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Mons. Zornoza preside el bautizo de dos adultos en Ceuta

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La Catedral de Ceuta acogió el pasado fin de semana el rito de adhesión de dos nuevos adultos a nuestra iglesia católica. Aída, de 37 años, y Manuel, de cerca de 60 años, recibieron de manos del obispo diocesano los Sacramentos de la Iniciación Cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía).

Así, tras recorrer el itinerario del catecumenado de adultos durante dos años que han estado marcados por el confinamiento que generó la pandemia, han llevado a cabo un proceso catecumenal con varios catequistas/acompañantes, cristianos maduros en la fe, para llevar adelante la preparación necesaria que establece el itinerario marcado por el RICA (Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos). Tanto a Manuel como a Aída se le abren desde este momento las puertas de la salvación y se introducen en la comunidad de los creyentes.

Mons. Zornoza aseguró durante la ceremonia que a la Iglesia Católica “entramos no con el registro de un libro, como en un club, si no a través del bautismo», y que «con este rito los bautizandos se suman al cuerpo de la misma».

Aída y Manuel hicieron pública su fe proclamando el Credo católico y renunciaron a las obras del mal, expresando así su intención de vivir según las enseñanzas de Jesucristo y la Iglesia. Posteriormente, acompañados de sus padrinos, recibieron las aguas del bautismo, y fueron revestidos con unas túnicas blancas, símbolo del cambio que se ha ejecutado en ellos a través del bautismo.

Seguidamente el obispo les ungió con el óleo santo, les confirmó en la fe católica y les bendijo. De esta manera, se dio paso a la celebración del rito de consagración, por el que Aída y Manuel recibieron la primera comunión, cumpliendo así con los sacramentos iniciales del catolicismo.

Desde la diócesis se recuerda que cuando haya adultos que solicitan ser bautizados en las parroquias, se vayan dando pasos para la institución progresiva del Catecumenado de Adultos, facilitando información, compartiendo experiencias, haciendo partícipes a los otros de los logros y de las dificultades que cada uno encuentra en este camino, que en gran medida es nuevo y desconocido para muchos. Una actitud de compartir y de buscar juntos podrá facilitar la tarea y nos dará la alegría de ir construyendo entre todos esta nueva realidad del Catecumenado, que es signo de una Iglesia misionera y «en salida», como nos indica el Papa Francisco.

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La Editorial Nuevo Inicio en la Feria del Libro de Granada

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La Editorial Nuevo Inicio en la Feria del Libro de Granada

Del 13 al 22 de mayo, en la caseta número 21.

Un año más participamos en la Feria del Libro de Granada (FLG), que este año tendrá lugar del 13 al 22 de mayo, y te invitamos a visitarnos en la caseta 21 de la Carrera de la Virgen y disfrutar del 10% de descuento en el precio de venta de todos nuestros libros (también en nuestra tienda online).

En esta 40ª edición de la FLG, cuyo lema es “Granada de libro”, en el sentido de la acepción de la Real Academia Española “perfecto, que no le falta ningún detalle”, ofreceremos todo nuestro catálogo y autores, entre los cuales aparecen autores bestsellers como Fabrice Hadjadj, clásicos como Georges Bernanos o León Bloy, teólogos contemporáneos como Stanley Hauerwas, D. Stephen Long, Rocco Buttiglione, Daniel M. Bell Jr. o William T. Cavanaugh, así como obras Piedad y belleza o Esperar con los testigos, de D. Manuel Reyes, sobre las tablas de devoción de la Reina Isabel la Católica o las reliquias y los relicarios, custodiados en la Capilla Real, entre otros títulos.

El viernes, 20 de mayo, a las 17:30 h., en la Sala Zaida, presentaremos nuestra novedad editorial De bruces en el charco con la participación de Miguel Ángel Poblet, el autor de la novela, y Ángel Barahona, el autor del prólogo a la obra.

