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El colegio Santa Teresa de Jesús de Huelva celebra de forma online la festividad de San Enrique de Ossó

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El colegio Santa Teresa de Jesús de Huelva celebró de forma online este pasado miércoles, 27 de enero, la festividad de San Enrique de Ossó, fundador de la Compañía de Santa Teresa de Jesús, con una oración guiada por el capellán y profesor del centro, el sacerdote Andrés Vázquez, que contó también con una puesta en común de las distintas clases por videoconferencia y una acción de gracias al santo.

San Enrique de Ossó: fundador de la compañía Sta. Teresa de Jesús y patrón de los catequistas.

Artículo de Antonio Sánchez,
coordinador de Pastoral del centro educativo.

“A través de la educación de los niños podemos cambiar el mundo”. Ese era su sueño, y por eso celebramos su día como comunidad educativa. Fiesta grande para nuestro centro y todas nuestras familias.

San Enrique nos invita a ser transformadores sociales, en estos tiempos complicados, es la realidad la que nos invita, casi empuja, a transformar nuestra manera de educar, de vivir y de sentir.

En este día, a pesar de todo, no podemos dejar de celebrar la vida de Enrique, su poder, su misión y su mensaje de ser luz y sal, desde lo poco que es en nosotros (como decía su buena amiga Santa Teresa). Por ello hacemos uso de las nuevas tecnologías, y todas las posibilidades que estas nos ofrecen, para hacer una celebración online, en streaming; primero por la mañana para todo nuestro alumnado, PAS, profesorado y, por supuesto, las hermanas que tanto dan a la vida del colegio desde su oración cada día; segundo por la tarde para las familias desde la capilla de nuestro cole.

Si emotivo ha sido poder vivirlo en comunidad, todos UNIDOS (como reza el lema nuestro de este año), más lo ha sido el poder participar y aportar cada uno desde su ámbito y así, seguir con la misión de San Enrique: “conocer y amar a Jesús y hacerlo conocer y amar”

Felicidades a toda la gran Familia Teresiana. Todo por Jesús.

(Imágenes cedidas por el Colegio Santa Teresa de Jesús de Huelva)

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Consumo responsable de moda

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Consumo responsable de moda

Busca no solamente ser respetuosos con la naturaleza, o por el propio cuerpo, sino especialmente respeto por el ser humano

Es común relacionar el consumo responsable de moda con productos y objetos materiales. Pero, nos olvidamos de los mensajes que transmiten, siendo tan importante unos como otros. La indumentaria provoca una extensión de nuestro yo (Squicciarino, 2012) a través de su relación con el cuerpo. Nuestro yo se proyecta más allá de nuestra figura, llegando a ser sobredimensionado.

Un ejemplo de ello que se ve a lo largo de la historia, puede ser el efecto de dignidad y respeto a través del juego del espacio y la altura de la indumentaria. O también, el derroche o escasez en la tela relacionado con la mesura y la solemnidad, la imponencia y la dignidad. Sería largo el listado de valores y defectos que se proyectan a través del vestido. Por eso, considero igual de importante prestar atención a las condiciones relacionadas con los recursos materiales empleados en la fabricación de los productos de moda, como a los recursos humanos que los hacen realidad. Por eso al plantearnos un consumo responsable de productos de moda es imprescindible preguntarnos sobre las ideas y los motivos que han movido a sus creadores a darles vida. ¿Qué estilos de vida se traslucen en ellos? ¿qué nos quieren decir con determinadas formas?

Un consumo responsable de moda no busca solamente ser respetuosos con la naturaleza, o por el propio cuerpo, sino especialmente respeto por el ser humano.

La moda ha de abordar un proceso de purificación que no solamente pasa por cambiar los hábitos de los consumidores hacia productos más respetuosos con el medio ambiente y fabricados en mejores condiciones laborales, sino que también se ha de dar importancia a la virtud y al bien que transmiten como extensión del yo: verdad, belleza, naturaleza humana, respeto al otro, cuidado, vida, orden, bio-conservación, responsabilidad, sobriedad, equilibrio, identidad, confianza, seguridad, etc.

