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Jesucristo sacerdote “Con amor de hermano…”

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Jesucristo sacerdote
“Con amor de hermano…”

Terminado el tiempo pascual, vienen algunas fiestas que prolongan la figura de Cristo
en distintos aspectos. El jueves después de Pentecostés, la fiesta de Jesucristo sumo y
eterno sacerdote, para percibir la grandeza y la belleza de su sacerdocio.
El sacerdote es el mediador entre Dios y los hombres. En todas las religiones y culturas
religiosas, la figura del sacerdote en esencial, porque el acceso a Dios no es directo y
necesita por tanto de mediación. Cuando llega Jesús, rompe todas las barreras y nos
concede a todos el acceso directo a Dios, que el mismo Jesús nos revela como Padre,
Hijo y Espíritu Santo.
Jesucristo es el sacerdote perfecto, porque no sólo une a los hombres con Dios y a Dios
con los hombres, sino que él mismo es Dios y es hombre, dos naturalezas unidas en la
misma y única persona. Y es la víctima perfecta, no ya de algo exterior, sino ofreciendo
su propio corazón, su propia existencia. El sacrificio de Cristo es la ofrenda de su
propia vida. Y lo ha hecho una sola vez para siempre, de manera pluscuamperfecta.
Unidos a Jesucristo, todos tenemos acceso directo a Dios, el Padre de Jesucristo, porque
Dios ha venido a vivir en nuestra alma como a un templo, y nos ha hecho hijos en el
Hijo y herederos con él de la vida eterna. En este sentido, todos somos hechos
sacerdotes por el bautismo, y no necesitamos más mediación que la del mismo
Jesucristo, que nos va haciendo ofrenda permanente por el Espíritu Santo derramado en
nuestros corazones. Unidos a él, somos sacerdotes con él, ofrecemos nuestra vida con él
y lo vamos haciendo progresivamente a lo largo de toda nuestra existencia.
Para prolongar esa presencia personal de Cristo en medio de su pueblo, “con amor de
hermano [Jesucristo] elige a hombres de este pueblo, para que por la imposición de las
manos participen de su sagrada misión”. Estos son los sacerdotes ministros. No
sustituyen a Jesucristo, sino que lo hacen presente eficazmente. Reciben esta
capacitación no como una ampliación del bautismo, sino por un sacramento nuevo y
distinto, el sacramento del Orden. De manera que Cristo ha fundado su Iglesia con estas
colaboraciones, sin las cuales no habría Iglesia. Sin sacerdote no hay Eucaristía, sin
sacerdote la presencia de Cristo queda como desdibujada y evaporada. Por eso,
necesitamos sacerdotes ordenados.
Celebrar a Jesucristo sacerdote en este jueves posterior a Pentecostés, nos invita a
contemplar a Jesucristo en toda su perfección, en su ser y actuar como sacerdote en
favor de su pueblo, porque “él ha conferido el honor del sacerdocio real a todo su
pueblo santo”. Y al mismo tiempo, nos invita a agradecer que haya querido hacer
partícipes de su sagrada misión a los sacerdotes ministros ordenados.
La fiesta de Cristo Sacerdote es una fiesta sacerdotal, de todo el pueblo cristiano y
especialmente de los sacerdotes ordenados para servir a la Iglesia. Nos reunimos los
sacerdotes para celebrar a Cristo y agradecerle que nos haga partícipes de su sacerdocio.
En mis bodas de oro como sacerdote ordenado, dad gracias conmigo por este gran
regalo de Dios a mí y a su Iglesia. Y pidamos por todos los sacerdotes ordenados, para
que el Señor nos mantenga fieles a esta vocación. San Juan de Ávila repetía que la

reforma de la Iglesia vendrá por la santidad de los sacerdotes y el fervor de los
Seminarios. Enfilados hacia la santidad, no decaigamos en este santo propósito, porque
la Iglesia lo necesita hoy más que nunca. Oremos por nuestros sacerdotes y por los que
se preparan a serlo, particularmente los diáconos que serán ordenados el próximo 29 de
junio en Córdoba.
Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

“Que nuestra Iglesia de Granada tenga un nuevo Pentecostés”

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Homilía en la Eucaristía de la Solemnidad de Pentecostés, celebrada en la S.A.I Catedral el 19 de mayo de 2024. 

