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La Aljorra se suma a la consulta sinodal

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Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión es el lema de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos a la que el Papa Francisco ha convocado a toda la Iglesia universal, con el objetivo de que se interrogue su vida y misión. Con esa misma finalidad la Parroquia La Purísima de La Aljorra organizó el pasado martes 15 de marzo una charla motivacional impartida por la coordinadora del Equipo Sinodal Diocesano, Mercedes Herrera, en la que dio a conocer cómo la Iglesia trabaja esta consulta y qué se pide a los creyentes. La cita, que fue convocada por el párroco, José Ramón Gómez, tuvo lugar en los salones parroquiales.

Herrera asegura que, por parte de los fieles que forman las comunidades parroquiales que visita para explicar el Sínodo, la respuesta es siempre la misma: «Primero de sorpresa porque no se conoce bien qué es lo que se pide, pero la gente cuando ve que el Papa está invitando a todos a participar en este Sínodo, aparece la sorpresa y la ilusión. Cuando se dan cuenta de que todos pueden ayudar a la Iglesia en esta transformación, en esta conversión, en adaptarse en los signos de los tiempos… Y que tenemos que ser protagonistas de este momento de cambio, la respuesta siempre es de ilusión, de volver a vivir la Iglesia de forma ilusionante».

Hasta el día 2 de abril las parroquias pueden enviar al Equipo Sinodal Diocesano sus aportaciones; a partir de esa fecha será este quien trabaje todo lo recibido para enviarlo a Conferencia Episcopal Española.

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«Acompañar, cuidar y amar el final de la vida: el Testamento Vital». Carta del Obispo con ocasión de la Jornada por la Vida.

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Queridos hermanos y hermanas:

La próxima celebración de la solemnidad de la Encarnación del Señor nos trae la Jornada por la Vida, que en esta ocasión tiene como lema «Acoger y cuidar la vida, don de Dios». En una sociedad que dice caminar hacia el progreso parece mentira que tengan que celebrarse jornadas como ésta. Pero esa es la realidad. No sólo se amenaza la vida desde el instante mismo de su concepción, sino que ahora también se aprueban leyes que desprotegen el final de la vida.

Dice el papa Francisco, en su Mensaje para esta Cuaresma, que hemos de tomarnos tiempo «para amar a los más pequeños e indefensos, a los abandonados y despreciados, a quienes son discriminados y marginados» (nº 2). Entre esos pequeños e indefensos están las personas que llegan al final de su vida, muchas veces en condiciones de vulnerabilidad extrema, y a las que las leyes dejan desprotegidas en cuanto a sus derechos. Estoy hablando de la eutanasia, que, cada vez más, a nivel mediático, se nos quiere presentar como un “derecho”.

En este sentido me vienen a la mente unas recientes palabras del Santo Padre al respecto: «Debemos acompañar a la muerte, pero no provocar la muerte o ayudar cualquier forma de suicidio. Recuerdo que se debe privilegiar siempre el derecho al cuidado y al cuidado para todos, para que los más débiles, en particular los ancianos y los enfermos, nunca sean descartados. La vida es un derecho, no la muerte, que debe ser acogida, no suministrada. Y este principio ético concierne a todos, no solo a los cristianos o a los creyentes (…). Por favor, no aislar a los ancianos, no acelerar la muerte de los ancianos. Acariciar a un anciano tiene la misma esperanza que acariciar a un niño, porque el inicio y el final de la vida son siempre un misterio, un misterio que debe ser respetado, acompañado, cuidado, amado» (Audiencia, 9-II-2022).

La presente Jornada por la Vida en nuestra Diócesis quiere ser un grito a favor de la vida, de toda vida, desde el primer instante de su concepción hasta su muerte natural. También quiere ser una voz profética en una sociedad a la que en parte le rechina este mensaje. En esta ocasión, quiere ser un llamado a la responsabilidad de todos los miembros del Pueblo de Dios, para que se unan a esta voz de la Iglesia, tan urgente y necesaria en estos momentos. Lo haremos de una forma concreta, con la campaña de la firma del Testamento Vital. La Delegación de Familia y Vida de nuestra Diócesis lo promoverá, enviándolo a todas las parroquias. Desde aquí hago un ruego a los párrocos, a los todos los sacerdotes y diáconos, para que se le de máxima difusión y se acoja con cariño esta iniciativa.

Que la Virgen Santísima, que acompañó a Jesús en la Cruz, nos ayude a acompañar, cuidar y amar a los hermanos y hermanas que están en la prueba del dolor y en los momentos finales de su vida.

Con afecto os bendigo.                       

✠ Santiago Gómez Sierra,
Obispo de Huelva

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Septenario en honor al Cristo de la Salud del 19 al 25 de marzo en Santa Fe

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Septenario en honor al Cristo de la Salud del 19 al 25 de marzo en Santa Fe

La Hermandad del Cristo de la Salud celebrará a partir de mañana, día 19, el septenario en honor a su titular que tendrá lugar en su ermita. Los cultos contarán con la celebración de dos Eucaristías a las 18 y 20 horas y con la Exposición y adoración del Santísimo. El septenario podrá seguirse en directo en la televisión diocesana vatelevision.com.

