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“El Seminario Menor es un gran servicio a la Iglesia”

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Con la renovación integral del Seminario Menor comienza una nueva etapa en este edificio donde se han forjado multitud de vocaciones al sacerdocio

El obispo de Córdoba ha bendecido este sábado, 21 de mayo, la reforma del Seminario Menor poniéndose el mismo al servicio de las vocaciones más jóvenes en un entorno moderno y funcional. Así lo ha expresado monseñor Demetrio Fernández, quien en el acto de bendición ha explicado la necesidad de realizar esta reforma a la que ha calificado de “un gran regalo de la generosidad divina”. “Un seminario, como su mismo nombre indica es como un semillero, donde se forman los Ministros de la Iglesia”, ha indicado pidiendo, por tanto, al Señor que “este seminario sea una escuela de oración y un aula de preparación divina”.

Para el obispo de Córdoba, este lugar sigue siendo necesario y válido, “porque la vocación la da Dios cuando Él quiere y la puede dar a un niño”, como fue su caso que él mismo recordó ante los presentes dando gracias a Dios por haber sido llamado al sacerdocio a la temprana edad de 7 años. “En el seminario menor nadie está a la fuerza y se le ayuda para que vaya creciendo en todos los aspectos de su vida”, ha aclamado. En este sentido, ha asegurado que “el seminario menor es un gran servicio a la Iglesia” y aunque no todos los que estén en él son después sacerdotes, “sigue siendo útil porque es un lugar de formación integral y cristiana”.

Tal y como ha expresado el pastor de la Diócesis, en el presbiterio de Córdoba más del 60 por ciento de los sacerdotes provienen del seminario menor, por lo que la Iglesia “tiene que seguir atendiendo a todos los que vengan y a la edad que vengan”.

Monseñor Demetrio Fernández ha querido dar gracias a Dios y a todos los que han intervenido en esta obra para que quede remozada.

Dos fases de intervención

La intervención se ha realizado en dos fases durante los veranos de los años 2020 y 2021, aprovechando los meses de menor actividad en el Seminario.  En junio de 2020, vísperas de San Pelagio, se realizó la mudanza de todos los enseres del Seminario menor al pabellón de deportes del Colegio Trinidad-Sansueña con la ayuda de formadores, seminaristas mayores y menores, padres, trabajadores y colaboradores en una ilusionante jornada de trabajo que inauguraba las obras.

Esta reforma integral ha acometido la sustitución de la instalación eléctrica, la adaptación a la  legislación a la normativa de accesibilidad y seguridad anti incendios, así como un mejor acondicionamiento general y en especial de las habitaciones de los seminaristas. La climatización y la renovación estética exterior del edificio completan esta obra en la que han colaborado el Cabildo Catedral de Córdoba, la constructora Pérez Limones y el  despacho del arquitecto Juan Luis Mensua Oriol, junto al que se han implicado Rafael Garrido, que ya conocía el Seminario, Anselmo García como coordinador de Seguridad y Salud,  y Miguel García Madueño, arquitecto de la diócesis de Córdoba.

Desde su instalación en el actual edificio, se han ido introduciendo mejoras en el Seminario en el que a propuesta del que ha sido rector del Seminario,  Antonio Prieto, actual Vicario General de la Diócesis, se decidió intervenir de manera integral en 2018 con el apoyo del Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández y los formadores  Juan José Romero y  Jesús Enrique Aranda. Posteriormente, los formadores  Florencio Muñoz, Juan Carlos Navarro, y en la última etapa  Antonio Gálvez y Rafael Romero Ochando, asumieron la finalización del proyecto con la ilusión y dedicación de Jesús María Moriana, actual rector del Seminario “San Pelagio” de Córdoba.

«Esta reforma es muy necesaria para seguir formando y alentando a los que sienten la llamada al sacerdocio a edad temprana», apunta el Rector del Seminario que señala como el desarrollo de las obras ha estado marcada por la incertidumbre económica que ha generado la pandemia. Finalmente, el Rector del Seminario, Jesús María Moriana y los formadores “queremos en primer lugar dar muchas gracias a Dios. De Él recibimos todos los bienes”. Asimismo, la institución expresa su agradecimiento a todos los colaboradores que han trabajado en el proyecto hasta su culminación, especialmente al apoyo del Cabildo Catedralicio.

Renovación total para el Seminario “San Pelagio”

La sustitución integral de la instalación eléctrica y de la calefacción del edificio constituye una parte importante de la intervención que ha consistido en en la sustitución íntegra de la instalación eléctrica, que había quedado obsoleta y ha afectado a toda la iluminación. El  acondicionamiento de las habitaciones de los seminaristas es el otro bastión de esta reforma con un cambio de la distribución de los espacios y la reposición de armarios y puertas nuevas, aire acondicionado y pulido del suelo. También, la mejora de la eficacia energética del seminario, intentando reducir  la huella de carbono, ha obligado a la sustitución de radiadores,  caldera de la calefacción y las ventanas.

A la ampliación de la sacristía se ha sumado la reforma de la fachada exterior del seminario, añadiéndole una gran cruz a la fachada principal del edificio para mostrar la  identidad de edificio religioso al que se ha cambiado parte del color de la pintura de revestimiento en consonancia con el colegio y los accesos, en cuya parte trasera se ha abierto una puerta para el aparcamiento.

