
Al quedar viuda, María Hijón decidió cumplir en solitario el sueño que habían tenido ella y su marido: ser misioneros. Tras ponerse a disposición de la Iglesia, esta feligresa de la parroquia malagueña de San Patricio fue enviada a Tierra Santa, al centro de formación, estudios y retiros Domus Galilaeae. Con la ilusión de una niña nos cuenta, a sus casi 80 años, cómo se vive el Nacimiento de Jesús en su tierra.