La Ermita del Cristo de la Salud acogerá del 19 al 25 de marzo la celebración del septenario dedicado a su titular y que está organizado por la hermandad. Los cultos comenzarán diariamente con la celebración de la Misa a las 18 horas. Después será la Exposición y adoración al Santísimo sacramento, seguida de la Eucaristía Solemne a las 20 horas que estará presidida por nuestro Arzobispo Mons. Javier Martínez.

El septenario también podrá seguirse en directo en la televisión diocesana vatelevision.com y está abierto a la participación de los miembros de la hermandad y fieles de la diócesis hasta completar aforo, en esta ocasión, más reducido en la ermita.

“Al Cristo de la Salud todos los santaferinos le pedimos y rendimos devoción. Para nosotros será una alegría la participación de todos aquellos que quieran venir a Santa Fe, Jesucristo es el que nos mueve a todos”, destaca D. José Antonio Piñar, Secretario de la Hermandad.

Las predicaciones a lo largo del septenario también contarán con la participación del Vicario General, D. Francisco Javier Espigares, también están invitadas varias corporaciones de la Semana Santa granadinas y congregaciones religiosas.

Una vez finalizado el septenario, el sábado 26 de marzo, tendrá lugar la procesión de la imagen a las 19 horas por las principales calles de la localidad y con el acompañamiento musical de la Banda de Tambores y Cornetas de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder de Granada.

María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social

 

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Un nuevo Plan Pastoral Diocesano para los próximos cinco cursos

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Un nuevo Plan Pastoral Diocesano para los próximos cinco cursos

La Archidiócesis de Sevilla trabaja estos días en la elaboración de un nuevo Plan Pastoral Diocesano que marcará el camino a seguir durante los próximos cinco cursos. El texto se encuadra en las orientaciones pastorales de la Conferencia Episcopal Española, atendiendo la realidad propiamente diocesana y siguiendo las indicaciones del arzobispo, monseñor José Ángel Saiz.

En este trabajo parte de un completo análisis del panorama diocesano, que se analiza sobre la base de cinco desafíos concretos: ‘Ante el relativismo, por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión’; ‘Devolver la Esperanza al hombre de hoy. Una Iglesia esperanzada. ¡Mar adentro!’; ‘Solidaridad ante el sufrimiento humano: testigos del amor y la misericordia de Dios’; ‘Ante el enjambre digital, la experiencia de la amistad vivida en comunidad cristiana’; y ‘Ante una sociedad líquida presentar el testimonio del ideal de vida cristiana’.

La Comisión Diocesana para el nuevo Plan Pastoral está compuesta por representantes de todos los sectores diocesanos (clero, religiosos, laicos, hermandades, movimientos, etc) con presencia en las más diversas áreas de actuación.

Aportaciones de la comunidad diocesana

El objetivo de esta fase preparatoria es “que las nuevas acciones pastorales sean fruto de la reflexión e iniciativa de toda la realidad diocesana”. Por ello, se insta a la participación de la comunidad diocesana, y se ha fijado la fecha del 30 de abril para la recepción de las aportaciones a este Plan. Estas aportaciones deben dirigirse a la Comisión a través del correo electrónico nuevoplanpastoraldiocesano@archisevilla.org.

 

Documentación:

 

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Los sacerdotes diocesanos celebran, el próximo lunes, su tradicional retiro de Cuaresma

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El próximo lunes, 21 de marzo, el presbiterio diocesano celebra su tradicional retiro de Cuaresma. Gracias a la situación actual de la pandemia, este año se podrá realizar de manera presencial en el Seminario Diocesano.

Así, comenzará a las 10:30 h con la acogida y el rezo de la hora intermedia.

A continuación, dará comienzo el retiro, que correrá a cargo del Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez.

Posteriormente,  los sacerdotes tendrán un tiempo para la oración personal ante el Santísimo Sacramento.

La jornada concluirá con una comida fraterna en el Seminario.

 

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San Javier convoca a feligreses y alejados para el trabajo sinodal

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Tres asambleas sinodales para trabajar los documentos de la consulta diocesana. De esa forma se ha organizado la parroquia de San Francisco Javier de San Javier, que el pasado miércoles comenzó las reuniones con el Consejo Pastoral.

En esta cita el párroco, Juan Prieto, explicó a los asistentes el sentido de la sinodalidad, «de caminar juntos, la importancia de sentirse comunidad; no como islas, sino como una comunidad en la que cada uno tiene su papel y su espacio», explica Carmelo Gómiz, miembro del Equipo Sinodal Diocesano y feligrés de San Francisco Javier. La respuesta de los participantes fue muy positiva: «Se sienten que forman parte de algo, que la Iglesia es cosa suya y que su voz cuenta; estas experiencias refuerzan la fe a nivel individual y a nivel comunitario».

