Vámonos, vámonos al campo por romero,
vámonos, vámonos
por romero y por amor…
Esta balada de la mañana de la Cruz, que escribiera el poeta de Moguer, bien puede servir para ilustrar el ambiente colorista y alegre de lo que suponen las romerías pascuales que salpican nuestra Diócesis de Huelva. Casi siempre, un mismo escenario, aunque en diferentes geografías: una caravana de fieles que, bien andando, bien a caballo, o sobre carruajes, se ponen en camino hacia una pequeña o grande ermita, generalmente donde se venera una antigua y querida imagen de María, en otros casos la de un santo, o la Cruz. Es un ciclo que se abre con el Domingo de la Pascua de Resurrección, concretamente en el Prado de Osma: la Virgen de Piedras Albas que ampara a los pueblos de El Almendro y Villanueva de los Castillejos.