Puedes consultar aquí el Programa oficial de la FLG20221: ferialibrogranada.es/

Y si no puedes ir, también estamos, como siempre en nuevoinicio.es

Editorial Nuevo Inicio

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Más de una treintena de jóvenes se confirman en Santo Tomás de Úbeda

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Coincidiendo con la festividad de Ntra. Sra. de Fátima, el pasado 13 de mayo, una treintena de jóvenes recibieron el Sacramento de la Confirmación en la parroquia de Santo Tomás de Úbeda. La mayoría, jóvenes, venían de la propia parroquia y de la vecina de San Nicolás de Bari.

Monseñor Chico Martínez fue el encargado de administrar el Sacramento.  A su llegada al templo, y antes de la celebración, se reunió con los confirmandos para entablar un diálogo con ellos y hacerles entrega de un pin de recuerdo del día en el que recibieron el último de los tres sacramentos de la iniciación cristina.

Junto al párroco, D. Joaquín Rafael Robles, y el secretario personal del Obispo, también concelebró el párroco de San Nicolás, D. Alfonso Garzón.

La celebración fue muy familiar, con espontaneidad por parte de D. Sebastián y conectando con los confirmandos en cada momento.

Fue muy emotiva la crismación de nuestros jóvenes, que  con ilusión se habían preparado durante estos años para recibir este sacramento, y la cercanía de D. Sebastián incluso en ese momento, ha dejado una honda marca de cariño para con él.

La celebración concluyó con una fotografía en grupo y a la espera de nuevos encuentros.

 

Comunidad parroquial de Santo Tomás de Úbeda

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El Obispo de Jaén visita la parroquia de Santa Bárbara de Linares

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El domingo V de Pascua nuestro Obispo, Don Sebastián Chico Martínez, visitó por primera vez la parroquia de Santa Bárbara de Linares para administrar el Sacramento de la Confirmación a 49 fieles que han madurado su fe en Cristo y son ungidos y enviados por el Espíritu Santo para ser testigos de la Pascua.

Asimismo, tuvo lugar, durante la Eucaristía, la bendición de la nueva carreta del Simpecado de la Hermandad filial de Ntra. Sra. del Rocío de Linares, que por primera vez realizará el camino como Hermandad reconocida por la Matriz de Almonte.

Don Sebastián invitó a los confirmandos a testimoniar el amor de Dios en sus vidas, agradeciendo en nombre de la Iglesia su Sí para dejar que el Espíritu actúe. Así como animó a los cofrades rocieros a caminar con María por los senderos del amor. Agradecemos de corazón la visita de nuestro Pastor a esta comunidad humilde de barrio obrero y alentarnos en la fe con la ayuda de la patrona de la minería.

Parroquia de Santa Bárbara de Linares

Galería fotográfica: «Visita del Obispo a la parroquia de Santa Bárbara de Linares»

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Los albojenses celebran el IV Centenario de la canonización de san Isidro Labrador

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Desde la entrañable aldea del Llano de los Olleres, los albojenses se han sumado al IV Centenario por la canonización de san Isidro Labrador con numerosas actividades organizadas por la Mayordomía de Nuestra Señora del Carmen que concluyeron el pasado domingo.

Una Romería desde la Villa a la aldea

Si cada quince de mayo los albojenses tienen una cita ineludible con san Isidro Labrador, este año la fecha ha sido más relevante. No solo podían volver a celebrar las tradicionales fiestas populares en honor del Santo. Además, conmemoraban el IV Centenario de su canonización en 1622 por el Papa Gregorio XV. Por estos dos motivos, y guiados por su devoción al Santo madrileño, la Mayordomía de Nuestra Señora del Carmen decidió ampliar las celebraciones durante dos semanas.

Todo comenzó en el templo matriz de Albox, la Iglesia Parroquial de Santa María. Hasta allí fue llevada la sagrada imagen del Labrador y, el sábado siete de mayo, marchó en alegre romería hasta la aldea del Llano de los Olleres que lo custodia desde hace más de medio siglo. Los romeros, tras recibir la bendición del párroco don Enrique Antonio Cortés Díaz, partieron por el cauce de la rambla de Oria. Recreándose en el desacostumbrado verdor del camino, la belleza de la Creación y la convivencia fraterna marcaron el paso. Al compartir los víveres y la fe, el camino se aligeró y en poco tiempo regresaron la imagen de san Isidro a la Iglesia Parroquial y Votiva de Nuestra Señora del Carmen. Una sencilla oración y una agradable cena sirvieron para relajar a los romeros de su fatiga.

