
El obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández, felicitó a los premiados por el gesto de amor y solidaridad que han realizado con los más necesitados.

El obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández, felicitó a los premiados por el gesto de amor y solidaridad que han realizado con los más necesitados.

El próximo día 19 de marzo se celebra la solemnidad de San José, patrono de la Iglesia universal. Esta fiesta es día de precepto en toda la Iglesia (cf. c. 1246 CIC) y, en consecuencia, en la Archidiócesis de Sevilla.
Por tanto, se recuerda a todos los fieles de la Iglesia diocesana la obligatoriedad de participar ese día en la celebración de la Eucaristía, a no ser que, por razones de trabajo u otras circunstancias ineludibles, exista dificultad grave para cumplir con este precepto.
Se ruega a los párrocos y rectores de iglesias que informen a los fieles con antelación sobre el referido precepto y acomoden, en lo posible, los horarios de misas a las posibilidades y necesidades de los fieles.
Asimismo, se recuerda que este año, al coincidir la solemnidad de San José en viernes, no obliga la abstinencia (cf. c. 1251 CIC).
Finalmente, en cuanto a la colecta con ocasión del Día del Seminario, esta se hará en las Eucaristías del fin de semana del 20 (misa vespertina) y 21 de marzo.
La Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada lanza , en esta Cuaresma, una campaña de sensibilización a todas las comunidades parroquiales de la Diócesis.
Animados por las palabras del Papa Francisco, al comienzo de la Cuaresma, en las que nos invitó a vivir este tiempo especial de caridad cuidando de las personas que sufren, están abandonadas o angustiadas, y ya inmersos en el mes de marzo, mes en el que se celebra la Jornada por la Vida este año, bajo el lema, «Custodios de la vida».
La Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada, con la colaboración Secretariado de Familia y Vida, ha estimado oportuno compartir una propuesta dirigida a las comunidades parroquiales, grupos parroquiales, movimientos y cofradías, y encaminada a paliar la angustia que para algunos puede suponer el acoger una nueva vida.
Mediante una misiva enviada a todos los párrocos se anima a dar a conocer la Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada de Jaén y solicitar colaboración, ya que se sostiene a través de las donaciones que se dirigen a dar apoyo a las mujeres a las que se acompañan.
La Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada está compuesta por Adevida, el Centro de Orientación Familiar (COF), Derecho a Vivir, las Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación de Linares, el Secretariado de Familia y Vida de la diócesis y Cáritas Diocesana.
Su labor principal consiste en el acompañamiento y atención a mujeres que se encuentran en situación de embarazo inesperado y/o en riesgo de exclusión, con escasos o nulos apoyos familiares, y que en algún momento de su embarazo se han podido plantear el no seguir adelante con su embarazo. En su mayoría, se atiende a mujeres jóvenes con especial nivel de vulnerabilidad.
La Plataforma cuenta con una amplia andadura en Jaén, con más diez años de trayectoria, en los que ha sido posible acompañar a cientos de madres e hijos, esperando nuevos nacimientos para el presente año.
En esta campaña se apela a la generosidad de todos para donar productos de higiene y alimentación infantil para los recién nacidos atendidos. En concreto, las necesidades concretas son pañales, toallitas, cremas, gel, champú, tijeritas, peines, leche en polvo, cereales, etc. Dadas las múltiples necesidades de la Plataforma, cualquier donación por mínima que sea, será de ayuda para poder atender a las mujeres y sus hijos. Hasta ahora, gracias a las donaciones generosas, que desde diversos colectivos de Jaén y provincia, se nos facilitado atender con dignidad la vida de estos bebés y de sus madres en sus primeros meses, pero dada la gran demanda, a veces nos insuficientes los recursos, porque ya sabemos que un bebé tiene muchas necesidades para poder desarrollar su vida dignamente.
