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La Iglesia en España reconoce al “buen samaritano” en el rostro de las personas consagradas

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La Iglesia en España reconoce al “buen samaritano” en el rostro de las personas consagradas

El próximo 2 de febrero la Iglesia celebra el XXV aniversario de la Jornada por la Vida Consagrada, un día instituido por Juan Pablo II que pretendía –y pretende- “ayudar a toda la Iglesia a valorar cada vez más el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca mediante la práctica de los consejos evangélicos y, al mismo tiempo, quiere ser para las personas consagradas una ocasión propicia para renovar los propósitos y reavivar los sentimientos que deben inspirar su entrega al Señor”.

En consonancia con la sensibilidad y el Magisterio eclesial de nuestros días, la XXV Jornada de la Vida Consagrada lleva por lema ‘La vida consagrada, parábola de fraternidad en un mundo herido’. Éste se hace eco, “por un lado, de la condición llagada del ser humano y de la creación entera, en la que todos nos sentimos reconocidos y espoleados; por otro lado, evoca la vocación y misión de las personas consagradas en la Iglesia y en la sociedad, como signo visible de la verdad última del Evangelio, de la llamada perenne de Jesucristo y de la cercanía del Padre para con cada ser humano”, explican los obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada en su mensaje. En el texto, continúan señalando que esta perspectiva se desarrolla “bajo la luz de la parábola del buen samaritano, un icono bellísimo que el papa Francisco ha querido revisitar y compartir en su última encíclica, Fratelli tutti, proponiéndolo como faro y horizonte para toda la familia eclesial y humana, para todos aquellos que queremos bregar unidos y animosos al soplo del Espíritu de Cristo, aun en medio de tormentas desconocidas e inesperadas”.

Al respecto, los obispos recuerdan en su mensaje que hoy hay todavía muchas personas en las cunetas de la vida a causa de las guerras, el hambre u otras nuevas formas de injusticia y desesperanza. Entre ellos citan a “los afectados por la pandemia de la COVID-19, que se está cebando con los enfermos, los mayores y los más vulnerables; las víctimas de la degradación acelerada del planeta y de las catástrofes naturales, cada vez más violentas; los inmigrantes y refugiados, que huyen por miles del horror y no terminan de encontrar comprensión y cobijo en nuestras posadas; las familias rotas y enfrentadas, devastadas por la incomunicación y sacudidas por la violencia; o las personas que han sido abusadas y violentadas en su dignidad y en sus derechos fundamentales”.

En todos esos rostros –asegura el mensaje- “se miran y se sienten llamados los consagrados (…) haciéndose prójimos de cada uno sin excepción”. Porque quienes se consagran al Señor “aprenden en la escuela de Cristo cómo acoger con profundidad y generosidad la fragilidad del día a día y el cáliz de angustia de las horas más amargas: las suyas y las de todos. Oran, piden y alaban al Dios de los pobres. Con no poco sacrificio y mucha fe, tejen historias de vida común, paciencia y perdón; ensayan proyectos de misión compartida y fecunda; procuran buscar y obedecer con libertad al Señor; se atreven a elegir con alegría la pobreza y la sencillez del Señor; y sueñan con abrazar cabalmente el amor de Dios”.

Por este motivo, el mensaje de la Comisión Episcopal concluye instando a todos los cristianos a dar gracias por la Vida Consagrada en la Iglesia.

Además del Mensaje, se han elaborado una serie de materiales de reflexión y oración que servirán a las comunidades para preparar y celebrar esta Jornada. Entre ellos se encuentran testimonios de distintas formas de vida religiosa, textos relacionados del Magisterio y del papa Francisco y un subsidio para la Eucaristía.

