Inicio Blog Página 6918

Casa del Sagrado Corazón (Cottolengo-Málaga)

0

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la Casa del Sagrado Corazón (Cottolengo) de Málaga el 21 de diciembre de 2016.

CASA DEL SAGRADO CORAZÓN (COTTOLENGO)
(Málaga, 21 diciembre 2016)

Lecturas: Gal 4,4-7; Sal 135; Lc 1, 39-48.

1.- Hijos de Dios, rescatados y salvados
Celebramos en la Navidad el Nacimiento del Hijo de Dios, que se hace hombre, asumiendo la naturaleza humana. Él se rebaja, bajando del cielo hasta lo más bajo. Sin dejar su estado y su naturaleza, pues sigue siendo Dios, es capaz de salir al encuentro de la criatura rebajándose: «Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley» (Gal 4,4). ¿Con qué objetivo? «para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción filial» (Gal 4,5). 
Es como si un rey dejando su trono se fuera a las cárceles, a lo más profundo de las cárceles para rescatar a los esclavos. Esto es un ejemplo de humildad increíble y a veces, a nosotros que tenemos este ejemplo nos cuesta acercarnos al otro en las condiciones en las que esté de enfermedad, de necesidad, de situación mental… 
Jesús nos da ejemplos de cómo debemos de ser capaces de acercarnos al hermano. No es que nosotros vayamos a rescatar a nadie; nos rescata a todos el Señor. Pero el amor de Dios que vivimos, compartido, hace que, igual que Él eleva, nuestra cercanía y amor puede elevar a otros que estén en una difícil situación humana.
En ese ser rescatados Jesús nos hace hijos de Dios: «Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: «¡Abba, Padre!» (Gal 4,6). Con ese Espíritu podemos llamar a Dios Padre, al mismo Padre de Jesús. Es decir, Jesús no sólo nos rescata; además de rescatarnos nos da la ciudadanía de hijos de Dios.
Volviendo al ejemplo del rey, no sólo se va a las mazmorras, a lo más ínfimo de su reinado y rescata y libera a los cautivos, sino que encima les nombra hijos suyos. Dos actos de amor precioso: el rescate y después la filiación.
La liturgia nos invita a que meditemos estas dos preciosidades y gestas que hace Dios con nosotros.
Por lo tanto, como hemos dicho en el Salmo 135: «Demos gracias a Dios porque es bueno, porque es eterna su misericordia».

2.- La Visitación: Encuentro entre madres e hijos
El Evangelio nos muestra la visitación de la Virgen María a su prima Isabel. Aquí hay un doble encuentro: se encuentran las dos madres, María e Isabel, las dos están embarazadas; por lo que el encuentro se realiza entre ellas dos y entre los niños, y la interacción entre los hijos y las madres. Es una escena preciosa.
María, ya encinta de Jesús, inmaculada, limpia de toda mancha, va a visitar a su prima Isabel que, como persona, sin el privilegio de María, sí que tiene pecado. María con Jesús en su seno, los dos sin pecado, se acercan a Isabel que lleva en su seno a Juan, los dos con pecado: «Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo» (Lc 1,40-41),
En el encuentro entre las madres y los hijos el niño Juan salta de alegría ante la presencia de Jesús, e Isabel se alegra ante la presencia de su prima (cf. Lc 1,44). Madre e hijo, Isabel y Juan reciben una gracia especial con esa cercanía y presencia de la Virgen con Jesús.
¿Habéis pensado alguna vez que también nuestra cercanía a otra persona puede darle gozo, puede vivir el encuentro especial de alegría, puede cambiarle la vida, puede encontrar el sentido a lo que no encontraba antes, se le puede ayudar a salir de la situación donde se encuentra? Este encuentro, esta visitación nos invita también a visitar.
Y si somos portadores de Dios, como la Virgen era portadora de Dios en su hijo Jesús, el encuentro con el otro es fascinante, es renovador, es transformador.
Fijaros qué importante es que estemos llenos de Dios, que estemos en sintonía con Jesús, que seamos buenos hijos de Dios y de la Virgen, porque cada encuentro nuestro con otra persona puede ayudarle a encontrase con Dios, a tener un encuentro gratificante, transformador, alegre, gozoso, sereno. 
Desde aquí quiero hoy felicitar a todos los voluntarios, pero mi felicitación no vale nada, vale lo que estáis haciendo porque lo hacéis por amor a Dios. Y quien os va a recompensar va a ser Dios. Os lo agradezco, os doy las gracias, os felicito, pero esto y esta Casa del Sagrado Corazón es una obra de Dios. Y aquí se realizan encuentros como el de la visitación. 
Dándoos las gracias os animo a que continuéis con ese tipo de visitas llenos del Señor y os encontréis con el otro para ayudarle, para transformarle, para hacer que el otro se sienta feliz, para que cambie lo que tiene que cambiar.
Esas visitas, esos encuentros, ese tiempo que dedicáis, ese esfuerzo, esa donación, esa colaboración, todo eso está promoviendo el bien de los demás hermanos.
A María, su prima le dijo: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!» (Lc 1,42), porque no se sentía ella digna de ser visitada por el Señor (cf. Lc 1,43).
Me gustaría que pudierais oír una voz divina, una voz del Espíritu que os dijera: ¡Benditos seáis por hacer estas visitas! ¡Benditos seáis por vuestra acción de voluntarios! ¡Benditos seáis porque creéis en Dios, porque amáis, porque os acercáis a Cristo en la persona del más pobre y necesitado!