Queridos sacerdotes concelebrantes;
querido Hermano Mayor y Junta de Gobierno de la Hermandad del Santo Sepulcro y de la Soledad, que celebráis vuestro Centenario;
queridos confirmandos del Colegio Sagrada Familia y de la comunidad cristiana de Fe y Vida;
queridas Hermanas de la Pureza de María, que regentáis el Colegio;
queridos padres y padrinos, catequistas, profesores, amigos:

Os habéis dado cita en esta Catedral, que simboliza la Iglesia particular de Granada. En este bello templo, que ya tiene a sus espaldas 500 años, y que es el testigo de la fe y de la religiosidad de nuestra Iglesia de Granada.

Y es maravilloso veros aquí, lleno este templo, representando cada uno vuestras realidades eclesiales, que, como nos ha dicho el apóstol en la Segunda Lectura, “hay un único Señor, un único Espíritu”. Cada uno en la diversidad de carismas, en la diversidad de funciones, formamos el cuerpo de la Iglesia. No cada uno por su lado. No somos unos contra otros, sino esa riqueza maravillosa que el Espíritu Santo ha hecho crecer a la Iglesia, se hace presente esta mañana no sólo en el ministerio de los sacerdotes, el carisma de la congregación religiosa y, al mismo tiempo, de las iniciativas cristianas, queridos jóvenes que os acogen; sino también en la religiosidad popular, en la piedad popular, que mantiene la fe en nuestro pueblo y representado en estas Imágenes preciosas. En esta Soledad, ante la que rezó Juan Pablo II. Esta bella Soledad de José de Mora, que preside este paso procesional con Cristo en su regazo, está sobre la urna. Es esa representación de Granada también que mira a la Virgen como algo suyo, pero, al mismo tiempo, siempre con ella miramos a Cristo. Y ese Cristo sufriente es el que representa, al mismo tiempo, una humanidad dolorida, una humanidad sufriente, y nos hace mirar inseparablemente de ese amor a Cristo, el amor al prójimo. Esta es la fe de Granada. Esta fe que se hace Eucaristía. Esta fe que se expresa en la adoración de Jesús real y verdaderamente en la Eucaristía que saldrá a nuestras calles dentro de pocos días.

Y esta fe de nuestro pueblo, heredada de nuestros mayores, transmitida por vuestros padres, por vuestras abuelas y abuelos, por vuestros profesores, por vuestras religiosas y religiosos, por vuestras hermandades y cofradías. Y ahora, en concreto, esta Hermandad que celebra su centenario, se hace hoy presencia y vida en vosotros, queridos jóvenes, que vais a recibir el Sacramento de la Confirmación, el Sacramento del Espíritu Santo, en esta fiesta en que le rendimos realmente culto, porque Él es Dios. “Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida”, decimos. Porque Él es el que da la vida a la Iglesia, es el que nos ha transmitido Jesucristo, que en el texto del Evangelio que hemos escuchado nos lo presenta el evangelista San Juan precisamente en el día de la Resurrección, soplando sobre sus discípulos el Espíritu Santo y cambiando aquellos apóstoles de cobarde que se encierran por miedo a los judíos en testigos intrépidos de Jesucristo.

Lo hemos escuchado también en la Primera Lectura, en que Jesús después de ascendido a los cielos, envía su Espíritu, reunidos con María, la Madre de Jesús. Y en forma de lenguas de fuego, cambia a aquellos apóstoles en auténticos anunciadores del Evangelio. Porque, queridos hermanos y hermanas, el Espíritu Santo es el que nos cambia, el que nos hace ser buenos, el que nos hace ser santos, el que nos hace parecernos a Jesucristo. No podemos decir ni tan siquiera “Jesús es el Señor -nos dice la Escritura santa- si no es por el Espíritu”. “No podemos invocar a Dios si no es porque el Espíritu Santo con gemidos inefables clama dentro de nosotros”. Ese Espíritu que nos hace hijos e hijas de Dios y que, como nos dice el Apóstol, en nosotros hace que hagamos esa invocación que es la propia de los cristianos: “Abba, Padre”. Dirigirnos a Dios como Padre.