Puede descargarlo todo a continuación:

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Santo Tomás de Aquino

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Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de AquinoSe conocen los acontecimientos principales de su vida, pero los biógrafos difieren en cuanto a algunos detalles y fechas. Henry Denfile falleció antes de poder cumplir su proyecto de escribir una vida crítica del santo. El amigo y alumno de Denfile, Dominic Prümmer, O. P., profesor de teología en la Universidad de Friburgo, Suiza, se encargó de la obra y publicó el «Fontes Vitae S. Thomae Aquinatis, notis historicis et criticis illustrati»; y el primer fascículo (Toulouse, 1911) ya ha aparecido, dando la vida de Santo Tomás por Peter Calo (1300), publicado ahora por primera vez. Tolomeo de Lucca … dice que cuando murió el santo, se dudaba sobre su edad exacta (Prümmer, op. cit. 45). Normalmente se da el fin de 1225 como el momento de su nacimiento. El P. Prümmer, basándose en Calo, cree que 1227 es la fecha más probable (op. cit., 28). Hay un acuerdo general en que su muerte ocurrió en 1274.

Landolfo, su padre, era Conde de Aquino. Teodora, su madre, Condesa de Teano. Su familia estaba emparentada con los Emperadores Enrique VI y Federico II, y los Reyes de Aragón, Castilla y Francia. Calo cuenta que un santo ermitaño predijo su carrera, diciéndole a Teodora antes de su nacimiento: «Entrará en la Orden de los Frailes Predicadores, y su conocimiento y santidad serán tan grandes que en vida, no se encontrará nadie que le iguale». (Prümmer, op. cit., 18). A los cinco años, según las costumbres de la época, fue enviado a recibir su primera formación con los monjes Benedictinos de Monte Casino. Diligente en sus estudios, desde muy pequeño se observó su buena disposición para la meditación y la oración, y su maestro se sorprendió al oírle preguntar repetidas veces: «¿Que es Dios?»

Alrededor del año 1236, le enviaron a la Universidad de Nápoles. Calo dice que el traslado se hizo por iniciativa del Abad de Monte Casino, quien escribió al padre de Tomás que un chico de su talento no debe ser dejado en la sombra (Prümmer, op. cit., 20). En Nápoles, sus maestros fueron Pietro Martín y Petrus Hibernos. El cronista dice que pronto superó a Martín en gramática y fue transferido a Pedro de Irlanda quién le formó en Lógica y ciencias Naturales. Las costumbres de la época dividían Filosofía y Letras en dos cursos: el Trivium, que cubría Gramática, Lógica y Retórica; el Quadrivium, que se componía de Música, Matemática, Geometría y Astronomía… Tomás repetía las lecciones con mayor profundidad y lucidez que sus maestros. El corazón del joven se había conservado puro en medio de la corrupción que le rodeaba, y decidió abrazar la vida religiosa.

Entre 1240 y 1243 recibió el hábito de la Orden de Santo Domingo, atraído y dirigido por Juan de San Julián, un conocido predicador del convento de Nápoles. La ciudad estaba asombrada al ver a un noble joven como él tomar el hábito de un pobre fraile. Su madre, con sentimientos de alegría y tristeza a la vez, se apresuró a ir a Nápoles a ver a su hijo. Los Dominicos, temiendo que se lo llevaran, le enviaron a Roma, aunque su destino final sería París o Colonia. Teodora convenció a los hermanos de Tomás, que eran soldados del Emperador Federico, capturaron al novicio cerca del pueblo de Aquependente y le recluyeron en la fortaleza de San Juan de Rocca Secca. Allí estuvo detenido casi dos años, mientras sus padres, hermanos y hermanas hacían todo lo posible para destruir su vocación. Sus hermanos incluso tendieron trampas a su virtud, pero el puro novicio echó de la habitación a la tentadora con un tizón que sacó del fuego. Hacia el fin de su vida, Santo Tomás le confió a su fiel amigo y compañero, Reinaldo de Piperno, el secreto de un favor especial que recibió entonces. Cuando echó a la tentadora de la habitación, se arrodilló y ardientemente imploró a Dios que le concediera la integridad de mente y cuerpo. Cayó en un sueño ligero, y mientras dormía, dos ángeles se le aparecieron para asegurarle que su oración había sido escuchada. Le ciñeron un cinturón, diciendo: «Te ceñimos con el cinturón de la virginidad perpetua.» Y desde ese día en adelante jamás experimentó el más leve movimiento de la concupiscencia.

