
La Basílica de Nuestra Señora de la Caridad Coronada, en Sanlúcar de Barrameda, acogió el pasado 1 de agosto, a las 20:00 horas, la solemne Eucaristía de consagración de su altar mayor, presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.
La celebración constituyó un momento especialmente significativo para la comunidad de Sanlúcar y para todos los devotos de la Virgen de la Caridad, Patrona de la localidad. La consagración del altar ha servido además como preparación para vivir con mayor intensidad la próxima solemnidad de la Asunción de la Virgen María.
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Durante su homilía, el prelado ha articulado su reflexión a partir de tres realidades presentes en la Palabra de Dios proclamada: el mandato del Señor, la victoria del amor de Cristo y el consuelo que nace de su compasión.
«La dedicación de un altar no es sino el signo visible que nos recuerda la centralidad de Cristo que nos congrega», ha señalado Mons. Rico Pavés. De este modo, ha explicado que el altar remite directamente al misterio de la entrega de Jesucristo y al mandato «Haced esto en conmemoración mía».
El Sr. Obispo ha recordado que la celebración de la Eucaristía no consiste únicamente en traer a la memoria un acontecimiento pasado. Por la eficacia de la Palabra del Señor, ha explicado, los cristianos son invitados a hacerse contemporáneos de la entrega de Cristo y a «subir con Cristo al Calvario».
En este sentido, Mons. Rico Pavés ha profundizado en el significado de la unción del nuevo altar con el santo crisma, vinculándolo con las palabras de san Pablo: «La roca era Cristo». Como de la roca golpeada en el desierto brotó el agua para el pueblo de Israel, del costado abierto de Cristo en la cruz brotan sangre y agua, convirtiéndose en fuente en la que el ser humano puede saciar su sed.
Por ello, el prelado ha querido dejar claro que la actuación realizada trasciende cualquier consideración meramente material: «No se trata de la consagración del altar simplemente para añadir un elemento estético al templo, sino del elemento que da la centralidad al lugar en el que nos reunimos».
La celebración adquiere además un significado especial al producirse en una Basílica centenaria. Según ha explicado el Obispo, la colocación y consagración del nuevo altar ofrece la oportunidad de renovar los vínculos con el Señor y reconocerse como un pueblo «invitado, vencedor y consolado por el amor de Cristo».
Asimismo, el altar se convierte en el lugar hacia el que dirigir la vida cotidiana. «El altar nos recuerda el lugar de referencia al que hemos de mirar para traer a diario nuestras preocupaciones y alegrías», ha afirmado Mons. Rico Pavés, invitando a ponerlas a los pies del Señor.
Durante el rito ha sido depositada en el altar una reliquia de santa María de la Purísima de la Cruz. El Obispo ha explicado que la presencia de la reliquia de una santa recuerda que «el testimonio máximo es aquel del amor más grande» y hace presente el testimonio de quienes «vencieron para siempre» y son ya intercesores en el cielo.
Mons. Rico Pavés también se ha detenido en los signos propios de la liturgia de dedicación, explicando, entre otros aspectos, la singularidad del comienzo y de la conclusión de esta celebración y cómo los signos visibles permiten adentrarse en «un misterio de comunión que va más allá de lo que somos capaces de captar con los sentidos».
Finalmente, el Sr. Obispo ha puesto todo lo celebrado bajo la mirada de Nuestra Señora de la Caridad Coronada, titular de la Basílica. Junto a María, ha señalado, adquieren una fuerza todavía mayor la invitación del Señor a escucharle, la victoria de su amor y el consuelo de su compasión.
«La victoria del amor de Cristo es la que María Santísima a diario nos comunica cuando nos dice: “Haced lo que él os pida”», ha expresado el prelado antes de concluir su homilía invocando la intercesión de la Patrona de Sanlúcar de Barrameda con una última llamada: «Nada sin María, todo con ella».
La Basílica volverá a convertirse el 15 de agosto en el centro de la celebración en torno a la Virgen de la Caridad Coronada, madre de todos los sanluqueños. A las 11:00 horas, Monseñor José Rico Pavés presidirá la Eucaristía solemne con motivo de la solemnidad.
Ya por la tarde, la imagen de la Patrona recorrerá las calles de Sanlúcar de Barrameda, municipio costero de la Diócesis de Asidonia-Jerez, en una de las jornadas marianas más importantes del año para la localidad.
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