Plataforma de Ayuda a la Mujer Embarazada tiene su sede en la calle Maestra, número 12 de Jaén, cuenta con un teléfono 24 horas disponible, el 659 51 63 54, para cualquier información o duda, y un correo electrónico: plataformamujer20@gmail.com
De antemano agradecen la atención y colaboración de todos, ya que como suelen decir a sus benefactores «Vuestra generosidad, hace posible su esperanza» .
La Archidiócesis de Sevilla acogerá el primer concierto “Pasión“, organizado por el movimiento juvenil Hakuna, el próximo domingo 14 de marzo en el teatro Los Remedios, a las doce y media del mediodía.
“Pasión es el primer proyecto musical en España que da voz a la Pasión de Cristo. Cada canción nos hace revivir a través de la música y de la poesía, de una forma muy especial cada estación del Via crucis”, explica Juan González-Herrero, responsable de Hakuna Sevilla.
Se trata, por tanto, “de una propuesta artística para aproximarnos al misterio del más bello de los hombres, en su momento de más intenso amor. Se trata de que la música y el arte, representados en un teatro y ante un público dispuesto a escuchar y a contemplar con valentía, nos lleven a descubrir y a palpitar la pasión escondida en el corazón del verdadero inocente de la historia, reo de muerte, Jesús de Nazaret”.
El concierto Pasión es “esencialmente música y poesía, pero también es fotografía, oración, pintura y escultura, todo sobre un mismo escenario”, explica González-Herrero.
Durante el concierto se garantizarán las medidas higiénico sanitarias requeridas. Las entradas están disponibles aquí.
Gran familia eucarística
Hakuna es una “gran familia eucarística”, como la definió el papa Francisco, de la que forman parte miles de jóvenes de toda España y que recientemente cumplió tres años como Asociación Privada de Fieles.
Lo que comenzó como un grupo de música alrededor de las adoraciones al Santísimo Sacramento convocadas por el sacerdote José Pedro Manglano en la parroquia de San Josemaría Escrivá de Madrid, se convirtió en el año 2017, en un movimiento apostólico denominado Hakuna. En Sevilla concretamente, el movimiento se congrega en la Parroquia de Nuestra Señora del Buen Aire, cuyo párroco, Borja Núñez, dirige junto al equipo organizador, los encuentros semanales.
Hakuna ha sido acogido en la Archidiócesis de Sevilla “como una familia más”, expresa Jaime Pastor. En esta línea, recuerdan con mucha gratitud la presencia de monseñor Juan José Asenjo, Arzobispo de Sevilla, en una de las catequesis semanales. Por tanto, agradecen la acogida y acompañamiento de los sacerdotes diocesanos “son un regalo. Hakuna está al servicio de Cristo y de la Iglesia en todo lo que haga falta”.
Hakuna Group Music
Actualmente Hakuna Group Music canta y acompaña musicalmente las Horas Santas en más de 30 ciudades y ayuda a cientos de personas a profundizar en su encuentro con Cristo; discos que se pueden encontrar en todas las plataformas digitales, incluyendo Spotify, Apple Music y Youtube, disponibles también en su página Behakuna
Vivo, la película
Procurando llegar a más corazones que se enamoren de Jesús eucaristía, Hakuna estrenará Vivo, un largometraje sobre el poder y el misterio tan profundo que esconde un trozo de pan: la hostia. Inicialmente la presentación será en los cines de Madrid y próximamente en Sevilla. Para más información acceder a la web Vivo, la película.

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La celebración del Año Jubilar Josefino que la Santa Sede concedió a la Parroquia de San José (Cádiz), ha sido un año marcado por la pandemia que ha asolado al mundo en donde la mortalidad y, en general, la penosidad asociada a esta pandemia se ha hecho significativamente más grave en las personas de mayor edad. Más vulnerables que nunca, a la soledad de la vejez no sólo han superpuesto el aislamiento físico del estado de alarma, con sus confinamientos y cuarentenas, sino también, además, el insólito aislamiento emocional de medidas restrictivas del contacto con familiares, amigos y vecinos de menor edad.