La segunda asamblea tendrá lugar el próximo miércoles y están convocados los feligreses que suelen acudir a las celebraciones parroquiales pero no están involucrados activamente en ningún grupo. La tercera y última, el miércoles 30 de marzo, estará dirigida a «los alejados, entre comillas», dice Gómiz, «aquellas personas que vienen a la parroquia a pedir un sacramento e, inmediatamente después, se desligan; como los padres de niños de Primera Comunión o Confirmación, parejas de prematrimoniales, o padres y padrinos de cursillos prebautismales, por ejemplo». Y además, también se plantean adaptar los documentos para los jóvenes de Confirmación, para que puedan participar.

Asimismo, se han elaborado unos carteles que se encuentran repartidos por la iglesia, para que los feligreses puedan conocer más aspectos sobre el Sínodo. Y en la entrada han colocado el formulario y los cuestionarios para que quien quiera participar pueda hacerlo libremente.

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Rector del Redemptoris Mater: “El sacerdocio no es un oficio de segunda clase, sino lo más grande que un joven puede hacer en su vida”

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Rector del Redemptoris Mater: “El sacerdocio no es un oficio de segunda clase, sino lo más grande que un joven puede hacer en su vida”

El rector del Seminario Diocesano Misionero Redemptoris Mater de Sevilla, Ramón González, ha resaltado el rol crucial que desempeñan las familias cristianas en el acompañamiento a las jóvenes vocaciones. A continuación, reproducimos la entrevista con ocasión del día del Seminario que la Iglesia celebra el 19 de marzo, haciéndolo coincidir con la Solemnidad de San José.

¿Cuál es el rol de las familias cristianas en la decisión de un joven de entrar en el Seminario?

El rol es crucial: hacer que desde niño el joven visualice la figura presbiteral con toda su importancia para la vida de la Iglesia, su servicio imprescindible, su dignidad emanada de Cristo mismo. Ha de hablarles desde la propia vida cristiana, con el convencimiento de la propia fe, de que tienen que estar muy atentos y abiertos sin temor a que puede que Dios esté llamándolos a ellos. Que Él mismo se encargará de ir haciéndoselo descubrir y los animará a acogerlo con alegría, dándoles ilusión por entregar su vida al servicio de la Iglesia, y de tantos hermanos que necesitan y esperan la ayuda de Cristo mismo en su propia persona: su guía, su palabra y sus obras de amor –especialmente el perdón de sus pecados y la entrega eucarística de sí mismo–. Que este carisma no es un oficio de segunda clase para quienes no tienen otras posibilidades, sino lo más grande que pueden hacer en su vida.

La familia ha de apoyarles cuando vislumbran una posible vocación o en el delicado momento de una decisión vocacional. Pero sin proyectarse en ellos, sin condicionarlos con influencias afectivas y emocionales, dejándoles en absoluta libertad.

La vocación sacerdotal, no nace en el Seminario, ni en el Obispado, sino en sus hogares, en las familias cristianas. ¿No es así? Podríamos decir que luego interviene la parroquia, el grupo o la comunidad. Pero la buena tierra que hace posible que crezca la planta de la vocación es la piedad y la vida espiritual que se ha recibido en el clima espiritual de la propia familia. ¿Cuál ha sido su experiencia en torno a este planteamiento a lo largo de sus años como sacerdote y actual rector del Seminario?

Las vocaciones del seminario Redemptoris Mater se originan en las comunidades neocatecumenales. La mayoría de los candidatos comienza esta experiencia en sus familias desde la infancia, imbuyéndose de la vida cristiana, sus nociones más rudimentarias, oraciones elementales y ambiente de piedad. Progresivamente, van creciendo en el conocimiento y vivencia de la fe ayudados por el ejemplo de sus padres: que no se divorcian, porque existe el perdón y la reconciliación, o son experiencias de familia extrañas al cristianismo (como ven en el 70% de sus compañeros de clase); que ven su generosidad, porque siendo el 5º, 6º, 7º, etc. ni siquiera hubiesen tenido el derecho a la vida. Por la transmisión de la fe de sus padres, a través de las liturgias domésticas dominicales (celebración festiva catequética de Laudes y ronda de diálogo y experiencias de los hijos), así como por la participación en las Laudes de la convivencia mensual de la comunidad de sus padres y la participación en las celebraciones de la Eucaristía en la parroquia. Esto, les ayuda a tomar conciencia de la comunidad eclesial, del clero –como servicio indispensable para ella– y de la misión de la Iglesia: viendo a sus padres participar en la evangelización como catequistas, o como servidores de la Palabra para ayudar a comunidades recién nacidas, o con su participación –ya desde niños– en la experiencia misionera de la Iglesia yendo con sus padres a las salidas del anuncio del kerigma preparado cantando y danzando en las plazas de la ciudad algunos domingos de Pascua.