3.- Bienaventurados los que crean
A todos nosotros, igual que llamó bienaventurada a María porque creyó (cf. Lc 1,45), nos llama también bienaventurados porque creemos. Felices porque vivimos la presencia de Dios que es un regalo.
A todos los que pasáis por aquí, o vivís aquí, o recibís cualquier tipo de acogida o servicio también agradeceros vuestra presencia.
Todas las personas somos un misterio que habla de la presencia de Dios. Cualquier persona es presencia de Dios esté en el estado que esté, se encuentro como se encuentre. Todos somos presencia de Dios y saber captar eso sólo se hace desde la fe y desde el amor.
Vamos a pedirle en estas fiestas de Navidad al Señor que siga encontrándose aquí, en la Casa del Sagrado Corazón, con todos y cada uno que ponen el pie en la casa. Con los residentes, con los que trabajan, con los voluntarios, con todo el mundo.
Que este encuentro sea parecido al que tuvo María y Jesús con su prima Isabel y con Juan. Todos salieron contentos de ese encuentro.
Se lo vamos a pedir a la Virgen María que siga protegiendo esta Casa. Las cosas de Dios las lleva Dios. Puede haber momentos más o menos difíciles, pero lo que es de Dios está en sus manos y sigue su curso; incluso frente a las dudas o temores que algunos tenían que esto se viniera abajo. Esto no es obra de personas, es obra de Dios que ayuda a las personas para que esto continúe.
Así que con la alegría de poder seguir adelante y tener las puertas abiertas para los encuentros, vamos a continuar la celebración. Que así sea.
 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Inauguración del Centro de Acogida «Calor y Café» (Málaga)

0

Homilía pronunciada por el Obispo de Málaga, D. Jesús Catalá, en la inauguración del Centro de Acogida «Calor y Café» en Málaga, celebrada el 21 de diciembre de 2016.

INAUGURACIÓN DEL CENTRO DE ACOGIDA “CALOR Y CAFÉ”
(Málaga, 21 diciembre 2016)

Lectura: Lc 2,1-7.

1.- Saludo
Hemos estado antes en la Casa del Sagrado Corazón (Cottolengo) con los voluntarios; y les he dicho que veníamos a este nuevo centro de acogida, como si fuera un nuevo hermanito de la otra casa de acogida. Aquella se ocupa de las personas que no tienen nada y no pueden estar en ninguna otra institución; y en este centro se van a ocupar de las personas sin techo, para que al menos tengan un cobijo y una acogida por la noche.
    Tenemos ya dos hermanos: Una hermana (la Casa del Sagrado Corazón-Cottolengo), y un hermano que nace hoy (Calor y Café). El nombre de Calor y Café es más periodístico que otra cosa y tendremos que asignarle otro nombre. Pero nos entendemos todos.
    Damos gracias a Dios, por tanto, por este nacimiento del nuevo hermanito, que es un hijo de la caridad, del amor de Dios. Era un proyecto del año 2000, el gran año del paso del segundo al tercer milenio, el Jubileo del gran milenio del año 2000; pero no se pudo hacer, se hizo la casa de Pozo Dulces. Y este proyecto estaba pendiente y el Señor viene a regalárnoslo en otro año jubilar, el extraordinario de la Misericordia.
Esto es cosa de Dios. Lo decía antes en la Casa del Sagrado Corazón y lo digo ahora. Esto no es cosa de los hombres, esto es un fruto del amor de Dios.

