
Sin duda alguna, una de las tradiciones navideñas más entrañables es poner el nacimiento o Belén con las diversas figuras que lo conforman. Podemos rastrear sus antecedentes hasta la época paleocristiana en las catacumbas de Priscila donde existe una pintura de la Virgen con el niño en brazos que parece ser del siglo II, pero no es sino ya entrada la época medieval en el siglo XIII que a San Francisco de Asís se le ocurre la idea y pide la autorización de S.S. Honorio III para escenificar el nacimiento de Nuestro Señor con «figuras vivas», es decir con personas y animales, en 1223 en una cueva de la aldea de Greccio, Italia.