Atendiendo a la adecuación de la nueva normativa de prevención de incendios y accesibilidad al edificio,  se han instalado 80 detectores de humo, 6 sirenas, 6 mangueras (BIE), 3 depósitos de agua, 6 pulsadores, 21 extintores y una central de detección, mientras que para la cuestión de accesibilidad, se ha dotado al edificio de varias rampas, el ascensor y dos cuartos de baño adaptados.

Un lugar con 40 años de vida vocacional 

En el edificio del “menor” se han formado muchos de los sacerdotes de nuestra diócesis. En cuarenta años de historia, más de 400 alumnos han hecho uso de sus instalaciones adaptadas al uso del seminario a principios de los años 80, siendo obispo de Córdoba José Antonio Infantes Florido, rector Alfredo Montes y vicerrector  Manuel Montilla. Unos pocos años más adelante se amplió el entorno de la actual capilla y el estudio. Posteriormente, durante el episcopado de monseñor Juan José Asenjo, mientras era rector  Manuel Pérez y vicerrector  Francisco Orozco, actual Obispo de Guadix, se reformaron los baños y otras instalaciones. El acondicionamiento del jardín, porche y piscina se llevó a cabo por el actual Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en la etapa de rector del Seminario de Antonio Prieto Lucena y vicerrector Ángel Roldán.


































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Clausura del Centenario de la Congregación de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret (Santuario de Santa María de la Victoria-Málaga)

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Homilía del Sr. Obispo en la Eucaristía de clausura del Centenario de la Congregación de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret celebrada en el Santuario de Santa María de la Victoria.

CLAUSURA DEL CENTENARIO DE LA CONGREGACIÓN DE LAS MISIONERAS 

EUCARÍSTICAS DE NAZARET

(Santuario de Santa María de la Victoria-Málaga, 21 mayo 2022)

Lecturas: Hch 15, 1-2.22-29; Sal 66, 2-3.5-6.8; Ap 21, 10-14.22-23; Jn 14, 23-29. (Domingo Pascua VI-C)

1.- Clausura del Centenario de las Misioneras Eucarísticas

Hoy clausuramos el Centenario del nacimiento de la congregación de Misioneras Eucarísticas de Nazaret, fundada por san Manuel González el 3 de mayo de 1921. Un grupo de “Marías del Sagrario”, llamadas “Marías Nazarenas”, inició a los pies del nuevo Seminario de Málaga, en Villa Nazaret, una vida comunitaria de reparación eucarística, cuya aprobación por Roma tendría lugar en 1960.

Damos gracias a Dios por el regalo que hizo a la Iglesia en la persona de D. Manuel González, obispo que fue de Málaga y fundador vuestro, queridas hermanas nazarenas. Su obra se perpetúa en cierto modo en vosotras a través del carisma fundacional, que os legó.

Hoy agradecemos con gozo al Señor que nos ha permitido celebrar el Centenario de vuestra institución, que, providencialmente se ha prolongado un año más; y por ello habéis podido disfrutar de mayor tiempo jubilar. Queremos ser agradecidos a Dios; pero también queremos agradecer vuestra presencia en la Iglesia universal y, de modo especial, en nuestra diócesis de Málaga. Vuestra presencia supone una riqueza por el carisma recibido del Fundador.

2.- Superar las actitudes intransigentes

Según el libro de los Hechos de los Apóstoles, que hemos escuchado: «Unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme al uso de Moisés, no podían salvarse» (Hch 15, 1). Es decir, exigían la normativa judaica; pero en Jesucristo había llegado la gran novedad, porque con su presencia había nacido algo nuevo. 

Pero algunos se aferraban a las tradiciones antiguas. Esto provocó una fuerte discusión con Pablo y Bernabé, que predicaban la novedad del Evangelio. Y se decidió que ellos y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles sobre esta controversia (cf. Hch 15, 2). Y eligieron a Judas llamado Barsabás y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos» (Hch 15, 22); y «hombres que han entregado su vida al nombre de nuestro Señor Jesucristo» (Hch 15, 26). Estos emisarios eran, por tanto, personas fiables y maduras en la fe, que habían entregado su vida al servicio del Evangelio. Las primitivas comunidades cristianas debían convencerse de la gran novedad que Cristo había traído.

Los apóstoles decidieron, por inspiración del Espíritu Santo, no imponer más cargas que las indispensables» (Hch 15, 28); no cargarles con las leyes judaicas, que ya no servían; porque la gran norma de vida era el precepto del amor: a Dios y al prójimo.

En nuestras comunidades y en nuestras actividades eclesiales tampoco nosotros debemos imponer mayores exigencias para la vida de fe de las que el Señor nos ha ordenado. Tenemos la tentación de imponer normas, porque siempre se han hecho, porque nos gustan más, o porque nos lo han transmitido. Y a veces esas normas impiden el avance. 

En toda comunidad, sea de la familia, de una congregación, de una parroquia o de cualquier institución, estamos llamados a vivir en comunión y en unidad, respetando la pluralidad. 

Debemos ser personas de comunión, como fruto del amor de Dios. Y a ese estamos llamados todos.

3.- Dios inhabita en sus fieles

Jesucristo ha querido quedarse entre nosotros en el sacramento de la Eucaristía, que es el memorial de su misterio pascual y alimento de inmortalidad. Por eso dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él» (Jn 14, 23). Habla en plural: “haremos”; porque la Trinidad quiere habitar en las almas de los fieles. Las tres Personas divinas quieren hacer morada en nuestro espíritu, para hacernos partícipes de su vida divina.