El tiempo en cautiverio no fue perdido. Su madre empezó a ceder tras los primeros impulsos de ira y tristeza; se les permitió a los Dominicos proporcionarle nuevos hábitos, y con la ayuda de su hermana obtuvo algunos libros -las Sagradas Escrituras, la Metafísica de Aristóteles y las «Sentencias» de Pedro Lombardo. Tras año y medio o dos en prisión, sea porque su madre se dio cuenta de que la profecía del ermitaño se cumpliría o bien porque sus hermanos temían las amenazas de Inocencio IV y Federico II, fue puesto en libertad bajándolo en un cesto a los brazos de los Dominicos que se admiraron al darse cuenta de que durante su cautiverio «había progresado tanto como si hubiera estado en un studium generale» (Calo op. cit., 24).

Tomás enseguida hizo sus votos, y sus superiores le mandaron a Roma. Inocencio IV examinó con atención los motivos que le llevaron a entrar en la Orden de Predicadores, le despidió con una bendición y prohibió cualquier interferencia en su vocación. Juan el Teutón, cuarto Maestro General de la Orden, llevó al joven estudiante a París y según la mayoría de los biógrafos del santo, a Colonia, en 1244 o 1245, a cargo de Alberto Magno, el más famoso profesor de la Orden. En las escuelas, el carácter humilde y taciturno de Tomás fue mal interpretado como indicios de retraso mental, pero cuando Alberto escuchó su brillante defensa de una difícil tesis, exclamó: «Llamamos a este joven un buey mudo, pero su mugido doctrinal un día resonará hasta los confines del mundo.»

En 1245 enviaron a Alberto a París y Tomás le acompañó como alumno. En 1248 ambos volvieron a Colonia. Alberto había sido nombrado regente del nuevo studium generale, erigido aquel año por el Capítulo General de la Orden y Tomás debía enseñar bajo su autoridad como Bachiller. Durante su estancia en Colonia, probablemente en 1250, fue ordenado sacerdote por Conrado de Hochstaden, arzobispo de esa ciudad. Durante toda su vida, con frecuencia predicó la Palabra de Dios en Alemania, Francia e Italia. Sus sermones se caracterizaban por su fuerza, piedad, solidez en la enseñanza y abundantes referencias bíblicas. En 1251 o 1252, el Maestro General de la Orden, aconsejado por Alberto Magno y Hugo de San Caro, nombró a Tomás Bachiller (subregente) del studium Dominico en París. Este nombramiento puede considerarse como el principio de su vida pública, ya que su enseñanza rápidamente llamó la atención tanto de profesores como de alumnos. Sus deberes consistían principalmente en explicar las «Sentencias» de Pedro Lombardo, y sus comentarios sobre ese texto teológico le proporcionaron el material y en gran parte, en esquema general para su obra magna, la «Summa Theologica». En el transcurso del tiempo, se le ordenó prepararse para el Doctorado de Teología por la Universidad de París, pero aplazaron la concesión del título por una disputa entre la universidad y los frailes. El conflicto, en su origen una disputa entre la universidad y las autoridades civiles, surgió tras un incidente con la guardia de la ciudad que resultó en un estudiante muerto y otros tres heridos. La universidad, celosa de su autonomía, exigía una satisfacción que le fue negada. Los doctores cerraron sus facultades, juraron solemnemente que no las abrirían hasta ver satisfechas sus demandas y decretaron que en e futuro a nadie se le conferiría el título de doctor a menos que jurase seguir la misma línea de conducta en circunstancias similares. Los Dominicos y Franciscanos, que habían seguido enseñando en sus escuelas se negaron a hacer el juramento exigido, y de aquí surgió un amargo conflicto que estaba en su punto álgido cuando Santo Tomás y San Buenaventura estaban preparados para recibir sus doctorados. Guillermo de San Amour extendió la disputa más allá del tema original, atacó violentamente a los Frailes, de los que estaba evidentemente celoso, y les negó su derecho a ocupar cátedras en la universidad. Contra su libro «De periculis novissimorum temporum» (Los peligros de los Últimos Tiempos) Santo Tomás escribió el tratado «Contra impugnantes religionem», una apología de las órdenes religiosas (Touron op. cit., II cc. vii sqq.). El libro de Guillermo de San Amour fue condenado por Alejandro IV en Anagni, el 5 de octubre de 1256 y el Papa ordenó que los frailes mendicantes fueran admitidos al doctorado.