Llegado el momento de la preparación a la primera comunión, inician su formación en un grupo parroquial con los demás niños, como también harán posteriormente para la Confirmación.

Después, a los trece o catorce años, entran en sus propias comunidades –su nueva “familia” eclesial– con el fin de seguir un catecumenado post-bautismal para el crecimiento y maduración de la fe y la gracia bautismal, por etapas, en un serio itinerario que, saben, durará bastantes años. Poco a poco, van viviendo, ahora a nivel personal, la interpelación de la Palabra de Dios y del Evangelio, de la historia de la Salvación, la predicación de la Iglesia y su doctrina, y la experiencia de vida en comunidad, la liturgia y los sacramentos; y el fruto de todo ello: el cambio de vida moral.

Otros muchos jóvenes, mediante las catequesis del Camino, también encuentran su “familia” de la fe, la comunidad cristiana. Sin haber nacido en familias neocatecumenales, vienen de ambientes más o menos alejados de la Iglesia, de experimentar el naufragio de la familia en la sociedad actual. Son estudiantes o del mundo laboral que ahora han vivido por primera vez o reencontrado a Cristo en su Iglesia. La comunidad suple sus carencias familiares y va curando sus malas experiencias.

Unos y otros, tendrán el gozo de la participación –al menos en alguna ocasión– en la experiencia misionera de la Iglesia (salidas de anuncio del kerigma algunos domingos de Pascua, los envíos de dos en dos los veranos y peregrinaciones y encuentros vocacionales). Todo ello, siempre testimoniado por la abnegada entrega y vida del clero y la de los catequistas laicos, que les han servido maternalmente, les ayudará a poder empezar a considerar la posibilidad de una vocación misionera al presbiterado. Una vez suscitada, esta “familia-comunidad”, animará la vocación, la protegerá y ayudará en los momentos de crisis o dificultad.

¿Qué rasgos llamativos subrayaría de los padres cuando acuden con su hijo al Seminario?

Cuando los padres tienen fe, ven una gran bendición para su hijo, para su familia y para toda la Iglesia, su vocación sacerdotal. Tienen ilusión y, aunque saben que vendrán dificultades y momentos de lucha, lo dejan en manos del Señor.  Conociendo bien a su hijo, sus virtudes y defectos, ponen su esperanza en que el seminario ayudará a su hijo y corregirá lo que sea necesario.

¿Cómo es la oración que dirige a Dios, en su carácter de rector, por los jóvenes seminaristas y por las vocaciones en general?

Sobre todo, asidua, constante, aprovechando todos los momentos de oración comunitaria del día y en la oración personal. Poniendo ante el Señor sus dificultades, problemas, crisis y dudas personalizadamente  y encomendándolos a nuestra Madre la Virgen y a nuestros santos patronos y protectores Santa Gema y San Juan de Ávila.

Respecto a las vocaciones en general, me gusta obedecer al Señor, que nos ha enseñado a pedirle al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Sabiendo que es urgente: “Ved los campos que blanquean ya para la siega” (Jn 4,35), los campos que el Padre prepara con su actuación en la vida de cada hombre”.

“Sin sacerdotes no hay Eucaristía”. Una llamada a toda la Iglesia de Sevilla a rezar con perseverancia, para que Dios envíe obreros a su mies.

Sin sacerdotes no hay Eucaristía, pero tampoco sacramento del perdón ni la fuerza del Espíritu Santo para el momento crítico de la enfermedad y del “combate” final para pasar a la casa del Padre. Nos quedamos con un cuerpo sin cabeza, sin Cristo mismo guiándonos, dándonos una Palabra de discernimiento en los problemas de nuestra vida –que no son pocos–; porque tampoco hay suficientes catequistas de adultos. Nos quedamos sin quien anime el vínculo de comunión y amor eclesial y sin quien presida la caridad con propios y extraños.

Ya sabemos que hay una crisis vocacional generalizada sin precedentes, casi un tercio menos de vocaciones que en el año 2000 en España. ¿Habrá algo más que decir –con brevedad– para concienciarnos todos y urgirnos a rezar con perseverancia para que Dios envíe obreros a su mies?

Sobre el Seminario Redemptoris Mater de Sevilla

Los seminarios Redemptoris Mater son uno de los frutos de la renovación conciliar del Vaticano II. En 1991, la Comisión Intercongregacional creada por Juan Pablo II para hacer frente a la escasez de presbíteros en muchas partes del mundo reconoce que “esta idea del Concilio ha sido aplicada en los seminarios Redemptoris Mater, que preparan presbíteros para la nueva evangelización, según el programa del Camino Neocatecumenal… Esto haría ver una nueva forma de ministerio: el misionero diocesano”.

El Seminario Redemptoris Mater de Sevilla inició el curso en el período 2012-13 con el sacerdote diocesano Ramón González como rector, después de servir siete años en Morón y haber estado 18 como misionero en América.