San Manuel González, vuestro fundador y nuestro querido obispo, como bien sabéis, queridas hermanas Nazarenas, fue un adorador ferviente de la Eucaristía, que es presencia sacramental de Cristo. Esta presencia es la más importante entre otros tipos de presencia, como dice el Concilio Vaticano II (cf. Sacrosanctum Concilium, 7). Cristo está presente a través de la liturgia, de su Palabra y también a través de las personas, sobre todo de los más necesitados. Pero la presencia sacramental eucarística es la más importante. Y os agradecemos que nos recordéis con vuestro carisma la presencia eucarística de Cristo entre nosotros. 

Participando de este augusto sacramento, san Manuel recibía en su alma la presencia divina, que lo inhabitaba y lo iba transformando cada vez más a imagen del Señor. El Espíritu Santo lo iba haciendo cada día más sacerdote, mejor obispo, mejor pastor. Su ejemplo es para todos y de modo especial para vosotras.

Como hijas de San Manuel sois “Misioneras eucarísticas”, que abrís vuestro corazón al Señor sacramentado, para que llene vuestra alma con su presencia salvadora y os transforme también para haceros más semejantes a Él.

Vuestro carisma fundacional se centra en la adoración eucarística para “cristificar” y “eucaristizar” la vida, como soléis decir; esto es, para transformar la sociedad en que vivimos; para hacer presente al Señor en nuestra vida, de tal manera que su presencia sane las heridas de la humanidad, borre los pecados, nos haga más hermanos y gocemos de un mundo más fraterno y más divinizado a la vez; más “cristificado” a la vez.

4.- El Espíritu Santo lo enseñará todo

El Señor Jesús nos prometió el envío del Espíritu Santo, que permite la inhabitación de Dios en nosotros. 

La actividad docente del Paráclito continúa la actividad docente de Jesús: «El Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho» (Jn 14, 26). 

No enseña el Espíritu contenidos nuevos añadidos al Evangelio de Jesús, porque el Evangelio es único y no hay otro bajo el cielo. La revelación está ya toda dicha, porque Jesús es la Palabra definitiva y eterna de Dios. 

El Evangelio del Reino proclamado por Jesús y posteriormente por la Iglesia es el mismo en dos etapas sucesivas. La actividad docente del Paráclito consiste en llevar a los discípulos y a la Iglesia al núcleo de la enseñanza de Jesús. Se trata de una enseñanza interpretativa, profundizadora, animadora y dinamizadora. 

Jesús nos dice: «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde» (Jn 14, 27). No nos acobardemos, a pesar de las críticas que podamos recibir, o de los insultos y palos. No nos acobardemos, porque tenemos a Jesús. 

5. Agradecimiento y petición de intercesión

Queridas Hermanas Nazarenas, felicidades por este Centenario, y gracias por vuestra presencia. 

Damos gracias a Dios por vuestro “carisma eucarístico” y por perpetuar el amor a la Eucaristía a ejemplo de san Manuel González. 

Pedimos al Señor que bendiga vuestra congregación y que la enriquezca con nuevas vocaciones.

Imploramos la maternal intercesión de la Virgen de la Victoria, nuestra Patrona, en cuyo santuario nos encontramos y cuya imagen veneramos aquí. ¡Que Ella nos acompañe por el camino de la vida, siguiendo las huellas de su Hijo Jesucristo! Amén.

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El proyecto de Cáritas «Educar para crecer», obra social de la coronación de María Santísima de la Amargura

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«Educar para Crecer». Así se llama el proyecto de la Obra Social que la hermandad del Nazareno llevará a cabo durante la Coronación de María Santísima de la Amargura. De este modo, la hermandad apoyará el proyecto que Cáritas Diocesana de Huelva realiza con la infancia vulnerable en algunos barrios de la capital, prestando apoyo humano y económico. Este proyecto consiste en proporcionar una atención integral y socioeducativa a los menores y sus familias en situación o riesgo de exclusión social del Distrito III de Huelva: Barriada de la Navidad, Marismas del Odiel, Barriada del Carmen y Las Colonias, con el que unos 35 niños y niñas de forma directa, 27 familias de forma indirecta, se beneficiarán de esta obra.

El acto de presentación de esta iniciativa tuvo lugar la tarde de este jueves, 19 de mayo, en el Gran Teatro de Huelva, contando con la participación de Pilar Vizcaíno, directora de Cáritas Diocesana, que agradeció haber elegido este proyecto en el que Cáritas viene trabajando desde hace unos años.

Pilar Vizcaíno en un momento de su intervención.

El acto contó, además, con la presentación del logotipo de la Coronación Canónica a cargo del artista onubense Abraham Ceada, y la presentación de la plegaria a María Santísima de la Amargura cuyo autor de la letra y música es el compositor Feliciano Pérez Vera y que fue interpretada por el Coro de la Hermandad de Emigrantes.

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Acompañar en el sufrimiento

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Acompañar en el sufrimiento

 En el semanario Fiesta digital les ofrecemos el Mensaje de los obispos españoles con motivo de celebración de la XXX Jornada Mundial del Enfermo que tiene como lema “acompañar en el sufrimiento” y que pretende sensibilizar sobre la necesidad de asistir a los enfermos y a quienes los cuidan.

Junto a la actualidad de las Iglesias de Granada y de Guadix y con motivo de esta Pascua del Enfermo, en “Voz del Papa” les trasladamos también las palabras del Santo Padre al respecto de esta jornada con el título: «Sean misericordiosos así como el Padre de ustedes es misericordioso».