2.- El empadronamiento mandado por el césar
Salió un decreto del emperador Augusto, ordenando que se empadronase todo el Imperio y todos iban a empadronarse, cada cual a su ciudad (cf. Lc 2,1-3). «También José, por ser de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la ciudad de David, que se llama Belén, en Judea para empadronarse con su esposa María, que estaba encinta» (Lc 2,4-5). “Beth-lehem” traducido es “Casa del pan”. Jesús nace en Casa del pan. Pan de vida, alimento, salvación, nutrición… Podemos reflexionar sobre esto todo lo que queráis.
Diversas circunstancias familiares, sociales, políticas fuerzan a muchas personas, a lo largo de la historia, a migrar, a dejar sus ciudades de origen y salir a otros lugares. No siempre lo hacen porque quieren, van forzados muchas veces por circunstancias. En estos últimos tiempos hemos tenido ocasión de ver imágenes de personas que tiene que salir de casa por no perder la vida.
Esta situación provoca que mucha gente viva en la exclusión social, en la pobreza y el desamparo. Y no sólo me refiero a los migrantes de países en guerra. Mucha gente en Málaga está en salida de sus lugares de origen porque no encuentran trabajo, porque están en una situación precaria o porque van buscando una vida mejor.
Estas personas pueden ser presa de la exclusión social, de la pobreza y del desamparo. Vienen a Málaga y no tienen nada, teniendo que dormir en la calle. Esto es lo que motivó la sensibilidad de tantas personas, de todos vosotros, para crear este Centro que ya se tenía en idea el haberlo hecho años atrás.
Hoy queremos responder a esta necesidad, dar solución a un reto que tenemos planteado, dar respuesta humana y cristiana a situaciones de ese tipo.
Caritas intenta siempre estar con los últimos. El Señor lo dijo en los Evangelios, los papas lo han dicho siempre y el papa Francisco nos insiste continuamente en esta idea: siempre a favor de los excluidos, de los últimos, de los que no tienen nada.
Los gestos de Cáritas intentamos que sean lo que la misma sociedad no da, incluso a veces ni las instituciones civiles. Animaría a los políticos que dirigen las naciones que den respuesta. Es una obligación nuestra el demandar este tipo de respuesta desde las instituciones gubernamentales. Se puede dar respuesta a muchas necesidades que hoy no se dan respuesta desde los gobiernos porque no quieren dar respuesta. Y me duele decirlo, pero es así. Tenemos que ser voz profética.
El tema de las migraciones, por ejemplo, se podría haber resuelto. El Sr. Alcalde de la Ciudad, aquí presente, estuvo el pasado fin de semana en Roma reunido con otros alcaldes europeos y con el Santo Padre tocando este tema. ¿Por qué no hemos respondido en Europa como se esperaba al problema de la inmigración? La diócesis de Málaga tiene la conciencia tranquila de haber ofrecido espacios de acogida.

3.- Atender las necesidades de los excluidos
El papa Francisco, con motivo del Jubileo de la Misericordia, celebró una misa en la que participaron los excluidos, los últimos de la sociedad y personas sin hogar. Nos interpeló sobre el sentido de nuestra existencia y nos recordó que en este mundo casi todo pasa, como el agua que corre; pero hay cosas importantes que permanecen y son dos: El Señor y el prójimo. Estas dos riquezas no desaparecen y son los bienes más grandes para amar.
Estas dos cosas que dice el Papa que no pasan ni pasarán jamás equivale al doble mandamiento de amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo. Esto perdurará hasta la vida eterna.
Este Centro pasará, todos los que estamos aquí pasaremos, que nadie piense que va a estar aquí cien años más de los que ya tiene. El amor de Cristo no pasará jamás. Dios no pasará jamás. Y el prójimo no pasará tampoco.
Dar respuesta a esta cuestión no es dar respuesta a un problema o dar solución a algo accidental. Estamos tocando lo esencial, estamos metiendo el dedo en la llaga, en el corazón. Por eso este Centro debe ser un corazón que late una expresión, un gesto de amor.
Decía el papa Francisco: “La persona humana, colocada por Dios en la cumbre de la creación, es a menudo descartada, porque se prefieren las cosas que pasan. Y esto es inaceptable, porque el hombre es el bien más valioso a los ojos de Dios. Y es grave que nos acostumbremos a este tipo de descarte; es para preocuparse, cuando se adormece la conciencia y no se presta atención al hermano que sufre junto a nosotros o a los graves problemas del mundo” (Vaticano, 13.11.2016). 
Cuidado con no insensibilizarnos, porque puede ocurrirnos. Lo oímos tantas veces en las noticias, en la televisión mientras que comemos un buen plato y nos quedamos indiferentes ante tanta miseria, pobreza y drama humano. Estamos vacunados. Es preferible que no nos vacunemos contra ese tipo de insensibilización.
Las personas excluidas nos ayudan “a sintonizar con Dios, para ver lo que Él ve: Él no se queda en las apariencias (cf. 1 Sam 16,7), sino que pone sus ojos «en el humilde y abatido» (Is 66,2), en tantos pobres Lázaros de hoy. Cuánto mal nos hace fingir que no nos damos cuenta de Lázaro que es excluido y rechazado (cf. Lc 16,19-21). Es darle la espalda a Dios”. 
Con la inauguración de este centro de acogida nocturno queremos significar que no hemos perdido la sensibilidad social, que acogemos a todas las personas excluidas de la sociedad, a los que no tienen hogar. Queremos hacer un esfuerzo abriendo los ojos ante el prójimo olvidado, que está ante nuestra puerta, llamando como el pobre Lázaro. Y no sea que nos ocurra como en la parábola, nos pongamos delante del Señor y nos considere como el rico Epulón, el banqueteador insensible a la presencia de los Lázaros que tenía a la puerta de su casa.