Por estas fechas, Santo Tomás también combatió un libro peligroso, «El Evangelio Eterno» (Touron op. cit., II, cxii). Las autoridades universitarias no obedecieron inmediatamente; fueron necesarias la influencia de San Luis IX y once Breves papales para lograr de nuevo la paz. Santo Tomás recibió su doctorado en teología. La fecha que dan la mayoría de sus biógrafos es la del 23 de octubre de 1257. Su tema fue «La Majestad de Cristo». Su texto, «Él riega los montes desde sus aposentos: del fruto de sus obras se sacia la tierra» (Salmo 103, 13) sugerido, según se cree, por un visitante celeste, fue profético de su vida futura. La tradición cuenta que San Buenaventura y Santo Tomás recibieron el doctorado el mismo día y que hubo una «lucha» de humildad entre los dos amigos para ver quién sería nombrado primero.

Desde entonces, la vida de Tomás puede resumirse en pocas palabras, orar, predicar, enseñar, escribir, viajar. La gente deseaba más escucharle a él que a Alberto, a quien Santo Tomás superaba en precisión, lucidez, concisión y fuerza de expresión, sino en universalidad de conocimientos. París le reclamaba como suyo; los Papas deseaban tenerle junto a ellos; los studia de la Orden ansiaban disfrutar de los beneficios de su enseñanza; así, le encontramos sucesivamente en Anagni, Roma, Bolonia, Orvieto, Viterbo, Perugia y París de nuevo y finalmente en Nápoles, siempre enseñando y escribiendo, viviendo en la tierra con una pasión, un celo ardiente por exponer y defender la verdad Cristiana. Tan dedicado estaba a su sagrada misión que con lágrimas pedía que no le obligaran a aceptar la titularidad del Arzobispado de Nápoles, que le fue conferido por Clemente IV en 1265. Si hubiese aceptado este nombramiento, muy probablemente nunca hubiera escrito la «Summa Theologica».

Cediendo a las peticiones de sus hermanos, en varias ocasiones participó en las deliberaciones de los Capítulos Generales de la Orden. Uno de dichos capítulos tuvo lugar en Londres en 1263. En otro, celebrado en Valenciennes (1259) colaboró con Alberto Magno y Pedro de Tarentasia (que sería el Papa Inocencio V) a formular un sistema de estudios que substancialmente permanece hasta hoy en los studia generalia de la Orden Dominicana. (cf. Douais, op. cit.)

No sorprende leer en las biografías de Santo Tomás que frecuentemente se abstraía y quedaba en éxtasis. Hacia el final de su vida éstos momentos de éxtasis se sucedían con mayor frecuencia. Una vez en Nápoles, en 1273, tras completar su tratado sobre la Eucaristía, tres hermanos le vieron levitar en éxtasis, y oyeron una voz que venía del crucifijo del altar que decía: «Has escrito bien de mí, Tomás, que recompensa deseas?». Tomás respondió, «Nada más que a ti, Señor». (Prümmer, op. cit., p.38). Se dice que esto se repitió en Orvieto y París.

Y el 6 de diciembre de 1273, dejó su pluma y no escribió más. Ese día, durante la Misa, experimentó un éxtasis de mucha mayor duración que la acostumbrada; sobre lo que le fue revelado sólo podemos conjeturar por su respuesta al Padre Reinaldo, que le animaba a continuar sus escritos: «No puedo hacer más. Se me han revelado tales secretos que todo lo que he escrito hasta ahora parece que no vale para nada» (modica, Prümmer, op. cit., p. 43). La Summa Theologica había sido terminada solo hasta la pregunta 90 de la tercera parte (De partibus poenitentiae).

