

Este lunes 29 de junio es la fiesta de San Pedro y San Pablo, aunque en las parroquias esa celebración se ha vivido en la jornada de ayer. Y en esa celebración, la Iglesia universal vive la Jornada Pontificia del Óbolo de San Pedro, una expresión concreta de comunión con el Santo Padre y de participación en su misión al servicio de toda la Iglesia. En parroquias se ha hecho colecta especial y aún se seguirán recibiendo los donativos el próximo domingo en muchas de ellas.
Simón fue el primero entre los discípulos que confesó a Cristo como Hijo de Dios vivo y recibió el nombre de Pedro. Pablo, apóstol de los gentiles, anunció con ardor el Evangelio a judíos y paganos. Como recuerda el Martirologio Romano, «con la fuerza de la fe y el amor a Jesucristo, anunciaron el Evangelio en la ciudad de Roma, donde, en tiempos del emperador Nerón, ambos sufrieron el martirio».
El obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, recuerda en una carta a los sacerdotes cuál es el sentido de esta colecta especial del papa, conocida como Óbolo de San Pedro: “La Jornada del Óbolo de San Pedro, llamada también Jornada Mundial de la Caridad del Papa, manifiesta nuestra cercanía filial al Sucesor de Pedro y nuestro compromiso con la misión que el Señor le ha confiado: anunciar el Evangelio, promover la paz, sostener a las Iglesias necesitadas y hacer presente la caridad de Cristo en tantos lugares del mundo marcados por la pobreza, las guerras, las catástrofes naturales y otras situaciones de sufrimiento”. Y recuerda que “cada ofrenda, por pequeña que sea, constituye un signo evidente de comunión eclesial y de apoyo al ministerio petrino”.
Una muestra de esta caridad que nace del corazón de la Iglesia es la primera aportación de 300.000 €, con carácter de urgencia, que envió el Vaticano a Venezuela al día siguiente de la tragedia, para hacer frente a las primeras necesidades. Desde otras diócesis y parroquias también está llegando ayuda a Venezuela, pero el papa quiso ser el primero en expresar esa solidaridad con los afectados por los terremotos.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

