
A diferencia de la devoción al Niño Jesús, la devoción a la infancia de María es menos popular. Conocida en español como Virgen Niña o Divina Infantita, sus dos centros de devoción son Milán (Italia) y México. En esta última se fundó en 1901 la Orden de las Esclavas de la Inmaculada Niña, o de la Divina Infantita, por el padre Federico Salvador Román, natural de Almería, y por la mejicana Mª del Rosario Arrevillada Escalada.