“San Isidro Labrador, un santo de la puerta de al lado”

Durante los días siguientes se sucedieron los regocijos populares, en los que no faltó la inevitable paella, la música y los juegos típicos para los más pequeños. Ya por la tarde del día quince de mayo, la secretaria de la Mayordomía doña Juana García Carmona presentó el libro “San Isidor Labrador, un santo de la puerta de al lado”. Escrito por el párroco, don Antonio Jesús María Saldaña Martínez, narra la vida del Santo a partir de diferentes textos del magisterio del Papa Francisco.

Misa y procesión, llena de música y cohetes

Después, se celebró la Santa Misa de acción de gracias que cantó el Coro Parroquial de la Concepción de la Loma de san Francisco. Asistieron diversas autoridades municipales, lideradas por el regidor don Francisco Torrecillas Sánchez, y la práctica totalidad del panorama cofrade o asociativo albojense. La Mayordoma Mayor, doña Juana García Carmona, agradeció a la Iglesia la misión encomendada y la participación de todos en los actos de este IV Centenario isidroriano.

Finalmente, la procesión, más extensa de lo habitual, culminó con el bonito gesto de mostrar a la imagen de san Isidro Labrador los campos; con la esperanza de obtener su intercesión en las faenas agrícolas. La Cuadrilla de Ánimas del Saliente y los cohetes aportaron la nota musical, que ensanchó los corazones de todos los devotos. Un centenario, sin duda, para sembrar la alegría pascual en torno a la devoción a san Isidro Labrador.

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Foucalud. Incansable buscador de Dios

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A los simples ojos mortales, Charles lo tenía todo: un hogar acomodado, inteligencia, formación, éxitos… ¿Por qué tendría que preocuparse de más? ¿No era suficiente formar parte de una cierta élite social? El mundo alejado de Dios, que le acogía, no era el mejor escenario para hacerse reflexiones sobre la fe, de la que el joven francés se alejaba cada vez más. Sin embargo, no podía sofocar la inquietud que latía dentro de sí. Vivía con la convicción de que existía algo superior a él que podría calmar sus ansias; sabía que no hallarlo le impediría vivir en paz. A sus diecisiete años, según sus propias confesiones, era una amalgama de vanidad, egoísmo e impiedad; se hallaba movido por un afán irrefrenable hacia el mal…

Pero cuando la noche se cernía sobre él, la búsqueda de la verdad era más acuciante. Y ese Dios al que su familia había rezado y ante el que no experimentaba ninguna emoción, porque no había tenido un encuentro personal con él, seguía espoleando su corazón. El joven lo desconocía, pero le sucedió lo mismo que a Catalina de Siena quien en medio de una lucha feroz contra las tentaciones tuvo a Cristo a su lado, aunque no lo veía; fue quien la sostuvo e hizo posible que las venciera con su gracia. Tras su conversión, Charles se daría cuenta de esta realidad de la perenne presencia divina porque la experimentó. Comprendería claramente que el mismo Dios que buscaba desesperadamente mantuvo viva la llama de su afán por encontrarlo. Pero en esa época de dudas y en medio de su sediento desierto daba igual que se enrolara en la Escuela Militar, que eligiera la comida y las fiestas como una vía de escape, o eligiera no pensar, de estar al borde de consumar un escarceo amoroso, y dilapidar el dinero heredado; no podía eludir su inquietud.

