El Catecismo enseña que «la Epifanía es la manifestación de Jesús como Mesías de Israel, Hijo de Dios y Salvador del mundo y se celebra la adoración de Jesús por unos «magos» venidos de Oriente (Mt 2,1. En estos «magos», representantes de religiones paganas de pueblos vecinos, el Evangelio ve las primicias de las naciones que acogen, por la Encarnación, la Buena Nueva de la salvación.