Nuestra sociedad tiene una cuenta pendiente con los mayores. Este tiempo ha agudizado y hecho visible un déficit ético en el actual concepto de vejez, que no parece que se vea ya como una etapa más de nuestra vida con pérdidas y ganancias, con fecundidad y sentido, sino como un declive en el que la persona pierde su valor humano y es vista como carga improductiva, como prescindible. Sin embargo, negar valor social a la ancianidad conduce a considerar que las personas “valen” o “interesan” más unas que otras según el calendario.
En la medida de nuestras posibilidades, creemos que como parroquia debemos hacer nuestro este desafío del tiempo difícil que vivimos, arropando la debilidad encarnada en los mayores de nuestra propia feligresía y enfrentando la frialdad impuesta por la distancia social a base de calor humano de la comunidad parroquial, respetando las medidas sanitarias pero acercándonos con el corazón, haciéndonos protectores, como San José. Este es el Proyecto Noé, una iniciativa parroquial que comenzó el pasado mes de octubre para concretar de manera sencilla la fe, la esperanza y la caridad. Noé: descanso, consolación.
El proyecto Noé se dirige directamente a las personas mayores (65 o más años, como referencia flexible) de la feligresía de la Parroquia de San José que estén viviendo, con un sufrimiento evitable, la soledad de este tiempo de aislamiento forzado.
Desde un punto de vista complementario, al pretender que esta iniciativa sea una respuesta de la comunidad parroquial con algunos de sus feligreses, el proyecto tiene también por destinataria a la propia comunidad de San José, que es la que debe activarse ante la necesidad detectada.
El objetivo general del proyecto es aliviar la penosidad emocional y espiritual del aislamiento de las personas mayores de la feligresía de la Parroquia de San José (Cádiz), agravado por la situación de pandemia del Covid-19.
Específicamente, proponen:
| OBJETIVO ESPECÍFICO | ACTIVIDAD |
|
1. Conocer mejor la realidad personal de los mayores de nuestra feligresía que sufren a causa de la soledad. |
– Recabar información de las personas interesadas en reforzar el vínculo con la parroquia, debido a su soledad o a la precariedad de medios para realizar actividades básicas (compra de alimentos o medicinas, citas médicas, etc..).
– Diseño de un sistema de Base de Datos respetuoso con la normativa de protección de datos de carácter personal. – Elaboración del procedimiento para entrar en contacto con los mayores, documentar consentimiento, detectar necesidades, estudiar posibilidades de atención y proponer el tipo de servicio adecuado/asumible. Incluirá previsión para evaluar el proyecto. |
| 2. Mantener viva la comunicación y mejorar el vínculo entre la comunidad parroquial y las personas mayores de la feligresía que
necesiten más atención. |
– Apertura de una línea de acompañamiento telefónico, cuya frecuencia y características ha de ser objeto de estudio previo en una guía de conversación y pautas.
– Compromiso por parte de los voluntarios que asuman personalmente el acompañamiento. – Anotación del acompañamiento en la Base de datos |
| 3. Favorecer el manejo de las nuevas tecnologías de comunicación. |
– Taller “Conectado a la vida” |
|
4. Facilitar la gestión de la soledad y el desarrollo vital en la vejez como etapa dotada de sentido, con posibilidades de crecimiento. |
– Análisis de las necesidades del alma detectadas a través del acompañamiento telefónico o en encuestas/entrevistas
– Diseño y constitución de un espacio grupal para la estimulación de la memoria, la formación y el debate de temas de interés que tengan un hilo temático conductor y permitan testimoniar su capital social, a propuesta del Equipo motor (incidencia del Covid en sus vidas, experiencia de la transición, vivencia de la soledad..) – Edición de un informe anual sobre la experiencia compartida y un audio o libro recopilador de la perspectiva de los participantes |
| 5. Sensibilizar al conjunto de la feligresía sobre el valor de la ancianidad y el riesgo de que cierto edadismo y gerontofobia calen en la sociedad, por efecto del Covid- 19 y el debilitamiento de las raíces espirituales de la cultura. |
– Comunicación trimestral a la comunidad parroquial de la marcha del proyecto – Apertura a toda la feligresía del espacio grupal creado, cuando los temas de formación y debate contribuyan a la sensibilización – Organización de Jornadas de defensa del valor social del mayor, con presentación del libro de experiencias y perspectivas de la transición |
Somos el Pueblo de Dios, un pueblo constituido, un pueblo que quiere caminar unido: obispos, sacerdotes, consagrados, laicos, mayores, jóvenes, niños, célibes, casados, solteros… Vivimos tiempos para unir, para sumar, para construir, para soñar, para cuidar, para perdonar; vivimos tiempos para mirar al futuro con esperanza, siendo realistas, positivos y empáticos. Por eso, hemos de vivir esta crisis que soportamos, como un tiempo de gracia para acercarnos más plenamente a la verdad, que desprecia ocupar espacios de poder y se complace con impulsar, generar nuevos procesos que transformen realidades y estructuras.
