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La revolución de la alegría: 8 años con el Papa Francisco

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El 13 de marzo de 2013, el cónclave que se celebró tras la renuncia de Benedicto XVI, eligió como Papa a Jorge Mario Bergoglio, quien manifestó su deseo de ser conocido como Francisco en honor de san Francisco de Asís, todo un anticipo a los mensajes que han seguido a su nombramiento. Pronto hará 8 años de tal acontecimiento. Los creyentes creemos en la iluminación del Espíritu Santo sobre el Colegio Cardenalicio como inspiración acerca de quién debe dirigir el destino de la Iglesia en un determinado tiempo. El mundo no presenta un buen diagnóstico y no solo por la pandemia de la COVID-19, que ha venido a empeorar la situación, ya antes de ella la situación no era buena para el planeta y la humanidad que acoge, para el conjunto de la Biosfera.

En estos años, el esfuerzo del Papa Francisco en relación con documentos escritos en forma de Encíclicas, Exhortaciones y otros documentos, sus libros, homilías y distintas manifestaciones, ha sido enorme tratando de realizar un análisis de la realidad del mundo y el planeta. Recordar sus Encíclicas: Lumen Fidei (2013), Laudato Si´(2015) y Fratelli Tutti (2020). O sus Exhortaciones Apostólicas: Evangelii Gaudium (2013), Amoris Laetitia (2016), Gaudete et Exultate (2018), Christus Vivit (2019) y Querida Amazonia (2020). Una muestra del empeño, iluminado por el Espíritu Santo, por hacer un mundo mejor desde el mensaje del Evangelio de Jesús, nuestra luz y fortaleza.

Recuerdo ahora la visita del Pontífice a Brasil en julio de 2013 y su homilía en Aparecida. Quizás allí se hablo por primera vez de la revolución de la alegría. El Papa Francisco en Aparecida lanzó un canto al optimismo, y manifestó que “un cristiano no puede ser pesimista ni tener aspecto de luto perpetuo”. De acuerdo con el Papa, la alegría que transmite el Evangelio es muy grande y el camino que nos muestra para que esa alegría sea un bien común es muy claro y no admite interpretaciones acomodaticias a poderes establecidos. El cristiano tiene que contribuir de forma decidida al bien común y a la fraternidad universal. No puede haber, desde la óptica cristiana, ni inequidades ni injusticias que generan tristezas y sufrimientos. Los cristianos tenemos una responsabilidad colectiva al respecto.

La tradición en Brasil sostiene que la Virgen de Aparecida, es decir, la patrona de Brasil, es negra para mostrar su solidaridad con los oprimidos. La visita del Papa Francisco a Aparecida con miles de fieles, ocurrió bajo una fuerte lluvia y un intenso frío, pero la dureza del medio no enturbió la luminosidad del mensaje, acogido por una multitud necesitada de amor y esperanza. Todo un símbolo para el mundo, para muchas personas del mundo que igualmente precisan de esperanza y amor. Ya en el año 2013, muchas personas veían al Papa como el motor para cambiar el mundo. Sus diferentes mensajes indican el camino, el único camino, sin embargo, da la impresión que los poderosos, los que controlan la política, la economía y las finanzas, no lo captan adecuadamente. El Papa Francisco convirtió la misa del Santuario de la Virgen de Aparecida en un intenso llamamiento a la alegría, el optimismo y la esperanza. El Papa dijo en su homilía que “Dios nunca deja que nos hundamos”. Tiene mucho sentido si pensamos que todos somos colaboradores de Dios en el mundo, un mundo con mucha gente al borde del precipicio, y somos responsables con Dios de que esa multitud doliente no se hunda. Dios no deja que nadie se hunda, pero precisa de la ayuda de los creyentes, no podemos mirar impasibles el horror. Igualmente, en relación con la Naturaleza, la Biosfera, o la Creación, somos, de acuerdo con el Papa, co-creadores en un mundo que podría ser más feliz para todas las criaturas, humanas y no humanas.