La respuesta que perseguía iba a llegar tras abandonar el ejército y convertirse en viajero. Disfrazado, simuló ser un rabino que convivía entre judíos marroquíes, y tribus diversas que halló al paso en distintos lugares del continente africano. Estuvo en peligro de muerte y supo lo que es ser mendigo, pasar hambre y otras necesidades. Pero al borde de la treintena, ese Dios que racionalmente se le resistía seguía llamando a su puerta. Para entonces Marruecos le había marcado a fuego. Reverdecían en él las oraciones que había escuchado en su viaje, y de la noche a la mañana, suavemente, aún desde su increencia, se fue acercando a la Iglesia. Eran aquellos días en los que su incesante jaculatoria brotaba de su interior ardientemente como un diapasón “¡Dios mío, si existes, haz que Te conozca!”. Y, naturalmente, se hizo la luz. Dios no deja sin respuesta cualquier petición de sus hijos. Lo demás es historia. La influencia del padre Huvelin, su peregrinación a Tierra Santa, su ingreso y salida de la Trapa, su estancia en Israel con las Hermanas Clarisas, y su definitivo regreso al Sáhara, entre otros hechos que acontecieron.

Este apóstol de los Tuaregs, que no cejó nunca en su empeño persiguiendo la Verdad, es desde el 15 de mayo modelo para la Iglesia universal. Un hombre que no se conformó con su razón, que no echó por tierra su inquietud ni se amoldó a las circunstancias que le rodeaban eligiendo lo fácil. Un hombre que se dispuso a entregar su vida muriendo a sí mismo, al servicio de los pobres. Un ejemplo de la ofrenda personal que se realiza en el silencio orante, que está lejos de las notoriedades y aguarda los frutos que Dios quiera darle: “¡Mañana se cumplirán diez años de que digo la Santa Misa en la ermita de Tamanrasset! ¡Y ni un solo convertido! Hay que rezar, trabajar y esperar”.

Hoy son incontables las vocaciones suscitadas dentro y fuera de las numerosas realidades eclesiales que se inspiran en su espiritualidad. Hallando el Amor infinito fue dador de vida, y rubricó su labor apostólica con su propia sangre. Damos gracias a Dios por el testimonio de este “Hermano universal” que pone de manifiesto nuevamente la belleza insondable de la santidad, que es para todos, y que de forma especial precisa nuestro tiempo.

Isabel Orellana Vilches

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La catequesis, una imprescindible misión

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El servicio del catequista dentro de la Iglesia es muy antiguo. Ya en el Nuevo Testamento encontramos que se llama maestros a los encargados de enseñar la vida cristiana a los que van a recibir el bautismo y el mismo evangelista Lucas escribe su evangelio con afán de transmitir las cosas que se han vivido en su tiempo para dar una enseñanza sólida y segura y fuerza a cuantos han recibido el Bautismo.

Desde sus orígenes, la comunidad cristiana ha ido generando nuevos ministerios para el desarrollo de su misión. Unos ayudan en la celebración de la eucaristía, otros sirven a los necesitados, otros colaboran en el anuncio del Evangelio, entre los más lejanos, como los misioneros, y entre los más cercanos. Son los catequistas, más de 85.000 en la Iglesia en España, los que han recibido el encargo de la Iglesia de acompañar en la fe, por medio de la formación, a quienes se preparan para dar un paso más en la vivencia de esa fe. Es el Espíritu Santo el que mueve el corazón de los cristianos para servir a la Iglesia en cualquiera de sus servicios, también en el de catequista.

Catequistas son los bautizados que ejercen en la comunidad el servicio de transmitir la enseñanza de los apóstoles, de los evangelistas y de toda la Iglesia de manera organizada, en estrecha relación con las circunstancias del tiempo presente y de las circunstancias en que viven los catecúmenos. La Iglesia reconoce este servicio como una expresión concreta del carisma personal que ayuda notablemente al crecimiento de la misión evangelizadora.

La historia de la evangelización de estos dos milenios muestra la eficacia de la misión de los catequistas. Laicos, hombres y mujeres animados por una gran fe y auténticos testigos de santidad que, en algunos casos, fueron además fundadores de Iglesias y llegaron incluso a dar su vida al servicio de la catequesis, a fin de que la fe fuese un apoyo válido para la existencia de cada persona. Algunos, además, reunieron en torno a sí a otros hermanos y hermanas que, compartiendo el mismo carisma, constituyeron órdenes religiosas dedicadas completamente al servicio de la catequesis.

