¿Cuál es el origen del villancico?

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Colegios, parroquias, corales, familias… afinan los instrumentos musicales y preparan las voces para cantar villancicos durante el tiempo de Adviento y, de forma especial, en Navidad. «El villancico es un canto que surge en el pueblo como respuesta a la alegría del nacimiento del Niño Dios», afirma el sacerdote Manuel Gámez, fundador de la Coral Santa María de la Victoria y gran conocedor de la música desde joven. Gámez estudió armonía y contrapunto con el maestro de capilla de la Catedral malagueña. De su mano conoceremos la historia de los villancicos y su sentido dentro de la celebración de la Navidad.

«El villancico surge en el pueblo cristiano, al contemplar el misterio de Belén. Son cánticos, algunos más populares y otros más teológicos, pero que cantan al Niño Dios que nace en Belén», afirma el sacerdote diocesano Manuel Gámez, gran conocedor de la música cristiana, fundador y director de la Coral Santa María de la Victoria.

Para él, el primer villancico y el origen de todos ellos se encuentra en el que cantó un coro de ángeles ante los pastores de Belén, en la noche de Navidad: «Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor», que podemos leer en el capítulo 2 del evangelista Lucas. Por otro lado, Manuel Gámez, imagina que «la Virgen, como toda madre, le cantaría al Niño algo para dormirlo y aliviarlo en el frío de la noche. Y, a partir de ahí, fueron surgiendo en el pueblo cristiano bellas canciones que exaltaban el gozo y la alegría de ver nacido a Dios en el portal de Belén».

«Don Manuel», como todos lo conocen en la Coral Santa María de la Victoria, ha compuesto varios villancicos y armonizado algunos populares y afirma que «en el repertorio de los villancicos populares hay verdaderas joyas musicales y literarias. Recuerdo, por ejemplo, un villancico original de nuestro pueblo de Alfarnate llamado «El Eterno». Es un pueblo con muy buen oído y uno de sus vecinos fue su autor, según se cuenta. Es el canto de entrada de la misa de Navidad cada año y es una auténtica joya teológica». Es uno de los tesoros mejor guardados de este pueblo, del que sólo hemos conseguido la letra de dos de sus estrofas, pues los vecinos afirman que, para conocerlo, hay que ir al pueblo.

ALEGRÍA

«El villancico aporta alegría a la celebración de la Navidad y, al mismo tiempo, es un medio sencillo de evangelizar», manifiesta D. Manuel, «si la letra es como Dios manda y canta lo que tiene que cantar (al Niño nacido en Belén) es una manera de alabar y agradecer al Señor la generosidad enorme que tuvo con nosotros, al hacerse hombre. A mí me da un poco de pena que la Navidad se felicite con «felices fiestas» porque, ¿cuál es el motivo de estas fiestas, quién

es el que las provoca? Pues el Nacimiento del Señor».

Al director de la Coral Santa María de la Victoria le sigue emocionando cada año el comienzo del concierto de Navidad ofrecido por la coral con el villancico «Adeste fideles» porque «tienen una música y una letra increíblemente bellas». Y «Noche de paz» es otro de los villancicos que le siguen sorprendiendo, sobre todo por la forma en que nació: «todo ocurrió en el siglo XIX, en un pueblecito de Austria, Oberndorf, donde el órgano de la parroquia de San Nicolás se rompió justo para Navidad. El párroco, Joseph Mohr, escribió un canto que pudiera interpretarse con la guitarra en la misa del gallo. El pueblo se lo aprendió rápido y en aquella noche de Navidad no faltó la música. Se ha convertido en uno de los villancicos más internacionales».

«Para cantar villancicos no hay que tener muy buena voz, sino buena voluntad y muchas ganas de agradecer a Dios el mejor regalo de Navidad: la entrega de su propio Hijo, que es lo que hace que durante 20 siglos el pueblo cristiano siga cantando en Navidad».

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