El Papa Francisco incidió en Aparecida en una cuestión esencial: el mal. Dijo el Papa: “El mal existe, pero no es el más fuerte”, y añadió: “El más fuerte es Dios y Dios es nuestra esperanza”. Dios participa en la vida del ser humano, pero los cristianos tenemos que ayudar en la empresa común que es la existencia en la Tierra, como nuestra casa común. En el cuarto domingo de Adviento, en el pasaje del evangelio de Mateo se narra la revelación a José de la identidad del hijo que María lleva en su seno. Él es Enmanuel, que significa “Dios con nosotros”. Dice el profeta Isaias (Is, 7, 14): “Mirad,  la virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel”. Dios con nosotros es una idea esencial, motor de nuestra acción diaria en la familia, en el trabajo, en las calles. Como el Papa dijo en el Santuario de Aparecida, “Dios no deja que nadie se hunda” pero somos responsables de ayudar, cuando más poder, cuanto de más medios dispongamos, más responsabilidad. Los cristianos debemos leer los mensajes del Papa, meditarlos y llevarlos a la práctica en lo posible en el marco de nuestra realidad, una realidad individual y colectiva, a la que todos estamos llamados a mejorar por el bien de todos, por el bien del mundo.

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El comedor social de los Trinitarios en El Espejo de la Iglesia

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Mons. Francisco Jesús Orozco anima a hacer de las dificultades oportunidades en su Carta pastoral para la cuaresma de 2021

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En un año marcado por la celebración del Jubileo del Beato Manuel Medina Olmos, el Año Diocesano del Corazón de Jesús y el Año Jubilar de San José, la cuaresma se presenta como “una nueva ocasión de Gracia que el Señor nos regala”

Coincidiendo con el inicio de la cuaresma, el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, ha escrito una carta a todos los diocesanos invitando a vivir estos días con intensidad y con una auténtica renovación interior, a pesar de la pandemia que está trastocando, un año más, el curso normal de nuestras celebraciones en este tiempo tan especial. Como dice el obispo en su carta, las dificultades de este tiempo han de transformarse en oportunidades para una vivencia de la fe más profunda y auténtica.

En su carta, D. Francisco Jesús se hace eco del sufrimiento que está suponiendo para toda esta pandemia. En ese contexto, la cuaresma se presenta como “una nueva ocasión de Gracia que el Señor nos regala”.

“Este virus nos ha recordado- dice el obispo- la necesidad de volver a lo más verdadero del ser humano y a ponernos siempre en las manos providentes del Señor”. La cuaresma surge, así, como tiempo propicio de conversión. Pero también de filiación y de fraternidad, porque Dios sigue siendo fiel, a pesar de nuestro pecado.

Cuaresma es tiempo de creer, ayunando de lo que estorba; es tiempo de esperanza, que se aprende en la oración; y es tiempo de caridad, la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza.

Recuerda el obispo en su carta de cuaresma que vivimos un año marcado por la celebración del Año Jubilar del Beato Manuel Medina Olmos y el Año Diocesano del Corazón de Jesús. También el Año Jubilar de San José, promovido por el papa Francisco debe ayudarnos a vivir la fe; así como el año de las familias, también impulsado por el papa y que comenzará el próximo mes de marzo, debe ser un estímulo.

Además, recuerda que siguen vigentes las prioridades pastorales -juventud, familia/vida y laicos-, la puesta en práctica del Congreso nacional de Laicos, la constitución de los consejos diocesanos de familia y de jóvenes; la pastoral vocacional y la consolidación de nuestros seminarios en Guadix… y otras tantas realidades diocesanas en las que seguimos trabajando.

Y termina su carta el obispo pidiendo a todas las familias a ser muy generosas con Cristo en este tiempo de cuaresma: “ser verdaderas Iglesias domésticas, dice el obispo, sigamos siendo testigos de la cultura de la vida en un mundo que amenaza la dignidad del ser humano”.

“Pido a los niños que recen mucho en este tiempo cuaresmal y que acojan a Jesús como el Amigo que siempre les llena de alegría y de fiesta. A los jóvenes les interpelo a formarse bien y a ser muy responsables en la tarea de construir un mundo en el que quepan todos”.