Tomás comenzó su preparación inmediata para la muerte. Gregorio X, habiendo convocado un concilio general a celebrar en Lyon el primero de mayo de 1274, invitó a Santo Tomás y San Buenaventura a participar en las deliberaciones, ordenó al primero traer al concilio su tratado «Contra errores Graecorum» (Contra los Errores de los Griegos). Intentó obedecer y salió a pie en enero de 1274, pero le fallaron las fuerzas; cayó desplomado cerca de Terracina, desde donde le llevaron al Castillo de Maienza, hogar de su sobrina la Condesa Francesca Ceccano. Los monjes cistercienses de Fossa Nuova, insistieron para que se alojara con ellos, y así fue trasladado a su monasterio, y al entrar, le susurró a su compañero: «Este es para siempre el lugar de mi reposo; aquí habitaré porque lo deseo» (Salmo 131:14). Cuando el P. Reinaldo le pidió que se quedase en el castillo, el santo replicó: «Si el Señor desea llevarme consigo, será mejor que me encuentre entre religiosos que entre laicos». Los Cistercienses le brindaron tantas atenciones y bondad, que abrumaron el sentido de humildad de Tomás. «¿A qué viene tanto honor», exclamó, «que siervos de Dios lleven la leña para mi hoguera?». Ante la insistencia de los monjes, el santo dictó un breve comentario sobre el Cantar de los Cantares.

El final se acercaba; se le administró la Extremaunción. Cuando entraron con el Sagrado Viático a su habitación, pronunció el siguiente acto de fe:

Si en este mundo hubiese algún conocimiento de este sacramento mas fuerte que el de la fe, deseo ahora usarlo en afirmar que creo firmemente y sé de cierto que Jesucristo, Dios Verdadero y Hombre Verdadero, Hijo de Dios e Hijo de la Virgen María está en este Sacramento… Te recibo a Ti, el precio de mi redención, por cuyo amor he velado, estudiado y trabajado. A Ti he predicado, a Ti he enseñado. Nunca he dicho nada en Tu contra: si dije algo mal, es sólo culpa de mi ignorancia. Tampoco quiero ser obstinado en mis opiniones, así que someto todas ellas al juicio y enmienda de la Santa Iglesia Romana, en cuya obediencia ahora dejo esta vida.

Murió el 7 de marzo de 1274. Numerosos milagros atestiguaron su santidad. Fue canonizado por Juan XXII, el 18 de julio de 1323. Los monjes de Fossa Nuova querían a toda costa quedarse con sus sagrados restos, pero Urbano V ordenó que el cuerpo fuera entregado a sus hermanos Dominicos, siendo trasladado solemnemente a la iglesia Dominica de Toulouse, el 28 de enero de 1369. La magnífica capilla erigida en 1628 fue destruida durante la revolución francesa y su cuerpo trasladado a la iglesia de San Sernin, donde reposa hasta el día de hoy en un sarcófago de oro y plata, que fue solemnemente bendecido por el Cardenal Desprez el 24 de julio de 1878. El hueso mayor de su brazo izquierdo se conserva en la catedral de Nápoles. El brazo derecho, donado a la Universidad de París y originalmente conservado en la Capilla de Santo Tomás de la iglesia Dominicana, se guarda actualmente en la iglesia Dominicana de Santa María sopra Minerva en Roma a donde llegó tras la revolución francesa.

Calo (Prümmer, op. cit., p. 401) dio una descripción de la apariencia del santo: dice que sus rasgos se correspondían con la grandeza de su alma. Era alto y corpulento, erguido y bien proporcionado. Su tez era «como el color del trigo nuevo»: su cabeza era grande y bien formada y era algo calvo. Todos los retratos lo representan con porte noble, meditativo, dulce y a la vez fuerte. San Pío V proclamó a Santo Tomás Doctor de la Iglesia en 1567. En la Encíclica «Aeterni Patris» del 4 de agosto de 1879 sobre la restauración de la filosofía cristiana, León XIII le declaró «príncipe y maestro de todos los doctores escolásticos». El mismo ilustre pontífice, mediante una Breve del 4 de agosto de 1880, le designó patrono de todas las universidades, academias y escuelas católicas de todo el mundo.