Queridos hermanos y hermanas, el Espíritu Santo, la tercera persona de la Santísima Trinidad, es Dios como el Padre y el Hijo en una unidad de naturaleza y trinidad de personas. Y no es un jeroglífico, no es un problema matemático; es una cuestión de fe. Como decía san Juan de Ávila, cuya fiesta hemos celebrado este año, Dios, que es Amor -el Padre-, envía amor, predica amor, mejor dicho, Jesucristo, el Verbo de Dios hecho carne. Y envía amor: el Espíritu Santo. Como nos dice San Pablo, “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado”. Es decir, lo que hace grande al hombre, lo que hace agradable ante Dios, el amor, lo que nos hace felices, ha sido puesto en nuestros corazones por el Espíritu Santo. El amor del Padre y el Hijo. Luego, el Espíritu Santo no es algo etéreo, no es una idea. Como no es Cristo una idea. Como no es Cristo un muerto ilustre. Como no es Cristo un personaje que se nos pierde en la noche de los tiempos, sino alguien que está vivo, que ha resucitado y nos da su Espíritu y se hace presente en nosotros.

Ahora, queridos hermanos, nosotros no podemos estar encerrados. La Iglesia no puede estar encerrada. No podemos tener en una vida cristiana que se reduzca al interior de los templos, o tan privada, tan privada, que no nos atrevemos ni imponérnosla a nosotros mismos, o sólo una temporada al año o sólo una época en la vida, o sólo cuando nos van las cosas mal y “nos acordamos -como dice el refrán- de santa Bárbara cuando truena”; sino que tenemos que ser coherentes con nuestra fe. Tenemos que vivir de acuerdo con lo que creemos. Por eso, Jesús une el envío del Espíritu Santo a la misión, al anuncio.

Y no podemos anunciar a Jesucristo sólo de palabras. No podemos quedarnos con un cristianismo privativo, para mí. Sino que lo tengo que manifestar en mis obras, en respeto exquisito a lo que piensan los demás. Y vosotros, queridos jóvenes, que os vais a confirmar, vais a recibir de manera especial el Espíritu Santo, lo mismo que ocurrió en Pentecostés, que ahora, de otra forma, sin ser nada llamativo, sino en vuestro corazón, en vuestra alma, vais a recibir el Espíritu Santo a través de este pobre obispo, sucesor de aquellos que estaban allí, y que se nos ha transmitido por vía ininterrumpida hasta llegar a vuestro obispo, o ante cualquier Obispo ordenado en la Iglesia Católica.

Queridos hermanos, tenemos que dar testimonio de Jesús. Y testimonio con nuestra vida. Dicen que las palabras mueven y los ejemplos arrastran. Que el mejor predicador es Fray Ejemplo. Pues, eso es lo que se espera de los cristianos. Eso es lo que se va a esperar de vosotros con los dones que os va a dar el Espíritu Santo. Ese don de ciencia, sabiduría, consejo, fortaleza, piedad, temor de Dios, de entendimiento para ser cristianos coherentes, ser cristianos cabales. Ahora, en medio del estudio, en medio del trabajo, en medio de la diversión, en medio de vuestros afanes, con coherencia de vida, como cristianos adultos que habéis hecho un proceso de formación seria, que no basta con lo que uno recibió en la Primera Comunión. No basta, queridos hermanos, con el “Jesusito de mi vida” para los problemas de la vida, sino que hay que tener presente qué me pide Jesús. Y para eso hay que conocer el mensaje de Jesús, el Evangelio. Que no puede estar en la estantería.

Queridos hermanos, tenemos que recuperar un cristianismo más vivo. Queridos hermanos de la Hermandad del Santo Sepulcro y de la Soledad. Por eso quiero, por eso queremos los obispos de Andalucía que en las Hermandades y Cofradías se pueda tener una formación a la Confirmación con la iniciación cristiana. Para ser cristianos coherentes, no basta con poner la medalla, no basta con apuntarse a la Hermandad. Y esto es para todos. No es que os lo diga a vosotros solo, queridos amigos. Estoy muy contento de que estéis aquí celebrando este centenario, para que las hermandades, que nacen de esa religiosidad de nuestros mayores que habéis conservado vosotros en esta centuria, sea transmitida a tantos jóvenes. Y no sólo para salir el paso y llevarlo como costalero, sino para testimoniarlo después, para decir con orgullo ‘soy de tal hermandad, soy del Santo Sepulcro’. Pero, mostrarlo después en las obras, en la vida y sea realmente una fraternidad, una hermandad, una ‘cofratis’, una unión de hermanos. Y hagamos así una mejor Granada, una mejor sociedad.

Queridos hermanos, a eso estamos llamados y esta es la revolución que produjo el Espíritu Santo. Y por eso, salieron a la calle. Y por eso, todos los que lo escuchaban se quedaron admirados y eran partos, elamitas, habitantes de Mesopotamia, de Ponto. Es decir, la universalidad de la Iglesia. Por eso, todo el mundo tiene cabida en nuestras filas.