“Os animo, queridos jóvenes, a insertaros en las parroquias y a ser levadura en medio de la masa. Colaborad con la delegación de juventud e infancia para llevar vuestra joven fe a cada rincón de nuestra Diócesis”.

“Queridos mayores, enfermos y personas más vulnerables, cada día os pongo en la patena de la Eucaristía para que sintáis a toda la Iglesia junto a vuestra cruz”.

“A los miembros de hermandades y cofradías os invito a ofrecer el sacrificio, ya por segundo año consecutivo, de no poder vivir las estaciones de penitencia en nuestras calles y os animo a vivir el momento presente como un reto, una oportunidad que el Señor ofrece para intensificar verdaderos lazos de hermandad”. …. “Guardando todos los protocolos higiénicos-sanitarios y sociales…intensifiquemos el culto a los titulares en las sedes canónicas y vivamos en nuestras comunidades y parroquias los grandes misterios de la muerte y resurrección de Cristo. Todo esto fortalecerá nuestra vida eclesial y la salud de nuestras hermandades y cofradías”.

“Y a los sacerdotes y consagrados les animo a seguir siendo fieles, a no cansarnos de servir a quienes el Señor ha puesto a nuestro cuidado. Este mundo necesita, más que nunca nuestra fidelidad,… Sigamos siendo hospital de campaña en medio del mundo y de sus heridas”.

Se puede leer la Carta Pastoral completa en la web de la diócesis de Guadix.

Antoni Gómez

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Beato Álvaro de Córdoba

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Beato Álvaro de Córdoba

7c2e8701834aa8c9305392659973758c8995da25Álvaro de Córdoba, el beato, nació a mediados del siglo XIV, en Zamora (1360?) y murió en Córdoba el año 1430. Perteneció a la noble familia Cardona. Entró en el convento dominico de S. Pedro en Córdoba, en el año 1368. Fue un famoso y ardiente predicador, y con su ejemplo y sus obras, contribuyó a la reforma de la Orden, iniciada por el Beato Raimundo de Capua y sus discípulos. Después de volver de una peregrinación a Tierra Santa, quedó impactado en el corazón por el doloroso Camino del Calvario, recorrido por nuestro Salvador. Deseoso de vivir una existencia en soledad y perfección, donde poder templar el espíritu para un apostolado más provechoso, con el favor del rey D. Juan II de Castilla, del que era su confesor, pudo fundar a tres millas de Córdoba el famoso y observante convento de Sto. Domingo Escalaceli (Escalera del Cielo), donde había varios oratorios que reproducían la “vía dolorosa”, por él venerada en Jerusalén. Esta sagrada representación fue imitada en otros conventos, dando origen a la devoción tan bella del “Vía Crucis”, apreciadísima en la piedad cristiana. De noche, se retiraba a una gruta distante del convento donde, a imitación de su Sto. Padre Domingo, oraba y se flagelaba. Con el tiempo, ésta se convirtió en meta de peregrinaciones para los fieles. Poseía el don de profecía y obró milagros. Murió el 19 de febrero y fue sepultado en su convento. El Papa Benedicto XIV, aprobó su culto el 22 de septiembre de 1741.

Pasa primero su vida entre el claustro y la docencia en la Universidad de Salamanca. En los albores del siglo XV deja la cátedra para recorrer los senderos de España, Provenza, Saboya e Italia, vibrante de inquietud y con dinamismo paulino, aguijoneado por la urgencia del apostolado. Los tiempos son difíciles, malos; pasó la peste negra asolando Europa y dejando los conventos vacíos que luego intentaron llenarse con gente no preparada con lo que decayó la tensión religiosa. La corrupción de costumbres es un hecho generalizado; los pastores sestean. Hay, con ínfulas de legitimidad, tres tiaras; unos obedecen como legítimo al papa de Avignón, otros al de Roma y otros al que está en Pisa. A Álvaro le duele el alma; predica, observa, reza y hace penitencia por la unidad tan deseada.

