
En la ciudad de México, hacia el siglo XIX, se extendió la devoción a la infancia de la Santísima Virgen, con la denominación de la Divina Infantita, promovida por una religiosa concepcionista de clausura. Fue el Papa Gregorio XVI quien aprobó el culto a la Divina Infantita. Y ahora esta imagen viaja a España, concretamente a la provincia de Almería.


