Nos preparamos para la jornada de las familias. Del capítulo 3: «La mirada puesta en Jesús: vocación de la familia» (martes 30-V-2017)

Diócesis de Guadixhttps://www.diocesisdeguadix.es/
La diócesis de Guadix es una sede episcopal sufragánea de la archidiócesis de Granada, erigida en 1492 y, según la tradición, procedente de la diócesis de Acci, fundada por San Torcuato en el siglo I. Su sede es la catedral de Guadix.

“El sacramento del matrimonio no es una convención social, un rito vacío o el mero signo externo de un compromiso. El sacramento es un don para la santificación y la salvación de los esposos, porque «su recíproca pertenencia es representación real, mediante el signo sacramental, de la misma relación de Cristo con la Iglesia. Los esposos son por tanto el recuerdo permanente para la Iglesia de lo que acaeció en la cruz; son el uno para el otro y para los hijos, testigos de la salvación, de la que el sacramento les hace partícipes».

El matrimonio es una vocación, en cuanto que es una respuesta al llamado específico a vivir el amor conyugal como signo imperfecto del amor entre Cristo y la Iglesia. Por lo tanto, la decisión de casarse y de crear una familia debe ser fruto de un discernimiento vocacional.” (AL 72)

 

Comentario: Con frecuencia nos encontramos con opiniones contrarias al compromiso matrimonial. Discursos donde se denigra la institución del matrimonio, tildándola de retrógrada, hipócrita, una mera convención social. Pero entender el sacramento del matrimonio como un don, una llamada, una vocación a madurar en el amor de entrega, dota a este estado de vida de un nuevo significado. Las palabras del Papa me dan pie para afirmar que el matrimonio es esencialmente un don que capacita a los esposos para mostrar el amor de Dios al mundo y les autoriza para testimoniar que no hay mayor amor que el que mana de la entrega incondicional. Ahora bien, partir del amor y del matrimonio como don y vocación significa, para el Papa, emprender un camino de crecimiento y maduración. La consecuencia pastoral parece clara “no hay que arrojar sobre las personas limitadas el tremendo peso de tener que reproducir de manera perfecta la unión que existe entre Cristo y la Iglesia”… el matrimonio como vocación y don implica más bien “un proceso dinámico que avanza gradualmente con la progresiva integración de los dones de Dios” (Cf AL 122).

 

Precisamente por lo excelso de esta vocación, al igual que sucede en el sacerdocio, este estado de vida debe ser convenientemente discernido. Porque todo don que proviene de Dios debe ser sembrado en campo de abono adecuado, es decir, pide ser acogido desde la apertura en madurez, en humildad, en generosidad.

 

José Antonio Robles Navarro

 

Nos preparamos para la Jornada de las familias (24 de Junio en Guadix). Cada día se nos ofrece un pequeño texto de La Exhortación del Papa Francisco Amoris laetitia. Nos ayudará un breve comentario que acompañará al texto magisterial. Se trata de que dediquemos un rato a meditar la reflexión del Papa. Quedan invitados los matrimonios a trabajar juntos el texto. Y por supuesto, esta ventana quiere estar abierta a posibles comentarios, reflexiones compartidas, sugerencias. Ojalá que la meditación diaria de Amoris laetitia suscite un diálogo fluido a través de este medio web.

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