El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, presidió este viernes la celebración de la Eucaristía con motivo de la fiesta de san Lucas, evangelista y patrono del Real e Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Sevilla, cuya memoria litúrgica se recuerda el 18 de octubre.
Durante su homilía, agradeció a los profesionales sanitarios su vocación y entrega, y los animó a ejercer la medicina desde la competencia científica, la cercanía y el respeto a cada paciente. La celebración tuvo lugar en la sede del Colegio de Médicos, institución que trabaja por la formación, la ética profesional y la defensa de la profesión. El arzobispo recordó la figura de san Lucas, conocido como «el médico querido» por san Pablo y autor de un Evangelio que destaca por su atención a las personas heridas y por los relatos de misericordia y curación.
En este sentido, subrayó que “la medicina no trata únicamente enfermedades o patologías, sino a personas con una historia, una familia, miedos y esperanzas”. Por ello, invitó a los médicos “a mirar más allá del diagnóstico para comprender las necesidades de quienes acuden a ellos”.
La misa fue concelebrada por el sacerdote Isacio Siguero, párroco de San Sebastián, a cuya extensión parroquial pertenece el Colegio de Médicos.
Ciencia y cercanía en el ejercicio de la medicina
Monseñor Saiz recordó las dificultades que acompañan al ejercicio de la profesión, “como el cansancio, la sobrecarga asistencial, las guardias prolongadas y las decisiones difíciles”. Ante estas circunstancias, animó a los profesionales “a no perder la alegría de su misión y a reconocer el bien que realizan, incluso cuando sus frutos no son inmediatamente visibles”.
A partir del Evangelio de san Lucas, destacó la dimensión social de la medicina y la necesidad de contar con profesionales bien preparados, responsables y comprometidos con el servicio a la vida. Asimismo, advirtió del riesgo de reducir la práctica médica a la técnica o a la eficiencia, especialmente en un contexto de grandes avances científicos y tecnológicos.
El arzobispo hispalense invitó a cultivar una mirada atenta a las necesidades de cada paciente mediante la escucha, las explicaciones claras y la dedicación de tiempo. Incluso “en medio de las limitaciones asistenciales – señaló–, una palabra serena o un gesto de atención pueden aliviar el sufrimiento y mejorar la experiencia de la persona enferma”.
Cuidar siempre, aunque no sea posible curar
Don José Ángel recordó que hay pacientes para quienes la curación ya no es posible, “pero a quienes siempre se puede cuidar y acompañar”. En este sentido “la misión médica conserva todo su valor cuando los tratamientos no logran revertir una enfermedad, pues sigue siendo posible aliviar el dolor y acompañar al enfermo y a su familia”.
Asimismo, relacionó el servicio de los profesionales sanitarios con la actitud de Jesucristo hacia quienes sufrían, es decir, “acercarse, escuchar y ofrecer consuelo”. En esta línea insistió en que “ninguna persona pierde su valor por razón de su edad, discapacidad, enfermedad o situación social”.
Finalmente, monseñor Saiz Meneses agradeció a los médicos sus horas de trabajo, las decisiones difíciles, el acompañamiento a las familias y su compromiso con la investigación y la formación continua. También los exhortó a cuidar su vocación y a no permitir que las dificultades apaguen el entusiasmo con el que un día eligieron su profesión.
La homilía concluyó con una oración a san Lucas por los médicos de Sevilla, especialmente por quienes atraviesan momentos de cansancio o sufrimiento, y con la petición de que la Virgen María, Salud de los Enfermos y Consoladora de los Afligidos, proteja a sus familias y sostenga su labor.
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