MENOR: «Dispuestos a entregar todo por Jesús»

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Los días 27 y 28 de febrero tiene lugar una nueva convivencia del Seminario Menor. Bajo el lema “Los llamó para estar con él”, que va a guiar este curso, y con la influencia de la figura de San José en este año promulgado por el Papa, jóvenes como Ismael, Miguel Ángel y Miguel recorren un camino de discernimiento de su vocación

Miguel, Ismael y Miguel Ángel son tres de los chicos que forman parte del Seminario Menor de Málaga. La pandemia ha dificultado su desarrollo, pero no lo ha imposibilitado. En los meses más duros, se reunieron por videollamada para orar juntos, y en cuanto pudieron volver a verse, lo hicieron cumpliendo todas las medidas de seguridad. «El reencontrarnos en el menor fue algo me llenó de vida en unos tiempos tan complicados como los que vivimos. Siempre he comparado ir al menor con volver a echarle gasolina al coche, y creo que en estos tiempos de pandemia, la metáfora es incluso más palpable», confiesa Miguel. A los que no han podido acudir a algún encuentro por causa de los confinamientos perimetrales «los hemos echado mucho de menos», afirma Ismael.

Miguel tiene 17 años, es natural de Marbella y está en 2º de Bachillerato y conoció la experiencia de boca de su hermano y un amigo, que le contaron su paso por una de las convivencias de verano y lo animaron a unirse a la siguiente. Desde entonces, acude a las convivencias y encuentros mensuales. «Realizamos actividades, oramos, compartimos nuestras ideas y nuestra fe, nos encontramos… pero sobre todo es un encuentro para ayudarnos a descubrir nuestra vocación», explica. «En las convivencias de verano el tiempo es más largo y hemos ido, por ejemplo, al Camino de Santiago. Entre los momentos que más disfruto están los partidos de fútbol entre nosotros, pero también me llenan los momentos de oración, especialmente cuando hacemos algún retiro o salida a campo, lugares donde disfruto mucho».

Ismael tiene 15 años, y es de Alhaurín de la Torre. Estudia 4º de la ESO y acude al Seminario Menor desde hace dos años. «Comencé a sentir una cierta inquietud vocacional que me llamaba a seguir a Jesús como sacerdote en un futuro. Al poco de tiempo de tener conocimiento  mi familia de esta noticia, supimos acerca de la existencia del Seminario Menor a través de la profesora de religión de mi instituto que nos hablo de él. Tras informarnos, fuimos a una convivencia a conocerlo, allí me encontré con una familia que me recibió con los brazos abiertos y desde aquel momento supe que el Seminario era aquello que necesitaba pero no lograba encontrar», cuenta. Sus amigos reaccionaron con extrañeza, algo, según explica, «normal, ya que es una vocación tan escasa entre los jóvenes. Me preguntaron mil cosas, pero me demostraron su apoyo incondicional». Para él, el Menor es «una familia compuesta por jóvenes dispuestos a abrir los oídos y el corazón al Señor, acompañados por un exquisito grupo formado por tres monitores, seminaristas del Seminario mayor y dirigido por el vicerrector del mismo. Cada una de las convivencias giran en torno a una pregunta  tan sencilla como costosa de responder: ¿Señor que quieres de mí? Es un gran acompañante para el camino por el que atravesamos».

Ismael destaca de las convivencias las salidas que realizan a conocer distintas realidades de la Iglesia. «Tomamos contacto con las necesidades sociales de nuestros hermanos, que nos ayudan a comprender que Jesús también se encuentran los más necesitados. También es muy importante el plan de vida, donde cada uno de nosotros reflexiona sobre cómo se encuentran distintos parámetros de su vida (familia, amigos, etc.) y dónde nos proponemos objetivos para mejorarlos con la ayuda de nuestros monitores. Personalmente destacaría el clima de felicidad y fraternidad que encuentro cada vez que nos reunimos, el cercano encuentro con Jesús y el apoyo tan alentador que encuentro en cada uno de mis compañeros. ¡Siempre me quedo con ganas de más!»

Miguel Ángel tiene 17 años, es de Granada y estudia 2º de Bachillerato. Su entrada en el Menor vino provocada por el sentimiento nacido en las catequesis de querer seguir a Cristo. «Recibía “mensajes”, “semillas” en la Eucaristía y en la oración personal. Aunque no todos en mi familia se lo tomaron bien al principio, fueron apoyándome a medida que veían que esto me influía positivamente. Mis amigos pensaban que se me pasaría con el tiempo… pero no fue así». Para él, el Menor es «una etapa de crecimiento persona y espiritual que te ayuda a conectar más con Cristo en tu vida, a sentirlo como Padre y amigo. Maduras en muchos aspectos, aprendes de los demás, de tus amigos del Seminario, de los seminaristas mayores y con todos te sientes en familia».

¿CÓMO ESCUCHAR A DIOS?

A pesar de estar en la adolescencia, época de cambios y confusión, estos jóvenes están en el camino del discernimiento vocacional. La clave, para Ismael, es «perseverar en algo central como es la oración. ¿Quién mejor que el Señor puede responder a esta pregunta? Además del Menor, cada día intento abrir un poco mas los oídos, y poner en us manos todas las contradicciones que pueda sentir. En mi caso, también es vital el apoyo y un consejero espiritual que me escuche, aconseje y ayude a tomar algo de perspectiva», explica.

Miguel reconoce que discernir la vocación se le hace complicado a veces. «Es algo que la gente normalmente no se pregunta como nosotros lo hacemos. Siempre uno tiene sus planes, conoce más o menos lo que le gusta, también nosotros, pero tenemos que preguntarle al Señor si es eso lo que quiere».

Miguel Ángel, por su parte, incluye en ese proceso de discernimiento el «seguir tu vida normal, estudiar, quedar con tus amigos, ir a la parroquia, tener tiempo de oración personal… así, uno mismo llega a sentir hacia dónde lo llama Cristo. Para lo que también es importante estar dispuesto a ello».

De su paso por el Seminario Menor, les gustaría conseguir «encontrar nuestra vocación. Es el objetivo por el que después de tantos años uno sigue aquí cada convivencia. También me llevaré de aquí tantas amistades que he hecho en el menor, que estoy seguro que siempre estarán ahí para lo que haga falta», dice Miguel. «Cada convivencia en el Seminario Menor, aprendo algo y  cambia algo de mí ya sea a nivel familiar social o espiritual -añade Ismael-. Me gustaría conseguir que todo esos cambios que poco a poco consigo junto a esta familia, permanezcan en mí, y no hagan sino transformarme en una persona dispuesta a entregar todo por Jesús, sea cual sea la misión que me otorgue». A lo que Miguel Ángel añade: «he madurado en muchos aspectos, y conseguido cosas que creía imposibles, ya que todo es más sencillo al estar bien con uno mismo y en buena relación con el Señor».

PRÓXIMO ENCUENTRO

El encuentro del Seminario Menor tendrá lugar los días 27 y 28 de febrero en el Seminario de Málaga. Está dirigido a jóvenes de entre 14 y 18 años que se están planteando su vida ante el Señor y que muestran una inquietud vocacional sacerdotal. Para quien acude por primera vez, es necesario presentar una carta de su párroco o catequista. El teléfono para más información es el 608 003 459. Como explica Fernando Luque, sacerdote responsable del Menor y vicerrector, «la pastoral de las vocaciones es un reto en el tiempo presente, por ello hemos de suscitar, sembrar y orar más que nunca para que la semilla de la vocación, que sigue cayendo en muchos jóvenes y niños, encuentre un corazón que la acoja».

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