Mons. Zornoza preside el bautizo de dos adultos en Ceuta

Diócesis de Cádiz-Ceutahttps://www.obispadocadizyceuta.es/
La diócesis de Cádiz y Ceuta es el resultado de la unión de la Gadicensis y Septensis bajo un único obispo titular, proceso que se inició en 1857 y culminó en 1933. Es sufragánea de la Archidiócesis de Sevilla y no tiene enclaves territoriales en otras diócesis ni de otras en su demarcación.

La Catedral de Ceuta acogió el pasado fin de semana el rito de adhesión de dos nuevos adultos a nuestra iglesia católica. Aída, de 37 años, y Manuel, de cerca de 60 años, recibieron de manos del obispo diocesano los Sacramentos de la Iniciación Cristiana (Bautismo, Confirmación y Eucaristía).

Así, tras recorrer el itinerario del catecumenado de adultos durante dos años que han estado marcados por el confinamiento que generó la pandemia, han llevado a cabo un proceso catecumenal con varios catequistas/acompañantes, cristianos maduros en la fe, para llevar adelante la preparación necesaria que establece el itinerario marcado por el RICA (Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos). Tanto a Manuel como a Aída se le abren desde este momento las puertas de la salvación y se introducen en la comunidad de los creyentes.

Mons. Zornoza aseguró durante la ceremonia que a la Iglesia Católica “entramos no con el registro de un libro, como en un club, si no a través del bautismo», y que «con este rito los bautizandos se suman al cuerpo de la misma».

Aída y Manuel hicieron pública su fe proclamando el Credo católico y renunciaron a las obras del mal, expresando así su intención de vivir según las enseñanzas de Jesucristo y la Iglesia. Posteriormente, acompañados de sus padrinos, recibieron las aguas del bautismo, y fueron revestidos con unas túnicas blancas, símbolo del cambio que se ha ejecutado en ellos a través del bautismo.

Seguidamente el obispo les ungió con el óleo santo, les confirmó en la fe católica y les bendijo. De esta manera, se dio paso a la celebración del rito de consagración, por el que Aída y Manuel recibieron la primera comunión, cumpliendo así con los sacramentos iniciales del catolicismo.

Desde la diócesis se recuerda que cuando haya adultos que solicitan ser bautizados en las parroquias, se vayan dando pasos para la institución progresiva del Catecumenado de Adultos, facilitando información, compartiendo experiencias, haciendo partícipes a los otros de los logros y de las dificultades que cada uno encuentra en este camino, que en gran medida es nuevo y desconocido para muchos. Una actitud de compartir y de buscar juntos podrá facilitar la tarea y nos dará la alegría de ir construyendo entre todos esta nueva realidad del Catecumenado, que es signo de una Iglesia misionera y «en salida», como nos indica el Papa Francisco.

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