A su vuelta a España, lo nombran confesor de la reina Catalina de Lancáster y de su hijo Juan II. Pero Álvaro deja pronto la corte porque anhela la reforma dominicana. Ya obtiene los permisos para establecer conventos reformados en los reinos de España; Martín V lo hace prior de todos los conventos dominicos reformados en España; funda Escalaceli a siete kilómetros de Córdoba, primero de los reformados de la Orden dominicana que muy pronto se extenderá con Portaceli en Sevilla. Enamorado de la Pasión de Cristo -la que le llevó a Tierra Santa- planta pasos que recuerdan la Pasión de Jesús en la sierra de Córdoba desde Getsemaní hasta la cruz del Gólgota; piadosamente reza, medita y recorre una y otra vez los distintos momentos o pasos o estaciones del itinerario doloroso del Señor. Era para Álvaro y sus religiosos la “Vía dolorosa”… Luego, el holandés Adricomio y el P. Daza darán la forma y fijarán en catorce las estaciones al primer Via Crucis que Leonardo de Porto Mauricio popularizará más adelante también en Italia, importándolo de España.

Escalaceli es centro de peregrinaciones de las gentes que, cada vez desde sitios más distantes, pasan noches en vela, rezan, lloran sus pecados, piden perdón, expían y luego cantan. De ella recibió buen influjo y enseñanza la devoción del pueblo andaluz por sus Macarenas, sus Cristos crucificados y sus «pasos» de Semana Santa. Sí, aquello abrió tan profundo surco en la cristiana alma andaluza como las heridas que hicieron en la madera las gubias de Martínez Montañés, Juan de Mesa y Cristóbal de Mora.

http://www.santopedia.com/santos/beato-%C3%81lvaro-de-cordoba

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EL ESPEJO ANDALUCÍA, 19 de febrero de 2021

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Las delegaciones de medios de comunicación de las diócesis andaluzas emiten cada semana un espacio regional en la cadena COPE: el Espejo Andalucía.

Aquí puedes escuchar el ESPEJO ANDALUCÍA emitido el 19 de febrero de 2021

Desde el viernes 28 de febrero de 2020, Día de Andalucía, el programa El Espejo que se emite los viernes en la Cadena COPE a las 13.33 horas, comienza con una sección regional protagonizada por las 10 diócesis de la Comunidad Autónoma: Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Guadix, Huelva, Jaen, Jerez, Málaga y Sevilla.

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MENOR: «Dispuestos a entregar todo por Jesús»

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Los días 27 y 28 de febrero tiene lugar una nueva convivencia del Seminario Menor. Bajo el lema “Los llamó para estar con él”, que va a guiar este curso, y con la influencia de la figura de San José en este año promulgado por el Papa, jóvenes como Ismael, Miguel Ángel y Miguel recorren un camino de discernimiento de su vocación

Miguel, Ismael y Miguel Ángel son tres de los chicos que forman parte del Seminario Menor de Málaga. La pandemia ha dificultado su desarrollo, pero no lo ha imposibilitado. En los meses más duros, se reunieron por videollamada para orar juntos, y en cuanto pudieron volver a verse, lo hicieron cumpliendo todas las medidas de seguridad. «El reencontrarnos en el menor fue algo me llenó de vida en unos tiempos tan complicados como los que vivimos. Siempre he comparado ir al menor con volver a echarle gasolina al coche, y creo que en estos tiempos de pandemia, la metáfora es incluso más palpable», confiesa Miguel. A los que no han podido acudir a algún encuentro por causa de los confinamientos perimetrales «los hemos echado mucho de menos», afirma Ismael.

Miguel tiene 17 años, es natural de Marbella y está en 2º de Bachillerato y conoció la experiencia de boca de su hermano y un amigo, que le contaron su paso por una de las convivencias de verano y lo animaron a unirse a la siguiente. Desde entonces, acude a las convivencias y encuentros mensuales. «Realizamos actividades, oramos, compartimos nuestras ideas y nuestra fe, nos encontramos… pero sobre todo es un encuentro para ayudarnos a descubrir nuestra vocación», explica. «En las convivencias de verano el tiempo es más largo y hemos ido, por ejemplo, al Camino de Santiago. Entre los momentos que más disfruto están los partidos de fútbol entre nosotros, pero también me llenan los momentos de oración, especialmente cuando hacemos algún retiro o salida a campo, lugares donde disfruto mucho».

