
Aprendió a ejercer la abogacía al tiempo que cursaba la carrera de derecho en la Universidad, la suya es una vocación temprana y atravesada de experiencia profesional. La prematura muerte de su padre lo hizo madurar deprisa y ahora valora la formación constante como un valor para su oficio. Este pontanés de corazón nació en Rute y fue criado en Fernán Núñez. En Puente Genil, en Jesús Narareno, espera cada Semana Santa, renovar el sentido del himno de la caridad de san Pablo, la sinfonía que alienta su vida cristiana. Con dos hijos pequeños, mantiene intacta su ilusión por aprender y solo su afición al Betis exalta esa templanza propia de jurista aquilatado. Su esposa y él han participado en el retiro de Proyecto Amor Conyugal celebrado en Córdoba, donde han profundizado en la vocación matrimonial. Para distinguir caminos de veredas, invoca el valor del matrimonio cristiano, como amor en respuesta al amor infinito de Dios.


