Queridos hermanos y hermanas, vamos a dar este paso, vamos a vivir, como decíamos al principio, en la oración colecta, que se produzca en nosotros los prodigios renovados que se produjeron a los inicios de la predicación evangélica. Vamos a hacer que nuestra Iglesia de Granada tenga un nuevo Pentecostés. Con esta conjunción de educación, caridad, piedad popular. Para que se note realmente este sentido de una Iglesia que sale a la calle; que sale a la calle unida en la Magna, que no es sólo una procesión, sino que es la conjunción de una Iglesia viva, de una Iglesia que hace creíble el mensaje de Jesucristo.

Que el Espíritu Santo nos llene con sus dones, porque estamos necesitados ciertamente. Porque sin Él nada podemos. Que la Virgen Santísima de la Soledad, ante la que rezó el Papa Santo, Karol Wojtyla, Juan Pablo II, aquí, ante esa gran manifestación de fe en el campo de la Feria (me parece que fue); que de allí venga también para nosotros esa mirada de la Virgen que nos mire y en nosotros contemple Jesús, que queremos ser luz y vida para Granada.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

19 de mayo de 2024
S.A.I Catedral de Granada

La Catedral de Jaén recupera sus vidrieras originales tras casi dos años de restauración

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La restauración de un conjunto de 42 vidrieras de la Catedral de Jaén ha culminado dos años después de iniciarse el proyecto, impulsado por el Cabildo Catedralicio, para reparar los daños constatados en estos bienes, datados entre los siglos XVI y XX. El consejero de Turismo, Cultura y Deporte, D. Arturo Bernal, ha visitado este jueves la Catedral junto al Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico, el delegado del Gobierno en la provincia, D. Jesús Estrella, y el deán de la Catedral, D. Francisco Juan Martínez.

Bernal ha resaltado que “la profunda restauración ha devuelto la luz original a la Catedral, devolviendo el esplendor a una de las joyas renacentistas de España”. En este sentido, ha agradecido “la excepcional labor que realiza la Iglesia Católica para la preservación de nuestro patrimonio histórico, artístico y documental. Un patrimonio ingente, con representaciones muy importantes en toda Andalucía, que constituye una parte fundamental del acervo y la tradición cultural de nuestra tierra, que los andaluces y andaluzas sienten suyo”.

El Cabildo de Jaén, como promotor, solicitó en agosto de 2022 a la Junta de Andalucía la intervención en las vidrieras que se en­cuentran en la nave sur, fachada del altar mayor, nave norte, fachada principal, cimborrio, pudridero, senti­nis, zona de museos y en la Iglesia del Sagrario. El proyecto presentado documentaba los principales daños que se habían constatado, como fracturas de vi­drios, deformaciones y carbonatación de los plomos, deformaciones y oxidación de los bastidores, varillas de sujeción y demás elementos de hierro. Además, se encontraron deposiciones de suciedad de diversa índole en ambas caras de los paneles y se habían producido pérdidas de las capas pictóricas, de paneles completos y pérdida generalizada de material de sellado y añadidos discordantes.

La ubicación propia de los vitrales en un ambiente con gran exposición a los agentes atmosféricos, en especial fuertes vientos, había provocado un deterioro que suponía un grave peligro para las personas, así como para la preservación del inmueble. Finalmente se ha actuado sobre el conjunto de 42 vidrieras, 14 de las cuales corresponden a las coloreadas instaladas entre 1911 y 1942.

Uno de los aspectos más interesantes del proyecto desde el punto de vista histórico-artístico es la descripción por tipología y autores. Así, las vidrieras translúcidas (compuestas por vidrios emplomados) co­rrespondientes al gusto clasicista de los siglos XVI al XVIII serían de Pedro Sol (vidriero madrileño) y Juan González, otorgándole una singular claridad. El programa decorativo de las vidrieras de la Catedral se inicia en 1910 gracias a un sistema de donaciones, recogido en el Libro de Actas del Cabildo Catedralicio. A finales del S XIX se contextualizan las operaciones de oscurecimiento, que van desde la ubicación de cortinajes en diferentes vanos a la implantación de un nuevo programa de vidrieras figurativas coloreadas realizados por la talleres de Maumejean y La Venenciana, en cabecera, pies, y sendas fachadas del crucero. En 1942 se sucederían las 3 presentes sobre el altar de la Iglesia del Sagrario. El pro­yecto profundizaba en estos cuatro talleres vidrieros, que son los que participaron a lo largo del tiempo en la decoración de los huecos del templo