Ismael tiene 15 años, y es de Alhaurín de la Torre. Estudia 4º de la ESO y acude al Seminario Menor desde hace dos años. «Comencé a sentir una cierta inquietud vocacional que me llamaba a seguir a Jesús como sacerdote en un futuro. Al poco de tiempo de tener conocimiento  mi familia de esta noticia, supimos acerca de la existencia del Seminario Menor a través de la profesora de religión de mi instituto que nos hablo de él. Tras informarnos, fuimos a una convivencia a conocerlo, allí me encontré con una familia que me recibió con los brazos abiertos y desde aquel momento supe que el Seminario era aquello que necesitaba pero no lograba encontrar», cuenta. Sus amigos reaccionaron con extrañeza, algo, según explica, «normal, ya que es una vocación tan escasa entre los jóvenes. Me preguntaron mil cosas, pero me demostraron su apoyo incondicional». Para él, el Menor es «una familia compuesta por jóvenes dispuestos a abrir los oídos y el corazón al Señor, acompañados por un exquisito grupo formado por tres monitores, seminaristas del Seminario mayor y dirigido por el vicerrector del mismo. Cada una de las convivencias giran en torno a una pregunta  tan sencilla como costosa de responder: ¿Señor que quieres de mí? Es un gran acompañante para el camino por el que atravesamos».

Ismael destaca de las convivencias las salidas que realizan a conocer distintas realidades de la Iglesia. «Tomamos contacto con las necesidades sociales de nuestros hermanos, que nos ayudan a comprender que Jesús también se encuentran los más necesitados. También es muy importante el plan de vida, donde cada uno de nosotros reflexiona sobre cómo se encuentran distintos parámetros de su vida (familia, amigos, etc.) y dónde nos proponemos objetivos para mejorarlos con la ayuda de nuestros monitores. Personalmente destacaría el clima de felicidad y fraternidad que encuentro cada vez que nos reunimos, el cercano encuentro con Jesús y el apoyo tan alentador que encuentro en cada uno de mis compañeros. ¡Siempre me quedo con ganas de más!»

Miguel Ángel tiene 17 años, es de Granada y estudia 2º de Bachillerato. Su entrada en el Menor vino provocada por el sentimiento nacido en las catequesis de querer seguir a Cristo. «Recibía “mensajes”, “semillas” en la Eucaristía y en la oración personal. Aunque no todos en mi familia se lo tomaron bien al principio, fueron apoyándome a medida que veían que esto me influía positivamente. Mis amigos pensaban que se me pasaría con el tiempo… pero no fue así». Para él, el Menor es «una etapa de crecimiento persona y espiritual que te ayuda a conectar más con Cristo en tu vida, a sentirlo como Padre y amigo. Maduras en muchos aspectos, aprendes de los demás, de tus amigos del Seminario, de los seminaristas mayores y con todos te sientes en familia».

¿CÓMO ESCUCHAR A DIOS?

A pesar de estar en la adolescencia, época de cambios y confusión, estos jóvenes están en el camino del discernimiento vocacional. La clave, para Ismael, es «perseverar en algo central como es la oración. ¿Quién mejor que el Señor puede responder a esta pregunta? Además del Menor, cada día intento abrir un poco mas los oídos, y poner en us manos todas las contradicciones que pueda sentir. En mi caso, también es vital el apoyo y un consejero espiritual que me escuche, aconseje y ayude a tomar algo de perspectiva», explica.

Miguel reconoce que discernir la vocación se le hace complicado a veces. «Es algo que la gente normalmente no se pregunta como nosotros lo hacemos. Siempre uno tiene sus planes, conoce más o menos lo que le gusta, también nosotros, pero tenemos que preguntarle al Señor si es eso lo que quiere».