Junto a la actualidad de las Iglesias de Granada y de Guadix, en “Testimonio” les hablamos de la vida de San Charles de Foucauld, “apóstol de los tuaregs”, recientemente canonizado por el Papa Francisco en una ceremonia oficiada en Roma el 15 de mayo.

Asimismo les trasladamos las palabras de nuestro Arzobispo, Mons. Javier Martínez, pronunciadas el 8 de mayo, Domingo del Buen Pastor, sobre la vocación sacerdotal en la Iglesia.

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“Permanecer en la experiencia viva y alegre del amor de Jesucristo”

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Homilía en la Eucaristía celebrada el 19 de mayo de 2022 en el colegio salesiano del Zaidín, con motivo de la fiesta de María Auxiliadora, que se celebra el 24 de mayo.

Querido padre Ernesto;

queridos padres de la comunidad salesiana;

queridos miembros de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Redención y María Salud de los Enfermos (Nuestra Señora de la Salud):

queridos amigos todos:

La verdad es que las Lecturas de hoy son una preciosidad. Dos cosas que son importantes. Una, cuando el cristianismo nace, nace de un contexto del pueblo judío y el pueblo judío es un pueblo que establece una distinción muy grande entre los que son judíos y los que no son judíos. Y, aunque en aquella época tendían a evangelizar para el judaísmo, cuando los Hechos de los Apóstoles hablan de “los temerosos de Dios”, es que eran personas que venían de los pueblos gentiles pero que les sonaba bien eso de que hubiera un solo Dios, Señor de todo el cielo y de la tierra, y que les parecía que era en el fondo más adecuado al Ser de Dios eso que las figuras de los dioses paganos; y entonces, se acercaban al judaísmo. Pero no es que el judaísmo pretendiera como entenderse o llegar a otros. Ellos establecían más bien una frontera muy fuerte entre los judíos y los gentiles. Los gentiles son, como dice una vez el Evangelio de San Juan, “esa gente que no conoce la Ley son unos malditos”. Esa era la distinción. Cuando empiezan los discípulos de Jesús y Pablo, y ellos se dirigen también a los gentiles, y a veces los judíos los rechazan y los gentiles lo acogen; ellos se dan cuenta de que si Cristo ha resucitado, eso es una noticia que afecta a todo ser humano, porque que haya habido alguien en esta historia nuestra; que haya vencido a la muerte eso no había pasado nunca. No es que ellos, por ser antiguos, fueran más crédulos. Al revés, nosotros somos más crédulos… Hemos visto la película de “Avatar”, hemos visto un montón de “La Guerra de las Galaxias” y tenemos un montón de series de ciencia ficción en nuestra imaginación. Pero los antiguos, que sólo conocían corderos, cabras…, sabían que nunca nadie había vuelto nunca del reino de los muertos y eran más realistas que nada. Eran incapaces de imaginarse todo lo que nosotros nos imaginamos en la tercera dimensión, o en la quinta dimensión esas cosas.

Entonces, la afirmación de que un hombre había triunfado sobre la muerte era una afirmación absolutamente escandalosa y absolutamente increíble. Más entonces que ahora. Caían en la cuenta que si eso ha pasado, eso es algo que tiene una repercusión para toda vida humana, no sólo para un pueblo, aunque fuese un pueblo elegido; si no que, todos somos seres mortales y si en Jesucristo se nos da la posibilidad de vencer al pecado y a la muerte, recibiendo su Espíritu y participando de la vida divina, pues aquí ha pasado algo muy grande que va más allá del mundo judío. Pero, a los judíos, y a los mismos apóstoles que eran judíos y de tradición judía, les costaba mucho aceptar eso y hubo muchas peleas. La mayor parte de las Cartas de San Pablo tienen que ver con esa lucha de si los que se convertían a Jesucristo tenían que guardar la Ley judía o no tenían que guardarla, de que los cristianos que venían del judaísmo despreciaban a los que venían del mundo de los gentiles… La Carta a los Romanos, la Carta a los Gálatas y otras están llenas de esa problemática. Y este primer concilio del Concilio de Jerusalén –fue una reunión con Bernabé, y Pablo, y Silas, y algunos más- es para mostrar que si Dios había dado el Espíritu Santo a los gentiles, esa distinción entre judíos y gentiles se había roto. En definitiva, que el hecho de la Resurrección de Jesucristo afecta al hombre en cuanto hombre. Y no dependiendo haber nacido perteneciendo a un pueblo determinado. (…)

Nosotros estamos celebrando ahora la Resurrección de Jesucristo. Yo creo que tendríamos que darnos cuenta también de que nosotros necesitamos anunciar… El anuncio de Jesucristo es para todos los hombres, para todos los chicos, para todas las chicas. A veces, en nuestro mundo cristiano, parece que para ser cristiano, uno tiene que venir de una buena familia, estar rodeado… No es que tengamos la misma cerrazón que los judíos, pero a veces parecido. Tiene uno que haber sido bueno ya desde niño y no haber metido la pata nunca; y entonces, vale uno para cristiano. Pues, no. El anuncio de Jesucristo sirve para todo ser humano y la complicidad con el anuncio de Jesucristo está en nuestro corazón, porque estamos hechos para ser felices.