Tenemos una gran misión, una gran vocación, anunciar a Jesús, que ha muerto y resucitado por nosotros. Nuestra misión es anunciar su mensaje y actuar en consecuencia, haciendo frente a los actuales retos sociales. En ello, nos jugamos la credibilidad de una Iglesia en salida, por eso necesitamos hacernos oír de una forma más convincente y trabajar, sin descanso, unidos por un mundo mejor.
Me gustaría en estos días de Cuaresma y después del sanador viaje del papa Francisco a Irak, compartir cuatro ideas para avanzar, que nos pueden ayudar a mirar a lo alto, a ver más allá del horizonte gris en el que estamos instalados, a abrir nuevos espacios de esperanza y a huir de esta soledad no buscada que nos cerca y angustia:
1. Sería un error, cuando pase la pandemia, cuando llegue ese momento, que llegará, volver sobre los mismos modelos pastorales establecidos, sobre las mismas estructuras pastorales. Como nos recuerda el papa Francisco, la Iglesia no puede ser una Iglesia que actúa siguiendo el modelo “de siempre se ha hecho así”, donde el clericalismo campee a su gusto. Un clericalismo que no tiene por qué ser encarnado solo por sacerdotes o por la vida consagrada, sino desgraciadamente también por laicos. Vivimos en tiempos de renovación, de regeneración. Francisco nos anima a ir adelante, “no hay que tener miedo a las reformas, incluso si exigen sacrificios y no pocas veces un cambio de mentalidad. Todo cuerpo vivo necesita reformarse continuamente” (8.02.2021).
Durante este tiempo que hemos vivido ha quedado, en un buen número de situaciones, a la intemperie la falta de formación religiosa y la falta de espiritualidad que sufrimos. Hemos insistido mucho en la libertad de culto, de aforos, de apertura de templos…y tenemos razón, se tienen que respetar nuestros derechos, con las debidas medidas de seguridad sanitarias. Pero parece que hemos profundizado poco en nuestra realidad plena en Cristo, en nuestra vida cristiana, individualmente, en familia y comunidad.
La Eucaristía tiene que ser para nosotros la puerta para llegar a los demás, fuente y cumbre de nuestra vida cristiana. Por eso, no cosifiquemos la Eucaristía, los sacramentos, que no sean una aduana, como nos recuerda Francisco, una frontera de buenos y malos. Esta realidad señala carencias graves en nuestra práctica pastoral actual que habrá que corregir. Por otro lado, sabemos bien que la libertad de culto no es solo un derecho relacionado con la libertad de reunión, es mucho más, deriva del derecho a la libertad religiosa, que es el primer y fundamental derecho humano, como reiteradamente nos recuerda Francisco. Por ello, la libertad de culto tiene que ser respetada, incluso protegida y defendida por las autoridades públicas, es además un derecho fundamental recogido en nuestra Constitución.
2. Sin duda vivimos en un tiempo de gracia y de un gran desafío: Descubrir la dimensión social del Evangelio, que debe ser para nosotros una nueva oportunidad para estar al servicio de la sociedad, para hacer presente a Cristo en medio de la ciudad, en medio de nuestros contemporáneos. Para ello, hay que devolver el Evangelio al centro de nuestra vida.