La intervención ha estado tutelada por un equipo multidisciplinar, destacando las tareas de emba­laje y desmontaje en los casos necesarios para restauración en taller del vidriero en Málaga, o la investiga­ción histórico-documental realizada en torno a la vidriera de la Asunción ubicada en el brazo norte del cru­cero, que concluía con las claves formales de los elementos figurativos perdidos en paneles centrales y co­ronación de la vidriera, referidos a la marquesa que la donó.

Una construcción de varios siglos

La Iglesia Catedral de la Asunción de la Virgen está inscrita en el Catálogo de General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural con la categoría de Monumento, recogido en el Decreto de 3 de junio de 1931, por el que se declara Monumento Histórico-Artístico con carácter nacional la Iglesia Catedral de la Asunción de la Virgen. Está dedicada a la Asunción de la Virgen desde la consagración de la antigua Mezquita Mayor de la ciudad musulmana en 1246, tras la conquista de la misma por el rey santo Fernando III de Castilla.

La Catedral actual, cuya construcción se prolongó durante varios siglos, fue concebida en el siglo XVI para sustituir el anterior templo gótico. Destacan su sala capitular y su sacristía, obra cumbre de Andrés de Vandelvira, y una de las obras más importantes del renacimiento español; su fachada principal, una de las principales obras del barroco español; así como el coro neoclásico, debido a su belleza y al gran número de sitiales que lo convierten en uno de los más grandes de España. En su interior se custodia, entre otras obras de arte y objetos religiosos, la reliquia del Lienzo del Santo Rostro, que se expone a veneración pública de los fieles todos los viernes.

El Obispo ha querido agradecer la intervención de la Junta de Andalucía, “ya que sin su colaboración no hubiera sido posible llevarla a cabo”. En este sentido, el Prelado jiennense ha expresado: “Gracias a la intervención de la Junta de Andalucía. Quiero, en esta mañana, agradecer a la Junta, en la persona del Consejero de Turismo, Cultura y Deportes, su apuesta decidida por el monumento, me atrevo a decir, más querido y más significativo de Jaén.

La renovación de estos vitrales hace que nuestro patrimonio cobre más valor, y que recupere su esplendor, ya que el paso del tiempo y las inclemencias del exterior habían llevado a estas vidrieras a sufrir mucho”. Para añadir, “Gracias a los que al equipo multidisciplinar que han hecho posible esta gran restauración: al personal especializado de la Junta de Andalucía. Al taller vidriero de Málaga, a los técnicos, a la empresa constructora Calderón y hasta la última persona que ha contribuido a recuperar estas vidrieras”.

Después de atender a los Medios de Comunicación, las autoridades han girado visita por el primer Templo de Jaén donde han comprobado el resultado de la intervención, que ha sido explicada de forma pormenorizada por los técnicos. Antes de concluir su visita, el Consejero ha firmado en el libro de honor de la Catedral, en el que ha agradecido “la visita de un templo que sirvió de modelos para las catedrales del nuevo mundo”. Del mismo modo, ha definido la Catedral de Jaén como “templo de luz, en un día en el que se hizo nuevamente la luz, con mi reconocimiento a la labor de la Iglesia católica, no solo en la tutela de los fieles sino en la del patrimonio histórico artístico que durante muchos años ha acometido con la ayuda de Dios”.

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Pedro Soler, mártir franciscano, será el primer santo lorquino

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El obispo pide que las iglesias de la Diócesis toquen las campanas esta tarde, a las 19:00 horas, con motivo de la próxima canonización del beato Pedro Soler.

El Papa Francisco ha aprobado hoy la canonización del beato Pedro Soler, OFM, natural de Lorca. Así queda patente en el Boletín de la Santa Sede publicado esta mañana, que recoge que el Santo Padre ha aprobado hoy los votos favorables de la Sesión Ordinaria de los padres cardenales y obispos para la canonización de los beatos Emanuele Ruiz y siete compañeros de la Orden de los Hermanos Menores, mártires de Damasco en 1860, entre los que se encuentra el franciscano y misionero Pedro Soler. También se convocará un consistorio para la canonización de los beatos Giuseppe Allamano, Marie-Léonie Paradis, Elena Guerra y Carlo Acutis.

