
Realmente estoy perplejo ante el debate veraniego sobre el indumento debido para entrar en los templos. He tenido el privilegio de entrar en templos de muy diversas confesiones: musulmanes, judíos, budistas, sintoístas. En todos y cada uno, la cuestión ni se plantea. Los que profesan cada religión saben cómo tienen que acceder y los turistas y visitantes no confesionales entiende que están en un lugar especial y reina el respeto.







