
Decía el cardenal Blázquez en el discurso inaugural de la última asamblea de la Conferencia Episcopal Española: “Los jóvenes dicen con frecuencia que no se les escucha; quizá ni siquiera son preguntados en un clima de mutuo respeto; intentamos evangelizar sin tener en cuenta a quiénes nos dirigimos para hacer juntos el camino”. Y es que la Iglesia en general, y nuestra diócesis en particular, reconoce esa dificultad en el diálogo intergeneracional y se ve movida e imperada, por mandato evangelizador, a recorrer esa distancia para conocer más y mejor a los jóvenes como destinatarios del Evangelio, pero también como actores de esa evangelización y como protagonistas de la vida de la Iglesia, en ese proceso que va desde la síntesis de fe al culminar la iniciación cristiana hasta la edad adulta, tiempo que, además, se define como idóneo para el despertar vocacional y de especial discernimiento para las grandes elecciones de la vida.
















