«Cuando vivimos la mística de acercarnos a los demás y buscar su bien, ampliamos nuestro interior para recibir los más bellos regalos del Señor. Cada vez que nos encontramos con un ser humano en el amor, quedamos capacitados para descubrir algo nuevo de Dios. Cada vez que se nos abren los ojos para reconocer al otro, se nos ilumina más la fe para reconocer a Dios».
(Evangelii Gaudium)