Mª Lourdes Delgado Luque

Doctora en Comunicación

Referencias

Squicciarino, N. (2012). El vestido habla. Consideraciones psico-sociológicas de la indumentaria (5a). Cátedra.

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Pilar Morillo explicó el proceso de restauración de Nuestra Señora del Patocinio

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La Parroquia de San Antonio de la ciudad de Cádiz, acogió la última de las conferencias organizadas con motivo de la restauración de la imagen de Nuestra Señora del Patrocinio, que preside el retablo mayor del templo. La encargada de la restauración, Pilar Morillo Pérez, explicó el laborioso y complejo proceso que se ha seguido, aplicando criterios científicos e intervenciones reversibles. La imagen ha recuperado todo su esplendor y pronto lucirá en el altar mayor

El pasado 13 de enero se presentó a los fieles la imagen restaurada de Nuestra Señora del Patrocinio, antigua y valiosa imagen que preside el retablo mayor de la parroquia de San Antonio de Padua. La imagen presentaba gravísimos deterioros que reclamaban su inmediata restauración. Ésta ha sido posible gracias a la generosidad de los fieles, cuyos donativos han sido recogidos en los últimos años.

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Últimos días para matricularse en la Facultad de Teología

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Mañana concluye el plazo para matricularse en la oferta formativa de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla que permitirá al alumno estudiar en modernas instalaciones y aprender con un experimentado claustro de profesores.

Este curso, como consecuencia de la pandemia, las clases se están impartiendo de forma virtual, a través de una plataforma online propia de la Facultad que garantiza la comunicación continua y eficaz entre el alumnado y el profesorado.

Los interesados podrán formalizar su matrícula de forma telemática a través de la página web sanidisoro.net. Al respecto, fuentes de la Facultad recuerdan que no es necesario matricularse de todas las asignaturas de un curso, sino que pueden escogerse asignaturas sueltas en conveniencia del horario del alumno.

Más información a través del correo electrónico info@sanisidoro.net o el teléfono 954 23 13 1

Solemnidad de Santo Tomás de Aquino

Hoy, 28 de enero, además, es un día señalado para la Facultad de Teología de Sevilla, ya que se celebra la Solemnidad de Santo Tomás de Aquino. En el día de hoy estaba previsto la entrega de títulos del curso 2019-2020 y una jornada académica, que ha debido aplazarse hasta nueva fecha a causa de las restricciones derivadas de la expansión del coronavirus.

Asimismo, queda suspendida la jornada de filosofía organizada por el Departamento de Filosofía de la Facultad para el próximo 19 de febrero. Sobre el resto de actos académicos, la Facultad “irá informando puntualmente”.

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Cáritas diocesana ofrece formación online para los voluntarios

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La pandemia del Covid-19 nos ha llevado a adaptar muchas de nuestras maneras de proceder en el ámbito de la acción de Cáritas. Hemos tenido que buscar, con imaginación y creatividad, alternativas que nos permitan continuar con nuestra acción caritativa y social. Así surge «Formación en el Territorio» en el marco del Programa de Animación en el Territorio. Se trata de una iniciativa que nace con el propósito de dar continuidad a la formación de los agentes de pastoral de la caridad, ante las dificultades derivadas de las limitaciones propias por la pandemia. Con este sello, apostamos por poner a disposición de nuestros equipos formaciones online sobre variados aspectos con el fin de mejorar nuestro conocimiento de Cáritas, avanzar en nuestra formación sobre aspectos específicos o profundizar en cuestiones novedosas vinculadas con nuestra tarea, entre otros aspectos. Todo ello tutelado por el equipo de Animación en el Territorio, siempre a disposición para resolver tus dudas, y con la total flexibilidad que supone la formación online, en la que tú eliges cómo y cuándo te formas. Una formación hecha a tu medida para realizarla en función de tus necesidades.

Desde el equipo de Animación en el Territorio te iremos ofreciendo, progresivamente, formaciones en este espacio, que a partir de ahora también es tuyo.