Actualmente el Seminario del Camino cuenta con diez seminaristas.

Bajo la jurisdicción y obediencia del obispo

Los Seminarios Redemptoris Mater deben su nombre a la encíclica sobre la Madre del Redentor de Juan Pablo II. El año de su publicación, 1987, el Papa pidió un seminario misionero para la diócesis de Roma, y encargó la formación al Camino Neocatecumenal. Son seminarios diocesanos bajo la jurisdicción y obediencia del obispo, quien designa sus formadores y ordena e incardina en la propia diócesis a sus presbíteros. Su peculiaridad es que los candidatos proceden casi en su totalidad de comunidades neocatecumenales y de familias de estas. Durante el período de formación al presbiterado -reciben la misma formación teológica que los otros seminaristas de la diócesis-  continúan el catecumenado post-bautismal. “Así –comenta el rector- redescubren su bautismo, ayudados por la Palabra y los sacramentos, reviven y maduran la fe hasta una estatura adulta y fructífera en el aprendizaje de la oración, la obediencia, el sentido de la cruz, la vida comunitaria, parroquial, diocesana y eclesial en comunión y servicio, etc”.

Los seminaristas continúan la actividad pastoral y evangelizadora de sus comunidades, con uno o más años de experiencia misionera, un año de trabajo pastoral en las parroquias como diáconos y tres, o más, años en la diócesis como presbíteros, antes de que el obispo les envíe en misión. Pero si el obispo tiene necesidad de ellos en su diócesis, puede asignarlos donde quiera, ya que están ordenados sin condición.

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El Cristo crucificado de Zurbarán, de San Juan Bautista (Marchena)

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El Cristo crucificado de Zurbarán, de San Juan Bautista (Marchena)

Marchena, antigua capital del Ducado de Arcos, destacó durante varios siglos por su cultura, su economía y su producción artística. A partir de 1630, el título recayó en Don Rodrigo Ponce de León [IMAGEN 1] y Álvarez de Toledo, esposado con Ana Francisca de Aragón como IV duques de Arcos y IX señores de Marchena. Su gobierno estuvo marcado por concluir los grandes proyectos iniciados en años anteriores, además de realizar nuevas construcciones.

Algunos ejemplos son: la construcción del convento de la Inmaculada Concepción de las clarisas (1632), el convento de los Ángeles Custodios (1651) o el comienzo constructivo de la iglesia de San Agustín (1649-1675). Entre estas empresas se encuentra la serie pictórica para la ornamentación de la sacristía de la iglesia matriz de San Juan Bautista [IMAGEN 2].

Este Cristo Crucificado [IMAGEN 3] es una de las obras más destacadas de la mencionada serie, proveniente del taller zurbaranesco, datada entre 1635 y 1637, momentos más álgidos para el pintor extremeño. Pintura realizada en óleo sobre lienzo con unas dimensiones de 1,81×1,07m. El encargo de estas obras se encuentra en el Tomo IX de las Cuentas de Fábrica de la parroquia por orden de Don Cristóbal Méndez de Porras en 1633. En el Libro de Cuentas de Fábrica, en el Tomo X, en la página 351, aparece el encargo a Zurbarán en 1637, con su realización e instalación en las dependencias parroquiales. Los lienzos que componen la serie son: Cristo Crucificado, Inmaculada Concepción, San Juan Bautista, San Pedro, San Pablo, San Santiago el Mayor, San Juan Evangelista, San Bartolomé y San Andrés.

Numerosos autores y eruditos han destacado las obras de la Inmaculada, el San Juan y el Crucificado, argumentando la presencia de una mayor calidad en estas. Esto se hace palpable al observar la semejante factura de otros modelos llevados a cabo por el maestro de Fuente de Cantos en su producción, entre ellos destacan los crucificados del Museo de Bellas Artes de Sevilla (1635-40) [IMAGEN 4] o el crucificado del Museo de Bellas Artes de Asturias (1638-40) [IMAGEN 5].

Iconográficamente Zurbarán sigue un mismo modelo utilizado. El pintor estuvo varios años formándose en el taller de Francisco Pacheco, suegro de Velázquez. Allí pudo conocer el modelo de crucificado con cuatro clavos con suppedaneum. Pacheco posiblemente poseyó una copia del grabado del Calvario de Alberto Durero [IMAGEN 6], realizado hacia 1523, en el taller donde Zurbarán y Velázquez lo pudieron aprender.  Actualmente, este grabado se conserva en el Museo Británico de Londres. Esta escena responde al pasaje bíblico de la muerte de Jesucristo en la cruz, recogida en los evangelios: Mateo 27, 45-53; Marcos 15, 33-38; Lucas 23, 44-46 y Juan 19, 30.

“Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. El velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos pongo mi espíritu. Y, dicho esto, expiró.”  Lucas 23, 44-46.