El servicio a los demás en nuestro trabajo diario, tiene que ser para los cristianos una forma eficaz de expresar nuestra fe, de reflejar una Iglesia que está presente en el mundo de hoy. No somos edificios y estructuras más o menos bellas y organizadas, tenemos que ser una Iglesia en salida, una Iglesia en la calle, en medio de la gente. Todos hemos experimentado que hay muchas personas que vienen junto a nosotros, a la Iglesia, porque han vivido una experiencia profunda de servicio. Como en muchas de nuestras casas ha florecido una verdadera Iglesia doméstica en medio de tantas limitaciones, de tantas soledades, donde la gracia del Señor se hace presente para redescubrir el sentido cristiano de nuestras familias. Ello nos da pistas hacia donde avanzar en el futuro, abriendo nuevos horizontes a una Iglesia que es familia de familias. Descubrimos así a la familia como fuente de la acción pastoral y no solo como destinataria de esta. La familia debe de acompañar también a sus miembros, como parte de su vocación cristiana, al asumir sus responsabilidades sociales y políticas.
3. Necesitamos redescubrir la fraternidad y dejar atrás la confrontación, el conflicto. Apostando por el diálogo, que como nos dice el papa Francisco, nos “abre a lo nuevo, a cambiar de opinión gracias a lo que ha escuchado de los demás”. El Evangelio nos inspira en la vida política, en la vida pública, y nos dice que no es posible establecer las normas de juego y más tarde olvidarlas. Necesitamos un marco ético de orden superior que busque el bien común de todos. Pero también todos, ciudadanos y gobernantes hemos de respetar las reglas de juego democráticas y buscar lo más adecuado para desarrollarlas en cada momento. No obstante, necesitamos una creatividad permanente, la realidad supera lo previsto en las normas jurídicas que tienen que estar siempre en plena renovación y equilibrio. Sin duda, hay que reconocer que la vida social es diversa, siempre cambiante y muy compleja.
Hemos de ser conscientes que vivimos en medio de un gran pluralismo que no puede ser un impedimento para exigir un marco ético bien articulado. No todo vale y más cuando vivimos en medio de procesos políticos tecnológicamente muy avanzados, donde el marketing digital, las redes sociales e incluso la fake news no garantizan el desarrollo normalizado de la vida política. No es posible separar la política de la ética, cuando esto ocurre debemos estar preparados, ya que se generan graves consecuencias de carácter totalitario, de cualquier signo, que siempre termina en horror y caos.
Estamos viviendo en los últimos meses, en plena pandemia, un proceso acelerado de gestación y aprobación de diversas normas que pueden nacer sin el consenso social y político que necesitarían. Sin duda, es una gran equivocación que solo contribuirá abrir nuevos abismos sociales. Vivimos una auténtica catástrofe educativa y vital, ante la que no podemos quedarnos de brazos cruzados, por el bien de las próximas generaciones y de la misma sociedad.
4. La pandemia nos ha colocado ante un gran precipicio sanitario, social y económico de hondas consecuencias futuras. Pero también ha funcionado como un espejo donde hemos podido contemplar el egoísmo de nuestra sociedad y de lo que el papa llama “cultura del descarte” donde muchos quedan en las cunetas de la vida. Tenemos que reaccionar no podemos seguir igual que siempre, tenemos que iniciar un nuevo camino, sufriremos, pero no tenemos otra opción como cristianos, como seguidores de Jesús. Solo la cruz salva.