El curso te ofrece siete temas centrales en el ser y hacer de Cáritas. Es un curso que podrás realizar desde cualquier lugar, a cualquier hora y a tu propio ritmo. Un curso dinámico, en el que encontrarás explicaciones teóricas, vídeos testimoniales y otros recursos didácticos para que esta experiencia formativa no te sea costosa ni aburrida. ¿Te animas?.

Inscripciones

Cáritas diocesana de Jaén

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En defensa de la laicidad positiva, por Julio Martínez SJ

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El ministro de Cultura ha escrito una carta al PSOE en calidad de secretario de Laicidad del partido con el título La laicidad, «religión de la libertad», tomando la expresión entrecomillada de los ilustrados del XVIII. Para completarlo, creo que convendría añadirle «libertad de la religión», algo que también pertenece a la misma entraña de la laicidad, al menos tal como la entiende nuestra propia Constitución de 1978 y una gran parte de los estudiosos del tema.

Habla de los encuentros del Gobierno de España con las confesiones religiosas con notorio arraigo en la sociedad española, más allá de la práctica dominante hasta ahora de tener relaciones con la Iglesia católica y las federaciones de protestantes, judíos y musulmanes. En realidad, supongo que quiere decir que esos encuentros se dan a un nivel jerárquico mayor que en el pasado, porque creo que ya se vienen celebrando desde hace tiempo. Nada que objetar a tal interlocución: ojalá dé muchos frutos y no se utilicen como una vía para restar importancia a los Acuerdos del Estado español con la Santa Sede (1979) y con las otras tres confesiones (1992).

Lo que no encuentro en la carta son señales de que la religión deba tener cabida en el espacio público. Su visión está en la línea de lo que yo llamo «neutralismo con desalojo público de lo religioso»: uno puede ser privadamente tan religioso como quiera siempre que no pretenda que sus creencias tengan repercusión social. En realidad, esa visión suele contener una visión negativa de la religión. El espacio de lo público debe estar a resguardo de cualquier convicción que provenga de la religión, pero no así de otros intereses de índole cultural encarnados, por ejemplo, en movimientos «emancipadores». En nombre de la «neutralidad» se silencia y se amputa una dimensión que lejos de ser perniciosa, puede aportar y aporta mucho a la formación de los corazones y a la convivencia social.

Aplicaciones prácticas de esta ideología —siempre so capa de defender los bienes de la neutralidad, la libertad de expresión o la justicia social— son casos como las prohibiciones del uso de los símbolos religiosos en lugares públicos o la práctica de algunos alcaldes que se niegan a participar en actos religiosos por respeto al carácter laico del Estado. Han ido surgiendo esporádicas reivindicaciones de grupos que cuestionan la celebración misma de las procesiones de Semana Santa o que exigen la retirada de los nombres con connotación religiosa de las calles de nuestros pueblos o ciudades. La semana pasada nos enteramos de que la alcaldesa de Aguilar de la Frontera (Córdoba) mandó retirar y luego demoler la Cruz de Llanitos de las Descalzas, por ser un «símbolo franquista». ¿Cómo puede alguien no entender que la cruz es un símbolo universal, no secuestrable por ningún régimen político, que representa a todos los sufrientes de la historia?

El ministro Uribes pone como ejemplo de laicidad el «Acto civil, solemne y de Estado» en memoria de las víctimas de la pandemia. Me pregunto si no hubiera sido también constructivo para la sociedad que el presidente del Gobierno se hubiera dignado a participar en el funeral celebrado en la Almudena y al que sí acudieron los reyes. También me pregunto si en el otro ejemplo que pone —la toma de posesión del Gobierno— cree que nunca debiera haber un símbolo religioso, aun cuando algún ministro sea creyente y lo valore en su juramento.