El estilo que se observa en este crucificado es el característico del pintor extremeño. Por un lado, el Barroco de Zurbarán se acerca al estilo del italiano Caravaggio y el conocido tenebrismo. Destaca por la iluminación en las composiciones, los fondos oscuros y el aspecto figurativo casi escultórico; es decir, el contraste de las luces y las sombras, junto con el juego de los pliegues de las vestimentas y la contundencia de las líneas provocan que la escena representada destaque creando un impacto visual.

Por otra parte, esto se une al auge de las artes plásticas durante la Contrarreforma y las directrices establecidas en el Concilio de Trento, cuando el arte católico se convirtió en expresiones artísticas más espirituales y cercanas a los fieles. Estos son rasgos propios de Francisco de Zurbarán. Asimismo, es capaz de expresar un realismo de forma sencilla, desechando complejas composiciones teatrales y perspectivas, en parte por su propia limitación al encarar estas problemáticas. Durante la segunda mitad de 1630s se muestra como un artista maduro y consolidado, dejando atrás la frialdad previa, apostando por el protagonismo de la luz. Esto se hace presente en Cristo iluminado por una luz irreal de eclipse lunar, esto destaca el cuerpo inerte clavado en la cruz sobre el fondo oscuro, lo cual provoca que el espectador centre su mirada en la figura del Salvador. Rehuye del dramatismo expresionista para adecuarse al tratamiento místico y espiritual propio de la escuela hispalense.

Finalmente, se debe destacar la participación de esta obra en varias exposiciones en los últimos tiempos. En 1964-1965 por el III centenario de la muerte del pintor en el Palacio del Buen Retiro de Madrid. En 1987-1988 en la exposición internacional sobre Zurbarán llevada a cabo en Nueva York, París y Madrid. En 1998 por el IV centenario del nacimiento del extremeño en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Y en 2014 por el 250 aniversario de la muerte del artista en la propia Marchena.

 

FÉLIX SEVILLANO MALDONADO, colaborador de la Delegación de Patrimonio de la Archidiócesis de Sevilla.

Fotografías: Vanessa Gómez, Guía didáctica “Zurbarán en Marchena”. Ayuntamiento de Marchena y Museo Británico de Londres.

BIBLIOGRAFÍA

AA.VV. (1996): Marchena. Sevilla Rural, La Campiña Monumental. Diputación de Sevilla, Sevilla.

AA.VV. (2015): Zurbarán en Marchena. Guía Didáctica. Ayuntamiento de Marchena, Marchena.

Alcaide Aguilar, José Fernando (2003): Marchena Histórica y Monumental. Diputación de Sevilla, Sevilla.

Ravé, Juan Luís/ Lobo García de Vinuesa, Enrique (2006): La Parroquia de San Juan Bautista de Marchena. Sevilla, Codexsa – Maratania.

Valdivieso, Enrique (1987): Historia de la pintura sevillana. Universidad de Sevilla, Sevilla.

Valdivieso, Enrique (1998): Zurbarán IV Centenario. Conserjería de Cultura, Junta de Andalucía, Sevilla.

 

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“Dios nos quiere roqueros pero con raíces profundas en Él”

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El grupo musical Aaira será el que cierre el Gran Encuentro Diocesano de Laicos con un concierto a partir de las cuatro de la tarde

Y que conozco tus anhelos a los monstruos y los miedos que te impiden acercarte más a mí, en las líneas de esta canción se expresa Dios cercano y amigo que cuenta con nosotros y del que recibimos un amor inmenso y para muchos desconocido. Con canciones como estas el grupo musical Aaira, que significa amanecer, viene a revolucionar la música que llega al corazón y lo hacen con un rock urbano que sabe de calle y de carencias, abierto a la reivindicación y a la ternura. Ellos estarán en el colegio Trinidad en el Gran Encuentro Sinodal Diocesano el 26 de marzo. Cantan al amor y a la belleza, es obra de sus cuatro componente, Juan, Carlos, Rocío y Luis

Vuestras letras hablan de una experiencia personal de Dios, tras un retiro espiritual abandonáis un proyecto musical muy fuerte que teníais y decidís hacer música que hable del amor de Dios ¿Cómo fue este proceso?

Fue un proceso muy natural, formamos parte de unos grupos de fe, Grupos Católicos Loyola, desde pequeños y montamos un grupo de música. Empezamos a cosechar cierto éxito pero llegamos a un punto en el que no nos ilusionaba tanto el proyecto como debería. En paralelo en unos ejercicios espirituales compusimos la canción “Como tú me soñaste” y a Carlos se le ocurre y nos anima a montar este proyecto para darle cabida a esta canción. Somos cristianos, sabemos hacer música, tenemos estos dones, vamos a ponerlos al servicio de lo importante.

