El origen del Jubileo nace como una forma de celebrar la Pascua del Señor. Una de las costumbres de los cristianos de los primeros siglos consistía en juntarse para ayunar, hacer penitencia, orar y cantar salmos durante cuarenta horas, en memoria del tiempo que el Salvador del mundo permaneció en el sepulcro. Fueron muchos los santos sacerdotes que contribuyeron en el afianzamiento y extensión de esta devoción, especialmente San Carlos Borromeo, que fue quien le dio su actual configuración: Jubileo de Cuarenta Horas, en el que se expone solemnemente al Santísimo Sacramento para que los fieles, en el curso de tres días, puedan adorar al Señor sacramentado, con la oración y la penitencia.