(Fuente: Enciclopedia Católica)

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Los universitarios celebran a su patrón

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En la Misa que tendrá lugar el próximo 30 de enero en la Catedral, muchos harán balance de todo lo sucedido durante el último año, pero, sobre todo, el delegado de la Pastoral Universitaria, Salvador Merino, repasará lo logrado por los estudiantes voluntarios de la Universidad de Málaga. En este tiempo, asegura que «se han tenido que cancelar numerosos actos y el día a día de los universitarios ha cambiado mucho».

La Misa por la festividad de santo Tomás de Aquino se celebra el sábado 30 de enero, a las 18.30 horas, en la Catedral de Málaga. El aforo es limitado y será retransmitida en diferido por Canal Málaga TV el domingo a las 12.00 horas.

Se ha pasado de 80 alumnos en clase, a encender diariamente el micrófono para poder hacer una pregunta al profesor de turno. Sin embargo, para Merino, «la labor de la juventud no se ha detenido y ha resultado ser un año muy provechoso».

Como afirma Salvador Merino, «la comunicación interna de esta Pastoral ha pasado, como todo, a la dimensión online de las videoconferencias». El encuentro presencial tiene lugar, mensualmente, en la Parroquia de Santa Inés, para no perder el contacto directo con la Eucaristía y la oración. «Desde profesores a alumnos, y personal de la administración colaboran en diferentes eventos que organiza la Pastoral, como son los ciclos de conferencias “Atrio de Gentiles” que, en 2020 no pudieron celebrarse», pero Merino ya prepara las siguientes para el próximo marzo. Por título, “Cristianos en la vida pública”, contará con la participación de cuatro políticos cristianos de diferentes partidos. Además, estará sobre la mesa el tema de las migraciones, donde una persona, que ha vivido la crisis en primera línea, contará su testimonio. Reducido, que no anulado, ha sido el tradicional “Concurso del kilo”, en el que, por Navidad, los estudiantes recogen alimentos para los que no los tienen.

Según el delegado, «el nivel de respuesta de los estudiantes ha sido bastante mayor durante la pandemia y agradece la, siempre positiva, disposición del Rectorado para facilitar su trabajo. La Pastoral aporta formación cristiana a los universitarios, el debate entre la fe y la ciencia, y también, de alguna forma, nuestros fundamentos culturales dentro de la Universidad, de ahí la relación cordial entre ambas entidades» concluye Merino.

Las redes sociales son una herramienta fundamental para el objetivo de la Pastoral: «concentrar, por partes, todos los movimientos, lo que hace que se vaya mejorando año tras año e incrementando el número de estudiantes que participan». No obstante, lo que sí es seguro para Salvador Merino es el ejemplo de Santo Tomás de Aquino para todo el ámbito universitario. Para él supone «una riqueza la unión entre conocimiento y espiritualidad, así como las sinergias que se crean al colaborar con personas de diferentes sectores, especialmente en los momentos de soledad que se hayan podido crear por la pandemia».

Puede verse en este enlace: http://canalmalaga.es/tv-directo

Santiago Campos

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13 y 21 FEBRERO. Próximas retransmisiones en Radio María

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Estas son las retransmisiones previstas desde Málaga en Radio María.

13 de febrero: 12.00 horas, rezo del ángelus y la hora intermedia desde la sede de la Delegación de Pastoral Universitaria.

21 de febrero: rezo del santo rosaio, a las 9.25 de la mañana, desde la sede de la Delegación de Pastoral Universitaria.