La reflexión más profunda que hay detrás es que en esos ejercicios reflexionamos sobre qué quiere Dios de nosotros y vimos que nuestro proyecto de vida, con esa vida roqueros clásica de excesos y diversión, no nos encajaba del todo. Nos dimos cuenta que Dios no nos estaba cuestionando sobre qué hacemos sino cómo lo hacemos y supimos que Dios nos quiere roqueros pero con raíces profundas en Él.

Queríais tener una familia y una vida que no fuese incompatible con el artista roquero, trotamundos que va y viene sino que tenía también unos sólidos cimientos familiares y de eso no queríais desprotegeros

Se puede hacer, yo tengo dos hijos y se puede hacer, requiere más trabajo pero es parte de la gracia. Es una afición muy sana que hemos tenido siempre pero poco a poco la hemos ido profesionalizando y se culmina grabando un disco o en encuentros como el del 26 de marzo en Córdoba.

“Despiértame” es una obra musical inspirada en la Encíclica Laudato Sí´, es también una crítica a un modelo de consumo que no satisface y crea esclavitud ¿Cómo es el proceso creativo de estas canciones?

De la lectura de Laudato Sí´ surge un borrador de la canción, veo las cosas que me interpelan y más que una crítica social, que en parte lo es, fundamentalmente es una crítica personal, ¿Por qué muchas veces me descubro indiferente al sufrimiento ajeno? El proceso es muy natural, tenemos la suerte de contar con Luis, Rocío y Carlos que son músicos extraordinarios y con una sensibilidad tremenda. A partir de ahí voy yo con la primera idea y entre todos le damos forma hasta terminar la obra.

Habláis muchas veces del miedo que tenemos a encontrarnos con el Señor y que a veces nos quita la oportunidad del amor. Cuando vencemos al miedo abrimos el corazón, decís en algunas de vuestras canciones, ¿lo decís porque tenéis esa experiencia o porque detectáis ese miedo en la gente joven y no tan joven que os rodea en vuestros conciertos?

El miedo es una cosa que está en el día a día y puede ser fácil detectarlo si reflexionas. La gente que está acostumbrada a reflexionar y pensar cómo hacer las cosas mejor, lo detecta, lo difícil es cómo superarlo y es ahí donde va la reflexión que queremos plantearla y los beneficios que puede traer superar esos miedos. Todos tenemos miedo al sufrimiento, al qué dirán o a la soledad, pero esos miedos son precisamente los que creemos que hay que enfrentar y enfrentándolos tocas a las personas y cambias un poco el día a día de los demás.

Vuestros discos están en treinta plataformas, llegan a muchísima gente ¿A quién queréis llegar?

Lo importante es llegar al mayor número de personas posible, creyentes y no creyentes, tratamos de transmitir un mensaje que creemos que es bueno, independientemente de si eres cristiano o no, nos gusta que llegue a más gente y podamos hacer un descubrimiento a gente que está buscando algo y no sabe el qué, o es inquieta y le gusta la música y le ayuda a crecer espiritualmente. En ese sentido hemos querido ser muy abiertos de mente.

Nos hace especial ilusión cuando alguien que no cree o es de otra religión le llega nuestra música porque traemos un enfoque cristiano, pero cuando ves que a alguien que no cree le llega, la satisfacción es doble.

¿Cuántas anécdotas tenéis de personas que os han dicho que vuestras canciones les han despertado la necesidad de acercarse al hermano, de perdonar o de ir a un confesionario?

Recientemente una amiga que está pasando dudas de fe me escribió para decirme que está “a tope” con Aaira, lo estoy disfrutando y me está ayudando un montón a acercarme un ratito a Dios. Ese es el objetivo. Dios no es exclusivo de los cristianos, la manera que tenemos de relacionarnos con Él como cristianos es desde Jesús y así la narramos, pero no nos gustaría limitarnos solo a la Iglesia sino salir más allá, a todo aquel que quiera escuchar la Palabra.

La canción “Me levantas del suelo” que habla del perdón de Dios, “Si tú supieras” pretende ser una carta de Dios a ti como persona en la que habla de cómo te quiere, de ese amor que no es humano y que cuesta tanto entender y creernos. ¿Hay que hacer una profunda reflexión antes de escribir una canción?            

La música es un lenguaje que todo el mundo entiende, pero si quieres transmitir un mensaje y tocar al otro, tienes que darle una pensada a ese mensaje y saber lo que quieres transmitir. La reflexión nace primero de Juan de un momento natural, es lo que llevas dentro, lo que vives, lo que te pasa, es una buena fuente de inspiración.

Cantáis juntos, creáis música juntos ¿rezáis juntos?

Rezamos juntos porque formamos parte de la misma comunidad, nos hemos conocido antes rezando juntos que siendo músicos. Una vez cada dos semanas nos juntamos y tenemos un rato de compartir nuestra experiencia de fe, siempre llevado a lo personal, que entendemos que es donde actúa Dios.

Un cristiano siempre es un ser alegre, está lleno de amor ¿Sois cristianos que cantáis o cantáis porque sois cristianos?

