismo ni a los demás, porque tiene su fundamento en la certeza de saberse infinitamente amado por Dios.
El pastor diocesano recordó que mirar a Cristo crucificado y poder afirmar con san Pablo «me amó y se entregó por mí» constituye la fuente de esta alegría. Quien vive desde esta certeza podrá atravesar dificultades, adversidades y obstáculos, pero nada ni nadie podrá arrebatarle la alegría que procede del Señor.
Finalmente, señaló que la tradición cristiana no se equivoca al unir al nombre de María el de la Caridad, pues en la Virgen se encuentra un camino seguro para custodiar y vivir el amor recibido de Dios. Por ello, invitó a aspirar siempre a los bienes del cielo, acoger el signo que es María entregando a su Hijo, colaborar para que Cristo reine y no perder nunca la alegría de creer.
La entrada Monseñor José Rico Pavés preside en Sanlúcar de Barrameda la solemnidad de la Asunción de la Virgen María ante la advocación de la Caridad se publicó primero en Diócesis Asidonia – Jerez.