4.- Nacimiento de Jesús en Belén
Jesús nació en un lugar pobre (cf. Lc 2, 6-7). Jesús siendo rico se hizo pobre (cf. 2 Cor 8,9). Jesús siendo Dios se vació de sí mismo para asumir la naturaleza humana (cf. Flp 2, 6-8). 
Nosotros no hemos llegado a tanto, ni siquiera con los pobres. No nos vaciamos porque a lo que llegamos es a dar de lo que tenemos; a veces, de lo que nos sobra. Hacer lo que hizo Jesús, que es asumir la naturaleza humana en toda su miseria, excepto en el pecado, estamos lejos aún. Pero queremos tener este gesto que por lo menos nos ponga en esa línea.

5.- Agradecimientos
Quiero agradecer la colaboración, el entusiasmo, la ayuda de todo tipo a las personas particulares, individuales y a las instituciones. El Ayuntamiento ha colaborado y creo tiene intención de seguir ayudando, y si no se lo pedimos. Esto es cosa de Dios que nos permite a los humanos llevarlo a cabo.
Agradezco a esa veintena de voluntarios que os habéis comprometido a dar vuestro tiempo que es lo más precioso y preciado, más que el dinero. Donar el tiempo de uno es darse, no es dar cosas, es darse a sí mismo.
Y a todas las personas que pasen por aquí les deseamos que se encuentren como en casa. Que encuentren un ambiente de encuentro, de cariño, de afecto, de paz, de descanso. Al fin y al cabo, ellos son los hermanos que nos ayudan a descubrir a Dios y a ver con los ojos de Dios. También a ellos tenemos que agradecer su presencia porque son hijos de Dios como nosotros. Y muchas veces, nos dan más con el ejemplo de sus vidas rotas de lo que les ofrecemos nosotros.
    Le pedimos a la Virgen que nos acompañe en este proyecto, Ella que llevó a Jesús, que migró de Nazaret a Egipto y que después tuvo el parto en otro pueblo, en Belén, “Casa del pan”. Que ésta sea también un poco “Beth-lehem”. Que así sea.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Misa Funeral por el Prelado del Opus Dei en Jaén

0

La S.I. Catedral de Jaén acogía el pasado lunes, 19 de diciembre, la Misa Funeral por el Prelado del Opus Dei, Don Javier Echevarría.

Posada para los más pequeños en Granada

0

Un año más, los niños de Granada han vuelto a pedir posada, recordando los momentos previos al nacimiento del Niño Dios mientras recorren algunos puntos de la ciudad cantando villancicos.

El Obispo se reúne con los sacerdotes del arciprestazgo Catedral-Casco histórico

0

El encuentro tuvo lugar el pasado jueves, 15 de diciembre, con el objetivo de informarle sobre la tarea pastoral.

TVE emitirá distintos programas religiosos desde Córdoba

0

El programa Testimonio de La 2 de TVE ofrecerá varias entrevistas dedicadas a la Navidad.

Celebra la Navidad en la Catedral

0

Ya se conocen los horarios de los actos litúrgicos que presidirá el obispo.

AIN lleva a cabo una exposición sobre “La misericordia en el mundo”

0

Se podrá visitar del 20 al 28 de diciembre en el oratorio San Felipe Neri, con horario de 10:30 a 13:30 y 17:00 a 21:00h.

Oración vocacional en el Seminario de Jaén

0

¿A qué temer, si el amor de Dios está en nosotros? fue el lema de la oración vocacional del mes de diciembre en el Seminario Diocesano, cuyo título nos invitaba a sumergirnos en la oración en este tiempo tan maravilloso del Adviento, en el cual nos preparamos para acoger la venida del Señor hecho carne. Es la última oración vocacional de este año 2016 y por eso fue también una oportunidad para que todos los que estábamos presentes diéramos gracias a Dios por su amor para con nosotros en este año y reflexionar sobre nuestra propia vocación, que al fin y al cabo, de una manera u otra, es ser santos. Como dijo San Juan de la Cruz: “al caer de la tarde, se nos examinará del Amor”, por tanto, nuestro deseo es responder a lo que Dios quiere de nosotros con generosidad, entrega y amor.

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.