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La antequerana Madre Carmen, más cerca de su canonización

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El Sol de Antequera publica la noticia de la celebración, el próximo 4 de febrero, del acto de clausura de la investigación diocesana del presunto segundo milagro acaecido por intercesión de la Beata Madre Carmen del Niño Jesús, lo que supondría, en caso de ser aprobado por el Vaticano, un gran avance en el proceso para que la fundadora antequerana sea declarada santa. Reproducimos la información publicada por Antonio J. Guerrero en la publicación decana de la prensa malagueña.

Antequera y los devotos de Madre Carmen tienen una nueva fecha que se dirige a su canonización: el próximo 4 de febrero, se desarrollará en Barcelona el acto de clausura de la investigación diocesana del presunto «segundo» milagro de la Beata Madre Carmen del Niño Jesús, según nos anuncia la Madre General Inmaculada Ríos.

Es decir, que si el expediente es aprobado por el Vaticano, el Papa podrá declarar su canonización, tras 76 largos años de proceso desde que se iniciara el camino a su reconocimiento de santidad. 

Las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones comunican «con alegría comunicamos que el próximo día 4 de febrero a las 13 horas tendrá lugar» este acto de cierre del segundo presunto milagro que llevaría a culminar el proceso.

Se trata de una niña de 8 años que antes de nacer los médicos le diagnosticaron unas complejidades ante lo que su familia pidió la intercesión de Madre Carmen y hoy, tras tres años de estudios por un tribunal científico, no hay explicación de cómo cambió y se produjo el esperado milagro.

Las religiosas piden a los devotos de la Beata que sigan rezando por la pandemia y que este jueves próximo «acompañen con la oración los pasos que la Causa del presunto milagro debe seguir en la Congregación para las Causas de los Santos. Si los resultados fueran positivos, en un tiempo no muy lejano, por declaración del Santo Padre, podremos decir: ‘Santa Carmen del Niño Jesús, ruega por nosotros’».

Madre Carmen del Niño Jesús es una religiosa de nuestra tierra (1834-1899) que fundó la Congregación de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones que tienen conventos, colegios, hospitales y residencias entre España y América.

El 6 de mayo de 2007 fue beatificada tras probarse un milagro que realizó en una religiosa de la congregación que residía en Antequera, tras 15 años de estudio del mismo. 

Ahora, tres años después de iniciar el expediente del segundo milagro, el jueves 4 de febrero a las 13 horas tendrá lugar el acto de clausura de la investigación diocesana. Una vez llegue a Roma, el Vaticano tendría la documentación por la que si cumple con los requisitos, sería la llave por la que pueda ser al fin reconocida, como lo que ya para sus devotos: una Santa.

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La pandemia refuerza la participación en la Pastoral Universitaria

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En la Misa que tendrá lugar el próximo 30 de enero en la Catedral, muchos harán balance de todo lo sucedido durante el último año, pero, sobre todo, el delegado de la Pastoral Universitaria, Salvador Merino, repasará lo logrado por los estudiantes voluntarios de la Universidad de Málaga. En este tiempo, asegura que «se han tenido que cancelar numerosos actos y el día a día de los universitarios ha cambiado mucho».

La Misa por la festividad de santo Tomás de Aquino se celebra el sábado 30 de enero, a las 18.30 horas, en la Catedral de Málaga. El aforo es limitado y será retransmitida en diferido por Canal Málaga TV el domingo a las 12.00 horas.

Se ha pasado de 80 alumnos en clase, a encender diariamente el micrófono para poder hacer una pregunta al profesor de turno. Sin embargo, para Merino, «la labor de la juventud no se ha detenido y ha resultado ser un año muy provechoso».

