
La urna de plata que contiene las reliquias de San Fulgencio abría la procesión claustral que daba inicio a la celebración de la fiesta del patrón de la Diócesis de Cartagena. Decenas de sacerdotes caminaban tras los restos del santo cartagenero que eran portados por los diáconos. Al llegar al presbiterio comenzaba la Eucaristía, presidida por el Obispo de la Diócesis de Cartagena, por el rito hispano-mozárabe.








