
Antonio Rodríguez Babío estrena responsabilidad pastoral en la Archidiócesis este mes de septiembre. Es el nuevo delegado diocesano de Patrimonio Cultural y sustituye en el cargo a alguien que ha venido desempeñando esta labor durante muchos años, el jesuita Fernando García Gutiérrez. Ya está de vuelta de Roma, donde ha pasado varios años formándose precisamente para desempeñar esta ocupación. Según reconoce, ha llegado el momento de poder aunar sus dos vocaciones, sus dos pasiones: el seguimiento a Jesucristo a través del sacerdocio y el patrimonio cultural.