Somos cristianos y cantamos, hemos tenido muchas experiencias que nos han abierto la mirada a estilos diferentes en cuanto a música. Es muy importante para aportar a las canciones la calidad que se merecen. Y por supuesto somos cristianos, hemos tenido diferentes experiencias cantando y nos gusta ser cristianos y poder reflejarlo cantando. En este mundo el mensaje que das tiene que ser de calidad y la música también. Por tanto los dos aspectos son importantes, ser cristianos para dar el mensaje y músico para darle la calidad que se merece a la parte melódica.

¿Cómo estáis preparando el Gran Encuentro Sinodal que tendrá lugar el 26 de marzo en el colegio Trinidad?

Con mucha ilusión. Llevamos mucho tiempo sin tocar en directo entonces estamos deseando ver qué pasa. Esperamos que la gente nos reciba y le llegue nuestra música, y sobre todo deseando de conocer a la comunidad de Córdoba.

Invitamos a toda esa gente que quiere ver algo nuevo, que siente que le gusta la música, que quiere unir la parte musical y religiosa y conectarse a Dios de una manera más fresca, alegre y movida, estaremos en el escenario dándolo todo.

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Al servicio de una Iglesia en camino

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El domingo 20 de marzo celebramos el Día del Seminario. Una ocasión propicia para que todo el pueblo de Dios dé gracias por las vocaciones sacerdotales y pida al dueño de la mies que siga enviando obreros a sus campos; para reflexionar sobre la importancia del Seminario en la vida de nuestra Archidiócesis. En el contexto del Sínodo universal convocado por el papa Francisco, el lema de este año destaca el gran don que supone peregrinar unidos, tras las huellas de Cristo, buen pastor y sumo y eterno sacerdote: ‘Sacerdotes al servicio de una Iglesia en camino’. El Seminario es el corazón de la diócesis y ha de estar en el corazón de todos los diocesanos.

En cada tiempo y lugar, la Providencia divina actúa conforme a sus designios de misericordia. También en nuestra época Dios sigue actuando y sigue suscitando vocaciones sacerdotales entre nuestros jóvenes. Nuestro Seminario Metropolitano no es solo un lugar físico, sino más un tiempo significativo en la vida de un discípulo del Señor, como un tiempo fuerte de búsqueda y de encuentro con Cristo. Tiempo de formación y discernimiento, y también de búsqueda y descubrimiento del Señor, porque solo desde una experiencia personal de encuentro con Él se puede comprender la vocación, la llamada. El Seminario es un tiempo de preparación para la misión. Una misión que no es iniciativa propia, sino consecuencia de la llamada y del envío del Señor, que es quien elige, quien llama y envía.

Cristo sigue llamando, y la Iglesia y la sociedad necesitan sacerdotes; para predicar la Palabra de Dios, para celebrar los sacramentos, para guiar y servir a la comunidad. Cristo llama para llenar de amor y de sentido la vida, para darle una plenitud más allá de cuanto se pueda imaginar. Es preciso escuchar su voz, dejarlo todo y seguirlo, y vivir como Él vivió, amando a los demás, haciendo el bien. Cuando se responde a la llamada, es Él mismo quien llena el corazón y da la fuerza para desarrollar la vocación sacerdotal sin añoranzas. ¡Cuántos jóvenes conozco generosos de corazón y sedientos de sentido en sus vidas! Cada uno tendrá que seguir su vocación, pero es Cristo el único capaz de saciar su sed de infinito. Por eso es tan importante que reflexionen, que cada uno descubra su camino, y que los llamados al sacerdocio respondan con presteza, porque solo siguiendo la llamada del Maestro alcanzarán la felicidad plena, como Juan y Andrés, que buscaban algo más en sus vidas, y con la indicación de Juan Bautista se encontraron con Jesús para no dejarlo ya jamás.

El Seminario es responsabilidad de todos, también de las familias. Los padres cristianos que aman la Iglesia y valoran su misión evangelizadora en el mundo han de recibir con gozo la gracia de tener un hijo sacerdote. Las comunidades cristianas deben orar por las vocaciones sacerdotales y ayudar a encontrar los futuros pastores que la Iglesia necesita. Los sacerdotes deben vivir y testimoniar el gozo de su consagración y de su ministerio. En este Día del Seminario hemos de mirar al futuro, y hemos de reflexionar, rezar y colaborar generosamente, porque ahí está en buena parte el futuro de nuestra Iglesia diocesana.

En tiempo de secularización y consumismo, de individualismo y liquidez, de falta de sentido, Dios llama más que nunca al sacerdocio, porque hacen falta más que nunca sembradores de la fe, mensajeros de esperanza, constructores de amor y de paz. Por eso, desde mi propia experiencia sacerdotal, me atrevo a decir a los jóvenes que por Cristo y por los demás, vale la pena comprometer la vida al servicio de una Iglesia en camino.

+José Ángel Saiz Meneses
Arzobispo de Sevilla

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