A mi juicio, hay que tener mucho tino para no confundir «laicidad del Estado» con «sociedad laica», pues esa confusión perjudica la pluralidad que expresa riqueza y vitalidad social. No se puede ignorar que la laicidad del Estado está al servicio de una sociedad plural en el ámbito religioso, donde hay creyentes y no creyentes. El Estado laico se sitúa como garante de la libertad, mientras que, por el contrario, una sociedad «laica» implicaría la negación social del hecho religioso o, al menos, del derecho a vivir la fe en sus dimensiones públicas. La laicidad del Estado requiere de separación y neutralidad, pero no puede suponer ni pretender que la sociedad sea laica. A este respecto, objetivos de la LOMLOE dirigidos a quitarle valor real a la asignatura de religión o a poner más dificultades para que colegios concertados católicos puedan ofrecer su modelo educativo, al ministro le parecen avances en la laicidad y a mí me parecen graves retrocesos laicistas.

La laicidad supone el rechazo del laicismo, cuando sus objetivos (más o menos velados) son de homogeneizar la sociedad (sociedad laica), utilizando los medios jurídicos-políticos al alcance del poder estatal o persiguiendo el monopolio de los medios culturales (escuela, medios de comunicación social, universidad…).

Frente a ese tipo de pretensiones, la posición oficial de la Iglesia se opone tanto a la exclusión de la religión del ámbito público como al fundamentalismo religioso y sus efectos de intolerancia. Una y otro impiden el encuentro entre las personas y su colaboración para el progreso de la humanidad, y empobrecen la vida pública, mermando las libertades fundamentales y el reconocimiento de la diversidad como camino a la unidad.

Las grandes religiones no son doctrinas abstractas para el alma en soledad, sino proyectos de convivencia humana; propuestas que incluyen cosmovisiones de cómo procurar el bien de la persona y el bien de toda la comunidad. Las tradiciones religiosas han conformado y conforman muchos contornos del espacio público (tiempos, festividades, simbología, etc.). La opción a favor de su reclusión en el ámbito personal-privado no solo acaba neutralizando su influencia pública, sino que termina generando, queriendo o sin querer, una visión peyorativa del hecho religioso dañina para el compromiso ético y cívico, al ignorar aspectos muy significativos de la racionalidad y la motivación humanas. Tal como Habermas ha llegado a reconocer, «una secularización descarrilada» afloja los vínculos democráticos y aniquila las fuentes de la solidaridad de la que depende el Estado. Realmente interesante y, viniendo de quien viene, el ministro de Cultura, que es profesor de Filosofía del Derecho, no debiera echarlo en saco roto. Estoy seguro de que no deseamos empobrecer la razón y ahogar la memoria y la esperanza, ni generar cultivos de resentimiento y hostilidad en quienes no se sientan socialmente respetados.

Otra cosa que echo de menos en la carta es una referencia explícita al artículo 16 de nuestra Constitución y a las sentencias del Tribunal Constitucional que han utilizado la expresión «laicidad positiva» para interpretar el artículo 16.3 de la Constitución: «En su dimensión objetiva, la libertad religiosa comporta una doble exigencia: primero, la de neutralidad de los poderes públicos, ínsita en la aconfesionalidad del Estado; segundo, el mantenimiento de relaciones de cooperación de los poderes públicos con las diversas iglesias» (STC 101/2004).

Reconociendo la religión como un valor para el bien común, los principios específicos que configuran el marco constitucional español sobre la libertad religiosa son el de laicidad/aconfesionalidad y el de cooperación. El primero refleja la frase constitucional: «Ninguna confesión tendrá carácter estatal» e implica tanto separación de las entidades religiosas y el Estado como neutralidad de los poderes públicos ante el acto de fe, que no significa indiferencia y mucho menos desprecio ante el fenómeno religioso. El segundo principio —cooperación— ordena a los poderes públicos «tener en cuenta las creencias religiosas presentes en la sociedad y mantener relaciones de cooperación con la Iglesia católica y las demás confesiones».