La canonización tendrá lugar en 2025, con motivo del Jubileo que la Iglesia universal celebra ese año en Roma. «Es una noticia gozosa y extraordinaria para la Diócesis de Cartagena; damos gracias a Dios por este primer santo de Lorca», así celebra el obispo de Cartagena, Mons. José Lorca Planes, la canonización de este mártir franciscano.

El obispo, además, propone a todas las parroquias y comunidades que esta tarde, a las 19:00 horas, toquen las campanas de las iglesias «para dar gloria a Dios y bendecirle por esta noticia, que sin duda es un acontecimiento eclesial, universal y gozosísimo».

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Oración de vísperas con la vida contemplativa, en la Catedral

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El sábado 25, a las 17:30 horas, con motivo de la Jornada pro orantibus que se celebra al día siguiente.

El sábado 25 de mayo la S.A.I Catedral acogerá la celebración del rezo de las vísperas con las monjas de vida contemplativa, convocadas por la Delegación diocesana para la vida consagrada y quienes saldrán de sus conventos para participar en esta oración.

Se trata de una iniciativa en la Archidiócesis que se enmarca en la Solemnidad de la Santísima Trinidad y por ello Jornada pro orantibus, con la que la Iglesia universal invita a todos los fieles a orar por la vida contemplativa de conventos y monasterios.

La oración de vísperas en la Catedral el sábado día 25 será a las 17:30 horas, presidida por el arzobispo de Granada, D. José María Gil Tamayo. También están invitados a participar todos los fieles que lo deseen, para rezar juntos por las vocaciones contemplativas y por el Jubileo 2025, que se está preparando. También podrá seguirse en directo en internet en el canal Yotube de Archidiócesis Granada, PINCHANDO EN ESTE ENLCE.

Precisamente, esta iniciativa de orar vísperas con las monjas contemplativas también se extiende a la propuesta de orar cada mes en un convento o monasterio de la Archidiócesis, como preparación para el Jubileo 2025 de la mano del Año de la oración propuesto por el Papa Francisco con ese fin para este 2024. El calendario de conventos y monasterios donde puede rezarse con la vida contemplativa en este Año de la oración está disponible EN ESTE ENLACE.

En el calendario litúrgico de la Iglesia universal este domingo 25 de mayo es la Solemnidad de la Santísima Trinidad y con ella la Jornada pro orantibus, este año con el lema “Contemplando tu rostro, aprendemos a decir: ‘¡Hágase tu voluntad!’”.

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Emili Marles: “El presbítero está llamado a ser sacramento vivo y diáfano colaborador de Jesucristo”

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Emili Marles: “El presbítero está llamado a ser sacramento vivo y diáfano colaborador de Jesucristo”

La Facultad de Teología San Isidoro acogió la mañana de este jueves, fiesta de Jesucristo, sumo y eterno sacerdote, el retiro para sacerdotes del clero sevillano, impartido por Emili Marles, de la diócesis de Tarrasa.

Las palabras de bienvenida han estado a cargo del arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses. Han participado también los obispos auxiliares, monseñor Teodoro León y monseñor Ramón Valdivia, así como una buena representación del clero.

Fidelidad a la vocación

Durante su disertación, el sacerdote Emili Marles ha recordado el “gran regalo que supone para el hombre el don del sacerdocio. ¿Qué otra vocación podría haber llenado más nuestra vida?”, se interrogó. Dijo que su intervención no busca ser un tratado sobre el sacerdocio, pero sí “de ofrecer algunas pinceladas sobre este gran misterio de la vida sacerdotal a la luz del Evangelio”.

Reflexionó también sobre la llamada vocacional. “El Señor quiere que seamos transparencia suya, porque toda vocación viene precedida por una llamada que muchas veces nos sorprende a nosotros mismos y aceptarla a veces cuesta”. Exhortó a los presentes a pensar en las primeras etapas “de cuando el Señor nos llamó. Piensa sobre tu llamada y piensa cómo Jesús se ilusiona contigo. Cómo sonríe con ternura cuando te mira, en tu fidelidad, aunque sea imperfecta”. En definitiva, “el Señor nos mira con agradecimiento por entregarle tu vida, por anunciarle el Evangelio”.

