
No son muchas las parejas que tienen la dicha de poder celebrar las bodas de diamante de su matrimonio. Llegar a las bodas de oro ya es una bendición, cuánto más llegar a celebrar en familia las bodas de diamante: 65 años de casados, con sus alegrías y sus penas y, sobre todo, con una familia extensa por descendencia. Esto es lo que han vivido en la parroquia de Cúllar Mario y Pepa, que celebraron el pasado 16 de septiembre sus bodas de diamante matrimoniales. Se casaron en septiembre de 1952.