Estamos viviendo un año lleno de desánimo, de desesperación y luto para muchos. Crece el desapego social, en un mundo hiperconectado, pero al mismo tiempo muy dividido y fragmentado. Esto ha puesto a las personas en una espiral de desapego y sospecha mutua, e impulsado a los Estados a construir barreras. Nuestro estilo de vida, al menos el del primer mundo, ha sufrido un gran varapalo, donde certezas, comodidades y nuevas experiencias han desaparecido. Vivimos contrariados por las noticias que nos llegan de un mundo varado y gripado. Hemos de reaccionar, individual y colectivamente, como sociedad. Esto nos lleva a la necesidad de replantear, como manifestó el papa Francisco al Cuerpo Diplomático hace unos días, “la relación entre la persona y la economía”, que debe humanizar y cuidar, no lo contrario. Vivimos pues ante una gran crisis de las relaciones humanas, en una crisis antropológica global, que compromete gravemente el mismo ser profundo de la dignidad de la persona humana. El historiador israelí Yuval Noah Harari asegura que las decisiones que se tomen ahora tendrán un impacto durante años y décadas. Él insiste que es una gran incógnita “ver si logramos lidiar con esto unidos como humanidad”.
En esta crisis que estamos viviendo, sabemos bien, que como Iglesia no podemos ofrecer soluciones definitivas, pero si pedir una mayor cooperación de todos los actores implicados. Nosotros como creyentes tenemos que ser servidores de la comunidad, para abrir nuevos horizontes de esperanza para todos. Muchos esperan de la Iglesia que alumbre nuevos caminos, ya estamos en camino, ensanchando el camino de la fraternidad. Nuestra tarea es cuidar a todos, como el Buen Samaritano, acompañar a los más débiles y sostener el planeta que nos cobija. “Nadie se salva solo”, nos repite una y otra vez el papa Francisco, por eso, con mucha confianza y perseverancia hemos de preparar el futuro. Aquí y ahora.
Enrique Belloso Pérez
10 marzo, 2021
Antonio Gil
Sacerdote
Contaba monseñor Ginés García Beltrán, obispo de Getafe, que cuando estaba como obispo en la diócesis de Guadix-Baza, visitó a una mujer anciana que, desde hacía años, estaba postrada en una cama. No podía hablar. Escuchaba con interés, lo decía su rostro, y sobre todo, miraba con una mirada penetrante. Al entrar en la habitación, la hija le dijo a su madre: “Mamá, mira, el señor obispo ha venido a verte”.
Y en un precioso artículo, publicado después en la revista Vida Nueva, comentaba el prelado: “Ella me miró y sólo me ofreció una hermosa sonrisa. Aquella mujer me evangelizó con una sonrisa; me hizo sentir el amor de Dios desde su pobreza, desde su postración. Con esa sonrisa me transmitió que la cruz por la que pasaba era el verdadero camino de la salvación. Me agradeció que, aunque fuera por un instante, la hiciera sentirse importante, que fuera ella el rostro de Dios para mí. Ciertamente que los pobres nos evangelizan. Son muchas las palabras, los gestos y testimonios de gente sencilla que nos hablan con claridad contundente de Dios. Evangelizar es anunciar la buena noticia del amor de Dios, es transmitir la verdad que abarca la vida del hombre y del mundo, desde la mirada y la voluntad de Dios. Por eso, todos tenemos que preguntarnos por qué confundimos verdad con dureza. Pensamos que la verdad se defiende con dureza. No, la verdad no necesita de nuestra dureza. Si algo necesita es una sonrisa. A mí, la sonrisa de aquella mujer que Dios había puesto a mi cuidado, me evangelizó”.
En esta Cuaresma de pesadumbres y sufrimientos, ofrezcamos, al menos, una sonrisa de esperanza y consuelo. Puede convertirse en “la sonrisa de Dios”.

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La Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla retoma las clases presenciales a partir de mañana, jueves 11 de marzo. La decisión se ha tomado tras el anuncio de las nuevas medidas adoptadas por la Junta de Andalucía.
De este modo, se mantienen los días y horarios establecidos al inicio del Curso académico, siendo ésta la única modalidad para impartir las clases, “no habiendo por tanto clases online“, resaltan en su página web.
Por otra parte, también han informado que aquellos alumnos que tengan su residencia en alguno de los municipios cerrados perimetralmente, podrán solicitar a la Secretaría académica del centro un certificado que les permita asistir a las clases presenciales.
Más información en el teléfono 954 23 13 13 y en el correo info@sanisidoro.net