
«No es tiempo de medias tintas ni componendas. En absoluto merece la pena una vida sacerdotal lánguida y secularizada». En estos términos se refirió ayer el Arzobispo de Sevilla a la misión del sacerdote en la sociedad actual. En esta línea, recordaba que «el mundo de hoy necesita más que nunca la presencia, la palabra, el perdón y el consuelo de Dios, que le llega por medio de sus sacerdotes, cuando estos viven sintonizando con el corazón de Cristo. Este debe ser nuestro estilo sacerdotal y este debe ser el norte de la acción formativa no sólo del Seminario, sino también de nuestro Centro de Estudios Teológicos», añadió.