Aquí empieza la segunda novedad, que también la dice la Lectura de hoy: Cristo no ha venido para que seamos buenos; Cristo ha venido para que vivamos contentos. Pero nosotros hemos cambiado tanto las cosas. Que no es que pensemos que Cristo nos quiera para hacernos buenos, sino que hay que ser buenos para que te quiera Jesucristo; que hay que ser buenos para que te quiera Dios. No hemos entendido nada. Y nada es nada. Es justo al revés. Cuando alguien nos quiere para conseguir algo de nosotros, ¿a qué despreciamos ese amor? (…) Si el Señor resulta que nos quiere para conseguir de nosotros que seamos buenos, ese amor no valdría gran cosa. Nos quiere porque nos quiere. Punto. Nos quiere porque no puede dejar de querernos. Y si algo desea, es que seamos felices. “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos y permaneceréis en mi amor, lo mismo que Yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en Su amor”. “Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros y para que vuestra alegría llegue a plenitud”. O sea que Cristo ha venido, ha derramado Su sangre, nos ha redimido con la cruz, se ha dejado tratar como un malhechor, ha sido arrastrado por las calles de Jerusalén y ha sido objeto de burla.. así hasta la muerte, para que yo pueda estar contento. Pues sí, para que yo pueda estar contento.

Cristo ha venido. Y en eso se revela como el portador del amor infinito de Dios. Y es ese amor el que merece la pena. Es ese amor el que es capaz de saciar nuestra vida, de saciar nuestros anhelos. ¿Por qué desde ahora no vamos a meter la pata? Pues, no, la seguiremos metiendo. Lo que sucede es que Dios no va a dejar de querernos. Porque Dios es Amor. Y en Jesucristo y en Su Redención hemos descubierto que Dios es Amor. (…) El Amor de Dios nos quiere porque es mucho. Y porque quiere nuestra felicidad. Porque es Amor y quiere que seamos felices. Quiere que vivamos contentos. Quiere que podamos vivir agradecidos. De hecho, si algo tendría que caracterizar a los cristianos es que estamos contentos y estamos agradecidos. Nuestra fiesta se llama Eucaristía y significa acción de gracias. No es algo que decimos en la Misa. (…)

El Acontecimiento de Jesucristo se puede anunciar a todos los hombres. Y tiene una complicidad en el corazón humano. Porque todos deseamos ser felices y porque todos deseamos un amor que no tenga límites, que dure para siempre. Yo no me he encontrado nunca con un ateo en mi vida. Me he encontrado con muchas personas que presumen de serlo. Es que es muy difícil ser ateo. Yo tengo un amigo que dice que lleva toda la vida intentándolo y que no lo consigue. Es muy difícil ser ateo de una manera coherente, porque eso significa que tú no vales nada, que yo no valgo nada, que nuestro afecto, el cariño de mis padres no vale nada. Entonces, ¿para qué voy a estudiar? ¿De qué sirve nada? ¿De qué sirve vivir? ¿De qué sirve enamorarse? ¿De qué sirve tener amigos? Nada sirve de nada. La vida no vale nada. No se puede vivir pensando que la vida no vale nada, porque la vida lleva consigo sufrimientos y fatigas. Entonces, Cristo ha venido para qué. Para que su alegría esté en nosotros y nuestra alegría llegue a plenitud, es decir, para que tengamos una alegría plena, desbordante.

Para eso ha venido Cristo. Para eso ha derramado Su sangre. Para eso se ha hecho hombre. Para eso ha querido compartir la condición humana y de una manera donde pudiera experimentar las mentiras, las traiciones, los males de la condición humana como el que más. Y así se ha revelado como el amor sin límites.

Vamos a darLe gracias al Señor por Su amor. Y porque no nos va a faltar ese amor nunca. Y nunca es nunca. Y porque nos dejó a su Madre en la cruz, entonces le pedimos a su Madre que, como somos muy olvidadizos, como somos un poquillo desastre a veces o muchas veces, que Ella nos ayude, nos proteja y no permita que nos alejemos demasiado de Cristo, para que no nos falte la alegría, para que no nos falte el gozo; el gozo que brota de saber que uno es bien querido, querido con un amor infinito. Decía una vez el Papa Francisco que a una persona que hubiera estado siempre contenta no hacía falta hacerle proceso de beatificación, se la beatificaba sobre la marcha, porque el estar siempre contento es un signo de Dios, que es lo contrario de lo que a veces hemos aprendido, de lo que a veces se nos ha pegado por el ambiente. Pero eso es paganismo. Que Cristo ha venido para que estemos contento. Le damos muchas gracias a Dios por ello.

Vamos a cuidar también de nuestra amistad y a pedirLe a la Virgen que nos ayude a cuidar de esa amistad, para que podamos permanecer siempre en la alegría, en la experiencia viva y alegre del amor de Jesucristo.

Yo creo que Don Bosco fue, en su momento histórico, uno de los que intuyeron esto con más fuerza, con más humanidad, con más frescura, y marcó un camino para la Iglesia, que todavía no hemos terminado de recorrer. Y a lo mejor, tenemos que empezar a recorrer en cada generación. Pero, ciertamente, marcó un camino; el camino de que Dios no es enemigo de nuestra humanidad. Al contrario, es el cómplice más grande de nuestra humanidad, de nuestra necesidad de amigos, de nuestra necesidad de ser amados y de amar. Se lo pedimos a nuestra Madre.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

19 de mayo de 2022
Colegio salesiano San Juan Bosco (Granada)