También en nuestros días, muchos catequistas capaces y constantes están al frente de comunidades en diversas regiones y desempeñan una misión insustituible en la transmisión y profundización de la fe. Para continuar esa misión, el Espíritu llama a nuevos catequistas que salgan al encuentro de todos los que esperan conocer la belleza, la bondad y la verdad de la fe cristiana.

Adaptación de M.P. Antiquum Ministerium

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Recomendaciones sobre Carlos de Foucauld

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Recientemente, el Papa Francisco ha canonizado a siete Beatos, entre ellos, al sacerdote y misionero francés, Charles de Foucauld

Foucauld nace en Francia, en Estrasburgo, el 15 de septiembre 1858. Huérfano a los 6 años, creció con su hermana, bajo los cuidados de su abuelo.

Adolescente, pierde la fe, y emprendió una peligrosa exploración a Marruecos (1883- 1884). Trascurrido este tiempo regresó de nuevo a Francia y, a su llegada, le emocionó tanto la acogida de su familia cristiana, que comenzó una búsqueda a Dios. Guiado por un sacerdote, el Padre Huvelin, él encuentra a Dios en octubre 1886.

Años más tarde, emprendió una peregrinación a Tierra Santa donde descubrió su vocación y se ordenó Sacerdote a los 42 años (junio de 1901).

Vividos poco más de quince años desde su ordenación, en el atardecer del 1 de Diciembre 1916, fue matado por una banda de forajidos que rodeó la casa sigilosamente.

En la Librería Diocesana Córdoba se pueden encontrar distintos libros sobre su vida, entre ellos, “365 días con Carlos de Foucauld”, de José Luis Vázquez Borau; “La espiritualidad del desierto con Carlos de Foucauld”, de José Luis Vázquez Borau; “Charles de Foucauld. Vida y Camino”, de Jean-François Six; o “El Evangelio de la amistad en Carlos de Foucauld”, de José Luis Vázquez Borau.

 

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Beato Vidal Vladimir Bajrak

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Monasterio basiliano de Zovkva (Ucrania).

En la ciudad de Drohovych, en Ucrania, el beato Vidal Vladimir Bajrak fue presbítero de la Orden de San Josafat y mártir que ante los perseguidores de la religión adquirió el fruto eterno por medio del combate de la fe.

Vidal Vladimir nació el 24 de febrero de 1907 en Shaikivtsi (región de Ternopol, en Ucrania). El 4 de septiembre de 1922 entró en el noviciado de la Orden Basiliana de San Josafat, y el 9 de mayo de 1926 emitió la primera profesión. Fue ordenado sacerdote el 13 de agosto de 1933. Desempeñó su actividad pastoral en el monasterio basiliano de Zovkva y más tarde como superior del monasterio de Drohobych.

Fue detenido el 17 de septiembre de 1945 con la acusación de «haber escrito una artículo con falsedades sobre el partido bolchevique, que se publicó luego en un diario antisoviético». Lo condenaron a ocho años de cárcel en un campo de reeducación. La noticia de su muerte se difundió en la víspera de Pascua de 1946. Había cumplido 39 años cuando murió en la cárcel de Drohobych, el 16 de mayo de 1946.

Fue beatificado por Juan Pablo II el 27 de Junio de 2001 junto con otras 24 víctimas del régimen soviético de nacionalidad ucraniana.