Miguel Ángel, por su parte, incluye en ese proceso de discernimiento el «seguir tu vida normal, estudiar, quedar con tus amigos, ir a la parroquia, tener tiempo de oración personal… así, uno mismo llega a sentir hacia dónde lo llama Cristo. Para lo que también es importante estar dispuesto a ello».

De su paso por el Seminario Menor, les gustaría conseguir «encontrar nuestra vocación. Es el objetivo por el que después de tantos años uno sigue aquí cada convivencia. También me llevaré de aquí tantas amistades que he hecho en el menor, que estoy seguro que siempre estarán ahí para lo que haga falta», dice Miguel. «Cada convivencia en el Seminario Menor, aprendo algo y  cambia algo de mí ya sea a nivel familiar social o espiritual -añade Ismael-. Me gustaría conseguir que todo esos cambios que poco a poco consigo junto a esta familia, permanezcan en mí, y no hagan sino transformarme en una persona dispuesta a entregar todo por Jesús, sea cual sea la misión que me otorgue». A lo que Miguel Ángel añade: «he madurado en muchos aspectos, y conseguido cosas que creía imposibles, ya que todo es más sencillo al estar bien con uno mismo y en buena relación con el Señor».

PRÓXIMO ENCUENTRO

El encuentro del Seminario Menor tendrá lugar los días 27 y 28 de febrero en el Seminario de Málaga. Está dirigido a jóvenes de entre 14 y 18 años que se están planteando su vida ante el Señor y que muestran una inquietud vocacional sacerdotal. Para quien acude por primera vez, es necesario presentar una carta de su párroco o catequista. El teléfono para más información es el 608 003 459. Como explica Fernando Luque, sacerdote responsable del Menor y vicerrector, «la pastoral de las vocaciones es un reto en el tiempo presente, por ello hemos de suscitar, sembrar y orar más que nunca para que la semilla de la vocación, que sigue cayendo en muchos jóvenes y niños, encuentre un corazón que la acoja».

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«La respuesta de los melillenses al cierre ha sido espectacular»

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El vicario episcopal de Melilla, Eduardo Resa, ha participado en El Espejo de COPE Málaga, donde ha explicado cómo se está organizando la comunidad cristiana residente en la Ciudad Autónoma para continuar viviendo su fe a pesar del cierre de las iglesias decretado por las autoridades.

Escucha aquí las declaraciones del vicario en El Espejo de COPE Málaga

«Estoy sorprendido al máximo por la respuesta que están dando los cristianos ante esta situación. Están acudiendo tanto o más a misa que si fuera un domingo. Van a las celebraciones que tienen lugar el sábado y a la misa que se celebra en el Sagrado Corazón de Jesús a las 7 de la mañana antes del cierre impuesto que es a las 8», afirma el vicario.

Para Resa, «cuando contamos lo que pasaba dijimos a las comunidades que teníamos que hacernos valer, decir «aquí estamos» y manifestar públicamente nuestra fe. Como la gente no puede participar el domingo con normalidad, pues están aprovechando las oportunidades que se les dan para participar en la Eucaristía. Estoy gratamente sorprendido y muy agradecido».

Las celebraciones se han adaptado a los horarios permitidos por el decreto de cierre. Así pues, «para dar satisfacción a un grupo de niños bastante numeroso que teníamos, celebramos una misa a las 12.00 horas del sábado, que no es misa dominical, pero nos sirve como momento de encuentro; y luego, a las 18.00, 19.00 y 20.00 horas del sábado y a las 7.00 horas del domingo». Así se aseguran de que la iglesia permanezca cerrada a las 8.00 horas que es cuendo empieza la prohibición. 

La decisión del cierre de iglesias ha sido contestada por Resa ante las autoridades, sin obtener resultados, como ha comentado en la entrevista, y ha expresado la gratitud de todos los melillenses al Obispo de Málaga por el comunicado hecho público recientemente en el que mostraba también su malestar por la decisión unlilateral de las autoridades correspondientes. 

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Revive hoy el Congreso de Laicos

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La Comisión Episcopal de Laicos, Familia y Vida de la CEE organiza un encuentro virtual con el título “Revivir el Congreso para reavivar el proceso” para este viernes 19 de febrero a las 19.00 horas.