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El amor como regalo de Dios

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Cuando leemos la Palabra de Dios en estos domingos de Pascua aparece con insistencia la necesidad de trabajar por la cultura del encuentro, que tantas veces nos recuerda el Papa Francisco. Una cultura que nos facilita la comunión, trabajar en sinodalidad, valorar al otro, como un hermano. La vida es el arte del encuentro, aunque haya tanto desencuentro por la vida. El Papa nos pide mucha atención para seguir adelante y trabajar en la dimensión de fraternidad, que nos debe caracterizar, a pesar de que sepamos que en este mundo existen muchas facetas, formas de ver las cosas y múltiples matices, sin embargo, todos formamos una unidad, cargada de matices, pero el todo es superior a la parte (cf. FT, 215). Es en el encuentro con los otros donde encontramos nuestra verdadera esencia (FT, 87). A una persona que solo está pendiente de sí misma, desinteresada e indiferente a los demás, le tiene que costar mucho reconocer a Cristo en carne mortal, ver a Cristo en la calle, en su trabajo, en el que sufre.

Jesús habita en el corazón de cada hombre para hacerle capaz de amar de verdad y el hombre, amando, se abre cada vez más a Dios. El incrédulo no puede tener esta experiencia, porque se ha separado de la fuente de la vida, porque se ha negado a escuchar a quien le ofrece gratuitamente la salvación, cerrándole las puertas, eso mismo les impidió a fariseos y escribas reconocer el amor de Dios. El creyente, por gracia de Dios, reconoce a Cristo en el hermano que anda con dificultades y, cuando es capaz de reconocer las dificultades del hermano, cuando le conmueven sus problemas, empieza a acercarse a él con compasión y se hace prójimo, dispuesto a ayudarle, a curar sus heridas. Este compromiso es tan valioso, que le hace compañero de viaje, amigos que comparten el mismo camino.

Lo que afirma san Juan de la Cruz nos ayudará a plantearnos las cosas y tomar en serio nuestra vida creyente: «La fe y el amor serán los lazarillos que te llevarán a Dios por donde tú no sabes ir. La fe son los pies que llevan a Dios al alma. El amor es el orientador que la encamina» (Cántico Espiritual, 1,11). Sí, por medio de la fe y del amor, tan sencillo, tan contundente. Con esta rotundidad lo leemos en el Catecismo: «La fe en el amor de Dios encierra la llamada y la obligación de responder a la caridad divina mediante un amor sincero» (CIC. 2093). Pero como Dios nos conoce y sabe de nuestra debilidad y de la lentitud para tomar decisiones, a causa de nuestros miedos o intereses personales, por eso nos ha enviado al Defensor, al Espíritu Santo, que será «quien nos lo enseñe todo y nos lo vaya recordando».

Os propongo hacer nuestra la oración del Santo Padre en Fratelli tutti: «Señor, […] infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal. Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz. Impúlsanos a crear sociedades más sanas y un mundo más digno, sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras». Y os deseo que la paz de Cristo reine en vuestros corazones (Col 3,15), que es como desear la alegría de Jesús Resucitado.

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

Solemne Triduo en honor a Nuestra Madre del Rocío en su sede canónica de la Parroquia del Santísimo Cristo Crucificado de Guanarteme

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En la tarde de ayer jueves, la Real Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Las Palmas de Gran Canaria ha celebrado su segundo día del Solemne Triduo en honor a Nuestra Madre del Rocío en su sede canónica de la Parroquia del Santísimo Cristo Crucificado de Guanarteme. La Eucaristía ha sido presidida por nuestro Obispo Titular D. José Mazuelos, concelebrando nuestro Obispo Auxiliar y Director Espiritual de la Hermandad, D. Cristóbal Déniz.
Hoy viernes a partir de las 19 horas tendrá lugar el tercer día de Triduo, con la Función Principal y la Imposición de Medallas a los nuevos hermanos.
El sábado terminaremos los Actos con una Eucaristía a las 19.30 horas, y posteriormente el XLII Pregón Rociero a cargo de D. Manuel Santos Garrido (Tomares-Sevilla).




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Conocemos qué es la naprotecnología, en «El Espejo»

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La Pastoral Familiar ha organizado una sesión informativa para conocer qué es la naprotecnología, que dentro de la medicina ayuda a los matrimonios ante la infertilidad y, sobre todo, acompañándoles, para descubrir sus causas. Sobre ello hemos conversado en el programa “El Espejo”, emitido hoy viernes, 22 de mayo, en COPE Granada y COPE Motril, con el presidente de la Asociación Naprotec, promotora de esta técnica médica.

También, en el marco de la Feria del libro que se está celebrando en Granada hasta el domingo, conversamos con Amelina Correa Ramón, catedrática de Literatura Española en la Universidad de Granada, que ha publicado el libro y presenta en esta Feria “’Las venas de los lirios’. De místicas, visionarias y santas vivas en la literatura de Granada (siglos XVI-XX)”.

El Espejo, que dirige y presenta Paqui Pallarés, se emite los viernes, a partir de las 13:35 horas, en COPE Granada (87.6 FM) y COPE Motril (95.2 FM). Posteriormente, puede volver a escucharse el programa en cope.es/granada, cope.es/motril y en www.archidiocesisgranada.es (o pinchando en este enlace)

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Este sábado, coronación canónica de Santa María de Escardiel

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Este sábado, coronación canónica de Santa María de Escardiel

La tarde del sábado, 21 de mayo, la imagen de Santa María de Escardiel, de Castilblanco de los Arroyos, será coronada canónicamente por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, tras una larga espera a consecuencia de la pandemia.

