
Su fundación se remonta a inicios del siglo XVI a instancias de D. Álvaro de Portugal, nacido en Évora y que fue presidente del Consejo de Castilla durante el reinado de los Reyes Católicos. Su fervor por la Orden de Santa Clara le movió a adquirir unas casas en la collación de San Esteban de Sevilla en 1502, estando edificado el cenobio hacia 1520 e iniciándose la vida monástica con monjas procedentes del Convento de Santa Isabel de los Ángeles de Córdoba. Serían tres con él los conventos de clarisas en nuestra ciudad que ya contaba con fundaciones tan señeras como Santa Clara y Santa Inés.