En efecto, nuestra Constitución no postula, ni en el espíritu ni en la letra, la exclusión del hecho religioso en la vida social y pública o su reducción al ámbito exclusivo de las conciencias o los templos, sino que, como todo lo que afecta a las personas, las convicciones y los valores tienen repercusión en la esfera social. Y, a tenor de la significación histórica del catolicismo, reconociendo que es la religión mayoritaria que profesan los ciudadanos españoles, declara una especial colaboración del Estado con la Iglesia católica a favor de los ciudadanos. Esta afirmación constitucional no va —ni debe ir— en detrimento de nada ni contra nadie. Sobre ese marco habrá que seguir haciendo los desarrollos y modulaciones requeridos por la evolución del paisaje religioso, pero sería una gravísima irresponsabilidad echarlo por tierra. Es una expresión magnífica del «personalismo jurídico», plenamente vigente y actual para plantear bien la laicidad del Estado y la necesidad del diálogo con y entre las diversas religiones, en la cambiante realidad social que viven la mayoría de las sociedades.

Entre creyentes y no creyentes hay un terreno común, un terreno de coincidencias sobre valores que hacen digna la vida. Ese terreno común donde crece el respeto a lo diferente y la articulación de lo distinto en un marco de convivencia pacífica y justa, solo puede concebirse en el seno de un Estado aconfesional con una sana laicidad. En un marco de laicidad justa es donde creyentes y no creyentes pueden encontrarse, dialogar y consensuar las reglas que les permitan vivir en armonía fundamental sin renunciar a elementos fundamentales de su identidad.

Soy de los que apuestan por trabajar a favor de un pluralismo que respete las identidades culturales y religiosas, potenciando lo valioso que hay en ellas, sin disolver los mínimos exigidos por la dignidad humana, en una ética coherente de la vida con instituciones justas. Desde ahí, no comparto en absoluto la afirmación sobre que la Ley de Eutanasia significa un avance en la laicidad. Con todo respeto, me parece muy mal negocio fragilizar el derecho a la vida, fundamento del orden jurídico y de todo otro derecho. Alentar una cultura que acepta complacientemente que algunos pongan fin a su vida como si fuera indigna o descartable, hiere el corazón de las relaciones humanas y la confianza entre las personas; y lanza un mensaje individualista que legitima la decisión subjetiva de los cuidados y la asistencia que cada uno quiera recibir según lo que dicte su autonomía o la utilidad social/económica haga posible o conveniente.

Para mí la apuesta debe ir a favor de una «cultura del encuentro», una cultura de «puentes y no de muros», la que está pidiendo el Papa Francisco, para trabajar juntos, sin pedirle a nadie que renuncie a su propia identidad. Aquí evidentemente hay que recordar que las identidades diversas son posibles cuando aceptan los «límites debidos» que constituyen el «orden público», condición de posibilidad del bien común de una sociedad abierta, plural y libre.

Publicado en Ecclesia. Por Julio L. Martínez SJ
Rector de la Universidad Pontificia Comillas
@UCOMILLAS

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Manos Unidas: «Promover la solidaridad es la única forma de combatir la pandemia»

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El mundo ha superado los 95 millones de contagios por coronavirus. Pero hay otras cifras aún peores. Este año, más de 800 millones de personas padecerán hambre en el mundo. Y 1.300 millones se ven ya afectadas por la pobreza. Ante estas cifras Manos Unidas lanza la campaña «Contagia solidaridad para acabar con el hambre». En su Campaña 62, Manos Unidas quiere denunciar las consecuencias que la pandemia de coronavirus está teniendo entre las personas más vulnerables del planeta «y en promover la solidaridad entre los seres humanos como única forma de combatir la pandemia de la desigualdad, agravada por la crisis sanitaria mundial, que castiga con hambre y pobreza a cientos de millones de personas en el mundo».

¿En qué consiste la campaña de Manos Unidas?

Manos Unidas, que lleva más de 62 años trabajando «por la solidaridad universal», quiere reafirmar en 2021, «con mayor firmeza que nunca, la dignidad de todo ser humano y sus derechos; la necesidad de generar nuevos estilos de vida más solidarios; y la urgencia, desde la política y la economía, de crear condiciones de vida más humanas, centradas en la dignidad de cada persona y en el bien común».

