
El avisado lector no debe preocuparse en exceso. No estamos ante la apertura de una nueva tienda de penitentillos, pasos de Semana Santa en miniatura, medallas variopintas e inciensos de múltiples precios, procedencias y olores. A todo lo externo de la Semana Santa le sobran aspectos puramente formales y le faltan honduras interiores.



















