
¿A qué temer, si el amor de Dios está en nosotros? fue el lema de la oración vocacional del mes de diciembre en el Seminario Diocesano, cuyo título nos invitaba a sumergirnos en la oración en este tiempo tan maravilloso del Adviento, en el cual nos preparamos para acoger la venida del Señor hecho carne. Es la última oración vocacional de este año 2016 y por eso fue también una oportunidad para que todos los que estábamos presentes diéramos gracias a Dios por su amor para con nosotros en este año y reflexionar sobre nuestra propia vocación, que al fin y al cabo, de una manera u otra, es ser santos. Como dijo San Juan de la Cruz: “al caer de la tarde, se nos examinará del Amor”, por tanto, nuestro deseo es responder a lo que Dios quiere de nosotros con generosidad, entrega y amor.