La Avenida del Puente de la localidad acogerá el altar en el que tendrá lugar, a las ocho de la tarde, la Misa estacional y coronación canónica, que estará concelebrada por distintos miembros de la curia diocesana y sacerdotes del arciprestazgo, con el párroco de Castilblanco y director espiritual de la Hermandad de la Virgen de Escardiel, Pablo Colón, así como otros presbíteros vinculados a la parroquia. La Eucaristía será amenizada musicalmente por el Coro de Escardiel.

Foto: Hermandad de Santa María de Escardiel

Noticia relacionada:

La coronación de la Virgen de Escardiel será el 21 de mayo en Castilblanco (04-10-2021).

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“Permanecer en la experiencia viva y alegre del amor de Jesucristo”

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“Permanecer en la experiencia viva y alegre del amor de Jesucristo”

Homilía en la Eucaristía celebrada el 19 de mayo de 2022 en el colegio salesiano del Zaidín, con motivo de la fiesta de María Auxiliadora, que se celebra el 24 de mayo.

Querido padre Ernesto;

queridos padres de la comunidad salesiana;

queridos miembros de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Redención y María Salud de los Enfermos (Nuestra Señora de la Salud):

queridos amigos todos:

La verdad es que las Lecturas de hoy son una preciosidad. Dos cosas que son importantes. Una, cuando el cristianismo nace, nace de un contexto del pueblo judío y el pueblo judío es un pueblo que establece una distinción muy grande entre los que son judíos y los que no son judíos. Y, aunque en aquella época tendían a evangelizar para el judaísmo, cuando los Hechos de los Apóstoles hablan de “los temerosos de Dios”, es que eran personas que venían de los pueblos gentiles pero que les sonaba bien eso de que hubiera un solo Dios, Señor de todo el cielo y de la tierra, y que les parecía que era en el fondo más adecuado al Ser de Dios eso que las figuras de los dioses paganos; y entonces, se acercaban al judaísmo. Pero no es que el judaísmo pretendiera como entenderse o llegar a otros. Ellos establecían más bien una frontera muy fuerte entre los judíos y los gentiles. Los gentiles son, como dice una vez el Evangelio de San Juan, “esa gente que no conoce la Ley son unos malditos”. Esa era la distinción. Cuando empiezan los discípulos de Jesús y Pablo, y ellos se dirigen también a los gentiles, y a veces los judíos los rechazan y los gentiles lo acogen; ellos se dan cuenta de que si Cristo ha resucitado, eso es una noticia que afecta a todo ser humano, porque que haya habido alguien en esta historia nuestra; que haya vencido a la muerte eso no había pasado nunca. No es que ellos, por ser antiguos, fueran más crédulos. Al revés, nosotros somos más crédulos… Hemos visto la película de “Avatar”, hemos visto un montón de “La Guerra de las Galaxias” y tenemos un montón de series de ciencia ficción en nuestra imaginación. Pero los antiguos, que sólo conocían corderos, cabras…, sabían que nunca nadie había vuelto nunca del reino de los muertos y eran más realistas que nada. Eran incapaces de imaginarse todo lo que nosotros nos imaginamos en la tercera dimensión, o en la quinta dimensión esas cosas.

Entonces, la afirmación de que un hombre había triunfado sobre la muerte era una afirmación absolutamente escandalosa y absolutamente increíble. Más entonces que ahora. Caían en la cuenta que si eso ha pasado, eso es algo que tiene una repercusión para toda vida humana, no sólo para un pueblo, aunque fuese un pueblo elegido; si no que, todos somos seres mortales y si en Jesucristo se nos da la posibilidad de vencer al pecado y a la muerte, recibiendo su Espíritu y participando de la vida divina, pues aquí ha pasado algo muy grande que va más allá del mundo judío. Pero, a los judíos, y a los mismos apóstoles que eran judíos y de tradición judía, les costaba mucho aceptar eso y hubo muchas peleas. La mayor parte de las Cartas de San Pablo tienen que ver con esa lucha de si los que se convertían a Jesucristo tenían que guardar la Ley judía o no tenían que guardarla, de que los cristianos que venían del judaísmo despreciaban a los que venían del mundo de los gentiles… La Carta a los Romanos, la Carta a los Gálatas y otras están llenas de esa problemática. Y este primer concilio del Concilio de Jerusalén –fue una reunión con Bernabé, y Pablo, y Silas, y algunos más- es para mostrar que si Dios había dado el Espíritu Santo a los gentiles, esa distinción entre judíos y gentiles se había roto. En definitiva, que el hecho de la Resurrección de Jesucristo afecta al hombre en cuanto hombre. Y no dependiendo haber nacido perteneciendo a un pueblo determinado. (…)

Nosotros estamos celebrando ahora la Resurrección de Jesucristo. Yo creo que tendríamos que darnos cuenta también de que nosotros necesitamos anunciar… El anuncio de Jesucristo es para todos los hombres, para todos los chicos, para todas las chicas. A veces, en nuestro mundo cristiano, parece que para ser cristiano, uno tiene que venir de una buena familia, estar rodeado… No es que tengamos la misma cerrazón que los judíos, pero a veces parecido. Tiene uno que haber sido bueno ya desde niño y no haber metido la pata nunca; y entonces, vale uno para cristiano. Pues, no. El anuncio de Jesucristo sirve para todo ser humano y la complicidad con el anuncio de Jesucristo está en nuestro corazón, porque estamos hechos para ser felices.

