
COMPARTIMOS CON ALEGRÍA LA MESA (PALABRA Y EUCARISTÍA)
“Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se le abrieron los ojos y lo reconocieron” (Lc 24,13-35). Con estas sencillas palabras que nos relata San Lucas, queda concentrada, según mi opinión, la profunda experiencia que dejó huella en los discípulos y que se ha repetido a lo largo de nuestra historia cristiana. Jesús, el crucificado, el que pasó haciendo el bien y curando toda dolencia hasta liberar de las esclavitudes, está sentado a la mesa, la de la Palabra y la de la Eucaristía, para abrirnos los ojos y reconocerlo.