Participarán Luis Argüello, secretario general de la CEE; Isaac Martín, delegado de Apostolado Seglar de Toledo; Pilar Rodríguez-Carretero, responsable Nacional de Jóvenes de Cursillos de Cristiandad y miembro de la comisión ejecutiva y de logística y organización del Congreso de Laicos; David Roces, joven de Acción Católica General de Oviedo; e Isabel García, miembro de Vida Ascendente.

El encuentro, que será presentado y moderado por la malagueña Ana Medina, portavoz de la Diócesis de Málaga y periodista de TRECE, podrá seguirse gratuitamente previa inscripción en la página web: pueblodediosensalida.com/encuentrovirtual

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Miércoles de Ceniza en la Catedral de Cádiz

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«Conviértete y cree en el Evangelio»

Comienza la Cuaresma en la Diócesis de Cádiz y Ceuta, con la celebración de la Imposición de la ceniza en la Catedral de Cádiz, oficiada por Mons. Rafael Zornoza y concelebrada por el Cabildo Catedral.

«La ceniza nos remite el signo a nuestra fragilidad, a lo pobre, a ese polvo de la tierra. De ese polvo hizo Dios el barro para hacer el hombre, no era solo tierra. Al recibir estas cenizas, recuperamos ese sentido humilde». Comenzaba así la homilía el Obispo diocesano.

«Nuestra vida es algo más que tierra, es mucho más que tierra. Nos ha dado el alma humana, el alma inmortal. Por eso el hombre no soporta la idea de la muerte. Cuando vemos las cenizas en la bandeja, no vemos más, pero sabemos que estas cenizas han salido después de pasar por el fuego, los ramos y las palmas del Domingo de Ramos del año pasado. Hasta lo más frágil de nuestra vida tiene una referencia a Cristo, a la Pasión de Cristo y como no, a la Resurrección».

«La Cuaresma nos ofrece el tiempo de volver al amor, a corresponder, nosotros no nos salvamos solos, es Dios el que nos salva. Pide corresponder con amor». El Obispo nos invita a vivir este tiempo de salvación, y a que lo miremos a Él como centro de nuestras vidas, y no solo en el Miércoles de Ceniza y en la Cuaresma, sino siempre.

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El Secretariado de Catequesis propone nuevos recursos catequéticos para Cuaresma

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El Secretariado de Catequesis de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, ha lanzado unos recursos catequéticos para acogerlos desde casa ante la situación de la Covid-19, para apoyar y acompañar a las parroquias y a las familias en esta Cuaresma.

Propuestas como unirse a un grupo privado de Whatsapp, en el que se compartirán noticias, evangelio, formación, y fechas de reuniones que programe dicho secretariado. Para acceder puede hacerlo a través de este enlace (click aquí)

Un material catequético utilizando la Palabra de Dios dominical y el catecismo. para los Domingos, como día del Señor. El objetivo principal es acompañar a las parroquias y las familias en el camino de iniciar a los niños en la vida cristiana. “Ante la situación que estamos viviendo, todos estamos haciendo un gran esfuerzo. Este no queda en vano, pues Dios nos ha confiado estas almas para que las guiemos a su encuentro”, dice así el secretario de catequesis, Pedro Castro.

El centro de la catequesis será el Evangelio de cada domingo, colgado en la web (click aquí) y enviado por correo electrónico. Se podrán descargar en formato PDF y utilizarse el mismo domingo o a lo largo de la semana.

Otra novedad, es la red de catequistas diocesanos con el objetivo de compartir recursos entre los catequistas y enviarlos semanalmente. Para la próxima semana se activará esta propuesta en la web oficial del secretariado.

Y por último, una formación para catequistas en el Catecismo de la Iglesia Católica, a disposición de los catequistas diocesanos, en el que se irá profundizando en las diferentes partes del Catecismo. Ya comenzaron con la Parte I: La Profesión de la fe. Para seguir con esta formación más adelante tratarán otros puntos de pedagogía y metodología de la catequesis.

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