La parroquia de San Miguel ha vivido estos días con especial fervor y alegría la celebración solemne de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores y una de las grandes figuras de la Iglesia española. Los cultos, organizados conjuntamente por la Hermandad Sacramental de San Miguel y Pontificia Archicofradía del Santísimo Rosario y la parroquia, han congregado a numerosos fieles, que han participado con devoción en cada uno de los días del triduo y en la fiesta litúrgica de santo Domingo.
La solemnidad fue precedida por un triduo, durante el cual el párroco, Antonio Fajardo, fue desgranando con profundidad y brillantez la figura humana, espiritual e histórica de Santo Domingo de Guzmán. A través de su predicación, los asistentes pudieron acercarse a la vida y obra de aquel gran santo burgalés que hizo de la predicación del Evangelio, la oración y la búsqueda de la verdad el centro de su existencia.
A lo largo de estos días, el párroco invitó a contemplar no solamente al Santo Domingo fundador y predicador, sino también al hombre de profunda vida interior, de caridad ardiente y de extraordinario amor a la Iglesia. Sus palabras nos ayudaron a descubrir la vigencia de su ejemplo y a comprender cómo su figura continúa siendo una llamada a vivir con mayor fidelidad nuestra condición de cristianos.
Especialmente conmovedora resultó la predicación en torno a las virtudes que adornaron la vida del santo, cuya entrega a Dios y a las almas le hizo merecedor de ser llamado, con toda justicia, «estrella refulgente de la fe y gloria de la Iglesia de España». Su celo apostólico, su amor a la verdad, su espíritu de oración y su devoción a la Santísima Virgen y al Santísimo Rosario constituyen un luminoso ejemplo para todos los que hoy formamos parte de la Iglesia.
La celebración solemne, que tuvo lugar el 8 de agosto, día de santo Domingo, puso el broche de oro a estos días de gracia. La capilla de la Virgen del Rosario, por encontrarse San Miguel en obras, ha sido testigo de una celebración muy concurrida y vivida con especial recogimiento, en la que la comunidad parroquial y los hermanos de la hermandad se unieron para honrar a Santo Domingo y pedir su intercesión.
Finalizada la celebración, y como expresión de fraternidad y convivencia, la Hermandad ofreció a todos los asistentes una riquísima sangría, que permitió prolongar en un ambiente distendido la alegría de la jornada. En torno a ella se compartieron conversación, amistad y buenos momentos, poniendo de manifiesto que la vida de una parroquia se construye también desde la convivencia fraterna.
La Hermandad Sacramental de San Miguel y Pontificia Archicofradía del Santísimo Rosario reconoce y agradece a José Manuel Martos Segura su especial dedicación por la recuperación de la fiesta de santo Domingo, a Rafael Teófilo Sánchez, que con la música y su magnífica voz solemnizó la sagrada Eucaristía, a Mari Carmen que día a día reza el santo rosario, y especialmente lo ha hecho en estos cultos, a Jesús y Antonio Manuel que han acolitado todos los días con especial cariño, a las religiosas hijas de la Sagrada Familia que siempre acompañan y a cuantos de un modo u otro han colaborado para hacer posible esta celebración. Y de manera especial, agradece al párroco, Antonio Fajardo, sus profundas y hermosas predicaciones, que nos han permitido conocer y amar un poco más la figura de Santo Domingo de Guzmán.
Encarni Sánchez Ruiz
Secretaria de la Hermandad Sacramental de san Miguel y Pontificia Archicofradía del Santísimo Rosario de Guadix