 

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“Contemos agradecidos cada año la historia de esta fiesta, una fiesta que es presente salvífico de Dios hoy para Guadix”: Mons. Orozco en la fiesta de San Torcuato

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“Contemos agradecidos cada año la historia de esta fiesta, una fiesta que es presente salvífico de Dios hoy para Guadix”: Mons. Orozco en la fiesta de San Torcuato

 

Con solemnidad, Guadix celebró a su Patrón, San Torcuato, el domingo 15 de mayo. Y lo hizo con una Misa Pontifical, con la bendición apostólica con indulgencia plenaria al final de la misma, y con la procesión de las reliquias y la imagen del varón apostólico por las calles de la ciudad. Un Misa en la catedral, a la que asistieron miembros del consistorio municipal, encabezaos por su alcalde, Jesús Lorente, de la Guardia Civil, de la Policía Local, la jueza y otras instituciones accitanas. También concelebró, junto al cabildo y otros sacerdotes de Guadix y comarca, el pregonero de San Torcuato, el sacerdote David Gutiérrez, delegado episcopal para el Patrimonio Cultural en la diócesis de Cádiz y Ceuta, que unas horas antes, en la víspera, había pregonado esta fiesta en honor de San Torcuato. La coral Accyda fue la encargada de solemnizar la celebración, a la que también asistieron los seminaristas.

En la homilía, D. Francisco Jesús Orozco habló reiteradamente de la figura de San Torcuato y de lo que conocernos de su historia y de aquellos inicios de la fe en tierras accitanas. “Hoy la historia –dijo Mons. Orozco- nos invita a ser agradecidos y también responsables en la transmisión de la fe que hemos recibido …. contemos agradecidos cada año la historia de esta fiesta, una fiesta que es presencia, presente salvífico de Dios hoy para Guadix. Sí, necesitamos contar la fe, narrarla, transmitirla. No debemos nunca nada por supuesto”.

Narrado y contado cómo San Torcuato trajo la fe a estas tierras, D. Francisco Jesús Orozco apeló también al compromiso de los cristianos hoy, siguiendo el ejemplo del Patrón y mártir San Torcuato: “hoy, San Torcuato es nuestro examen de conciencia personal, eclesial y social. Hay un martirio que se derrama, como en San Torcuato, todo de golpe. Pero hay un martirio hoy, el tuyo y el mío, gota a gota, a lo largo de toda nuestra vida. El martirio y la persecución de los justos no sólo se explica por el rechazo de unos cuantos exaltados ideologizados que actúan cegados por las ideologías o por el odio, también se explica por la cobardía, por la dejación de otros muchos, quizás nosotros, que terminan por sucumbir en la falsa complacencia, o simplemente por la tentación de evitarse problemas a costa de traicionar la verdad, la fe, las tradiciones, la voz de Dios en la conciencia…”

Y terminó el obispo de Guadix su homilía con una oración: “San Torcuato, hoy te pido, como sucesor tuyo, por el bienestar y prosperidad de todos los habitantes de la ciudad y de la diócesis de Guadix. Te pido por la familia, por los sacerdotes, por los consagrados, por los testigos que crean cultura en todos los ámbitos de la convivencia humana. Te pido por los jóvenes, los ancianos, los niños, las mujeres que se ven obligadas a llegar hasta el aborto, hasta ese crimen abominable. Te pido por los que están llamados a gobernar, a administrar el sector público y a construir el bien común en su gestión pública. Te pido por un mayor desarrollo social económico y espiritual de esta noble tierra, esta tierra que hoy, orgullosa de quién es, de su historia, sigue creyendo en el futuro y construyéndolo desde el presente y desde la esperanza. San Torcuato, trae la paz al mundo y que termine esta terrible pandemia. Virgen de las Angustias, Patrona de Guadix, madre de San Torcuato y de todos nosotros, haznos testigos creíbles de la fe”.

Al finalizar la celebración, y tras la bendición apostólica con indulgencia plenaria, comenzó una procesión con la reliquia y la imagen de San Torcuato por las calles de Guadix. Cabe destacar que este año la reliquia de San Torcuato iba junto a la imagen del Patrón, en el mismo trono, simplificando así el cortejo procesional.

Sin duda este 15 de mayo, después de dos años de pandemia, se vivió con la misma intensidad y devoción que siempre. Guadix y la diócesis accitana volvieron a celebrar a su Patrón, San Torcuato.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de Mcs. Guadix

San Torcuato 2022 foto

 

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