‘Tradición’, tal cual. Este término, despojado de atributos que lo reduzcan o encasillen, es una de esas alusiones recurrentes a la hora de explicar los eventos y situaciones que marcan la identidad de Sevilla. De la ciudad, su historia y sus referentes. Y si añadimos a la tradición la devoción mariana que reza el propio escudo de la capital, nos encontramos cada verano con la corriente de fe que arrastra la patrona de la ciudad y la Archidiócesis conforme nos acercamos a la festividad señalada de la Asunción de la Virgen. Así, la Catedral se convierte durante la primera quincena de agosto en el centro de la devoción a la Virgen de los Reyes.