Como afirma Salvador Merino, «la comunicación interna de esta Pastoral ha pasado, como todo, a la dimensión online de las videoconferencias». El encuentro presencial tiene lugar, mensualmente, en la Parroquia de Santa Inés, para no perder el contacto directo con la Eucaristía y la oración. «Desde profesores a alumnos, y personal de la administración colaboran en diferentes eventos que organiza la Pastoral, como son los ciclos de conferencias “Atrio de Gentiles” que, en 2020 no pudieron celebrarse», pero Merino ya prepara las siguientes para el próximo marzo. Por título, “Cristianos en la vida pública”, contará con la participación de cuatro políticos cristianos de diferentes partidos. Además, estará sobre la mesa el tema de las migraciones, donde una persona, que ha vivido la crisis en primera línea, contará su testimonio. Reducido, que no anulado, ha sido el tradicional “Concurso del kilo”, en el que, por Navidad, los estudiantes recogen alimentos para los que no los tienen.

Según el delegado, «el nivel de respuesta de los estudiantes ha sido bastante mayor durante la pandemia y agradece la, siempre positiva, disposición del Rectorado para facilitar su trabajo. La Pastoral aporta formación cristiana a los universitarios, el debate entre la fe y la ciencia, y también, de alguna forma, nuestros fundamentos culturales dentro de la Universidad, de ahí la relación cordial entre ambas entidades» concluye Merino.

Las redes sociales son una herramienta fundamental para el objetivo de la Pastoral: «concentrar, por partes, todos los movimientos, lo que hace que se vaya mejorando año tras año e incrementando el número de estudiantes que participan». No obstante, lo que sí es seguro para Salvador Merino es el ejemplo de Santo Tomás de Aquino para todo el ámbito universitario. Para él supone «una riqueza la unión entre conocimiento y espiritualidad, así como las sinergias que se crean al colaborar con personas de diferentes sectores, especialmente en los momentos de soledad que se hayan podido crear por la pandemia».

Puede verse en este enlace: http://canalmalaga.es/tv-directo

Santiago Campos

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La raíz religiosa y cultural que unen a Cristianismo e Islam en El Espejo de la Iglesia

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En las manos de Dios

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Homilía de D. Javier, arzobispo de Granada, en la Misa del miércoles de la III semana del Tiempo Ordinario, el 27 de enero de 2021.

Santa Ángela de Mérici

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Santa Ángela de Mérici

Santa Ángela de MériciAngela de Mérici nació en Desenzano, región de Venecia (Italia), hacia el año 1470. Tomó el hábito de la tercera Orden franciscana y reunió a un grupo de jóvenes, a las que instruyó en la práctica de la caridad; tuvo de la vida religiosa una idea muy provocadora para su tiempo. En el periodo del renacimiento, marcado por el lujo, la prosperidad económica y el florecimiento artístico, surgieron numerosas voces que reclamaban la reforma de las costumbres. Entre ellas, se levantó también la voz de una mujer que, aparentemente sin formación, ofrecía una contribución positiva, iluminada por la práctica de los consejos evangélicos.

Había nacido en una familia de campesinos y a los quince años, después de la muerte de los padres, se aventuró a largas peregrinaciones, llegando hasta Tierra Santa, aunque sólo pudo admirarla con los ojos de la fe, porque una misteriosa ceguedad la atacó precisamente durante su estancia en Palestina. En compensación Dios quiso revelarle la alta misión a la que la tenia destinada: ella vio una visión en la que una larga escalera, apoyada en la tierra, desaparecía en el cielo. La escalera estaba llena de una multitud de jóvenes. Comprendió que su vocación era la de la asistencia espiritual y material de las jóvenes. En ese tiempo la escuela era sólo para las familias distinguidas y reservada también a los hombres, que se preparaban para la carrera diplomática o militar.

Angela de Mérici tuvo, pues, una tarea vasta y revolucionaria, y para dar continuidad a su iniciativa fundó en Brescia una sociedad de mujeres, bajo la advocación de Santa Úrsula, dedicadas a la formación cristiana de las niñas pobres. Angela de Mérici murió en Brescia el 27 de enero de 1540 y fue canonizada en 1807.

Antes se celebraba su fiesta el 31 de mayo; después, desde 1955, el l0 de junio para dejar el puesto a la festividad de María Reina; y ahora se la recuerda el día de su muerte.

http://www.santopedia.com/santos/santa-angela-de-merici

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Los Siete Domingos de san José con san Juan de Ávila

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