Aquí empieza la segunda novedad, que también la dice la Lectura de hoy: Cristo no ha venido para que seamos buenos; Cristo ha venido para que vivamos contentos. Pero nosotros hemos cambiado tanto las cosas. Que no es que pensemos que Cristo nos quiera para hacernos buenos, sino que hay que ser buenos para que te quiera Jesucristo; que hay que ser buenos para que te quiera Dios. No hemos entendido nada. Y nada es nada. Es justo al revés. Cuando alguien nos quiere para conseguir algo de nosotros, ¿a qué despreciamos ese amor? (…) Si el Señor resulta que nos quiere para conseguir de nosotros que seamos buenos, ese amor no valdría gran cosa. Nos quiere porque nos quiere. Punto. Nos quiere porque no puede dejar de querernos. Y si algo desea, es que seamos felices. “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos y permaneceréis en mi amor, lo mismo que Yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en Su amor”. “Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros y para que vuestra alegría llegue a plenitud”. O sea que Cristo ha venido, ha derramado Su sangre, nos ha redimido con la cruz, se ha dejado tratar como un malhechor, ha sido arrastrado por las calles de Jerusalén y ha sido objeto de burla.. así hasta la muerte, para que yo pueda estar contento. Pues sí, para que yo pueda estar contento.

Cristo ha venido. Y en eso se revela como el portador del amor infinito de Dios. Y es ese amor el que merece la pena. Es ese amor el que es capaz de saciar nuestra vida, de saciar nuestros anhelos. ¿Por qué desde ahora no vamos a meter la pata? Pues, no, la seguiremos metiendo. Lo que sucede es que Dios no va a dejar de querernos. Porque Dios es Amor. Y en Jesucristo y en Su Redención hemos descubierto que Dios es Amor. (…) El Amor de Dios nos quiere porque es mucho. Y porque quiere nuestra felicidad. Porque es Amor y quiere que seamos felices. Quiere que vivamos contentos. Quiere que podamos vivir agradecidos. De hecho, si algo tendría que caracterizar a los cristianos es que estamos contentos y estamos agradecidos. Nuestra fiesta se llama Eucaristía y significa acción de gracias. No es algo que decimos en la Misa. (…)

El Acontecimiento de Jesucristo se puede anunciar a todos los hombres. Y tiene una complicidad en el corazón humano. Porque todos deseamos ser felices y porque todos deseamos un amor que no tenga límites, que dure para siempre. Yo no me he encontrado nunca con un ateo en mi vida. Me he encontrado con muchas personas que presumen de serlo. Es que es muy difícil ser ateo. Yo tengo un amigo que dice que lleva toda la vida intentándolo y que no lo consigue. Es muy difícil ser ateo de una manera coherente, porque eso significa que tú no vales nada, que yo no valgo nada, que nuestro afecto, el cariño de mis padres no vale nada. Entonces, ¿para qué voy a estudiar? ¿De qué sirve nada? ¿De qué sirve vivir? ¿De qué sirve enamorarse? ¿De qué sirve tener amigos? Nada sirve de nada. La vida no vale nada. No se puede vivir pensando que la vida no vale nada, porque la vida lleva consigo sufrimientos y fatigas. Entonces, Cristo ha venido para qué. Para que su alegría esté en nosotros y nuestra alegría llegue a plenitud, es decir, para que tengamos una alegría plena, desbordante.

Para eso ha venido Cristo. Para eso ha derramado Su sangre. Para eso se ha hecho hombre. Para eso ha querido compartir la condición humana y de una manera donde pudiera experimentar las mentiras, las traiciones, los males de la condición humana com el que más. Y así se ha revelado como el amor sin límites.

Vamos a darLe gracias al Señor por Su amor. Y porque no nos va a faltar ese amor nunca. Y nunca es nunca. Y porque nos dejó a su Madre en la cruz, entonces le pedimos a su Madre que, como somos muy olvidadizos, como somos un poquillo desastre a veces o muchas veces, que Ella nos ayude, nos proteja y no permita que nos alejemos demasiado de Cristo, para que no nos falte la alegría, para que no nos falte el gozo; el gozo que brota de saber que uno es bien querido, querido con un amor infinito. Decía una vez el Papa Francisco que a una persona que hubiera estado siempre contenta no hacía falta hacerle proceso de beatificación, se la beatificaba sobre la marcha, porque el estar siempre contento es un signo de Dios, que es lo contrario de lo que a veces hemos aprendido, de lo que a veces se nos ha pegado por el ambiente. Pero eso es paganismo. Que Cristo ha venido para que estemos contento. Le damos muchas gracias a Dios por ello.

Vamos a cuidar también de nuestra amistad y a pedirLe a la Virgen que nos ayude a cuidar de esa amistad, para que podamos permanecer siempre en la alegría, en la experiencia viva y alegre del amor de Jesucristo.

Yo creo que Don Bosco fue, en su momento histórico, uno de los que intuyeron esto con más fuerza, con más humanidad, con más frescura, y marcó un camino para la Iglesia, que todavía no hemos terminado de recorrer. Y a lo mejor, tenemos que empezar a recorrer en cada generación. Pero, ciertamente, marcó un camino; el camino de que Dios no es enemigo de nuestra humanidad. Al contrario, es el cómplice más grande de nuestra humanidad, de nuestra necesidad de amigos, de nuestra necesidad de ser amados y de amar. Se lo pedimos a nuestra Madre.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

19 de mayo de 2022
Colegio salesiano San Juan Bosco (Granada)

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