Por eso, Manos Unidas quiere que este año «aumenten los contagios de solidaridad, y no los que llevan a la enfermedad y la muerte». Al colaborar en la labor que llevan haciendo desde hace más de seis décadas: Acabar con el hambre el mundo. «Solo esto ayudará a superar las crisis sanitarias y a construir sociedades dignas para todas las personas».

Manos Unidas alerta de que la solidaridad es una exigencia «de nuestra dignidad humana compartida», y el deber de que, cada ser humano, según sus circunstancias, sea responsable de todos los demás. Por solidaridad, cada cual debe asumir las causas del otro, haciéndolas causas propias. «La responsabilidad de cuidarnos los unos a los otros tiene implicaciones tanto entre nosotros y las comunidades deprimidas del Sur, como entre las propias comunidades entre sí. Supone anteponer el “nosotros” frente a una lógica miope del interés privado; renunciar personalmente o sacrificarnos por el bien colectivo y poner a disposición de los demás los recursos necesarios para mejorar las condiciones de vida de las comunidades más desfavorecidas».

La situación que aún estamos viviendo nos obliga a «reforzar nuestro compromiso y nuestra misión». Porque el hambre en el mundo es reflejo de la desigualdad que existe y para acabar con ambas «es necesaria la implicación de todos en la construcción del bien común a través de la cultura de la solidaridad».

Fuente: Ecclesia.

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Por una economía sin trata de personas

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El próximo 8 de febrero se celebra el VII Día Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas. Este año bajo el título, “Economía sin trata de personas”.

Un lema vinculado con la encíclica del Papa Fratelli Tutti, que aporta el marco propicio para sentar las bases de un sistema económico justo y sostenible, donde no haya lugar alguno para la trata de personas.

El Papa convoca esta Jornada desde el año 2015 y eligió el día en el que se recuerda la memoria litúrgica de Santa Josefina Bakhita, la religiosa sudanesa que padeció durante su vida los sufrimientos de la esclavitud.

¿Cuál es el mensaje?

La Subcomisión Episcopal de Migraciones y Movilidad Humana, dedica esta jornada a todas las personas que son víctimas de este tráfico, por falta de recursos o porque pertenecen a sectores sociales “invisibles”.

El obispo presidente de esta Subcomisión, Mons. Juan Carlos Elizalde, destaca que la pandemia se está cebando con este colectivo de personas especialmente vulnerables y están surgiendo distintas modalidades de trata.

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Jueves, 28 de enero

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Manos Unidas lanza su Campaña: “Contagia solidaridad para acabar con el hambre”

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El mundo ha superado los 95 millones de contagios por coronavirus. Pero hay otras cifras aún peores. Este año, más de 800 millones de personas padecerán hambre en el mundo. Y 1.300 millones se ven ya afectadas por la pobreza.

En su Campaña 62, que en 2021 se desarrollará bajo el lema “Contagia solidaridad para acabar con el hambre”, Manos Unidas se va a centrar en denunciar las consecuencias que la pandemia de coronavirus está teniendo entre las personas más vulnerables del planeta y en promover la solidaridad entre los seres humanos como única forma de combatir la pandemia de la desigualdad, agravada por la crisis sanitaria mundial, que castiga con hambre y pobreza a cientos de millones de personas en el mundo.

Manos Unidas, que lleva más de 62 años trabajando fundamentada en el valor de la solidaridad universal, quiere reafirmar en 2021, con mayor firmeza que nunca: 

  • la dignidad de todo ser humano y sus derechos;
  • la necesidad de generar nuevos estilos de vida más solidarios;
  • y la urgencia, desde la política y la economía, de crear condiciones de vida más humanas, centradas en la dignidad de cada persona y en el bien común.

Por eso, Manos Unidas quiere que este año aumenten los contagios de solidaridad, y no los que llevan a la enfermedad y la muerte. Y por eso quiere que te contagies del mensaje de su nueva Campaña y que colabores en la labor que llevan haciendo desde hace más de seis décadas: acabar con el hambre el mundo. 

Solo esto nos ayudará a superar las crisis sanitarias y a construir sociedades dignas para todas las personas.

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