Unción sacerdotal

Esta fiesta “nos ayuda a renovar el Misterio de Jesús, Sacerdote, Víctima y Altar en el que se constituye la fuerza y raíz de nuestro ministerio”. En esta misma línea, el predicador manifestó que “al buen sacerdote se le conoce por cómo está ungida su vida, cómo están ungidas sus parroquias. Así, la presencia de Cristo hace que seamos sacerdotes en todo momento y, que la acción sacerdotal abarque toda nuestra vida. Nos vamos llenando de Dios sirviendo a las personas más débiles, más pobres, a las personas con más dificultad”.

Instó a los sacerdotes a “ser sensibles a las fragilidades humanas. Allí está la íntima relación en el ejercicio de su ministerio. Los presbiterios lograrán la santidad ejerciendo la triple función profética, para la enseñanza y una función real para el gobierno”. En conclusión – añadió – “el presbítero está llamado a ser sacramento vivo y diáfano colaborador de Jesucristo, para que las personas puedan descubrir en el sacerdote lo que descubrieron en Jesús”.

Adoración eucarística

La segunda parte del retiro trascurrió en la capilla del Seminario Metropolitano de Sevilla con la exposición del Santísimo Sacramento y un tiempo de oración personal.

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El Carmelo de San Calixto, en El Espejo de la Iglesia

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El Carmelo de San Calixto, en El Espejo de la Iglesia

El Carmelo de San Calixto fue fundado por Santa Maravillas de Jesús el 30 de mayo de 1956. Como toda la sierra cordobesa es un lugar de antigua tradición ermitaña. Las Carmelitas Descalzas fundadas por Santa Teresa de Jesús ofrecen desde Córdoba su vida por el mundo, con sencillez, recogimiento, oración y trabajo. ‘Solo Dios Basta’ es el canto con el que se entiende su vida orante para dar gloria a Dios. Celebramos este domingo la Jornada Pro Orantibus para rezar por las monjas y monjes de clausura, donde la oración en soledad es expresión de amor a Dios y a los hombres. La Iglesia celebra el domingo 26 de mayo, solemnidad de la Santísima Trinidad, la Jornada Pro Orantibus, que este año lleva por lema, «Contemplando tu rostro, aprendemos a decir: “¡Hágase tu voluntad!”»

Puedes escucharlo en este enlace

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26 de mayo, Jornada Pro Orantibus

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26 de mayo, Jornada Pro Orantibus

El próximo domingo, se celebra esta jornada bajo el lema “Contemplando tu rostro, aprendemos a decir: HÁGASE TU VOLUNTAD”

La solemnidad de la Santísima Trinidad nos invita a mirar con admiración todos los años a las comunidades de vida contemplativa, hermanas y hermanos llamados por el Señor a vivir una vida con Cristo escondida en Dios.

Este año, la Jornada Pro Orantibus, que lleva el lema “Contemplando tu rostro, aprendemos a decir: HÁGASE TU VOLUNTAD”, sugiere una reflexión muy provechosa para todos. “Si es cierto que los religiosos y religiosas de clausura tienen una llamada concreta y una forma de vida especial muy distinta a la del laico, sin embargo, la vocación de cualquier cristiano consiste en hacer la voluntad de Dios en todo y siempre. La vivencia de la propia vocación es una lucha continua entre nuestra voluntad débil frente al mal que nos trata de arrastrar constantemente y la voluntad de Dios acogida libremente que es siempre luz y alegría permanente”, explica Joaquín Perez, delegado para la vida consagrada de la diócesis de Córdoba.

El delegado, ante la proximidad de esta jornada, recuerda que la fidelidad a la voluntad de Dios “debe ser por nuestra parte un empeño constante de discernimiento y coraje para decir ¡no! a todo lo que nos aparta de ella, pero es siempre un regalo que Dios hace al que de verdad lucha contra sí mismo para serle fiel. De ahí que nos es necesaria la oración, la contemplación del rostro de Dios según la invitación del salmo: “Oigo en mi corazón: Buscad mi rostro”; a lo que responde el salmista: “Tu rostro buscaré, Señor. No me ocultes tu rostro” (Sal 27,8-9ª). Sí, el rostro escondido de Dios tiene un atractivo tan grande para el hombre que como dice san Pablo: “Por Él lo perdí todo. Y todo lo estimo basura por tal de ganar a Cristo” (Fl 3,8b). Es esa fuerza de atracción la que sostiene sobradamente nuestra debilidad. De ahí que todos tenemos absoluta necesidad buscar al Señor y contemplar su rostro que se nos manifiesta en Jesús”.

