
“Acercándonos a la Pascua del Señor, la Iglesia celebra la solemnidad de la Anunciación del Señor. En esta ocasión con la mirada puesta en la vida del enfermo y en el sufrimiento reconocemos nuestra debilidad, tristeza, incertidumbre y soledad en la noche de la enfermedad. Recordamos el sí de María, que quiso acoger de una forma gratuita y generosa la vida de Dios, a pesar de las dificultades, y recordamos la entrega de Jesús que alumbra esa oscuridad como un rayo de luz que llena con su presencia nuestra soledad y nos llena de Esperanza.