Esta jornada es una ocasión propicia para rezar por los religiosos y aquellas personas que buscan el rostro del Señor para hacer su voluntad.

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”El sacerdote debe ofrecer su vida sacerdotal unida a la Eucaristía, servir y amar entregadamente”

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La Catedral de Cádiz ha acogido en la mañana de hoy, 23 de mayo, la celebración del día de Jesucristo, sumo y eterno sacerdote. Presidida por el obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza, y a la que ha acudido el clero diocesano, la ceremonia de esta edición, se ha distinguido por estar enmarcada en la celebración del Año Diocesano de la Eucaristía. Así, ha tenido una connotación especial, como expresión de comunión y fraternidad sacerdotal, destacándose la importancia y la relación del sacerdote con la celebración eucarística.

En este sentido, el obispo diocesano comenzó su homilía afirmando que “en esta fiesta de alabanza y bendición por el sacerdocio de Cristo y la Eucaristía, Cristo, Sacerdote Eterno, hace un pueblo sacerdotal e instituye al ministerio sacerdotal, distinto en su esencia, no solo en grado, para hacer sacramentalmente presente al Hijo de Dios, al servicio del Pueblo de Dios”.

En esa relación entre sacerdote y Eucaristía, Mons. Zornoza ha asegurado que “entre sacerdocio y Eucaristía hay una relación peculiar estrechísima, una relación intrínseca. Como nos recordó el Concilio Vaticano II, es innegable que el sacerdocio está especialmente ordenado a la Eucaristía. Si la Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia, es evidente que contiene también todo el bien espiritual de la vida y la misión del sacerdote. La Eucaristía es nuestra escuela de santidad, porque el sacerdote debe no sólo celebrar la Eucaristía, sino que debe ser Eucaristía”.

Además, durante la ceremonia, que ha estado abierta al público, los seminaristas, Israel Guerrero y Carlos Millán, han recibido los ministerios de lectorado y acolitado. De la misma manera, también han recibido los de lectores Misael Aurelien y Juan Pablo Sánchez, y los de acólitos Marcos Soares, George Gitahi y Jesús Ondo.

Tras la eucaristía, los sacerdotes se han trasladado al Seminario San Bartolomé para participar en la ponencia La fragmentación de la vida (pública-privada) como condición para la unidad entre ministerio y vida, que ha sido impartida por D. Álvaro García Paniagua, rector del Seminario Mayor de San Ildefonso de Toledo.

El encuentro finalizará con un almuerzo fraterno en el que también se celebrarán las bodas de plata y de oro sacerdotales del padre José Rodríguez López y el padre Julián Fernández López, respectivamente.

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Sor Fátima, Hermana de la Orden de San Agustín : «La Vida Contemplativa es dejarlo todo para seguir a Cristo»

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Nos acercamos hasta el Convento de las Hermanas de la Orden de San Agustín con motivo de la Jornada Pro Orantibus.

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Este domingo la Iglesia en España celebra la Jornada Pro Orantibus, momento para dar gracias y acordarnos de la Vida Contemplativa de la Diócesis. Por este motivo el próximo domingo 26 de mayo a las 18hrs Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, presidirá una Eucaristía junto a toda esta realidad eclesial, donde también estarán presentes las Hermanas de la Orden de San Agustín. Asimismo se vivirá otro momento especial como es la procesión desde el Convento de las Esclavas del Santísimo Sacramento, donde se celebra la Santa Misa, hasta la casa de las Hermanas de la Orden de los Mínimos que se encuentran viviendo un Año Jubilar.

Como nos invita esta Jornada Pro Orantibus, desde nuestra Diócesis nos acercamos hasta las distintas órdenes u congregaciones que forman la Vida Contemplativa. En este caso, nos vamos hasta la ciudad sede de la Diócesis, en concreto hasta el Convento de Santa María de Gracia, donde a través de su Superiora, Sor Fátima conocemos un poco más que es la Vida Contemplativa.

«La Vida Contemplativa es dejarlo todo para seguir a Cristo». Con estas palabras comienza Sor Fátima ha explicarnos como es la vida de esta vocación, donde el principal pilar es la oración. Asimismo, nos cuentan la vida de entrega al Señor, haciendo que nada sea necesario solo con Dios basta.

La entrada Sor Fátima, Hermana de la Orden de San Agustín : «La Vida Contemplativa es dejarlo todo para seguir a Cristo» se publicó primero en Diocesis de Jerez.

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